Origen De La Arquitectura Griega y Su Características

Desde hace millones de siglos, ha existido una sociedad que le ha otorgado a la historia de la humanidad un sinfín de contribuciones, esta ha sido la Antigua Grecia. Si quieres saber un poco más acerca de la Arquitectura griega, su origen, características y un poco más, no dudes en quedarte y aprender con nosotros.

ARQUITECTURA GRIEGA

¿Qué es la Arquitectura Griega?

Se denomina como arquitectura griega a un estilo de arquitectura creada y desarrollada por los pueblos provenientes de la Antigua Grecia, como el pueblo helénico, por ejemplo. Su cultura floreció en la península del Peloponeso, las islas de Egeo y en las colonias de Asia Menor e Italia durante el período de 900 a. C. y el siglo I d. C.

Sin embargo, la especie de renacimiento griego y origen en cuanto a obras arquitectónicas se refiere, tuvieron lugar a partir del año 600 a.C. Las estructuras más conocidas de esta cultura fueron sus impactantes templos, de los cuales muy pocos quedan intactos, ya que la gran mayoría hoy por hoy están en ruinas.

El Partenón es una clara muestra de sus trascendentales construcciones, considerado como el templo sagrado más célebre y emblemático de la nación. El puesto número dos como mejor tipo de construcción es ocupado por los teatros al aire libre, cuya conservación aún existe en todo el mundo helénico y su origen se remonta en torno al año 350 a.C.

Entre las diversas formas arquitectónicas que pueden ser vistas actualmente, podríamos mencionar a la entrada monumental con columnas, también llamada Propileos, las plazas públicas en donde se solían congregar los ciudadanos (ágoras), las edificaciones compuestas de una sucesión de columnas (estas), entre otras.

No obstante, existen otras más comunes de hallar como lo son las sedes de los ayuntamientos (bouleuterion), los monumentos públicos o tumbas monumentales (mausoleos) y los espacios deportivos importantes (stadiums). Cada uno disponía a su modo, características altamente normalizadas propias de la Grecia Antigua, tanto en estructura como en decoración.

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Dicho punto es especialmente verídico en el caso específico de los templos, puesto que pareciera que cada edificio hubiese sido concebido como un organismo escultórico individual dentro de los paisajes. Incluso, era bastante frecuente que fuesen ubicados en terrenos con gran elevación, para así obtener mejores resultados.

La elevación traía consigo una mayor sofisticación en sus proporciones, al igual que unos efectos de luz superiores sobre todas sus superficies, de modo que pudiesen ser vistas desde cualquier ángulo. El historiador, crítico y teórico alemán-británico, Nikolaus Pevsner, las describe como obras con imponentes e intensas presencias físicas superiores a las de la modernidad.

Cabe destacar que las edificaciones griegas, a diferencia de las actuales, desde un principio eran concebidas para ser admiradas en el exterior. De esta forma, se les daba mayor relevancia a los exteriores, que a lo que se encontraba en el interior. Es por ello que hubo un esfuerzo superior en la creación de edificios públicos, templos y santuarios.

La cultura griega le daba muy poca importancia a los hogares de los ciudadanos comunes, pues se tenían otra clase de prioridades. Un ejemplo de ello, es que planificaban que sus construcciones fuesen hechas a la medida del hombre, siempre basándose en el concepto del conjunto.

En sí, formalmente el vocabulario de la antigua Grecia, en especial la división del estilo arquitectónico, está definido en tres órdenes muy bien establecidas: el orden dórico, el jónico y el corintio, teniendo cada uno un efecto bastante profundo en la arquitectura de Occidente en épocas posteriores.

Tanto fue así que, la arquitectura de la Antigua Roma, también tomó un sinfín de elementos provenientes de la griega, pero manteniendo siempre su clara influencia italiana hasta la actualidad. De hecho, a partir del periodo renacentista, existieron múltiples resurgimientos del movimiento artístico del Clasicismo, los cuales usaron parte de ella.

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Estos mantuvieron vivo las formas precisas, además del orden de los detalles que poseía la arquitectura griega antigua. Asimismo, se le suma la adopción del concepto de belleza arquitectónica en base al equilibrio y la proporción.  Los nuevos estilos renacentistas y neoclásicos que se dieron luego, prosiguieron con estos parámetros y lo adaptaron a su modo.

