Las culturas nativas de América han legado a las generaciones posteriores hermosas tradiciones y costumbres, dignas de recordar y preservar en el tiempo. Tal es el caso de la milenaria Cultura Otomí, procedente de tierras mexicanas y que en este artículo te vamos a describir en detalle. ¡No dejes de leerlo!

CULTURA OTOMÍ

Cultura Otomí

Esta cultura milenaria de los territorios centrales mexicanos, mantiene viva a toda costa sus tradiciones y costumbres, buscando la manera de preservarlas en el tiempo. Conocidos por su gastronomía y sus hermosas muñecas artesanales entre otras cosas, merecen el interés del mundo entero.

Pero ¿quiénes son los Otomíes? Conocemos como Otomí a la antigua comunidad nativa que suelen denominarse ñähñu o “los que hablan otomí” y que habitan hacia las tierras del centro de México desde hace muchos años.

Sin embargo, el origen de su nombre se asocia también con el término náhuatl otocac, que se traduce a nuestro idioma como que camina y mitl, flecha. Relacionado especialmente a la habilidad que tenían los miembros de estos pueblos para la cacería y sobre todo porque esta implicaba caminar extensos trayectos con sus arcos y flechas para conseguir las presas.

No obstante, se descubrió que la palabra otomitl, fue utilizado a su vez por los aztecas de manera ofensiva y despreciativa, para aquello que les parece manchado, desaliñado y holgazán. Este término proveniente del náhuatl, originalmente se escribe otomitl (singular) y otomí (plural), en nuestro idioma se distinguen como otomí (singular) y otomíes (plural).

Historia de esta cultura

Esta cultura cuyo origen se remonta unos miles de años atrás, se asentó en el territorio mesoamericano una vez desarrollada la actividad agrícola, expandiéndose por toda la geografía y comenzando a surgir entonces los diferentes dialectos y variaciones del idioma.

Influyeron en el crecimiento y desarrollo demográfico del área de los valles centrales y Teotihuacán, donde se mantuvieron hasta la caída de la misma, dirigiéndose a la zona de Tlaxcala y la Sierra Madre Oriental. Hasta la llegada de los exploradores españoles, esta cultura estaba organizada de la siguiente manera:

  • Norte: en el Valle de Mezquital y Querétaro, donde destacaba la influencia de las culturas Mesoamericanas y región norteña.
  • Sur: ubicados en el Estado de México, donde adoptaron las costumbres mesoamericanas.

CULTURA OTOMÍ

Muchos aseguran que tanto Otomíes como Olmecas eran la misma comunidad, que luego se separó en diferentes grupos con distintas variaciones lingüísticas, por ejemplo, otopónicos, mixtecos, popolocas, amuzga, zapotecos, chinantecos y chiapaneca-mangue.

Esta cultura dio origen a otras posteriores, tal es el caso de la mazahua, la tlatilca, la tolteca, la teotihuacana, la cuicuilca, la chichimeca, la pame, matlatzinca, triqui y la tlahuica. En el proceso de conquista y colonización, tal como otras tribus fueron controlados por los españoles, sobre todo por medio de la fundación de misiones y su conversión a la religión cristiana, llevada a cabo por los monjes misioneros.

Muchas de las comunidades frente a la arremetida española y la incidencia que tuvo sobre su forma de vida, intentaron desplazarse hacia otras zonas del territorio, como Guanajuato y Querétaro.

Ubicación geográfica

Eran comunidades bastante diseminadas en el territorio mexicano y que en el momento de la llegada de los invasores europeos ocupaban estas posibles zonas:

  1. Valle de Nzuhni (Toluca)
  2. Provincia de Madenxi (Xilotepec)
  3. Mamehni (Tula)
  4. Sierra de las Cruces (Kuauhtlalpan)
  5. Texcoco, Tlacopan (Tacuba)
  6. Atlakuiuayan (Tacubaya)
  7. Koyoakan, Axochko (Ajusco)
  8. Teocalhueyakan (Tlalnepantla)
  9. Teotlalpan
  10. ‘Batha’ Bot’ähi (Valle del Mezquital)
  11. Metztitlán
  12. Los Huaxteka
  13. Sierra de Puebla
  14. Akolhuacan
  15. Tlaxkallan
  16. Batha Puebla
  17. Michoakan
  18. Kouixko
  19. Guanajuato
  20. Kolima
  21. Kuliakan.

En la actualidad la etnia otomí bastante inferior en número que en el pasado, hace vida en algunas áreas de los siguientes estados de la nación mexicana: Estado de México, Querétaro, Hidalgo, Puebla, Veracruz y Tlaxcala. En el estado de Guanajuato habitan ciertas comunidades que pertenecen a la etnia, pero que no comparten su mismo idioma.

