Descubre Algunas Características del Mastín Napolitano

El Mastín Napolitano es una raza de perros que tiene origen italiano, se dice que es el descendiente de una muy antigua raza romana, el moloso de tipo dogo. Tiene un carácter decidido y leal, no se trata de un perro que sea agresivo, ya que ni muerde sin razón. Y si quieres saber más de este hermoso animal, sigue leyendo este post.

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Mastín Napolitano o Mastino Napoletano

El mastín napolitano o mastino napoletano es una raza de perros grandes, fuerte y muy musculosos, que posee muchos arrugas en la piel y en cuando a medidas, es más largo que alto. En la antigüedad, estos perros eran utilizados en las guerras y como perros guardianes debido a su demostrada gran lealtad, su temperamento fuerte y su gran fuerza física.

A día de hoy, son unas inmejorables mascotas, en particular si sus dueños son personas que tienen mucho espacio en sus hogares, así como mucho tiempo libre para poder dedicárselo a estos soberbios canes que han aprendido a hacerle compañía a los seres humanos.

Pero  para que eso sea posible, tienen que ser socializados desde que son cachorros y recibir una educación con adiestramientos basado en refuerzos de tipo positivo, por ello, lo que se recomienda es que sean mascotas de personas que ya tengan experiencia en el cuidado de perros.

Es un perro oriundo de Italia, del tipo grande, musculoso y rústico, que llega a tener una altura de 70 a 80 centímetros hasta la cruz, con un perro de entre 45 y 100 kilos, que requiere de mucha actividad fija, con un carácter sociable, muy fiel y dominante. Es una raza de perros que resulta ideal para casas, actividades de senderismo y vigilancia, que estará muy a gusto en un clima temperado y posee un pelaje corto, duro y grueso.

Origen del Mastín Napolitano

En la época en que los romanos invadieron las Islas Británicas, llevaron con ellos a sus enormes perros molosos, que eran utilizados como perros en las guerras, pues les habían enseñado a atacar sin piedad los ejércitos enemigos. No obstante, allí se encontraron con razas de perros que eran más fieras que ellos, y que sabían cómo defender sus territorios.

Los romanos recibieron tal impresión de esos antecesores del mastín inglés que los cruzaron con sus perros molosos y así surgieron los ancestros del mastín napolitano moderno. Se trataba de perros que eran sanguinarios y feroces, por lo que resultaron ideales en las guerras. Con el transcurso del tiempo, estos mastines fueron relegados, casi en exclusiva, a la región de Nápoles y fueron usados esencialmente como perros guardianes.

En el año de 1946 tuvo lugar una exposición de perros en Nápoles y un cinólogo de nombre  Piere Scanziani pudo reconocer en ese lugar al mastín napolitano, que se encontraba escondido del planeta hasta ese momento. Entonces puso sus esfuerzos, junto con otros aficionados, a fomentar la cría de esa raza y a aumentar su población.

A día de hoy, el mastín napolitano es un perro que es muy conocido en todo el mundo y ha dejado atrás una gran porción de su carácter agresivo y violento que tenían sus antecesores. Se ha dicho que el mastín napolitano de Europa es descendiente del mastín tibetano, que es el más antiguo exponente de esta raza canina.

Es probable que los primeros mastines asiáticos fueran llevados de la India a Grecia por Alejandro Magno, aproximadamente en el año 300 a.C. Los griegos fueron quienes los introdujeron en Roma, donde se entusiasmaron con ellos y los emplearon en los combates del circo.

La palabra mastín proviene del latín massivus, que quiere decir literalmente macizo. Según la cinología inglesa, en cambio, el mastín fue trasladado hasta Britania por los fenicios, en el año 500 a. C., desde allí se habría comenzado su dispersión por toda Europa. El mastín napolitano solía ser entrenado para pelear contra de leones, osos, tigres y contra gladiadores.

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De todas formas, el mastín napolitano igualmente es descendiente de la antigua raza molosa romano, que tuvo su origen en el sur de la Península Salentina. Mientras estas razas se fueron extinguiendo en el resto de Europa, en Campania la cría continuó, a pesar de los peligros de las guerras y del tiempo. Por ello, es posible aseverar que el mastín napolitano ha vivido en  Campania desde hace, por lo menos, dos mil años, aunque su segunda aparición oficial en la cinofilia data del año 1946 y su estandarización como raza es del año 1949.