Origen

Se conoce que una buena parte del conocimiento actual que se tiene de la arquitectura griega es proveniente de lo que se denomina como período arcaico tardío, comprendido entre 550 y 500 a. C., siglo de Pericles entre 450 y 430 a. C., y la época clásica de Grecia entre 430 y 400 a.C.

Los ejemplos dados son estudiados en compañía de los célebres períodos helenístico y romano, ya que la arquitectura romana es una mera interpretación de la griega, además de fuentes escritas tardías, como la del arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano del siglo I a. C.​, Vitruvio.

Como resultado de tal modelo, quedó una importante tendencia hacia la creación de templos, los únicos edificios de los que aún en la actualidad sobrevive un número considerable. Para profundizar más en el tema, podríamos dividir su desarrollo en varias etapas, específicamente en tres. Estas son las siguientes:

Período Arcaico Tardío

Al período arcaico tardío se le atribuye el título de la primera etapa de todas, compuestas por diversas fases con características bastante marcadas. Este inicia a principios del primer milenio antes de Cristo, y culmina con la llegada del primer tercio del siglo V a. C.

Su arquitectura, la cual se ha definido como edificaciones efectuadas en base a un diseño estético sensato, mientras duró fue un periodo histórico caracterizado por una incesante manufactura. Tuvo su desaparición en Grecia finalizando el periodo micénico (aproximadamente en el año 1200 a.C.) y el siglo VII a. C.

Dicha desaparición, se dio cuando la vida urbana y la prosperidad de las sociedades que conformaban la región recobraron a tal punto su poderío, en donde ya comunidades enteras eran capaces de emprender la edificación de estructuras para uso común.

No obstante, a partir de ese entonces, un gran número de estructuras griegas durante la llamada época de colonizaciones (siglos VIII y VI a. C.), eran elaboradas con madera, adobe o arcilla. De estas no queda realmente nada, a excepción de unos cuantos planos sobre el terreno, y unas escasas fuentes escritas acerca de la arquitectura temprana y sus descripciones respectivas.

En torno al año 600 a.C, a las columnas de madera que formaban parte del antiguo Templo de Hera en Olimpia, se les sustituyó con columnas de piedra. Este proceso lleva por nombre “Petrificación”. De manera paulatina, otras áreas del templo también fueron petrificadas hasta que finalmente todo estaba hecho de piedra.

Cuando el cambio de materiales mediante este proceso fue realizado en otros santuarios, tanto los templos como los edificios importantes, desde el siglo VI a. C. en lo sucesivo, fueron construidos en su gran mayoría con piedra. De esto, sólo unos pocos ejemplares han podido sobrevivir tras el paso de los años.

De igual forma, la irrupción de los muros de piedra al mundo arquitectónico griego propició que los tejados elaborados con techo de paja fuesen reemplazados con tejas. De este modo, las tejas actuaban como un nuevo método de mejorar la resistencia ante el fuego.

Adicional a ello, durante este período se dio el florecimiento del orden dórico, mientras a la vez se daba inicio al jónico. Un buen ejemplo de la fase de transición entre el período arcaico y el clásico, es el Templo de Poseidón en Paestum, también conocido como Templo de Hera II, compuesto por una planta rectangular, períptero y hexástilo.

Período Clásico

Esta segunda etapa corresponde al lapso de tiempo transcurrido entre los siglos V y IV a. C. Al igual que la pintura y escultura de la época, la arquitectura griega que surgió en la primera mitad del movimiento artístico de la Antigüedad clásica, sencillamente no se trataba de “ars gratia artis” o “arte por el arte” en el sentido moderno de la expresión.

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A pesar de que hoy en día la frase implica el individualismo y la libertad del arte que poseen los artistas, en ese entonces, el arquitecto no era más que un simple artesano que había sido contratado por el estado o por algún cliente adinerado privado. De ningún modo existían distinciones entre el arquitecto y el constructor.

El arquitecto tenía como labor principal, diseñar los edificios y contratar a los obreros y artesanos que lo construirían. Asimismo, también debían responsabilizarse tanto de su presupuesto final, como de su culminación a tiempo. Esta manera de concebir la profesión perduró en el continente europeo hasta finales del Medioevo.

Los profesionales de la materia, en un pasado no disponían del elevado estatus que hoy por hoy los arquitectos modernos poseen. Inclusive, para validar dicha información se puede recalcar el hecho de que antes del siglo V a. C., los nombres de los arquitectos importantes eran desconocido en su totalidad.

