Entra en este edificante artículo para conocer junto a nosotros sobre la conversación de Jesús y Nicodemo. Donde el Señor le explica de qué manera se puede nacer de nuevo, para poder entrar al reino de los cielos.

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Jesús y Nicodemo

En esta ocasión estaremos reflexionando sobre un pasaje de la Biblia en donde Jesús conversa con un hombre judío de nombre Nicodemo. Este pasaje bíblico de Jesús y Nicodemo se encuentra en el evangelio de Juan 3: 1-15.

Previo al encuentro de Jesús con Nicodemo, el Señor había realizado en Jerusalén y delante de muchas personas, gran cantidad de milagros. Jesús se encontraba en Jerusalén en ocasión de estarse celebrando la fiesta sagrada de la pascua.

La fiesta sagrada de la pascua era uno de los tres eventos anuales que, por mandato de Dios, todo judío debía peregrinar hasta la ciudad de Jerusalén. Por tal motivo en la ciudad se encontraban judíos venidos de todas las regiones del territorio de Palestina.

Conoce aquí el mapa de Palestina en tiempos de Jesús, porque conviene hacer un análisis de él. Debido a la importancia que tiene en comprender aún más lo valioso del mensaje y la grandeza del Señor Jesucristo.

En este enlace tendrás la oportunidad además de ver aspectos como la organización política, doctrinas teologales, grupos sociales y más del territorio donde se movía Jesús cuando estuvo en la tierra.

Una fe incompleta

Luego de las grandes señales y prodigios que llevo a cabo Jesús en la Pascua en Jerusalén, dice el pasaje que muchos creyeron en Él. Mas para Jesús esta era una fe incompleta, porque se manifestaba solo por los milagros que estaban viendo.

Esa fe incompleta hizo que Jesús no los aprobara como verdaderos seguidores de su camino. Una de las personas que aplico este razonamiento lógico para creer que Jesús era alguien en quien Dios estaba con Él; fue el hombre llamado Nicodemo.

Posteriormente Jesús y Nicodemo tienen un encuentro en privado. Porque este hombre, fariseo y principal entre los judíos sintió la necesidad de saber más de Jesús. Durante esta conversación el Señor aprovecha de hacerle ver la necesidad de nacer de nuevo, además de creer para poder entrar al reino de Dios.

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Jesús conoce el interior de todos los hombres

Antes de cumplirse el día para la Pascua, Jesús ya había llegado a Jerusalén y al llegar purifica el templo. Este evento fue acogido de buena gana por la gran mayoría de judíos que eran blanco de las extorsiones de parte de los cambistas y los comerciantes que vendían los animales para el sacrificio.

Porque Jesús había enfrentado con autoridad a todos estos extorsionistas y aprovechadores por hacer de la casa de su Padre un mercado. Lo que llevando gran suspicacia entre la gente, la cual se hizo mayor, después de ver las señales que hacia Jesús al realizar grandes prodigios.

Escribe el evangelista Juan previo al pasaje de Jesús y Nicodemo; que muchas personas en Jerusalén creyeron en Jesús al verlo realizar portentosos prodigios. Prodigios que las personas veían como señales revestidas de una autoridad divina.

Juan 2:23-25 (NBLA): 23 Cuando Jesús estaba en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en Su nombre al ver las señales que hacía. 24 Pero Jesús, en cambio, no se confiaba en ellos, porque los conocía a todos, 25 y no tenía necesidad de que nadie le diera testimonio del hombre, porque Él conocía lo que había en el interior del hombre.

Pero, como se puede ver en este pasaje bíblico, Jesús desconfiaba de esta forma de creer. ¿Qué era lo que Jesús veía para objetar este tipo de fe? La respuesta es que Jesús más allá de escuchar lo que decían estas personas, Él conocía el interior o corazón de cada una de ellas. Bien dijo Jesús, citando las escrituras en Isaías 29:13:

Mateo 15:7-8 (RVC): ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: 8 “Este pueblo me honra con los labios, Pero su corazón está lejos de mí”.

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Jesús no se confiaba de los primeros creyentes en Jerusalén

Por eso Jesús no confiaba en esta fe, que le expresaron los primeros creyentes en Jerusalén. Era una fe muy lejos de estar de la que verdaderamente agrada a Dios.