Existen varias líneas de sangre de esa raza, entre las que se encuentran como más conocidas las de di ponzano, del Gheno, del Vittoriale, di Fossombrone, del Castellaccio, Dello Stradone, Dell’Illimani, di ponzo, del sole.

Características Físicas

Se trata de una raza de perros pesados, macizos y fornidos, con una apariencia muy curiosa, en razón de su abundante piel suelta y su papada. Posee una cabeza es corta y tiene normalmente numerosas arrugas y pliegues. Su cráneo es ancho y plano, mientras que su depresión naso-frontal es muy pronunciada. El color de la nariz hace juego con el color de su pelaje, por lo que será negra en los ejemplares negros, marrón en perros pardos y pardo oscuro en perros de otro color.

Sus ojos tienen forma redondeada, con mucha separación entre sí y algo hundidos. Sus orejas son triangulares, pequeñas e insertadas muy alto en su cabeza. Antiguamente se las recortaban, pero favorablemente esa práctica ya ha caído en desuso e incluso es considerada  ilegal en muchos países.

El cuerpo de este perro es más largo que alto, por lo que exhiben un perfil rectangular. Su pecho es ancho y abierto. Su cola es muy gruesa en la base y se va adelgazando de forma gradual hasta su extremo final. Lamentablemente, aún se sigue la cruel costumbre de cortarla a unos  2/3 de su longitud normal, pero esa costumbre también está cayendo en desuso y cada vez se rechaza más.

Su pelaje es corto, áspero, duro y denso. Es posible encontrar individuos de color gris, gris plomizo, negro, pardo, rojizo y rojizo subido. También es posible que alguno de esos colore se presenten en forma atigrada. Además, es posible que algunos individuos exhiban pequeñas manchas blancas en el antepecho y la punta de los dedos.

Carácter

El mastín napolitano de hoy es un animal con costumbres domésticas, de carácter firme, activo, autosuficiente, cauteloso y leal. Posee la tendencia a ser reservado y desconfiado con los extraños, pero es posible que se convierta en un perro muy sociable, si desde cachorro ha sido alentado a relacionarse mediante una buena socialización.

En líneas generales, es un perro tranquilo, al que le gusta la vida de su hogar, junto con su familia y al que le encanta todo clase de actividades al aire libre, ya que por su peso y volumen, requiere de una buena cantidad de ejercicio físico a diario. Como protector de la propiedad y sus habitantes siempre estará vigilante. Es inteligente, noble y majestuoso.

El mastín napolitano es un perro que ladre cuando tiene una causa y no es demasiado activo para su tamaño, pero sí puede ser muy violento, si no posee la compañía y el cariño que necesita. Tal y como ocurre con todas las razas, es un perro muy sociable, que tiene la necesidad de poseer un núcleo familiar del que sentirse parte para ser feliz. Es una raza leal hasta el extremo, un perro muy fiel a quien le cuida y le ama.

Hay que recordar que, aunque se trata de un perro que es sociable y muy fiel a su familia, el mastín napolitano no es consciente de su gran tamaño y peso, razón por la cual sus juegos con los niños y con desconocidos, tienen que estar todo el tiempo supervisados, entendiendo esa vigilancia como parte de la seguridad de las personas y del propio perro, que desconoce su enorme fuerza física.

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Lo deseable es que el dueño de un mastín napolitano, sea una persona con experiencia, que conozca sobre la forma de comportarse de esta raza, así como de su educación, forma de sociabilización y educación en positivo, así como de los cuidados especiales que necesita. No se trata de una taza que sea recomendable para primerizos.

Los mastines napolitanos son conocidos por ser excelentes perros para actividades de vigilancia. No obstante tener una apariencia arisca e inclusive temible, si es entrenado y socializado desde que es un cachorro, puede resultar se un perro muy pacífico, equilibrado, dulce, fiel, siendo particularmente afectuoso con su amo. Se hace amigo de los niños y es amable con los amigos de casa a los que vea con frecuencia y sean amables con él.

También es un perro muy silencioso y valiente, que sabe resistir con furia el dolor físico. En razón de su cuerpo voluminoso, sus movimientos son pesados y torpes, pero igualmente, si es entrenado en la forma debida y ejercitado de la manera correcta, puede convertirse en un perro muy elegante, llamativo y muy cariñoso.