Un prestigioso arquitecto como Ictino, encargado de tres obras fundamentales griegas (incluyendo el Partenón en Atenas), quien en la actualidad es considerado como un célebre y excepcional arquitecto, en vida era considerado tan sólo como un simple comerciante valioso. Para este periodo se llevó a cabo el auge de los órdenes dórico y jónico.

Período Helenístico

Se trata de la tercera y última etapa del arte de la Antigua Grecia, el cual comienza en el siglo III a. C. y termina en la mitad del siglo II a. C. En este lapso de tiempo se toma como fecha simbólica de culminación al año 146 a. C., en el justo momento en que los romanos lograron conquistar la ciudad de Corinto.

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La pesada carga del desarrollo artístico se trasladó principalmente a Oriente. En esta época se seguían realizando los edificios comunes vistos durante el Período Clásico, sólo que con algunas cuantas novedades, tales como:

  • Empleo del corintio como canon más emblemático.
  • Mayor utilización de la combinación de órdenes, sólo que con el corintio predominando.
  • Mayor flexibilidad interpretativa del arte arquitectónico.
  • Surge la superposición.
  • Desarrollo especial en las penínsulas de Asia Menor.

Con la llegada de la arquitectura helenística, hubo la expansión de impactantes construcciones en Atenas (El Olimpeion y La Torre de los Vientos), Pérgamo (Altar de Zeus), Alejandría (El Faro de Alejandría) y Rodas (El Coloso de Rodas). Además, se creó el imponente Mausoleo de Halicarnaso.

Asimismo, se sentaron las bases de destacados proyectos urbanísticos como los realizado por Hipodamo de Mileto, en donde su organización en cuadrícula resalta, elementos que siguió usando en siglos siguientes. Sin embargo, se abandonó por completo el rígido estilo dórico y se hizo habitual el uso del estilo corintio.

Características

Debido a su complejidad e innovación, la arquitectura de la Antigua Grecia cuenta con diversas características. Por lo tanto, para indagar más en ellas, es sumamente necesario dividirlas en varios puntos. Entre las más importantes encontramos las siguientes:

Órdenes Arquitectónicos griegos

Pese a que aún existe mucha controversia alrededor de este tema, la civilización griega fue la responsable de desarrollar en buena parte la función ornamental de las columnas, elementos arquitectónicos que ya existían con bastante tiempo de antelación.

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Estos fueron los principales precursores de establecer ordenanzas o cánones de composición arquitectónica en tres estilos diferentes, también llamados órdenes clásicos: Orden Dórico, Orden Jónico y Orden Corintio. Si bien los dos primeros siempre fueron los protagonistas, cada uno tuvo un profundo impacto en la arquitectura occidental de aquel entonces.

A lo largo del período helenístico aparece el capitel compuesto, un orden clásico mixto que no formaba parte del grupo anteriormente mencionado. Tras el paso de los años, la sociedad romana adoptó esta tipología para sí, sólo que introdujeron consigo algunas variaciones.

Las columnas constaban de basa, capitel y fuste, las partes primarias que la conforman. Sobre ellas se asentaba el entablamento, que consistía de arquitrabe, cornisa y friso. Encima de las fachadas principales, constituidos por el tejado a dos aguas, se encontraban los frontones.

Tales estilos eran reconocidos sobre todo por los distintos capiteles de las columnas. Sin embargo, hay ciertas discrepancias en gran parte de los componentes de diseño y decoración entre los órdenes, como la proporción entre alto y diámetro de la columna y sus formas de entablamento.

Incluso, fueron los propios griegos los que utilizaron las denominaciones de dórico y jónico, reflejando así la creencia de que los estilos eran descendientes de los griegos dorios y jonios del período de la Edad Oscura, lo que es muy poco probable que sea real.

A su vez, las características de dichos órdenes, establecen elementos fundamentales dentro de la arquitectura griega del siguiente modo:

Orden Dórico

El orden dórico fue el primero de los tres estilos que nació en la Antigua Grecia. Este, además de ser el más antiguo y simple, se caracteriza por tener una columna que sostenida directamente sobre la planta del templo sin una base. Al igual que un capitel liso y sin ningún tipo de adorno, para así mantener la mayor austeridad posible.

