Constelaciones: Características, ¿Cómo verlas? y más

Para la ciencia astronómica, una constelación es una reunión de estrellas, que tienen una ubicación que se observa mejor por la noche y que da la idea de que se encuentran en una posición que es constante. Si desea saber más sobre las constelaciones, su composición, su historia y más, le invitamos a disfrutar de este artículo.

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Índice

¿Qué son las constelaciones?

En principio eran agrupaciones de estrellas que existían desde el Origen del universo, que los pueblos antiguos decidieron unir por medio de líneas imaginarias, creando dibujos ficticios que observaban en los cielos nocturnos. Pero la posición en la que se encuentran cuando son observadas desde la Tierra, no necesariamente guarda una relación respecto a la posición en que verdaderamente están en la extensión del universo.

Inclusive, se ha podido determinar que algunas de estas estrellas unidas por las líneas imaginarias, no se encuentran ubicadas en los mismos cuadrantes del espacio, es más, se ha comprobado que muchas de ellas se distancian a años luz las unas de las otras, aunque su descripción inicial las haya colocado como estrellas que se encuentran en lugares cercanos.

Otra conclusión interesante a la que se ha podido llegar del análisis de las agrupaciones de estrellas antiguas en constelaciones, es que, en principio, fueron vinculadas en forma completamente caprichosa, debido a que algunas civilizaciones las agruparon de maneras distintas, utilizando en algunas oportunidades una misma estrella para unirlas en sus representaciones.

Mediterráneo y el Medio Oriente

Resulta muy relevante el aporte que hicieron los asentamientos humanos que ocupaban lugares como el Mediterráneo y el Medio Oriente, porque fueron capaces de hacer signos de constelaciones siglos atrás. También es interesante comprobar que pueblos australes habían reconocido y dado nombre a varias constelaciones, partiendo para ello de sus creencias, sobre todo, religiosas.

Pero en donde se observó una gran influencia de la astronomía mediterránea y oriental fue en los pueblos que habitaban hacia el sur, los cuales tomaron los nombres que les dieron los europeos a las constelaciones y comenzaron a estudiar formaciones astrológicas que hasta ese momento no eran conocidas por ellos.

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Los hemisferios celestes están divididos en dos secciones, de modo que los astrónomos han clasificado a las constelaciones en dos grupos, según su ubicación en los hemisferios celestes reconocidos, que son:

Constelaciones septentrionales, que son las que están situadas hacia el norte de la línea ecuatorial del cielo.

Constelaciones australes, las que se encuentran ubicadas hacia el sur de esa misma línea imaginaria.

Tanta importancia se le concedió al estudio de las constelaciones de estrellas que ya en 1928 se había constituido la Unión Astronómica Internacional (UAI), quien en ese mismo año agrupo de forma oficial el globo celeste en 88 constelaciones, estableciendo fronteras específicas entre ellas, logrando que toda estrella visible en el cielo, incluidos los Pulsares fueran incluidos dentro de los límites de una representación figurada de una constelación.

Con anterioridad a 1928, ya se habían descubierto constelaciones más chicas, que se crearon para reunir cuerpos celestes que no pertenecían a ninguna de las imágenes existentes, pero con el catálogo que se hizo en ese año, cayeron en desuso y fueron omitidas, debido a la clasificación definitiva que hizo la Unión Astronómica Internacional (UAI).

Características de las constelaciones

Se caracterizan por ser estrellas a las que el hombre les ha asignado figuras que han construido de manera ficticia en la bóveda celeste, además sólo son observadas durante la noche. Pueden ser usadas para ubicar de forma más sencilla el lugar en que se encuentran los astros. Pero cada constelación posee características que le son propias y la hacen única, como su posición, su formación y su extensión.

Historia de las constelaciones

A lo largo de la historia de los pueblos, se ha podido determinar que muchas civilizaciones tenían conocimiento de la existencia de las constelaciones y cada una les atribuyó un significado poderoso, normalmente místico y protector. De los estudios realizados, se ha podido establecer una historia de las constelaciones, de acuerdo al conocimiento de los pueblos, que procedemos a detallar:

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Constelaciones antiguas

Sí ha sido posible encontrar registros históricos que prueban que constelaciones como Leo, Tauro y Escorpio ya eran conocidas en Mesopotamia, alrededor de 4000 años antes de Cristo, aunque con otros nombres, con fines prácticos o místicos. Así como forma de orientación para las travesías

Fue tan relevante el avance del estudio de los cielos en la antigüedad que de las 88 agrupaciones de estrellas que fueron clasificadas por Eugène Joseph Delporte para la Unión Astronómica Internacional (UAI), prácticamente el 50% surgió de lo que imaginaron los astrónomos de la antigua Grecia pero debemos recordar que en el siglo IX antes de Cristo, ya Homero hizo alusión a la constelación de Orión en su obra La Odisea.

