En este artículo queremos ofrecerte algunos aspectos claves para desarrollar una genuina intimidad con Dios. De forma que puedas gozar aún más de estar en la presencia del Padre Celestial.

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¿Cómo desarrollar una intimidad con Dios?

Para desarrollar una intimidad con Dios es necesario alimentarnos espiritualmente teniendo como meta alcanzar el mismo nivel de dependencia de Jesús con su padre. Jesús era íntimo porque tenía la capacidad de escuchar, ver y hacer lo que decía y hacía su Padre.

Jesús con ese nivel de intimidad con Dios lograba la autoridad suficiente para moverse en una atmosfera milagrosa. Es por ello que Jesús llevó a cabo tantos milagros y prodigios durante su ministerio aquí en la tierra y al irse nos deja una verdadera promesa:

Juan 14:12 (NTV): -Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con el Padre-.

¿Cómo podremos hacer cosas mayores que Jesús? Para optar por esta promesa del Señor es necesario desarrollar la misma intimidad de él con su Padre, siendo sencillos y obedientes. Porque Jesús está junto al Padre y si somos íntimos de Jesús, lo que pidamos en su nombre él lo hará para glorificar a Dios.

Juan 14:13 (NTV): Pueden pedir cualquier cosa en mi nombre, y yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre.

En el amor, Dios quiere que cada uno de nosotros desarrollemos una relación íntima y personal con él, quiere además para ello, que seamos dependientes y obedientes de su palabra. En las escrituras encontramos verdaderos ejemplos de hombres íntimos con Dios como el caso de Moisés y el rey David, es entonces una decisión de parte de nosotros querer ser como uno de ellos.

Decidiendo ser íntimos de Dios

Durante el tiempo de Jesús en la tierra, él se relacionó con varios tipos de personas y con un nivel diferente de intimidad. Jesús se movía de un lado a otro por las regiones del territorio de palestina de su tiempo, encontrándose con varios tipos de personas.

No obstante no todos los que llegaban a estar cerca, eran íntimos de él, ¿sabes cuáles eran esas regiones en el mapa de Palestina en tiempos de Jesús?, descúbrelo con nosotros ingresando en el enlace mostrado anteriormente, así poder conocer la importancia de este mapa en la comprensión de lo valioso del mensaje y la grandeza del Señor.

Porque en este artículo tendrás la oportunidad de enterarte cómo era la organización política, doctrinas teologales, grupos sociales y aún más en los tiempos de Jesús. Veamos a continuación con qué tipo de personas se relacionó Jesús durante su ministerio terrenal.

La multitud de personas

Jesús desarrolló su ministerio terrenal predicando en público y durante sus prédicas siempre estaba rodeado por una multitud de personas. No obstante estas personas se le acercaban buscando lo que Jesús les podía dar y no por el interés de conocer en intimidad al Señor.

La multitud buscaba solo a los panes y los peces, por lo que una vez satisfechas sus necesidades, la mayoría de las personas continuaban con su vida habitual.

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Los religiosos

Los religiosos eran otro tipo de personas que se acercaban a Jesús cuando éste enseñaba o llevaba a cabo un milagro. Estas personas eran los judíos intérpretes de la Ley conocidos como los fariseos.

Los fariseos estaban llenos de conocimientos y siempre acusaban o criticaban a Jesús basándose en ellos. En la actualidad es muy común encontrar este tipo de personas dentro de la iglesia.

Los religiosos dentro de la iglesia se escudan detrás de una sabiduría espiritual sin revelación y en una falsa piedad. Estas personas por lo general se la pasan criticando a los hermanos, sembrando discordia entre ellos.

Más sin embargo para Jesús no existen corazones ocultos, el conoce lo que existe verdaderamente en cada uno de ellos. En lo que respecta a los religiosos te invitamos a entrar aquí: Falsos profetas: ¿Cómo cuidarnos de ellos?.

Los falsos profetas son los religiosos que fingen tener don para profetizar y predican por tanto argumentos falsos. Estos dicen tener dones divinos que les conceden autoridad para ejercer milagros y acciones relacionadas con entidades divinas, desde la antigüedad en todas las religiones han existido falsos profetas.