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El dórico responde a una de las dos raíces del arte griego tradicional llamado la doria, la cual está estrechamente relacionada con las culturas de los metales del continente europeo. Posee alrededor de 16 a 20 estrías longitudinales con aristas vivas. A partir del suelo, la columna va disminuyendo su diámetro hasta llegar al capitel, de manera que se forma el perfil de la éntasis.

Su pedestal se forma con la ayuda de una grada de tres escalones, los inferiores nombrados como “estereóbatos” y el superior como “estilóbato”. Asimismo, se le conoce por su collarino con hendidura en el fuste, que luego cuenta con un equino y un ábaco cuadrado.

Por arriba de las columnas está apoyado el entablamento conformado por el arquitrabe, el friso y la cornisa. Lo concebido como arquitrabe dórico se representa como una enorme viga reposando encima de las columnas, pero carente de decoración.

El friso está compuesto por triglifos y metopas que se alternan los unos a los otros. Con respecto a su cornisa, esta sobresale del friso y usualmente está decorada con mútulos, es decir, con lajas de piedras rectangulares que se encargan de ornamentar con filas de tres o seis gotas.

Muchas personas tienen la creencia de que su origen se remonta a las construcciones hechas de madera, de las cuales sus formas son anteriores a la piedra. De este modo, los triglifos responderían a las cabezas de las vigas transversales en dichas edificaciones de madera.

Debido a que se trataba de un estilo formal y austero, mayormente era empleado en los templos de dioses masculinos. Este apareció en la Grecia Continental y poco a poco se fue difundiendo hacia las colonias griegas de Italia. Una buena parte de los templos de esa época, que aún se conservan más o menos intactos, son pertenecientes a este orden.

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Entre ellos podríamos mencionar al Templo de Hera en Olimpia (600 a. C.), el Templo de Apolo en Corinto (540 a. C.), el Templo de Hera I y II en Paestum (siglo VI a. C.), el Templo de Apolo en Delfos (siglo IV a. C) y el Templo de Hefestión y los Propileos de Atenas (437-432 a. C.).

Expertos consideran que el estilo finaliza con la culminación del Partenón de Atenas en 432 a.C., templo dedicado a la protectora de la ciudad, Atenea Partenos, y uno de los principales octóstilos y perípteros en donde se demuestra de la mejor manera la aplicación del orden.

Para su construcción participó el talentoso Ictino, en compañía de su también talentoso ayudante, Calícrates. En cuanto a su decoración resalta lo muy bien elaborado del friso y los frontones, una obra del escultor más famoso de la Antigua Grecia, Fidias. Gracias a una explosión en la Guerra de la Liga Santa en 1687, una buena parte del templo se vio destruido.

Orden Jónico

Para aquellos que no lo saben, el orden jónico tiene su origen en otra raíz del arte griego, junto a una región costera del centro de Asia Menor, Jonia. En ese lugar, lo que hoy en día es la costa occidental de Turquía y unas cuantas islas del Egeo, fueron hallados varios asentamientos griegos antiguos.

Dicho orden se desarrolló en Jonia a mitad del siglo VI a.C., y se desplazó a Grecia Continental en el siglo V a.C. Tuvo mayor preponderancia durante el período helenístico, puesto que era mucho más ornamentado y adecuado a la estética del mismo, a diferencia del estricto dórico.

Diversos vestigios demuestran que la evolución del jónico fue hallada con resistencias en múltiples estados griegos, ya que se entendían como la representación del dominio de Atenas. Entre los primeros ejemplos de la capital jónica que existen destaca la columna votiva inscrita en Naxos, que se remonta a finales del siglo VII a.C.

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El rasgo más emblemático del estilo es su capitel, el cual posee dos volutas o espirales encuadrando el equino. Por su parte, del entablamento resalta el hecho de que su arquitrabe suele ser mostrado descompuesto en tres fajas horizontales, mejor conocido como platabandas.

El friso con el que cuenta es básicamente una banda continua, sin ningún tipo de metopas o triglifos. Las columnas tienden a ser más esbeltas, y de vez en cuando se sustituyen con estatuas de muchachas que se denominan cariátides, tal y como ocurre en el Erecteión. En comparación con el orden dórico, este si posee una base que sostiene la columna.

El templo monumental que se le dedicó a la diosa Hera en la isla de Samos, hecho por el impresionante arquitecto Reco, es considerado como la primera gran construcción jónica, pese a haber sido un tiempo después destruida a causa de un terrible terremoto.

