Novena del Niño Dios: De Aguinaldo, Navidad y Más

La Novena del Niño Dios es una novena de aguinaldos que se ha hecho costumbre en la religión católica, sobre todo en Venezuela, Colombia y en Ecuador, además la misma ahora es un evento social que gira en torno a la oración y de cómo se unen familias, amigos y hasta compañeros de trabajo, en ella también se hace uso de canciones de villancicos y de comida típica de la época decembrina.

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La Novena del Niño Dios y su Historia

Esta novena tiene una historia muy bonita, su creación se debe a Fray Fernando de Jesús Larrea, un monje franciscano que nació en la ciudad de Quito, Ecuador en el año 1700, su ordenación como fraile se hizo en 1725, fue predicador en Ecuador y en Colombia. Él fue quien escribió la novena por un pedido de la fundadora del Colegio de la Enseñanza, que quedaba en Bogotá, Doña Clemencia de Jesús Caycedo Vélez, y se publicó por primera vez en el año 1743.

Después fue la Madre María Ignacia, quien era religiosa en este colegio y maestra quien le hizo varias modificaciones en la misma en el Siglo XIX y le agregó los gozos o canciones. El nombre de esta madre era Bertilda Samper Acosta, y la obra que modificó ha estado en el trono de las novenas de aguinaldos desde entonces, y dejo en un segundo plano la versión original del fraile. De hecho se ha mantenido en el tiempo son sus arreglos y los daños.

El lenguaje de la novena es muy rico y rudimentario, por lo que se ha pretendido hacer nuevas versiones para que el lenguaje se vea más moderno, en muchas se ha cambiado en voceo reverencial, para usar de una mejor manera el tú, se cambia el padre putativo por el adoptivo cuando se habla de José. Una de sus últimas versiones fue la de Jairo Aníbal Niño del año 2001 a la que llamó Nueve días y un Día, Nueva novena de Navidad. De la misma manera en el año 2012 el diario El Tiempo hace una versión en donde usa textos de la Biblia y de la misa católica, ya que pensaba que estaba más acorde a lo establecido en el Concilio Vaticano II.

Esta novena puede perder su atracción de unir a la familia durante nueve días si se le quita el Adonaí potente, es decir la figura de Dios, los dones que proporcionan su grandeza, la cárcel que está inmersa en el pecado, lo sacro que es anhelado, lo prosternado de la Tierra y el consejo que se puede obtener de los sabios y que llama a la prudencia.

La antigüedad de la novena se ve asociada con las imágenes que tenemos de los pesebres en donde se ve la sana paz y convivencia de las ovejas que pueden ser muy grandes con unos pastores muy pequeños, y en donde se suele colocar aviones, diversos tipos de bestias, casitas de cartón y montañas con cascadas hechas en papel celofán. Peo en si sigue siendo una tradición colombiana, para aquellos que no son de allí es una rareza poder verla, y es vista como una parte de la religión que debe ser respetada de las diversas maneras.

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De acuerdo a la astronomía el día más largo del año es el 20 de junio, cuando comienza el solsticio de verano, pero para aquellos que creemos en el Niño Jesús la jornada más lenta es la del 24 de diciembre, a medida que avanzó el tiempo, fueron cambiando las costumbres, pero los pasajes de la navidad hacen que siempre se reviva con nostalgia nuestra infancia, y con la novena en la medida en que se avanza en los días hasta llegar al número nueve la escena más hermosa es la del nacimiento cuando en la noche suenan las campanas de Belén.

Esta Novena se hace entre el 16 y el 24 de diciembre, y como dijimos nace en los comienzos de la independencia, Fray Fernando de Jesús realizo una novena que no era limitada a solamente hacer rezos o repetir oraciónes, sino que hacia una intensa preparación en donde las personas primero debían confesarse y hacer la comunión en el primer día de la novena.

