Jason Segel en The end of the tout, la película sobre David Foster Wallace
Jason Segel en The end of the tout, la película sobre David Foster Wallace

¬ŅPor qu√© existe¬†The end of the tour? ¬ŅEra necesario, es moral, hacer una pel√≠cula sobre¬†David Foster Wallace? ¬ŅResponde esta pel√≠cula a una ex√≥tica (y terror√≠fica) ecuaci√≥n √©tico-capitalista seg√ļn la cual los ocho a√Īos transcurridos (la pel√≠cula es del 2015) desde el suicidio del escritor son suficientes para dar luz verde al desfile proyectado de las neuras y formas de estar en el mundo que precedieron al ahorcamiento del √ļltimo gran escritor que dio el siglo XX?

The End of the tour: crítica de la película sobre David Foster Wallace

√Čstas y muchas otras preguntas son las que se hacen decenas de personas en la p√°gina del tr√°iler de Youtube, en la caja de comentarios (m√°xima expresi√≥n democr√°tica del parecer popular del mundo en que vivimos), al grito de ‚ÄúDavid nunca lo hubiese permitido‚ÄĚ.

Tan obsesionado con la imagen que de él se proyectaría en cada entrevista, tan reticente a la habitual impostura de la figura del escritor, tan perseguido por la depresión crónica de la que fue presa-convaleciente-presa durante dos décadas, tan convencido de la decadencia generalizada de la cultura en nuestra sociedad, que David Foster Wallace haya terminado teniendo su propia producción de Hollywood es una sonrisa del destino con muy mala leche.

(Cine independiente, pero cine al fin y al cabo).

Adem√°s, est√° eso otro.

¬ŅA qui√©n va dirigida esta pel√≠cula sobre David Foster Wallace?

Fotograma de The end of the tour, la película sobre David Foster Wallace

No necesitas ser matemático para disfrutar de The Imitation Game, del mismo que has de saber reconocer la belleza de Whiplash aunque no hayas tocado una baqueta en tu vida. Lo mismo con el jazz y The Eddy, el reciente bombazo de Damien Chazelle para Netflix en forma de serie.

Pero con The end of the tour pasa algo raro.

Es dif√≠cil entender cu√°l es el p√ļblico objetivo de esta pel√≠cula, m√°s all√° del grueso de lectores que, repetimos, la denostar√°n por atentar a las bases mismas de las tesis esgrimidas por el supremo l√≠der en novelas, reportajes, cuentos y entrevistas. Es una pel√≠cula quiz√°s pensada para el lector puntual de Foster Wallace, aunque la entender√° m√°s el asiduo a Foster Wallace, y mucho m√°s el conocedor, y no digamos ya el devoto, y el acabose si el que se sienta en la butaca es feligr√©s.

David Lipsky, el reportero de la historia, public√≥ hace 3 a√Īos un libro que ahonda en la gestaci√≥n de este encuentro con el escritor.

Si no has abierto un libro de Foster Wallace en tu vida, buena suerte con la pel√≠cula, hermano, porque lo que te espera son hora y cuarenta y seis minutos tan planos de acci√≥n como las largas estepas del estado de Illinois donde DFW residi√≥ gran parte de su vida o, dicho de otro modo, te espera una conversaci√≥n de casi dos horas en la cual uno descubre una mente maravillosa, sin duda, pero insuficiente como para apuntalar ella sola un largometraje pensado para el gran p√ļblico.

Fotograma de The end of the tour, la película sobre David Foster Wallace

¬ŅCu√°l es el p√ļblico potencial de The End of the tour?

  • Si no sabes nada de DFW, te aburrir√°.
  • Si eres lector de DFW te enfadar√°.
  • Si eres¬†hater¬†de DFW (a ver a qu√© clase de¬†hater¬†va a gustarle una pel√≠cula dedicada al sujeto del hateo), la¬†hatearas.

A m√≠, personalmente (despid√°monos ya del todo del in√ļtil y absurdo plural mayest√°tico, pues esto lo escribe una persona, y de √©sta persona es la opini√≥n), la pel√≠cula me ha gustado bastante. No s√© muy bien en qu√© lugar me deja eso.

Es posible que David nunca lo hubiese permitido, pero David est√° muerto, no as√≠ su recuerdo, y ponerse a escarbar en el qui√©n o en el qu√© culpables de haber dado luz verde a esta pel√≠cula estrenada hace cinco a√Īos es algo que empantanar√≠a todo esto con un olor muy desagradable y tufo a pespuntes legales, familiares enfadados y toda la pesca litigiosa. Mejor, escarbemos en la pel√≠cula.