Asimismo, a este orden pertenecen otros dos templos construidos en la Acrópolis de Atenas: el Templo de Atenea Niké (427-424 a. C.) y el Erecteion (421 a. C.). Las edificaciones helenísticas que se encuentran mejor conservadas hasta hoy en día, como la célebre Biblioteca de Celso, pueden ser vistas en diversas regiones de Turquía.

Las principales son las ciudades de Pérgamo y Éfeso. En esta última conseguimos al Templo de Artemisa o Artemision, conocida como miembro de las 7 maravillas del mundo antiguo, gracias a su increíble estilo arquitectónico e imaginación de la ingeniería humana.

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De igual manera, pueden ser nombrados el Templo Helenístico de Apolo en Dídima y el Templo de Atenea Polias en Priene. Sin embargo, en las importante y enormes ciudades helenísticas como Alejandría, en Egipto, no queda casi nada de las construcciones que algún día se hicieron.

Profundizando ya en Atenas, allí el orden jónico influiría en unos cuantos elementos del Partenón, en especial en el friso jónico que se encarga de rodear la celda del templo. Aunado a ello, también eran empleadas columnas jónicas en el interior de la monumental puerta de entrada a la Acrópolis, los Propileos.

Orden Corintio

Cuando hablamos del orden corintio, nos estamos refiriendo al último y más desarrollado estilo de los órdenes clásicos de la arquitectura griega. Tanto en esta como en la romana, se le utilizó mucho, pero con pequeñas variantes, lo que dio lugar posteriormente al orden compuesto.

Sus orígenes datan a la antigüedad, en las ciudades-estado griegas de Corinto. De entre todas las capitales corinthians conocidas, la primera se deriva del Templo de Apolo Epicuro en Bassae, la cual se remonta a finales del siglo V a.C., aproximadamente al año 427 a.C.

En ellas, según el arquitecto, escritor, ingeniero y tratadista romano, Vitrubio, el talentoso pintor y escultor Calímaco, dibujó una serie de hojas de acanto que rodeaban una canasta porta votivas. El estilo corintio, mucho más adornado, se cree que fue un desarrollo tardío del jónico en este mismo siglo.

Lo que caracteriza al orden corintio es el sublime y elaborado capitel tallado, que incorpora todavía más componentes vegetales que en el orden jónico.  En los alrededores de este, los artistas hacían que crecieran hojas sumamente estilizadas y esculpidas a partir de la planta de acanto, cuyo terminado solía ubicarse justo debajo del ábaco.

De esta parte, en donde hallamos una doble fila de hojas de acanto, surgen apenas unos pequeños calículos o tallitos que se enroscan poco a poco en las cuatro esquinas, tal cual, y cómo lo hacen las volutas en el dórico, y en los centros. Además, el corintio, al igual que el jónico, es empleado en los interiores y exteriores de los templos dedicados a deidades femeninas.

Con respecto al friso, este pudiese estar decorado o no, todo en función de lo que desee el arquitecto. Las obras más representativas del orden son el Templo de Zeus Olímpico (174 a. C.) y Linterna de Lisícrates (335-334 a. C.), ambas erguidas en Atenas. El segundo se trata de un monumento conmemorativo encargado por el poeta Lisícrates para exponer sus trofeos.

Cabe destacar que, en la antigüedad, los romanos se inclinaban bastante por el uso del orden corintio en un sinnúmero de construcciones. Esto se debía tal vez a sus esbeltas propiedades. Entre sus múltiples monumentos arquitectos podríamos mencionar al Templo de Marte Vengador, el Panteón de Agripa y la Maison Carrée en Nimes, Francia.

Materiales

Sin lugar a dudas, la civilización griega tenía una especial preferencia por el mármol, principalmente utilizado en sus edificios públicos. El mejor mármol era proveniente de tierras como Naxos, Paros y el Monte Pentelikon, cerca de la ciudad de Atenas.

No obstante, la madera no sólo fue utilizada en un principio para la creación de elementos arquitectónicos básicos como las columnas, sino inclusive también para el diseño completo de edificios. A partir de ella y, de las destrezas de los carpinteros, fueron desarrollados algunos elementos decorativos de los capiteles de columnas de piedra y del entablamento.