CULTURA OTOMÍ

Hacia la zona del Distrito Federal se asentaron algunas comunidades hablantes otomí, pero esto debido al fenómeno migratorio. De igual manera en algunas partes del país comparten espacio con etnias y grupos como los matlatzincas, los mazahuas, los nahuas y los ocuiltecos, existiendo algunas cosas en común en sus culturas debido a esta convivencia.

En la actualidad el número de individuos pertenecientes a la etnia otomí y hablantes de su idioma ha descendido considerablemente, sin embargo, aun con la modernización y los cambios que han influido en sus costumbres, sociedades y religión, se mantienen muy ligados a su cultura, tratando de que prevalezca en el tiempo.

Tanto que muchas comunidades de estas áreas aun cuando no hablan este dialecto se hacen llamar otomíes. Por otro lado, existen municipios en ciertos estados que registran comunidades otomíes, debido al fenómeno migratorio. Se calcula que existen actualmente un poco más de cien mil hablantes de lengua otomí.

Lengua de la cultura Otomí

El idioma de estas comunidades es el otomí, compuesto por al menos diez dialectos diferentes, pues debido al fenómeno migratorio la lengua otomangueana varió entre las diferentes zonas. Los dialectos más conocidos son el dialecto de Texcatepec, Huehuetla y Tenango.

Actualmente existen hablantes de Otomí en ocho estados de México; Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Puebla, Veracruz, Michoacán, Tlaxcala y México. Encontrándose en riesgo de desaparecer, no obstante son muchas las iniciativas que intentan rescatarla y promover su aprendizaje y estudio.

Características de la cultura otomí

Las culturas indígenas generalmente tienen características muy particulares y con cierto encanto que las hacen diferentes e interesantes a los ojos del mundo. Aspectos distintivos, que las diferencian entre ellas, aun cuando comparten el mismo espacio geográfico, este es el caso de la cultura Otomí.

Como toda cultura aborigen sus costumbres giran en torno a su cosmovisión, sus creencias religiosas y la posición del ser humano en relación a ellas. Todo lo relacionado a sus celebraciones, atuendos, organización social y actividades económicas, guardan mucha relación con el mundo espiritual y nos muestra lo variopinta que es.

Describir la cultura Otomí en su totalidad es ciertamente difícil, sin embargo te presentamos un pequeño resumen de las características más sobresalientes e importantes de esta ancestral cultura:

Viviendas

La vivienda donde reside la familia otomí en las épocas de antaño eran construidas con penca de maguey, muy humildes y pequeñas, con paredes de poca altura que no exhiben ventanas, pero si una puerta de acceso.

De forma rectangular y un espacio muy reducido, eran ubicadas muy separadas y camufladas entre la naturaleza. Actualmente siguen siendo viviendas humildes, pero con muchas modificaciones, sobre todo en cuanto a los materiales, técnicas de construcción, forma, ubicación y distribución.

La expansión de las ciudades y la modernización, de alguna forma a influido y obligado a las comunidades otomíes a realizar muchos cambios en su forma de vivir, específicamente en la construcción de viviendas un poco más espaciosa, cómodas y duraderas, aunque igualmente humildes.

Si en algo no ha cambiado la vida en las comunidades otomíes es la creciente pobreza que les acecha desde tiempo atrás y que por lo visto nadie con el poder de solucionar la situación, tienen el interés de voltear y ver. Las comunidades otomíes cada vez son más pequeñas, pues la necesidad aunada al atractivo de ciudades como Puebla, Toluca, Ciudad de México y Santiago de Querétaro, han promovido el desplazamiento de muchos ciudadanos de origen otomí hacia ellas, en busca de una mejor calidad de vida.

Vestimenta típica

Sus atuendos los distinguen de cualquier otra etnia, siendo esto muy común entre las diferentes culturas tradicionales de nuestro continente. El vestuario del pueblo Otomí está muy relacionado a su forma de ver y entender todo aquello que lo rodea y el universo en sí, sin embargo, en la actualidad se nota que ha sido influenciada de cierta manera por la globalización y la tecnología.

Aun así, muchas comunidades otomíes aun utilizan su vestimenta tradicional con orgullo y de manera frecuente, promoviendo incluso su utilización entre muchas otras personas, que no necesariamente son parte de estas comunidades.

Las damas de la cultura otomí suelen lucir una falda, que entre ellos se le conoce como chincuete, es larga, ancha y oscura. Se confecciona normalmente en lana negra, púrpura o azul, esto depende del lugar donde habitan, tampoco falta sobre la oscuridad de la lana, algunas líneas de colores vivos como anaranjado y amarillo.

