La 1º novela de David Foster Wallace, La escoba del sistema, fue editada en España por Pálido Fuego
La 1º novela de David Foster Wallace, La escoba del sistema, fue editada en España por Pálido Fuego

Si bien La escoba del sistema llegó a la mesa de novedades de libros en España a mediados de la década pasada, se trata de un libro publicado en 1987. Curioso también que fuese una editorial pequeña como Páligo Fuego (y no la Random House habitual de Foster Wallace) la encargada de traérnoslo, con una edición muy cuidada y a la altura.

La escoba del sistema: reseña-resumen

La primera novela de David Foster Wallace es un tour de force. Creo que en el último año he leído la expresión tour de force en reseñas, contrasolapas y fajas de todo tipo de libros a razón de cinco veces diarias. En Postposmo no queremos ser menos.

El primer trabajo de ficción que publicó DFW, a los 25 años (como tesis de final de carrera de sus estudios de Filosofía e Inglés), es una compleja mole con muchas ventanas, cañerías y cableado. Pienso en las primeras novelas de…yo que sé…Vladimir Nabokov, Don Delillo o Ernest Hemingway, y ninguna estuvo siquiera cerca de ambicionar tanto como La escoba del sistema, con sus múltiples lecturas, tramas, personajes e interpretaciones.

Rebajas

Volumen de tramas desorbitado

Al poco de asomarse al libro uno puede dejarse llevar, no sin entretenido extrañamiento, por la multitud de tramas que empiezan a brotar. A saber:

  1. La relación amorosa entre Lenore Beadsman, una joven existencialmente confundida que siempre está desconcertada, con su mucho más mayor jefe, Rick Vigorious, responsable de una editorial.
  2. La desaparición/fuga de la bisabuela de Lenore (quien también se llama Lenore) y de 20 abuelos más de la residencia de ancianos donde viven.
  3. La vida y milagros de Norman Bombardini, propietario del edificio donde trabaja Lenore (de la que se enamora), y un hombre que, en su angustia vital, ha decidido comer cantidades obscenas de comida para engordar hasta ocupar el universo entero.
  4. La rivalidad entre dos compañías de potitos y el hallazgo por parte de una de ellas de un producto milagroso que hace que los bebés aprendan a hablar mucho tiempo antes de lo que les toca.
  5. La historia de una cacatúa que recita versículos de la Biblia, y su posterior fichaje-secuestro por una cadena de televisión religiosa.
  6. La historia familiar completa de Lenore, incluyendo un hermano camello superdotado con una pierna ortopédica y otro del que no se sabe nada.

La complejidad DFW

A la fórmula hemos de añadir una multitud de cuentos insertados en mitad de la novela que nada tienen que ver con la historia y que, aún así, leemos en su totalidad, cual libro de relatos de David Foster Wallace.

También hay triángulos amorosos, psicoterapeutas más locos que sus propios clientes…en fin, un festival.

El mérito de saber enlazar de forma creíble toda esta maraña es innegable. Pero el juego de David Foster Wallace va mucho más allá de un rocambolesco desfile de historias en busca de risa fácil. El aspecto en el que La escoba del sistema sí cumple su rol de primera novela es en lo autorreferencial del personaje protagonista, Lenore, que está construido a imagen y semejanza del escritor. A pesar de que él es hombre y Lenore mujer.

Lenore Beadsman Wallace

Cinco años después de su publicación, David Foster Wallace reconoció que La escoba del sistema era una “autobiografía escrita en clave”. Lenore es muchas cosas pero quizás el aspecto que mejor le define y que hace que sea un personaje tan carismático y atípico es esa sensación que le persigue de no ser dueña de su vida, “con la intuición de que sus propias percepciones y acciones y voluntades personales no están bajo su control” (Pág. 87).

Lenore es Una persona capaz de rechazar el enchufe de su padre millonario y optar por trabajar de telefonista con tal de sentir que tiene algún margen de maniobra en su vida, y que no está simplemente dejándose arrastrar por las circunstancias.