La madera era empleada para crear el soporte y el techo, el adobe para las paredes, fundamentalmente de viviendas, y la caliza y el mármol para columnas, muros y porciones altas de los templos y edificios públicos. En cuanto a la terracota, esta era usada para elaborar los ornamentos, mientras que los metales (preponderando el bronce) para detalles decorativos.

Los arquitectos, tanto de la época arcaica como de la clásica, hicieron uso de tales materiales para la construcción de edificios cívicos, domésticos, religiosos, funerarios e incluso, recreativos. El adobe era reservado únicamente para las viviendas de las clases sociales más bajas y sin relevancia.

En relación a la teja, se debe recordar que los restos más antiguos de la Grecia Arcaica se documentan en una localidad muy limitada alrededor de Corinto, lugar en el que las tejas fueron reemplazando a los techos de paja entre 700 y 650 a.C., principalmente en los templos de Apolo y Poseidón.

Con suma rapidez, se extendió esta tendencia por los próximos cincuenta años, aplicándose en una gran cantidad de regiones en torno al Mediterráneo Oriental, incorporando a Grecia Continental, el oeste de Anatolia, y el sur y el centro de una buena parte de Italia.

Las primeras tejas que arribaron a la Antigua Grecia tenían forma de “S” y resultaban bastante voluminosas, con un peso aproximado de 30 kilogramos cada una. Por tal motivo, eran mucho más costosas de producir que un simple tejado de paja, por ende, su implantación es explicada a partir de la resistencia al fuego, dándole una mayor protección a los templos.

La propagación de las cubiertas de teja debe ser observada en relación con el apogeo paralelo de la arquitectura monumental en la Grecia Arcaica. Para ese entonces, únicamente los muros de piedra que estaban surgiendo, sustituyendo a las anteriores paredes de madera y barro, fueron lo suficiente fuerte como para tolerar el peso de un techado de tejas.

Además, no puede ser por ningún motivo olvidado que, en líneas generales, la apariencia de los edificios era muy diferente a cómo se ven en la actualidad. En un pasado, estaban pintados con colores vibrantes como el rojo y el azul, de modo que llamaban muchísimo más la atención no solo por su estructura, sino que, de igual forma, por su policromía.

De hecho, el material predilecto de todos era la piedra caliza, la cual se cubría luego con una delicada capa de estuco de polvo de mármol o, en menor medida, el mármol de un color blanco puro. Asimismo, la piedra tallada con frecuencia era pulida con gamuza para así proporcionar una resistencia superior al agua y dar ese toque reluciente.

Templos

La sociedad de la Antigua Grecia es célebre en todo el mundo debido a sus impresionantes templos dóricos y jónicos, tal y como se ve representado en el Partenón de Atenas. Este fue construido a mitad del siglo V a.C. con la finalidad de hospedar a la inmensa estatua de la diosa Atenea, y anunciar lo gloriosa y magnificente que era Atenas para ellos.

Incluso hoy en día, dicho monumento sigue siendo considerado como solemne en la acrópolis de la ciudad. De igual forma, han existido otros extraordinarios templos que merecen un gran reconocimiento, pero pertenecientes a la arquitectura griega arcaica.

Entre ellos resaltan el gigantesco Templo de Zeus Olímpico en Olimpia (construido entre 470-456 a. C), el Templo de Artemisa o Artemision en Éfeso (construido entre 575-560 a.C), merecedor del título de una de las 7 maravillas del mundo antiguo, y el evocativo Templo de Poseidón en Cabo Sounion (construido entre 444-440 a. C), posado en los acantilados que dominan el Mar Egeo.

Este último que se nombró, demuestra claramente el anhelo griego de que tales edificaciones públicas no sólo cumpliesen una función básica, la de albergar una simple estatua de una divinidad, o la de sólo ser admirados desde cerca o desde adentro, sino también de que fuesen vistas a lo muy lejano por cualquiera que se acercara a la isla.

Los expertos de la época, hicieron el mayor esfuerzo para que la arquitectura griega civil se encargará de construir templos en ciertas posiciones preponderantes, al igual que el uso de geometría compleja. Con el principal objetivo de que a distancia el edificio se viese perfectamente recto y armonizado, los arquitectos se dieron a la tarea de llevar a cabo varios trucos ópticos.

Para lograrlo, los trucos que usaron los ingeniosos artistas fueron estos tres: engrosar las partes inferiores de todas sus columnas, engrosar de igual manera las columnas de las esquinas, y colocar levemente las columnas inclinadas hacia adentro.