En esa época  nueve días antes de Navidad quienes hacían novena tenían que hacer reverencias a la camisa y los pañales del Niño, besar en 33 ocasiones el suelo, hacer oración por las Ánimas del Purgatorio, hacer silencio en todo el día, rezar un rosario con 150 Avemarías, un viacrucis, 50 actos de constricción, darle limosnas a los pobres y hacer visitas a quienes estaban enfermos. El octavo y noveno día eran los de mayor rigurosidad ya que tenían que dormir en una cama dura o en el piso, flagelarse y comer pan con agua solamente.

La Madre María Ignacia recibe esta novena en 1884, contaba con 28 años de edad y era una Monja de la Orden de la Enseñanza en Bogotá. Su nombre real era Bertilda Samper Acosta, y había vivido de adolescente en Francia en donde se tenía una vida de misticismo que la inicio en la vida religiosa. Dejó todo atrás: las revistas, poemas, estudios. Su familia era muy refinada y su padre era un político liberal colombiano, su madre una conocida escritora y periodista.

En su época se usaba el Devocionario del Franciscano pero ella pensaba que el mismo no tenía un estilo que pudiera llegar al pueblo, habló con algunas de sus hermanas de la orden, y decidió hacerle algunos cambios para que las personas pobres pudieran usarlo, contando con que la mayoría no sabían leer ni escribir. Lo primero que hizo fue cambiarle la introducción de Fray Fernando, esta se llamaba solo Primer Día, y ella le colocó Oración para todos los días.

Luego se dedicó a retocar los textos de la Oración a Nuestra señora y la Oración a San Joseph, la cual cambió a Oración a San José. En la Novena de Fray Fernando, cada día esta podía llegar a durar más de dos horas, así que elimino las nueve oraciones adicionales que se leían después de cada Consideración diaria, y de la misma Manera la Oración al niño Jesús le coloco la introducción de Sor Margarita del Santísimo Sacramento “todo los que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”.

Después elimina la solemnidad de la novena   y le intercala música, a esta parte que se llamaba Afectos y Aspiraciones para la Venida del Niño Jesús, le cambio el nombre por Gozos. Estos se redujeron a 12 versos cortos para alabar al Niño y que ella mismo modificó para que fueran coherentes.

Y también para  que las personas de la época los pudieran asimilar con su lenguaje, el nombre del libro lo cambio a Novena de Aguinaldos, que es como se conoce en la actualidad, además ella redujo los castigos corporales y las penitencias que se imponían en la novena de Fray Fernando.

Tradición en el tiempo

Después  que la Madre María Ignacia adaptara esta novena, también se dio a la tarea de hacer su propagación en todas las parroquias de Bogotá, y sobre todo a las personas más pobres, su idea era que la misma se rezara en las casas y no solamente en las iglesias, ya que pensaba que la devoción al Divino Niño debía extenderse como la fe a la Sagrada Familia.  Esta llegó a imponerse como una tradición navideña en Colombia desde principios del siglo XX, y  tuvo la bendición de los obispos, aunque nunca fue adoptado como una publicación oficial de la Iglesia Católica.

Durante más de 100 años esta tradición ha sobrevivido y aunque ha habido intentos de cambiarla y modernizarla ninguna de estas acciones ha sido tomada en cuenta, los cambios más que nada son para cambiar algunos términos que hoy día son obsoletos o caducos y nadie los entiende como: sapiencia suma, bienhechor rocío, verbo eterno, padre putativo, raíz sagrada de José, etc.

Hoy día se le nombra como Novena de Aguinaldos, Novena de Navidad o Novena de la Madre María Ignacia, y sigue presente en toda Colombia en la época decembrina. Es a través de su rezo el cual no se limita a las iglesias, sino que se hizo público en todos los ámbitos de la sociedad. Termino siendo una práctica de la religión y un momento de reencuentro para todas las familias y las amistades y también para un compartir con comida típica.