Lenore es el nexo con todos los estrambóticos sucesos que ocurren en La escoba del sistema porque todos y cada uno de ellos constituyen conflictos que refuerzan en ella esta angustiosa idea de la inexistencia de voluntad y del margen de maniobra para con sus actos.

El teléfono roto de La escoba del sistema

Quizás el mejor exponente o metáfora de esta sensación de impotencia ante las adversidades se encuentra en la avería de algo tan fundamental en el ejercicio de la comunicación como es el teléfono: el sistema encargado de conectar las líneas en su puesto de trabajo no funciona (avería que se prolonga a lo largo de las páginas y las semanas (todo el libro)), haciendo que únicamente lleguen llamadas dirigidas a otra gente (un sex shop, un taller mecánico…).

Si elevamos el punto de observación y nos fijamos en todo el conjunto, vemos que lo que se propuso hacer Foster Wallace en La escoba del sistema es un juego metaficcional donde el propio lector es contagiado por esa sensación de no saber muy bien qué está pasando en el libro (sensación que se confirma con cada página, sobre todo en las últimas y ESE final).

Estilo de escritura

Además de por la creciente rocambolescencia, David Foster Wallace se sirve de un germen del estilo que explotará al máximo en su siguiente novela, La broma infinita, caracterizado por la desmesura, sobreabundancia, exceso. Melopea.

En lo sintáctico, en las descripciones, en los diálogos…vueltas y vueltas a lo mismo, páginas en apariencia inútiles con el único objetivo de aguantar y dar credibilidad a lo que se va a contar después (como la enumeración de dos páginas y media al inicio del capítulo siete de todos los objetos presentes en el apartamento de Lenore para terminar centrándose en la cacatúa).

Foster Wallace ❤️ Wittgenstein

¿Y el título? ¿A qué se refiere? Para explicar lo de la escoba el camino se nos vuelve empedrado y cuesta arriba. Aquí viene Wittgenstein, el gran filósofo alemán de la primera mitad del siglo XX que se dedicó a estudiar la relación entre el lenguaje y nuestro mundo. La idea que aquí nos interesa es esa que se refiere a la comprensión de una cosa mediante el análisis de su uso o función.

“Puedo pensar en una silla sólo en base a los hechos en los que esta puede aparecer, como por ejemplo que alguien se siente en ella, o que se le ponga junto a una mesa” (Para ampliar sobre Wittgenstein recomiendo este breve episodio del documental La aventura del pensamiento presentado por Fernando Savater del que he sacado la cita).

La referencia al pensador alemán se explicita en la página 177, donde Lenore recuerda que su bisabuela (fan del filósofo) solía agarrar una escoba para preguntarle cuál pensaba ella (con ocho años) que era la parte más importante de la escoba, el mango o las cerdas, a lo que la niña le respondía con lloriqueos, a lo que la bisabuela le respondía que depende de para lo que quieras usar la escoba: si es para romper una ventana, el mango, y si es para barrer los cristales rotos, las cerdas.

Si extrapolamos este discurso y lo aplicamos en lugar de a una cosa a una persona (Lenore bisnieta) obtenemos el quid de la cuestión: Lenore y sus pesadillas existenciales ante la incapacidad de determinar cuál es su función en la vida, y la certeza de sentirse un relato, un personaje de ficción porque, según le plantea a su psicoterapeuta en la página 177:

Suponga que la [bis]abuela me dice de forma realmente convincente que todo lo que de verdad existe en mi vida es lo que se puede contar sobre ésta (…) no es en realidad como si una vida que se cuenta sea una vida no vivida; es sólo que vivir es contar, que no hay nada que me pase que no sea narrado o narrable, y si es así, ¿cuál es la diferencia, por qué vivimos?

Al principio de la entrada escribí que David Foster Wallace estudió filosofía. Estabais avisados.

Rebajas

La escoba del sistemaDavid Foster Wallace, La escoba del sistema
Pálido Fuego, Málaga 2013 (Publicado originalmente en 1987)
521 páginas | 22 Euros

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