Es importante recalcar que una gran parte de estos refinamientos no pueden ser vistos con tanta facilidad. De hecho, en la actualidad, sólo unos pocos son los avanzados dispositivos de medición que tienen la capacidad de detectar las muy leves diferencias de ángulos y dimensiones existentes.

Dichos perfeccionamientos son claros indicadores de que los templos griegos eran por mucho, más que simples estructuras funcionales. Además de ello, el edificio en sí mismo, como conjunto, era una representación de algo simbólico y un componente trascendental en lo concebido como paisaje cívico.

Teatros

Tal y como los conocemos hoy por hoy, lo teatros griegos surgieron en el siglo IV a.C. Pese a ello, estos ya eran construidos muchos años antes, sólo que en el siglo VII y VI no estaban plenamente configurados aún. Por tal motivo, es fundamental remontarnos a cien años más atrás.

Es bastante probable que para el siglo V a.C., ya se nos hubiese mostrado una gran porción de lo que serían los teatros del siglo IV a.C. Sin embargo, para su construcción se hacía uso de madera, aún y cuando eran muy comunes los incendios, por ende, no se ha conservado ni uno solo.

Como lo mencionamos anteriormente, los edificios solían estar apoyados en las faldas de las colinas o montañas, para así aprovechar el desnivel de los terrenos. No obstante, también existen áreas realizadas de fábrica. En sí, poseían un conjunto de partes fijas, estas son las siguientes:

  • Orkhestra: del griego ‘orcheisthai’ (en español bailar), la orkhestra es el espacio circular o semicircular, situado al aire libre en la parte baja del teatro. En ella es donde el coro baila y canta.
  • Skene: zona de adelante con forma rectangular y estrecha, en la que actúan los actores. Dispone de columnatas y, al mismo tiempo, estancias contenidas en el interior, que sirven como bastidores y camerinos. Se sitúa justo detrás de la “orchestra”.
  • Proskenion: a menudo se encuentra delante de la escena, pues es allí también donde esperan y hacen su trabajo los actores.  Es probable que en un pasado la parte baja fuese de piedra, mientras que la alta de un material más débil, es por eso que sólo se conservan las partes inferiores.
  • Koilon: con una forma semicircular, los koilon eran básicamente el lugar del teatro reservado para el público, por consiguiente, las gradas. En las primeras filas tendían a sentarse personajes importantes (autoridades y sacerdotes de Dioniso) y de la alta sociedad, su costo era elevado. Unos cuantos asientos incluso llegaban a ser sillones de calidad, hechos en su totalidad con mármol, decoraciones inscripciones personales.
  • Parodo: se le conoce como al pasillo o entrada para los espectadores y el coro, ubicado entre el proskenion y el koilon.

No resultaba raro que de vez en cuando aparecieran diversas esculturas en la parte alta o de la entrada del teatro. En cuanto a las edificaciones romanas, estas usualmente eran similares, a excepción de algunas características distintivas.

Tales características eran la forma de la orkhestra y de las gradas, puesto que no se encontraban apoyadas en una montaña o colina, sino que todo era prácticamente de fábrica. Los teatros más destacados que aún se conservan en la actualidad, son los de Epidauro, Delfos, Priene y Segesta, todos pertenecientes al siglo IV a.C.

Estadios

Los estadios son otras de las muchas estructuras en las que los griegos destacaron. Estos estaban destinados para espectáculos de carácter deportivo y disponían de una forma alargada, con extensas gradas que normalmente estaban apoyadas en la falda de una colina.

Los deportes que solían practicarse allí, eran las carreras a pie y los puligatos. Al Estadio de Olimpia se le considera como el más antiguo de todos, con una longitud de alrededor 600 pies, lo que se concibe exactamente como eso, como un estadio, ya que la unidad de medida surgió en ese preciso lugar.

El Estadio Panathinaikó, también conocido como el Kallimármaro, ubicado en Atenas, fue reconstruido en el año 1896 para la primera edición de los Juegos Olímpicos Modernos. De igual forma, quedan en existencia los de Epidauro, Delfos, Milero y Priene.

El de Delfos, fue sede de los Juegos Píticos a partir del año 528 a.C., y es reconocido por hallarse en el lugar más alto del valle del santuario. Al encontrarse ahí, permite ver el santuario de Apolo y al paisaje délfico. ​Su creación se remonta a la segunda mitad del siglo IV a.C., justo después de los ataques de Galacia en 279 a.C.

