crítica de shameless
crítica de shameless

Shameless nos habla de la historia de los Gallager. Una familia totalmente desestructurada, formada por seis hermanos, un padre alcohólico y drogadicto, y una madre bipolar que aparece intermitentemente tanto en sus vidas como en la serie. No podemos encajarla en drama ni en comedia; no podemos etiquetarla ni encasillarla y, probablemente, esa sea una de las razones de su éxito. Hoy, en PostPosmo, queremos hablarte de la crítica de Shameless al sistema capitalista estadounidense -y global.

¿Es Shameless una crítica o un producto capitalista?

Los contenidos audiovisuales emitidos en la televisión estadounidense pueden ser arte, entretenimiento, diversión, pero también compromiso y crítica. Aunque nos parece impensable, los estadounidenses pueden ser autocríticos. Y esto nos hace encontrarnos ante una de las grandes paradojas de la tele: series que pretenden realizar una crítica -y la realizan- pero que a su vez se han convertido en grandes productos capitalistas. Podríamos estar hablando perfectamente de Breaking Bad (y lo haremos).

Shameless es un claro ejemplo de la situación en la que viven las sociedades capitalistas. En este caso, los hijos de un alcohólico, que viven en uno de los peores barrios de Chicago, han heredado la situación de su padre.

He ahí la primera crítica con la que nos chocamos de frente: la herencia.

➟ Crítica de Shameless a la herencia

El capitalismo teórico propone una sociedad donde cada cual tenga lo que consiga por sus méritos, y sus defensores se aferran a esta definición, pero ¿dónde deja eso a la herencia? En una sociedad justa, meritocrática y donde todos tenemos las mismas posibilidades, la herencia debería quedar a un lado.

Pero la herencia es una cabrona.

Shameless, a veces de forma pesimista y otras haciéndonos reír, nos muestra de qué manera estos jóvenes Gallager han heredado no solo una casa que se cae a pedazos, sino una historia que se repite. Por si fuera poco, la herencia también puede ser genética.

➟ Crítica a las diferencias de clases

Capítulo tras capítulo los Gallager y sus vecinos tienen que ganarse la vida -casi siempre ilegalmente- para poder sobrevivir. Paul Abbott, el creador de la serie, introduce en los guiones una crítica ácida a la prostitución, a la sanidad estadounidense, al sistema educativo.

La serie nos enseña de qué forma, a pesar de los forzosos intentos de cambiar su vida, de subir a una posición más alta en la escala social, los Gallager se estancan en la base de la pirámide, en un estado de pobreza que escasamente les permite sobrevivir. No hay cambio, no hay revolución, no hay escalada. Lo intentan duramente, pero los prejuicios de clases, las diferencias entre su educación y la del resto les hacen volver una y otra vez al punto de partida.

➟ Crítica a la prostitución

critica de shameless
Svetlana

La crítica a la prostitución se realiza con humor y astucia. Uno de los vecinos de la familia se entera de la miseria que su mujer está cobrando por realizar servicios sexuales. Indignado, saca a su mujer de este lugar. Por supuesto.

Y monta un prostíbulo por su cuenta. Di que sí.

Al principio, todo se disfraza de una lucha para conseguir derechos para ellas (no pasemos por alto aquí la crítica que hace el guionista al regulacionismo), y, como no podía ser de otra forma, vemos como las prostitutas siguen con su misma miseria. El dinero, simplemente, ha cambiado de unas manos a otras.

Y, es que, más que una crítica a la prostitución es una ardua crítica a la corrupción del dinero. Cómo este Dios Dorado sobrepasa los límites del amor y le pone precio al acto -supuestamente- más puro.

Lo que nos hace llegar a una conclusión alcanzada ya por Plauto hace unos dos mil años: homo homini lupus, el hombre es egoísta, y el dinero ayuda a reforzar esta idea.

Vemos que Shameless es una obra Plautina en pleno siglo XXI.

➢ [Quizá te puede interesar nuestro ensayo sobre la pornografía]

El éxito de Shameless

Y el público americano ve la serie, adora la serie –hecho constatable en su éxito-, pero ¿dónde está el cambio? La crítica ya queda hecha, pero parece ser que los propios estadounidenses lo ven como ficción cuando se trata nada más y nada menos de su cruda realidad. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué no hay una “revolución”? Nos están poniendo un espejo delante y estamos mirando al suelo.

Aunque creamos que la televisión actúa en este caso como arma en contra del capitalismo, el capitalismo la ha fagocitado y se ha adueñado de ella. Esta serie, que podría ser un buen primer paso para el cambio, la vemos convertida en una batería de situaciones dramáticas que entretienen a un espectador que poco hace para cambiar sus propios dramas, sino que se dedica a ver a los protagonistas de esta ficción se precipitan cada vez más al vacío.

¿No estará ayudando a acrecentar el sentimiento de conformismo? ¿No estará mostrándonos, por enésima vez, que el sistema siempre queda por encima?