El rezo de la Novena

Esta novena se hace por 9 días consecutivos, comenzándola el día 16 de diciembre para que el último día de rezo sea el 24 del mismo mes, en ella se rememora los meses antes del nacimiento de Jesús y se termina con la llegada al pesebre de Belén y el nacimiento del niño Dios. Para cada día se hace una serie de oraciones que son las que se han mantenido vigentes con las modificaciones de la Madre María Ignacia.

Oración para todos los días

Esta oración corresponde al texto original escrito por el Fraile Fernando de Jesús Larrea, con las modificaciones de la Madre María Ignacia, con ella la oración era de mejor uso para las personas que en esa época no entendían el lenguaje que había usado el Fraile:

¡Dios bueno de eterna Caridad! Que tanto amor has dado a los hombres, a los que diste a tu hijo unigénito, como la joya más valiosa de amor, para que una vez convertido en hombre en el vientre de una Virgen, naciera en un pesebre para que fuera nuestra salvación y remedio.

Yo en nombre de todos los hombres te doy gracias infinitas, por darnos un beneficio tan grande, y a cambio te ofrezco la pobreza, humildad y las demás virtudes de tu hijo hecho humano.

Te suplico que a través de sus méritos llenos de divinidad, por la gran incomodidad en la que debió nacer y por las amorosas lágrimas que vertió en su pesebre, puedas disponer de nuestros corazones con la más profunda humildad y con el amor más grande, expresando nuestro desprecio a todo lo material, para que de esta manera el niño Jesús recién nacido pueda tener su cuna y viva allí por la eternidad. Amén.

Rece tres veces el Gloria al Padre.

Consideraciones diarias

Las consideraciones diarias son aquellas que se hacen en cada día respectivo de la novena, estas consideraciones fueron sacadas de los relatos de la Biblia con respecto a los meses anteriores al nacimiento de Jesús. Recuerde que deben comenzarse el día 16 de diciembre para terminar justamente el 24 de diciembre.

Primer Día

A comienzo del tiempo el Verbo estaba en el seno de Dios en lo alto del cielo, allí estaba el principio y el modelo de toda la creación. En esa incalculable profundidad de la eternidad estaba el Niño de Belén. Desde allí es que debemos comenzara datar el linaje del Eterno, el cual no tienen ningún antepasado, y ver la vida de felicidad sin límites que allí había.

La vida del Verbo al lado de su Padre estaba llena de maravillas, no obstante, había un misterio sutil, buscaba otro hogar en una casa no creada, no porque su casa eterna tuviera falta de felicidad infinita, sino porque su misericordia sin límites quería una redención y una salvación de los seres humanos, que sin él no podría realizarse.

A través del pecado cometido por Adán se había causado una ofensa a Dios, la cual no sería perdonada sino a través de los méritos de Dios. Toda la estirpe de Adán fue desobediente y merecía ser castigada por la eternidad, por eso era necesario salvarla y que satisficiera su culpa, para que Dios sin salir del cielo, tomara la forma de un hombre en la tierra y que a través de la obediencia de los que su padre dijera, expiara la desobediencia, el desagradecimiento y la rebeldía de Adán.

Se requería que a través de la mirada de su amor pudiera tener forma, la debilidad y la ignorancia del sistema de los hombres, para que creciera no solo física sino también espiritualmente, que sufriera, que pudiera morir por sus pasiones y por su orgullo y es por eso que el Verbo Eterno lleno de deseos de salvar a la humanidad decide hacerse hombre y así obtener la remisión del culpable.

Segundo Día

El Verbo Eterno está en un punto de adquirir una forma creada en la Santa Casa de Nazaret, en la cual habitaban José y María. Entonces la sombra del Decreto Divino se deslizó sobre ella, estando sola y sumergida en oración. Ella pasaba muchas horas en la noche llena de silencio en una reunión con Dios, y en sus oraciones, el Verbo toma posesión de su casa creada, su vientre. No obstante, no llegó de una manera inesperada: primero envió un mensaje con el Arcángel San Gabriel, para pedirle a María su consentimiento para que fuera la Encarnación.