El nuevo Hemingway

El manoseado¬†Ernest Hemignway tarda muy poco en aparecer en The end of the tour. A los cinco minutos ya hemos tenido dos alusiones: primero, en la intervenci√≥n radiof√≥nica del periodista David Lipsky, cuando recuerda la obra de David contraponi√©ndola a la de esos otros escritores que fueron a safaris, Italia, guerras, y m√°s adelante, al convencer a su jefe de la Rolling Stone¬†de que DFW es el nuevo Hemingway y de cuant√≠simo merece la pena pasar cinco d√≠as con √©l durante la √ļltima etapa de la gira promocional de su nuevo libro,¬†La broma infinita.

‚ÄúNo, Cristo, por favor, que esto no sea otro¬†El ladr√≥n de palabras‚Ä̬†(bodrio que comentamos en el blog recientemente), piensas, al tiempo que muy pronto recibes la feliz confirmaci√≥n de que no, de que aqu√≠ hay algo m√°s.

No es un biopic, sino más bien un escaparate que nos muestra las piezas del puzzle, sin necesidad de echar la vista al pasado ni de recrearse en el desenlace fatal de DFW para que el espectador lo resuelva, si es que de verdad piensa entender una mente tan compleja solo viendo una película.

Fotograma de The end of the tour, la película sobre David Foster Wallace

Muy poca acci√≥n y mucha charla (sin que esto tenga por qu√© ser malo): a poco que te pille despistado, los compases iniciales de The end of the tour pueden sugerir una especie de¬†Brokeback Mountain¬†donde los caballos han sido sustituidos por la cosa literaria: el entrevistador que reconoce que David es muy guapo, el nerviosismo rec√≠proco permanente, el ‚Äútoma la mitad de mi desayuno que tienes que comer algo‚ÄĚ, el ‚Äúquiero gustarte‚Ä̂Ķel amor que se respira en los di√°logos (y la necesidad que de √©l tiene DFW seg√ļn se intuye en sus intervenciones) es el amor tal y como viene definido en todos esos libros de autoayuda, y que com√ļnmente conocemos como necesidad de ser queridos por los dem√°s y de sentir afecto.

√Čsta es la columna vertebral alrededor de la cual se despliegan todas las tramas de la pel√≠cula sobre David Foster Wallace: los interrogantes sobre la leyenda de DFW (¬Ņera un arrogante o un humilde?) y toda la obra literaria de DFW (algunos excelentes ejemplos son¬†La escoba del sistema¬†o el famoso relato de¬†La persona deprimida, donde podemos leer extractos como ‚Äúen cualquier gesto raro e inigualable de cari√Īo que √©l tuviese o en cualquier cosa que dijera la madre, la persona deprimida percib√≠a un golpe de gracia dise√Īado para reforzar sus sentimientos de humillaci√≥n y superfluidad‚ÄĚ.

La sombra de la depresión que acabó con su vida aquí solo es sombra, aunque tema principal.

David Foster Wallace y sus fobias y filias para con ese campo minado que es la raza humana

David Lipsky, mina humana est√°ndar. A saber:

Ambicioso reportero de la¬†Rolling Stone¬†y novelista frustrado que pasa unos cuantos d√≠as empotrado en la clase vida que, piensa, ambiciona alcanzar y que, durmiendo en el suelo del cuarto donde DFW apila monta√Īas y monta√Īas de sus obras, tan rodeado de la fama y del prestigio de su entrevistador que casi puede arroparse con un par de ediciones de¬†La broma infinita, quiz√°s sospecha que nunca alcanzar√°.

Al chico la experiencia lo est√° matando por dentro lentamente.

Buen trabajo de Jesse Eisenberg que, para no romper con la tradici√≥n, vuelve a hacer del impert√©rrito, marm√≥leo, perspicaz y fr√≠o Jesse Eisenberg para encarnar a un personaje cuya envidia, frivolidad y ego√≠smo facilitan en el espectador el reparto de veredictos, el culpable y el inocente, siendo este √ļltimo el DFW encarnado por un Jason Segel que consigue hacernos olvidar al Marshall de¬†C√≥mo conoc√≠ a vuestra madre.¬†Pero s√≥lo un poquito.

La película brilla a la hora de dibujarnos la figura del escritor maldito mediante recursos que no son los típicos del escritor maldito (en esto también tiene algo de culpa DFW, ese adicto a la televisión hasta el punto de obligarse a vivir sin ella). Si tenemos que elegir un cajón para simplificar al escritor que vemos en The end of the tour, su etiqueta sería la de los objetos frágiles: DFW solo exhibe su discurso brillante cuando el entrevistador y/o la situación han logrado sortear ese aura de fragilidad en el que parece moverse siempre DFW, con los brazos tan en cruz, los ojos tan desconfiados, los labios tan resignados. Cuando eso sucede, tienen lugar momentos hermosos:

‚ÄúS√≥lo s√© que no es f√°cil estar conmigo (‚Ķ)Cuando quiero estar solo, para escribir, realmente quiero estar solo. Y pienso que si dedicas una parte de ti a cualquier cosa, una faceta de eso es que te conviertes en un eg√≥latra. Y terminas utilizando a las personas. Quieres que est√©n cerca cuando las necesitas y luego las apartas‚ÄĚ.