La verdadera fe que Jesús quiere ver en el corazón de los hombres y no solo aquella que diga: yo creo en Dios. Esta es la fe, la verdadera, la que da el acceso a la vida eterna a la salvación en Cristo Jesús.

Juan 17:3 (RVA-2015) Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.

En la Biblia podemos encontrar una gran cantidad de palabras que nos hablan de la vida eterna, las cuales contienen la principal promesa de Dios de salvación a través de su Hijo Jesucristo. Por ello te invitamos a leer estos versículos de vida eterna y salvación en Cristo Jesús y meditar en ellos.

Jesús al ver el legalismo que existía en los judíos de Jerusalén, vio la necesidad de llevar a cabo reformas drásticas en el seno del judaísmo. Un ejemplo de ello fue la purificación del templo, donde también allí anuncia que Él en tres días sería levantado entre los muertos.

Pero este era un anuncio que solo las personas, con una fe auténtica pudieron entender llegado el día del cumplimiento de su palabra:

Juan 2:22 (RVC): 22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron de que había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que Jesús había dicho.

Jesús en Jerusalén se encontró con un judaísmo que más allá de profesar una fe genuina en Dios, y creer en su palabra. Se habían transformado en personas simplemente religiosas, legalistas, conocedoras de la ley, pero sin conocer a Dios.

No todo el que dice creer es creyente de Dios

El evangelio que estamos estudiando por el pasaje de Jesús y Nicodemo, también nos ilustra sobre el hecho de que: No todo el que dice creer es creyente de Dios. “Muchos creyeron en Su nombre al ver las señales que hacía”, nos dice Juan.

Pero estas señales también colocaron a Jesús como blanco del odio de judíos, que decían creer en Dios y obedecer sus preceptos. Estos judíos religiosos seguían a Jesús no precisamente porque pudieran entender lo que le veían hacer, por eso el Señor les dice:

Juan 6:26 (NTV): Jesús les contestó: —Les digo la verdad, ustedes quieren estar conmigo porque les di de comer, no porque hayan entendido las señales milagrosas.

Juan 8:31 (PDT): Luego Jesús empezó a decirles a los judíos que habían creído en él: – Si ustedes siguen obedeciendo mi enseñanza, serán verdaderamente mis seguidores-.

Estos judíos solo por ver las señales decían de solo boca creer, pero cuando Jesús les demandaba a seguir sus enseñanzas, esto les incomodaba. En respuesta de los que decían haber creído, sacaron lo que en verdad había en su corazón: Odio y reproche hacia el Señor:

Juan 8:48 (TLA): Entonces, algunos judíos le dijeron: -Cuando decimos que eres un extranjero indeseable, y que tienes un demonio, no estamos equivocados-.

En estos tiempos y como a estos judíos les pasa igual a muchos que dicen creer en el Señor. Dios se les manifiesta en su vida de una forma prodigiosa.

Pero cuando son demandados por el Señor a permanecer en Él y guardar su palabra. Estos creyentes no asumen la responsabilidad y el compromiso que viene ligado a la fe genuina.

Terminan abandonado el camino de seguir a Jesús, estos creyentes generalmente buscan a Dios motivados por solucionar un problema específico, más no les interesa la eternidad que el ofrece.

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Jesús y Nicodemo, uno de los fariseos

Hasta aquí ya hemos visto como Jesús conocía con solo verle lo que había en el corazón de cada hombre. Y entre los hombres que habían quedado maravillados más que creído en Jesús, por las señales que este hacía, había uno de nombre Nicodemo.

Nicodemo era además fariseo, con esta presentación se inicia el pasaje bíblico de Juan 3:1-15. Este hombre era uno de los judíos maravillado por Jesús.

Con el conocimiento que tenía Nicodemo por ser fariseo, identifica a Jesús al comenzar su conversación, como un Rabí o maestro. Nicodemo además estaba claro en que estas señales que hacia Jesús solo las podía hacer alguien con autoridad de Dios.

Pero Jesús conociendo el corazón de cada hombre, sabía que el conocimiento que tenía Nicodemo no era suficiente. Era necesario que Él le hiciera entender que además de creer en las señales, había que nacer de nuevo.