Dios no quería hacer su misterio sin tener la aprobación de ella. Fue un momento muy grande, María tenía el poder de negarse… pero con qué amorosos deleites, y con inexplicable agrado estaría la Santísima Trinidad, para que ella abriera sus labios y dijera que sí, debía haber sido una dulce música en sus oídos, con el cual podía ser la persona más humilde que se sometía a la omnipotente voluntad de Dios.

La Virgen Inmaculada dio su permiso, el Arcángel desaparece y Dios esta vestido de una forma creada, la voluntad eterna se está cumpliendo y la creación se ha completado. En todas las regiones del mundo de los ángeles se han llenado de alegría, pero la Virgen María no les oye ni les presta atención.

Su cabeza sigue inclinada y su alma está dentro de un gran silencio parecido al de Dios. Ya el Verbo es carne, y aunque todavía nadie le puede ver, ya está dentro de los hombres viviendo, con el gran amor que trae para rescatar a la humanidad. Ya no era el Verbo eterno, era el niño Jesús vestido en forma de un humano y ahora se justifica el elogio que de él se habían hecho durante las generaciones en darle el nombre más hermoso de los hijos de los hombres.

Tercer día

Comienza la vida encarnada del niño, y debemos tener consideración del alma llena de gloria y del cuerpo santo que ahora tiene, para así adorarlos en profundidad. Comenzando con el alma del Divino Niño, ya que ella se encuentra la plenitud de una gracia que santifica, la que posee su ciencia de beato por la cual desde que comienza su vida se vio la esencia de Dios aclarada por los ángeles, en donde se lee el pasado y el futuro con todos los conocimientos por venir.

Jamás tuvo conocimiento voluntario de las cosas que ya sabía, ya que estas estaban infundidas desde el momento de su creación, y también adoptó todas las enfermedades que por naturaleza humana debía someterse con dignidad, así estas no fueran necesarias para la gran obra que venía a cumplir. Debemos pedirle a través de sus divinas facultades que se cambien las debilidades que tenemos y nos lleguen nuevas energías, que a través de su memoria se nos inculque que debemos recordar sus beneficios, su manera de pensar en él y en la voluntad para hacer solo lo que él quiera y solo para su servicio.

Del espíritu del Niño Jesús debemos pasar a su cuerpo, que era un lugar lleno de maravillas, una obra maestra realizada por la mano de Dios. No era un cuerpo igual al nuestro, no tenía obstáculos para el alma, al contrario era un nuevo elemento de su santidad. Quería que el mismo fuera pequeño y sufriera debilidades como cualquier otro niño, y que pasara por las incomodidades de una niñez, para que fuera semejante a nosotros y fuera parte de las mismas humillaciones.

Fue el Espíritu Santo que formó ese cuerpo con divinidad y delicadeza para que fuera capaz de tener sentimientos y sufrimientos al punto de hacer su más grande obra en nuestra redención. Es la belleza de ese cuerpo del Divino Niño más grande que nunca se pueda imaginar, es la divina sangre que corre en sus venas desde el momento en que fue encarnado la que puede limpiar las manchas de la humanidad llena de culpas.

Por eso debemos pedir que lave nuestras manchas a través del sacramento de la penitencia, para que cuando llegue el día de la navidad nos pueda encontrar llenos de purificación, con perdón y con la disposición de recibirlo con el amor y provecho espiritual que se merece.

Cuarto día

Desde que estaba en el regazo de su madre el divino Niño Jesús comenzó a hacer la obra de sumisión a Dios, que llevo a cabo durante toda su vida sin ningún tipo de interrupción. Amaba a su Padre Eterno, le adoraba y estaba sometido a su completa voluntad, aceptando con resignación la forma en que se encontraba, conociendo sus debilidades, sus humillaciones y las incomodidades.