Los seguidores

A Jesús lo seguían muchas personas, unas fueron escogidas por él para que fueran sus discípulos. Los discípulos se diferenciaban de todos los seguidores de Jesús por la autoridad que poseían dada por el Mesías, la cual les daba poder.

Un poder que ejercían en la sanación de enfermos, liberación de personas endemoniadas, evangelizar e incluso profetizar. Pero a pesar de ello, algunos de estos seguidores se conformaban con todo esto y no intentaban caminar una milla más con Jesús.

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Los íntimos de Jesús

Las escrituras nos enseñan que entre los distinguidos por Jesús como sus discípulos o seguidores, existía uno considerado íntimo y amado por el Señor. Este íntimo discípulo era el apóstol Juan, quien se recostaba en el pecho de su maestro y consultaba sus planes.

Juan 21:20 (RVC): Al volverse Pedro, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y que le había dicho: -Señor, ¿quién es el que te entregará?-.

Todos los discípulos podían llegar al mismo nivel de intimidad que tenía Juan con Jesús. Pero ellos tomaron la decisión de establecer una relación con Jesús hasta donde cada uno quiso llegar.

Viendo todos estos tipos de personas debemos reflexionar y saber dónde nos ubicaremos. Según las siguientes interrogantes, sobre quiénes somos en Cristo Jesús:

  • ¿Una persona más en medio de la multitud?.
  • ¿Uno de los religiosos, con conocimiento pero que no hace nada en servir al Señor?.
  • ¿Un seguidor que tiene la autoridad y el poder dado por Jesús, pero no tiene su amistad?.
  • ¿Uno de los seguidores íntimos que viven en función de su Amado?.

En esta ocasión estamos siendo llamados por Cristo a qué nos recostemos sobre su pecho. Estamos siendo llamados a tomar la decisión de ser un íntimo del Señor en una intimidad con Dios.

Para ello pidámosle al Señor nos colme del deseo, el anhelo de poder conocerle más y en profundidad, el anhelo de amarle con todo nuestro ser y de poder dar hasta el último aliento de nuestras vidas en hacer lo que le agrada a Dios. Porque un íntimo de Cristo Jesús es aquel que solo vive para cumplir los sueños del amado.

Intimidad con Dios con Jesucristo como único intermediario

La intermediación en el plan original de Dios no estaba presente, cuando Adán y Eva su propósito de gobierno era en intimidad con ellos. Pero por el pecado del hombre, en el tiempo de Moisés, el Señor hace la distinción de una tribu de las doce en total para ser sus intercesores.

Esa tribu era la de Leví, a los que les asignó ser sus siervos sacerdotes e intermediarios entre Dios y su pueblo.

Éxodo 19:5-6 (NVI): 5 Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, 6 ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

Según esta palabra de Dios, de las generaciones de los levitas surgiría el linaje de sacerdotes, y sólo ellos podían estar ante la presencia divina. Debido a que el resto del pueblo no había asumido la posición de estar al lado del Señor para vivir en obediencia a Él.

No obstante esa promesa a los levitas era sombra a lo que vendría con la llegada del Mesías, Jesús nuestro Señor. Con Jesús toda su iglesia pasa a ser linaje escogido y no solo algunos, dice la palabra en:

1 Pedro 2:9 (RVC): Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Porque, cuando Cristo lleva a cabo su sacrificio en la cruz, el velo de separación fue rasgado y su sangre derramada abrió el camino a la vida eterna. Cristo vino a establecer un pacto renovado en donde ya no existirán intermediarios entre Dios y los hombres, más que el Señor Jesucristo.

Podemos acercarnos confiadamente

A Dios le plació solo por gracia que la promesa dada en un principio a los levitas nos alcanzara a todo su pueblo por medio de Jesús:

1 Timoteo 2:5 (NTV): Pues, Hay un Dios y un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús.

Esta es la buena noticia, de que ahora todo aquel que se acerque íntima y confiadamente a Jesucristo, tiene libre acceso al trono de la gracia, a la presencia de Dios. Para ello solo basta que confesemos su nombre con nuestros labios y seamos sacrificio vivo, un altar encendido de alabanza al Dios vivo.

Hebreos 4:16 (BLPH): Acerquémonos, pues, llenos de confianza a ese trono de gracia, seguros de encontrar la misericordia y el favor divino en el momento preciso.