Pero recordemos que el pasaje se inicia presentado a Nicodemo como uno de los fariseos. De manera que es importante detenernos un momento en saber quiénes eran los fariseos, para poder entender que había en la mente de Nicodemo cuando buscó a Jesús.

¿Quiénes eran los fariseos?

Etimológicamente, el término fariseo proviene del vocablo hebreo perushim, cuyo significado es separado o puro. La forma verbal de estos términos son parush, para indicar el verbo separar.

Este término es adoptado como definición de una de las sectas judías de los tiempos de Jesús. Y los judíos de esta secta adoptaron el nombre de fariseos, por considerarse separados de los demás judíos.

Tal separación se debía a que los fariseos se creían ser más estrictos que los demás judíos. En cuanto a cumplir y seguir con fidelidad lo referente a liturgias, actos ceremoniales y leyes judías.

Los fariseos contaban con un gran número de miembros, los cuales se enorgullecían de su religiosidad. Entre la sociedad judía de la época de Jesús esta secta era muy respetada por el conocimiento e interpretación que tenían de las escrituras sagradas.

Eso era lo que creía la sociedad y ellos mismos, que estaban cumpliendo con el mandato de Dios. Sin embargo, habían corrompido la ley, sustituyéndola por sus propias tradiciones, conformándose solo con cumplir la ley solo desde el exterior. Los fariseos creían en la resurrección y por ende en la salvación, pero de forma errada.

Ya que ellos decían que la salvación había que ganarla a través de las obras, cumpliendo de forma rigurosa la Ley de Dios. De manera que, si ellos se creían y se hacían llamar separados por considerarse puros, tal pureza solo era externa.

Esto nos hace entender, las muchas veces en que Jesús se expresaba de los fariseos como hipócritas, religiosos o falsos. Porque estos además se creían superiores a la demás gente, fueran judíos o no.

Jesús y Nicodemo, un principal entre los judíos

La presentación de este hombre en el pasaje de Jesús y Nicodemo, va más allá de ser un fariseo. El evangelista completa su presentación al decirnos que además es un principal entre los judíos.

Es decir que Nicodemo no era cualquiera fariseo, él además pertenecida al Sanedrín judío. Es decir, el tribunal supremo o la corte judía, de manera que Nicodemo era un hombre que gozaba de una buena reputación, debido a su estatus o posición dentro de la sociedad de Jerusalén.

En los versos bíblicos que se citan a continuación podemos ver algo de esto. Primero el evangelista Juan, reconoce a Nicodemo como un miembro del Sanedrín y en el segundo, el propio Jesús lo identifica como un maestro de Israel, los rabinos tenían buen nombre entre los judíos:

Juan 7:50-51 (RVC): 50 Nicodemo, que había ido a hablar con Jesús de noche y era uno de ellos, les dijo: 51 – ¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin antes oírlo y sin saber lo que ha hecho? –

Juan 3:9-10 (RVC): 9 Nicodemo le preguntó: – ¿Y cómo es posible que esto suceda? – 10 Jesús le respondió: – ¿Y tú eres maestro de Israel, y no lo sabes? –

Por tanto, por ser fariseo y además un principal entre los judíos, Nicodemo, debía tener un gran bagaje de conocimiento. Pero, a pesar de todo este conocimiento necesito ir en la búsqueda de Jesús para poder tener una conversación privada con Él, para poder comprender lo que el señor decía.

Esto nos deja una gran enseñanza, y es que la capacidad cognitiva que el hombre pueda tener. No tiene nada que ver con la capacidad para poder comprender las verdades espirituales ocultas en la palabra de Dios, en cuanto a Nicodemo, lo que Jesús le quería enseñar.

¿Por qué fue a ver a Jesús de noche?

Jesús a su llegada a Jerusalén por motivo de la Pascua, tuvo varios enfrentamientos con los líderes judíos. Tanto con los sacerdotes del templo, como con el Sanedrín e intérpretes de la Ley, como escribas y fariseos.

Estos enfrentamientos hicieron que Jesús se ganara la aversión de los principales líderes judíos. Si nos fijamos en el verso cincuenta citado arriba, vemos que Nicodemo va a hablar con Jesús de noche.