¿Qué persona no quiere estar nuevamente en un estado de pleno goce de razón y de reflexión? ¿Quién puede sostener sabiendo que va a sufrir un martirio largo y con tanta pena y dolor?, por eso llego el Divino Niño con una dolorosa y humildad misión, así comenzó a derrumbarse ante su padre, para darnos las enseñanzas de que es lo que Dios necesita por parte de su creación, y de esta forma hacer la expiación del orgullo, que es lo que origina los pecados y nos hace sentirnos criminales y ser desordenados ante el orgullo.

Queremos hacer una oración de verdad, empezar a tener una formación contemplando al Niño en el regazo de su madre. El Divino Niño reza y ora de una excelente forma, no habla, ni medita, no se enreda en afectos tiernos. En su estado el honra a Dios, a través de la oración y por ese estado dice en voz alta que es lo que Dios merece y de qué manera quiere que nosotros le adoremos.

Debemos mantenernos unidos haciendo oraciones al Niño Dios en el regazo de María, estar unidos de manera profunda y abatida para que este sea el primer sacrificio nuestro para Dios. Entreguémonos a Dios no para ser algo que proviene de la vanidad sino para no ser nada, para que estemos consumidos y perplejos, y podamos tener una renuncia a  lo que nosotros estimamos, a todo cuidado de que seamos grandes así sea espiritualmente, y quitarnos cualquier movimiento que venga de la vanagloria. Debemos desaparecernos de nuestros propios ojos y que únicamente Dios sea todo para nuestras vidas.

Quinto día

Ya vimos como la vida del Niño Jesús estuvo en el regazo de su Madre llena de pureza, hoy vemos la vida de María en ese mismo espacio de tiempo, debemos detenernos en ella para poder entender con nuestra limitadas capacidades, cual es el sutil misterio de la encarnación y de qué manera debemos corresponder con ellos.

María no dejaba de pensar en esa visión bienaventurada en la tierra, la cara de Dios hecho carne. Ya estaba llegando el momento de ver ese rostro humano que iba a ser parte de la iluminación del cielo para la eternidad. Ya iba a conocer el amor filial en aquellos ojos del cual saldrían rayos para descargar la felicidad de millones de personas elegidas. Ya vería ese rostro todos los días, a cada hora y en cada instante a través de muchos años.

En sus momentos de ignorancia de la infancia lo vería y también en su juventud y ante una serenidad cuando llegara a la edad madura. Podría hacer todo en aquel rostro divino. Estrecharlo a su lado llena de libertad de un amor de madre, llenar de besos a aquellos que pronunciaron en su contra sentencias, mirar con gusto si está despierto o durmiendo, hasta que le conociera de memoria, ¿Cuánto anhelaba la llegada de ese día?

Así era la vida llena de expectativas de María, insólita para ella, pero sin dejar de ser la obra magnífica de una vida cristiana, no debemos alegrarnos de admirar a Jesús que vive en María, sino que también debemos pensar que nosotros él vive por esencia, por poder y por presencia.

De esta manera si Jesús nace continuamente en nosotros y de nosotros a través de las buenas obras que somos capaces de hacer y cumplir a través de la ayuda de la Gracia, por la forma que el alma en donde se hallan en una gracia en el regazo de María en donde habita perpetuamente, en una Belén que nunca tiene fin, después de la comunión de Jesús él vive en nosotros, por algún momento es real en sustancia como Dios y como hombre, ya que es el mismo niño que vive en María y que está en Santísimo Sacramento, entonces cómo puede ser esto si no existe una participación de María en todos estos meses y con las expectativas deliciosas que ella tenía.

Sexto día

Jesús fue encarnado en Nazaret, en casa de José y María, y se pensaba que allí era que debía de nacer, pero Dios tenía otra disposición y ya los profetas lo habían anunciado que el Mesías nacería en Belén de Judá, la ciudad de David, para darle cumplimento a esa predicción, dios tuvo que usar el medio del emperador Augusto una orden en donde todos los súbditos del imperio de Roma debían empadronarse en el lugar de donde eran originarios.