Una camisa blanca con los mangas cortas y bordados alegres, además de un quechquémitl o poncho completan este atuendo. La ropa puede tener motivos naturales sean flores o animales, figuras geométricas y combinaciones de ambos.

Todas estas piezas en general se elaboran a mano, con materiales propios de la región como el algodón y lana. Por estos días además de estos tejidos es posible encontrar piezas elaboradas en artisela o hilo de rayón. Algunos mujeres de diferentes grupos otomíes complementan su atuendo con accesorios, sombreros de paja, flores o cintas.

Los caballeros por otro lado visten camisas bordadas, generalmente en la zona frontal y en las mangas y lo combinan con un gabán colorido. Es común entre ellos el uso de un sombrero de paja o el cada vez menos implementado pochtli, que consiste en cortar todo el cabello con excepción de un mechón largo en el área de la nuca.

Gastronomía milenaria 

En México la gastronomía Otomí es muy conocida, porque es bastante peculiar. Son famosos por aprovechar mucho de la flora y fauna de sus regiones, generalmente zonas bastante áridas del centro del país. Siendo una comunidad bastante humilde, la comida otomí tiene como principal objetivo mantener la salud y sanar dolencias, además de estrechar los lazos entre los miembros de la familia y la comunidad.

Ingredientes curiosos, que para el resto del mundo serían muy extraños, constituyen elementos importantes y claves en sus recetas que datan de tiempos ancestrales, al igual que las maneras de prepararlas. La cultura Otomí tiene el maíz como ingrediente principal en su dieta desde tiempo inmemoriales, tal como ocurre con muchas otras comunidades indígenas en las tierras mexicanas.

Estos aborígenes practican la caza y la recolección de larvas y huevos de insectos rastreros y que habitan en las plantas, mamíferos, aves, frutas, flores, hojas, legumbres y verduras. Es muy común el consumo de plantas como quelite, garambullo, flor de mezcal o golumbo, las cuales suelen formar parte de guisos, estofados y frituras.

La cocina en la cultura otomí es tradición, es identidad y unión, un espacio y un elemento que permite fortalecer su arraigo y amor por el pasado, el presente y el futuro.

Algunos de los platos otomíes más famosos son: el phaxy, el ndho, el ximbo, los tamales, el mole con semillas de auyama y otros mucho más exóticos como las chicharras en hojas de aguacate y crema de nogal, torta de nopal, flor de sábila con camarones, coyote en barbacoa o zorrillo relleno de insectos. Por supuesto una buena comida, debe estar acompañada de una buena bebida, para ellos el aguamiel y el pulque eran más que sagrados.

Tradiciones y celebraciones

Las tradiciones y costumbres en la cultura otomí tienen un papel protagónico y están estrechamente vinculadas a sus creencias religiosas, su visión del universo y el mundo, el entorno y la naturaleza, además del espacio geográfico donde residen.

Todas las ceremonias y festividades se relacionan con fenómenos de la naturaleza y los beneficios que generosamente le dan al hombre, además de honrar a su panteón de deidades y rendir tributo a sus antepasados y ancestros, siempre rogando por las generaciones presentes y la posibilidad de seguir prevaleciendo en el tiempo.

A lo largo del año hay diversas fiestas, ceremonias y rituales, muchas asociadas al agua que representa uno de los mayores tesoros para esta cultura. Otros están centrados en la veneración a los difuntos y a la gallardía y fuerza de los otomíes.

Las celebraciones de tipo religioso, suelen llevarse a cabo en las capillas o lugares habilitados temporalmente para el ritual. Todas estas fiestas y tradiciones tienen como principal objetivo celebrar, rendir culto y homenajear, siendo esto parte de la esencia de los otomíes, una forma de vivir y de ser, de quienes integran esta ancestral cultura.

Celebrar para los Otomíes, es una manera de agradecer a la tierra y a las divinidades por sus favores y también una forma de mostrar orgullo por sus orígenes, su historia y fortaleza.

Algunas de las celebraciones más vistosas y conocidas de la cultura Otomí son: el día de los Muertos, el Carnaval y danzas y bailes muy antiguos como los Negritos, Acatlaxquis, Moros y Matachines, etc.

Aún con el paso del tiempo y los cambios que obviamente ocurren, estas comunidades todavía dan mucha importancia a sus costumbres y tradiciones, pues gran parte de los integrantes de la comunidad no desisten ante la ardua tarea de mantener viva sus creencias, religión, tradiciones e idioma.

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