Dato interesante: el tour literario del prestigioso y afamado DFW (que no portada de¬†TIME como se dice en la pel√≠cula, √©se fue Jonathan Franzen y m√°s tarde) es excitantemente cutre, aburrido y carente de emociones, algo que ahonda en esa imagen de aparente normalidad de un escritor con la casa hecha unos zorros, adicto a las golosinas y a la Pepsi, y que, salvo por el detalle de sus obras maestras literarias, parece tener una vida de √©sas que el grupo catal√°n Manel resume como de ‚Äúriure i beure i ¬īnar tirant, i si es pot follar de tant en tant‚ÄĚ.

¬ŅO ser√° eso lo que DFW, genio de las matem√°ticas, la filosof√≠a (y del tenis), profesor universitario, proeza de la literatura y calculador padre de una obra maestra de 1.079 p√°ginas de kilo y medio, quiere que piense David Lipsky?

El lado oscuro de Foster Wallace

Encontramos una buena prueba de este supuesto lado oscuro cuando DFW insiste en saludar por teléfono a la novia del periodista y aquello, en pensada maniobra vengativa por una jugarreta previa de Lipsky, termina siendo una charla de media hora a la que le sigue la correspondiente bronca de macho celoso herido en su orgullo. La jugarreta no fue más que cierto déficit de atención del periodista hacia el escritor horas antes durante un evento en una librería.

¬ŅQu√© quiere realmente este reportero de m√≠? ¬ŅSer√© capaz de proyectar una imagen lo suficientemente honesta? ¬ŅQuiero caerle bien? ¬ŅMe cae bien? Prueba de que el tema central de la pel√≠cula versa en torno a la expedici√≥n al interior de un DFW en constante duda y tensi√≥n en torno a c√≥mo es percibido por todas y cada una de las personas con las que se relaciona la tenemos en el flirteo borrachuzo de David Lipsky con una antigua pareja de DFW, a la que conoce en la librer√≠a mencionada en el p√°rrafo anterior, que tiene lugar avanzada la pel√≠cula. Una traici√≥n que protagoniza un nudo y desenlace caracterizados por el adi√≥s a esa euforia inicial con la que DFW hab√≠a abrazado la idea de que quiz√°s hab√≠a encontrado en el reportero a un futuro amigo.

Fotograma de The end of the tour, la pel√≠cula sobre David Foster WallaceDespu√©s de 19 entrevistas a David Foster Wallace, tres novelas, tres libros de relatos y tres de reportajes, la unanimidad en torno a su personalidad, grado de egolatr√≠a y fotograf√≠a final de esa balanza en la que bailan ego y humildad es inexistente. ¬ŅY c√≥mo osan estos desgraciados de Hollywood a hacer una pel√≠cula en la que el principal atractivo es el de ver al Rey desnudo?, claman con el pu√Īo en alto.

Pero Hollywood seguir√° siendo Hollywood, por muchos escritores/creadores prodigio que se les ponga por delante.

DFW, el Humilde

Cerca del final de la película, el drama se desata cuando el reportero pone en duda toda la forma de ser de DFW, dejando caer que éste lleva a cabo una estrategia social a modo de máscara, como si se estuviese haciendo el tonto, por miedo a no parecer humilde, por miedo a parecer un genio, un soberbio.

El escritor intenta defenderse, argumentando sencillamente que √©l no quiere ser parte del circo:‚ÄĚHaber escrito un libro acerca de c√≥mo de seductora es la imagen, sobre lo sencillo que resulta ser seducido para alejarse de cualquier sendero con sentido por c√≥mo es ahora nuestra cultura‚Ķ ¬Ņqu√© pasa si yo me vuelvo una parodia de eso mismo?‚Äú¬†A lo mejor Foster Wallace me (nos) la ha jugado, a lo mejor se sali√≥ con la suya y sus perros, a los que tanto quer√≠a, fueron los √ļnicos que le conocieron de verdad.

Pero que se le recuerde con una pel√≠cula como √©sta, una pel√≠cula que ha costado cuatro duros y que no termina de ajustarse a lo que Hollywood entiende por circo y show, quiz√°s no est√© del todo mal si contribuye a encender la mecha de los que a√ļn no le conocen. Igual con The end of the tour hasta se animan a leer algo de √©l. Tres novelas, tres libros de relatos y tres de reportajes: ese tour s√≠ que es la hostia. Y da igual qui√©n fuese Foster Wallace en realidad. Los libros est√°n ah√≠, y √©sos no mienten.