María y José, eran descendientes de la Casa de David, no eran excusados de ir a Belén y menos ante la situación de la Virgen en su embarazo y el trabajo que tenía José el cual les dispensaba el sustento diario, pudieron ser perdonados de hacer este viaje, sobre todo en la estación más dura y fría del año. Jesús no era ignorante sobre en qué lugar debía venir al mundo así que les dio la inspiración a sus padres para que entregaran a los designios de Dios.

Espíritus internos vena en este ejemplo del Divino Niño, el más importante de una vida espiritual, aprender que todo aquel que se entrega a Dios ya no es una pertenencia propia, ni ha de querer en cada momento sino lo que Dios quiera para él, debe seguirle de manera ciega en todas las cosas externas, entre las que están las de cambiar de lugar al sitio que él le lleve. Habrán muchos momentos en que puedan observar cual es esta dependencia y fidelidad que n debe violarse en toda la vida de Jesucristo, y en este punto es donde le han imitado todos los santos y aquellas almas interiores solo con la renuncia de la propia voluntad.

Séptimo día

Se representa el viaje de María y José hacia la ciudad de Belén, y lleva en su vientre a su hijo no nacido, el que ha creado el universo, el que se hizo hombre. Debemos contemplarlos en su humildad y en la obediencia del Niño Divino, que proviene de una raza judía y que amo a su pueblo por siglos ante su predilección para obedecerá un rey extranjero que manda hacer un censo de la población en las provincias, como si debiera halagarse ante esta circunstancia y quiere de una manera rápida usar esta ocasión para hacer un padrón oficial y hacerse un auténtico súbdito en el momento en que llegue al mundo.

Lo que desea José, ante la expectativa de María eran cosas que no podía decir en un lenguaje humano, pero Padre Eterno está allí esperando con impaciencia por ver a su único hijo en el mundo y ver como ocupa su lugar ante el resto de las criaturas terrestres. El Espíritu Santo esta ardiente de deseos de presentar esta nueva luz a la santa humanidad, la que el mismo había formado con un esmero divino.

Octavo día

María y José llegan a Belén y están buscando done hospedarse en mesones, pero encuentran lugar, todo está ocupado, ya que ellos son vistos como gente pobre, pero que nada pueda aturdir esa paz interna de aquellos que siguen el camino de Dios. José se siente triste cada vez que lo rechazan en cada casa, ya que pensaba en María y en su Niño. Y sonreía con tranquilidad cada vez que veía la cara de su casta esposa. Ante el ruido de cada puerta que le era cerrada, se escuchaba una dulce melodía en sus oídos.

Eso era lo que buscaba, las humillaciones que le ayudaron a tomar la decisión de ser un humano. ¡Oh Divino Niño de Belén! Esos días en que muchas han estado en fiestas y diversiones o los que se encuentran en descanso en grandes y ricas casas, ese día ha sido de un intenso cansancio para sus padres y de muchas vejaciones. ¡Ay! Espíritu de Belén este es el mundo que Dios ha olvidado.

¡Cuántas ocasiones no han sido también las nuestras!, cuando se ponga el sol el 24 de diciembre detrás de los techos de Belén y que sus últimos rayos de sol se pongan detrás de las rocas que te rodean. Hombres llenos de grosería, que rodean al señor en las calles de ese pueblo y que le cierran las puertas cuando ven a su Madre. La cúpula del cielo esta purpura en las colinas en donde están los pastores y las estrellas aparecen una detrás de otra, en poco tiempo nacerá el Verbo Eterno.

Noveno día

Ya termina la noche en toda Belén, rechazados por los hombres y sin tener donde abrigarse, María y José salen de la ciudad de Belén en donde no consiguieron hospitalidad, y se han tenido que refugiar en una gruta al pie de una colina, Con María estaba el juramento que le sirvió para cabalgar en el viaje y en la cueva estaba un manso buey, que tal vez fue dejado allí por algún caminante que fue a hospedarse en la ciudad.