Se puede entender este proceder de Nicodemo de dos formas, primero, quería resguardarse por su estatus o posición social, que no lo vieran hablar con Jesús de forma privada. En segundo lugar, era vencer su propio prejuicio interno de reconocer la sabiduría superior que había en Jesús.

Le costó vencer, sobre todo, que esta sabiduría superior la portaba un hombre venido de Galilea. Que, para el judaísmo de la época, ser un galileo era lo más bajo entre los judíos.

Además, Nicodemo sabía que Jesús no provenía de ninguna escuela rabínica reconocida de Jerusalén. Para Nicodemo era rebajarse el tener que ir hasta Jesús para conversar sobre temas religiosos de notable importancia.

Lo que hace entender a nosotros hoy, el que Nicodemo escogiera las horas nocturnas para hacerle la visita a Jesús. Así muy difícilmente podría ser visto por algún otro miembro del Sanedrín judío.

Nacer de nuevo, para entrar al Reino de Dios

Cuando Nicodemo llega a la presencia de Jesús, justifica su visita con la siguiente expresión:

Juan 3:2b (RVC): -Rabí, sabemos que has venido de parte de Dios como maestro, porque nadie podría hacer estas señales que tú haces si Dios no estuviera con él-.

Primero Nicodemo con la palabra “sabemos”, le hace ver a Jesús que no solo él había hecho la deducción lógica. De que alguien que hiciera tales señales, era porque Dios estaba sobre Él.

Quiere decir, si nos apoyamos en la siguiente cita, que varios miembros del Sanedrín o de los fariseos coincidían en la misma conclusión de Nicodemo:

Juan 12:42 (BLPH): A pesar de todo, fueron muchos, incluso entre los jefes judíos, los que creyeron en Jesús. Pero no se atrevían a manifestarlo públicamente, porque temían que los fariseos los expulsaran de la sinagoga.

Volviendo a la conversación de Jesús y Nicodemo, tenemos a un fariseo frente al Señor. Pero, ¿qué diferenciaba a este fariseo de los demás fariseos y resto de principales?

La diferencia, era que Nicodemo quería saber más de Jesús, el Señor conocía los pensamientos de Nicodemo, por eso le responde sin que este le haya hecho pregunta alguna:

Juan 3:3 (RVC): Jesús le respondió: «-De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios-.

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¿Cómo puedo entrar en el Reino de Dios?

La pregunta que respondió Jesús, estaba en el corazón de Nicodemo y era: ¿Cómo puedo entrar en el Reino de Dios? El tipo de respuesta que Jesús le dio a este fariseo y principal era muy común en Él, de forma metafórica o a manera de parábola.

Pero en esta respuesta Jesús le estaba enseñando a Nicodemo un punto clave y de gran importancia en lo referente a la salvación: El hombre no puede salvarse por sí mismo, como defendía la tesis de los fariseos.

La naturaleza pecaminosa del hombre no le permite salvarse a sí mismo, sea cual sea las obras que haya hecho en la vida. El hombre necesita revestirse de una nueva naturaleza, haciendo morir la vieja y esto solo lo puede hacer a través de Cristo Jesús.

Es morir para nacer de nuevo, pero aun en la sabiduría de hombre que portaba Nicodemo, no entendía esta nueva forma de nacer que le quería enseñar Jesús:

Juan 3:4 (RVC): Nicodemo le dijo: – ¿Y cómo puede un hombre nacer, siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar en el vientre de su madre, y volver a nacer? –

Nicodemo no podía entender el lenguaje en que Jesús le hablaba porque interpretaba las palabras de Jesús de forma literal y en su razonamiento lógico. Este fariseo rígido en la interpretación de la ley no podía entender que Jesús le estaba enseñando sobre un diferente tipo de nacimiento, nacer en el espíritu.

Te invitamos a seguir edificándote en la palabra, entrando aquí: ¿Qué idioma hablaba Jesús con sus discípulos? Sabemos que Jesús durante su vida y obra pública en la tierra se comunicaba con la gente enseñándoles el mensaje del Reino de Dios por medio de parábolas. Pero, ¿Cómo se comunicaba Jesús con sus discípulos? o, ¿Qué idioma hablaba Jesús con sus discípulos y con las demás personas? Entra aquí a conocer sobre este tema tan debatido en la actualidad.

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