Cuidados

El cuidado del pelaje del mastín napolitano no requiere de muchos esfuerzos, debido a que sólo será necesario que lo cepillemos ocasionalmente, para que podamos quitarle el pelo muerto. Pero, con lo que si se debe tener un extremo cuidado es con la limpieza de los pliegues de su piel, que debe hacerse con frecuencia, en particular aquellos que se encuentran cerca de la boca, porque pueden retener restos de comida. Esto para que podamos evitar que tenga hongos o cualquier otro problema de la piel.

Hay que recordar también que los mastines napolitanos son perros que babean mucho, así que aquellas personas que sean fanáticas de la limpieza no serán grandes admiradores suyos. A pesar de que no son perros que sean muy activos, si necesitan dar largos paseos todos los días y no se adaptan de forma adecuada a vivir en un apartamento. Precisamente por su gran tamaño, requieren de un espacio de mediano a grande en el puedan sentirse con comodidad.

Lo que se recomienda es que sean capaces de disfrutar de un jardín grande. No es una raza que tolere muy bien las temperaturas altas, por lo que, si ese es el caso, es necesario que tengan un lugar en el que puedan refugiarse bien a la sombra, debido a que son propensos a sufrir golpes de calor y tienes que estar muy pendiente de los síntomas de esta dolencia, detectarla y prevenirla.

Crianza del Mastín Napolitano

La cría del mastín napolitano es un trabajo muy laborioso y es arduo de lograr. Ciertamente su temperamento es tranquilo, pero puede tornarse agresivo si su dueño no es capaz de adiestrarlo y socializarlo de forma responsable y hay que recordar que son poseedores de una gran fuerza.

Por causa de su gran peso, son propensos a sufrir de displasia de la cadera, así que hay que poner especial cuidado en su alimentación, para evitar factores de riesgo como el sobrepeso, porque si nos descuidamos, puede llegar a pesar fácilmente hasta los  100 kilos y eso en caso de que el perro esté sano, es decir, ese es el peso normal de un adulto.

Alimentación

El mastín napolitano necesariamente debe ser bien alimentado, especialmente con carne, de la cual consume alrededor de 1 kilo al día, junto con arroz o pan. No es recomendable que se lo engorde con sopas o con verduras, debido a que puede llegar a tener el cuerpo flácido y exhibiría menos vitalidad. Siempre hay que darle una alimentación que sea balanceada y por ello te recomendamos que consultes con el veterinario cual es la alimentación que es más adecuada para esta raza de perros.

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Educación del Mastín Napolitano

Resulta esencial hacer que el mastín napolitano socialice desde que es cachorro con toda clase de personas, animales y entornos, para que no se presenten en el futuro algunos miedos o que tenga reacciones que nos causen un disgusto o que no sean acordes con su comportamiento normal. Es esencial saber que la buena socialización es lo que se requiere para que podamos tener un perro adulto estable y sano.

De otra parte, los dueños deben estar conscientes de que es de absoluta importancia evitar aquellas situaciones que el perro pueda considerar que son malas situaciones. Si llega a tener una mala experiencia con otro perro o con un auto, por ejemplo, podría ocasionar que su carácter cambie y se torne reactivo.

Lo adecuado es que usemos siempre refuerzos de tipo positivo y hay que evitar los castigos, un collar que los ahorque o cualquier objeto que le pueda causar un daño físico o dolor. Un perro que tenga las características de un mastín napolitano nunca debe ser forzado o sometido de manera violenta. Si sospechas de la aparición de cualquier problema en el comportamiento tienes que acudir inmediatamente  a un educador canino o etólogo y solicitar sus consejos como profesional.

Tenemos que seguir con su educación siempre, para enseñarle cuáles son las órdenes básicas de obediencia, que resultan requeridas para una buena relación con nosotros, con el entorno y con otras personas. Se recomienda dedicar entre 5 y 10 minutos diarios a repasar las órdenes que tu mastín ya aprendió e ir introduciendo las nuevas. Se deben fomentar los juegos de inteligencia, así como las nuevas experiencias y estimular su desarrollo físico y mental para que sea feliz y tenga una buena actitud.

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