El Divino Niño que no es conocido por estas criaturas, debe acudir a ellos para recibir el cálido aliento en ese ambiente de noche helada de invierno, y encontró allí el respeto, la humildad y la adoración que le fue negada en Belén. La lámpara que José llevaba en su mano era la luz tenue de este recinto humilde, un pesebre de paja que es el atar de las profecías en donde converge la eucaristía de Jesús que contraerá con todos los hombres.

María es adorada en esta gruta, y las horas pasan en silencio de una noche misteriosa. Ya en la media noche vemos que el pesebre vacío, ahora se ha llenado con el Divino Niño que fue profetizado, que era esperado desde cuatro mil años con mucho anhelo. A sus pies esta su hermosa y santa Madre, adorándole, José también está cerca y le rinde homenaje, comenzó a hacer la misteriosa relación de un padre adoptivo del gran redentor de los hombres.

Todos los ángeles del cielo bajan a ver a esta maravilla, dejando ver su alegría y llenado el aire de armonía, como el eco de la adoración que se hace al Trono del Altísimo, que levemente se puede escuchar en la tierra. Llamados por ellos van todos los pastores de la región a adorar al niño recién nacido y para darle sus ofrendas.

Ya en Oriente está brillando la gran estrella de Jacob, y hacia Belén se dirige una caravana en donde van tres magos, que a los pocos días depositaran a los pies del Divino Niño oro, incienso y mirra, que representan la caridad, la oración y la mortificación. ¡Oh Adorable Niño! Nosotros también nos preparamos con esta novena en tu navidad, para ofrecerte nuestra pobre adoración, te pedimos que no la rechaces y vengas a nuestras almas y llenes nuestros corazones de amor.

Enciende en todo la devoción a tu Santa Infancia, que nunca termina y que no solo se suscribe al tiempo de la navidad sino a todos los tiempos, en que debamos ser devotos fieles y que celosamente propaguemos su devoción para  la vida eterna, que nos libre de los pecados y siempre en nosotros las virtudes de un cristiano.

Oración a la Santísima Virgen

Esta oración proviene de los textos originales de Fray Fernando de Jesús Larrea y que tuvo las adaptaciones de la Madre María Ignacia, se debe rezar en cada día de la novena al terminar las consideraciones diarias.

Santísima Virgen María, que por tu fuerza y sobre todo por tu humildad, que mereciste que Dios te escogiese para ser su Madre. Te suplico que seas tú misma quien prepare y disponga de mi espíritu, y la de todos aquellos que durante este tiempo han realizado esta novena, para que tengamos un nacimiento espiritual al lado de tu adorable Hijo.

¡Oh dulce Madre! Dime algo del más profundo recogimiento y de la divina ternura que tú misma guardaste para ti, para que nos hagas dignos de verlo, amarlo y adorarlo durante toda la eternidad. Amén.

Al finalizar la Oración, rezar 9 Ave María.

Oración a San José

De la misma manera que la oración anterior el texto original de esta oración pertenece al Fray Fernando de Jesús Larrea con las adaptaciones de la Madre Mará Ignacia. Se reza en cada día después de las consideraciones diarias.

¡Oh Santísimo San José!, que fuiste el esposo de la Virgen María y el padre adoptivo de Jesús, hoy te agradecemos infinitamente Dios porque escogiste para este gran misterio de tu obra y le adornaste con todas las virtudes para que hiciera la grandeza de tu obra. Te ruego por el inmenso amor que tuviste al Divino Niño, me abraces en un fervoroso deseo de verlo y de recibirle en los sacramentos, mientras que su esencia eterna la vea y tenga el gozo del cielo. Amén.

Rezar el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre.