Estas palabras nos deben llevar a la reflexión sobre cómo esta nuestro nivel de dependencia de Dios. Si necesitamos recurrir a algún artilugio, a alguna persona o algún nombre que no sea el de Jesucristo para entrar a la presencia de Dios.

La respuesta que demos, obviamente determinará porque existe o no límites en nuestra intimidad con Dios. En las escrituras podemos leer el pasaje cuando Pablo y Silas se encontraban en la cárcel en la ciudad de Filipos.

Ellos allí no tenían nada más que ser cada uno un altar de Dios y en función a esto ambos hombres se dispusieron a adorar, sabiendo que obtendrían respuesta divina. La alabanza fue recibida por Dios como olor fragante y agradable, tanto le agrado que la cárcel toda se estremeció ante su presencia.

Para una intimidad con Dios hay que salir de Babilonia

Es necesario que renunciemos y decidamos salir del mundo babilónico para lograr una genuina intimidad con Dios. En las escrituras podemos ver que este es una orden que Dios nos da y que debemos cumplir para que él pueda morar dentro de nosotros.

Isaías 48:20 (RVC): ¡Salgan de Babilonia! ¡Huyan de entre los caldeos! ¡Anuncien esto con voces de alegría! ¡Denlo a conocer, difúndanlo hasta los últimos rincones de la tierra! ¡Digan que el Señor ha redimido a Jacob, su siervo!

2 Corintios 6:17-18: 17 Por lo tanto, el Señor dice: – Salgan de en medio de ellos, y apártense; y no toquen lo inmundo; y yo los recibiré. 18 Y seré un Padre para ustedes, y ustedes serán mis hijos y mis hijas-. Lo ha dicho el Señor Todopoderoso.

Apocalipsis 18:4 (BLPH): Y oí otra voz que decía desde el cielo: – Sal de ella, pueblo mío, pues si te haces cómplice de sus pecados, también te alcanzarán sus castigos.

Con revelación en el espíritu debemos entender que Dios nos saca de la esclavitud de Egipto, del mundo del pecado por medio de Jesucristo. No obstante de Babilonia le toca a cada uno de nosotros tomar la decisión de salir de ella.

Babilonia fue una civilización que ideó la construcción de una torre con el fin de alcanzar el cielo sin la necesidad del Señor. Por tanto el mundo babilónico representa un sistema espiritual de autosuficiencia e independencia de Dios.

Este sistema espiritual va en contra de la manifestación del Reino de Dios en la tierra. Babilonia funciona desde la razón y la lógica, mientras que el Reino de Dios funciona desde la fe.

En la actualidad la orden de Dios de –Salir de Babilonia- es actuar por fe y no por la lógica y la razón. Es de igual forma dejar lo que nos resulta cómodo para seguir la voz de Dios.

Necesario multiplicarnos como íntimos de Dios

Dios quiere que los buenos deseos que tiene para su pueblo se reproduzcan y multipliquen, esa es la manifestación de su amor. En la Biblia podemos ver que Jesús íntima con sus discípulos y los entrena para la gran comisión.

Una comisión que lleva consigo la misión de llevar el mensaje de Cristo a los confines de la tierra. Predicando la palabra, sanando enfermos, activando milagros, etc. y todo esto es trasmitido de generación en generación.

El apóstol Pablo es un claro ejemplo de esta transmisión de enseñanza, formado a Timoteo en la fe, a la vez que lo comisiona para enseñar a otros hermanos. Por tanto la gran comisión encomendada por Jesús a sus discípulos es una cadena de multiplicación que nunca debe cortarse.

En función a esto debemos entender que como llamados a ser hijos de Dios, también formamos parte de una generación considerada un eslabón en la cadena histórica del Reino de Dios manifestado en la tierra.

Debemos por tanto, ser agradecidos con las generaciones pasadas que permitieron que hoy estemos en la presencia del Padre. Además de levantarnos como guías espirituales de futuras generaciones.

Para una mayor intimidad con Dios te invitamos a leer y conocer aquí sobre, la justicia de Dios: ¿qué es y en qué consiste?, porque si bien es cierto que toda la humanidad fue contada por justa ante Dios por medio del sacrificio de Jesucristo. Solo podremos gozar de la bondad de la justicia de dios, si  la establecemos en nuestras vidas.

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