Viviendas y planeamiento urbanístico

Fuera de lo que concebimos como edificios individuales, la verdad es que las aglomeraciones urbanas en las distintas ciudades y estados que conformaban Grecia, no tenían ningún tipo de plan determinado. Las calles de la nación eran sumamente estrechas y sinuosas, con un gran número de edificios apretujándose los unos con los otros.

Al arquitecto, planificador urbanístico, matemático, meteorólogo y filósofo, Hipodamo de Mileto, se le atribuye el título del padre del planeamiento urbanístico, ya que diversos documentos aseveran que fue él el que tuvo la idea de crear el esquema de ciudades en retícula, el “Plan Hipodámico”.

Dicho de otra forma, este hombre, que vivió hasta mediados del siglo V a. C., fue el responsable de desarrollar el plan urbanístico regulador de la Antigua Grecia, en base a la forma de cuadrícula o de rejilla, con las calles cortándose de manera regular en ángulos rectos.

Pese a ello, la aplicación práctica de este planeamiento, sólo era factible en ciudades de nueva planta, como las que planeó posteriormente para El Pireo y Thuril. La ciudad de fundación tardía, Olinto, es un caso muy excepcional de ciudad clásica con trazado de carácter regular, debido a que sí presenta la influencia de Hipodamo en la uniformidad de sus calles y bloques.

Fue ya para el período helenístico cuando se pudo modificar la orientación, y se optó por continuar con la regularidad del plano. Un claro ejemplo de este innovador planteamiento, es la reconocida reconstrucción de Priene en la península de Asia de Anatolia.

Cuando se dio a lugar a esto, hubo un considerable menosprecio del Ágora, puesto que quedaba encerrada por los cuatros lados. Igualmente, existió para la época el desarrollo de otras construcciones públicas, como el afamado y gigantesco pórtico que dominaba todo el Ágora, la Estoa de Átalo, cuya donación fue parte del rey de Pérgamo, Átalo II.

Con respecto a la tipología de las viviendas, entre los siglos V y IV a. C., dos vertientes fueron las que contaron con mayor popularidad. Las casas más comunes en Olinto a lo largo de este periodo, y las del siglo II en Delos, poseían habitaciones bastante pequeñas que estaban distribuidas en forma de rectángulo en torno a un patio interior compuesto por columnas.

El segundo tipo de casa lo hallamos en Priene, en donde también la construcción se basaba en un patio interior, pero con una planta distinta. En vez de tener una serie de habitaciones con espacio reducido, el área principal de la habitación era una enorme sala rectangular que llevaba al final a un porche con columnas.

Aunado a ello, a medida que se entraba a la vivienda, a los laterales del patio conseguíamos otras pequeñas habitaciones, tanto para el servicio, como para los almacenes y las cocinas. Por lo contrario, las casas del período helenístico tuvieron una diversidad superior que se notaba a simple vista.

Para ejemplificarlo, se podría mencionar que las personas adineradas de Grecia poseían una buena cantidad de casas que presentaban umbrales, columnas y entradas hechas completamente de mármol. Además, sus suelos estaban elaborados con mosaicos que representaban escenas humanas o de animales, y paredes enyesadas y modeladas con el fin de que parecieran piedra.

Monumentos funerarios

En términos generales, los monumentos funerarios griegos eran bastante simples. No obstante, si contaban con ciertas formas específicas mencionados a continuación:

  • A la ciudad de Atenas, le pertenecía una estela bastante sencilla con relieves de figuras.
  • A la península de Peloponeso, la de un diminuto templete.
  • A la región de Macedonia, se le concedía el de grutas excavadas, ya sea en la roca o en el suelo, con todo tipo de bóvedas y pinturas.
  • Por último, a la península de Asia Menor, al igual que en el Peloponeso, templetes o en ocasiones hipogeos, como en Macedonia.

De entre todos, resaltó por mucho por el fastuoso mausoleo del orden jónico ornamentado con diversas relieves y estatuas, que fue elevado en la antigua ciudad de Halicarnaso en memoria de Mausolo, rey de Caria. Este fue encargado por su esposa Artemisa en 353 a.C. Unas que otras veces a las personas simplemente se les incineraba y sus cenizas eran guardadas en urnas o vasijas.

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