Gozos

Estos gozos también se recitan todos los días de la novena, en algunas partes son cantadas por los fieles y devotos. Están compuestos de coro y estrofas y luego de cada estrofa se canta el coro.

Coro

Mi dulce Jesús, Mi adorado niño, Ven a nuestras almas Y no tardes tanto.

Estrofas

¡Oh Divina sabiduría de nuestro Dios soberano, Que al niño puedas llegar en sacra rebaja! ¡Oh Divino Niño se tu mimo quien venga a enseñarnos. La prudencia para ser verdaderos sabios! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Oh Adonay lleno de poder, cuando Moisés le habló al pueblo de Israel y le dio tus mandatos! ¡Ah ven rápido para que nos rescates y que un pequeño niño nos enseñe su brazo fuerte! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Oh raíz santa de José que desde lo alto has representado a la tierra tu fragante flor! ¡Dulce Niño que te han llamado Lirio de los Valles y bella flor en el campo! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Llave de David que abres al desterrado cualquier puerta que se cierre en un majestuoso palacio! ¡Llévanos, Oh Niño con la ayuda de tu mano de esta cárcel de tristeza que está hecha de pecado! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Oh luz del oriente, llena de rayos de sol eterno, que en la oscuridad vemos tu esplendor! ¡Niño hermoso, que eres la felicidad de los cristianos, luce tu sonrisa en tus hermosos labios! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Espejo que no tienen suciedad, santo entre los santos, que no tiene otra imagen del Dios que nos gobierna! ¡Limpia nuestros pecados, dale salvación al desterrado y en tu forma de niño dale amparo al miserable! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Rey de todas las naciones, llamado Emmanuel. De Israel eres anhelo y pastor de los rebaños! ¡Niño que puedes apacentar con tu pequeño cayado a las ovejas más rusticas y a los corderos más mansos! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Que se abran los cielos y llueva desde lo alto el buen rocío como un riego santo! ¡Ve hermoso Niño, ven hermoso dios humano!¡Luce la hermosa estrella, que brota en flor del campo! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Ven que ya María está dispuesta en sus brazos, para que a su niño vean en tiempos cercanos! ¡Ven que José ya con santo anhelo se dispone a darte su sagrado amor del cielo! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡De la débil ayuda, y del amparo doliente, consuelo de los triste y la luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, que eres mi suelo adorado, mi fiel amigo y mi amado hermano! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

¡Que te vean mis ojos de ti enamorados! ¡Besan ya tus plantas y manos! ¡Postrados en la tierra te abro los brazos y más que mis palabras te dice mi llanto! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto! ¡Ven salvador nuestro que por ti suspiramos! ¡Ven a nuestras almas y no tardes tanto!

Oración al Niño Jesús

Esta oración es integra de la Madre María Ignacia, y en ella se hace una plegaria de amor al Divino Niño para que todo aquello que pidamos a él por los méritos de su infancia este nos los entregue, ya que esa fue su promesa. Al finalizarla puede hacer las peticiones que desea.

¡Oh dulce niño Jesús! que tú mismo le dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento para que dijera a todos tus devotos las palabras de consuelo para una humanidad que estaba agobiada y dolida, que a través de las peticiones que te hiciéramos a nombre de tus méritos de la infancia y que nada nos seria negado. Nos llenamos de confianza en ti ¡Oh Jesús! Que eres la verdad, y hoy venimos a decirte nuestras penas, te pedimos nos ayudes a tener una vida de santidad para que podamos obtener nuestra bienaventurada eternidad. Te pedimos nos concedas a través de los méritos de tu infancia y de tu encarnación, la gracia que hoy tanto necesitamos.

 ¡Oh niño Omnipotente! Hoy nos entregamos a ti con la seguridad que nuestra esperanza no tendrá frustraciones y que a través de tu virtud y de tu sagrada promesa nos acogerás y despacharas con favor a nuestra humilde súplica. Amén.

https://www.youtube.com/watch?v=YQQv_SVWdlw

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