El Zodíaco, fraccionado en doce constelaciones, tuvo su origen en Babilonia, en la época del imperio de Nabucodonosor II, en el siglo VI a. C., estableciendo una relación entre cada una de las imágenes celestiales y los doce períodos lunares del año. Posteriormente fue adoptado por la civilización griega, otorgándole a las constelaciones el nombre que actualmente poseen.

El compendio de constelaciones más antiguo que ha podido ser encontrado data de la época de Claudio Ptolomeo, quien elaboró una clasificación de 1022 estrellas, reunidas en 48 constelaciones, en su trabajo denominado Almagesto, en el siglo II a. C.

Constelaciones chinas

Ha podido establecerse que las formaciones de estrellas chinas son las constelaciones más ancestrales del mundo. Pero se trata de constelaciones muy distintas a las que se conocen modernamente por la Unión Astronómica Internacional, como era de esperarse, porque esta última se basó, sobre todo, en la astrología del pueblo griego.

Los estudios astronómicos chinos fraccionaron la bóveda celeste en 31 zonas, de las cuales 3 recibieron el nombre de recintos (sān yuán), ubicados en las adyacencias del Polo Norte, y 28 fueron denominados mansiones (èrshíbā xiù) y estaban situadas en la zona del zodíaco.

Constelaciones hindúes

Los astrónomos de la antigua civilización hindú reunían las estrellas y asterismos, conformando una imagen relativamente similar a la que deseaban que fuera representada, con la condición de que la imagen siempre se encontrara de pie. El nombre que les dieron a las constelaciones fue nakshatra, que quiere decir mansión lunar y existen 27 mansiones lunares.

Puede observarse un listado de las mansiones lunares o Nakshatras en los textos ancestrales védicos, e igualmente en el Shatapatha Brahmana. El primigenio libro relacionado con la astronomía que los menciona es el Vedanga Jyotisha de Lagadha. Al revisar la mitología hindú, encontraremos que los Nakshastras fueron una creación de Daksha, y se entiende que encarnan a las hijas de esa deidad y son las esposas de Chandra, que es el dios lunar.

Constelaciones incas

El estudio de los cielos había sido un tema de extenso tratamiento en la civilización de los incas. Inclusive ya tenía una clasificación de 2 clases de constelaciones, que eran las Constelaciones Estelares o Brillantes, mientras que la segunda clase de constelaciones está formada por las concentraciones de polvo y gas interestelar, que forman sombras oscuras que dominan espacios al interior de la Vía Láctea, denominadas Constelaciones Oscuras o Negras.

Otras culturas precolombinas   

Para la cultura de los Nahuas la constelación que corresponde a la Osa Mayor personificaba la figura de un Jaguar (Ocelotl). Constituye aún un misterio la Astronomía Maya.

En el caso de los Mexicas, quienes en su lenguaje tenían el vocablo Citlalli, que literalmente quiere decir estrella, se ha podido establecer que hacían sus propias observaciones de los cielos nocturnos y que habían identificado alrededor de unas 30 constelaciones.

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Los Chibchas habían establecido una correspondencia entre la salida heliaca de la estrella Sirio y el momento en el que empezaba la estación de las lluvias.

Los Mocovíes pensaban que la Vía Láctea era como una carretera, a la que denominaron nayic, que discurría hacia un monte y en toda su extensión se encontraba rodeado de múltiples asterismos, los cuales eran vinculados a leyendas e historias de reuniones de los chamanes con entidades poderosas, llamadas dueños, con los cuales hacían tratos para lograr la supervivencia.

Las culturas que habitaban la Patagonia septentrional, sobre los siglos XVI y XVII, tenían la creencia de que la Vía Láctea constituía la figura de un campo para cazar ñandúes, en el que los cazadores empleaban boleadoras que eran dibujadas mediante un puntero, formado por alfa y beta Centauri, mientras que las Nubes de Magallanes eran una representación de los cadáveres de los animales que habían sido cazados y Las Pléyades, que eran denominadas como los siete cabritos, que formaban el nido del ñandú.​

Otras latitudes

Particularmente interesante es el estudio de la cultura de los aborígenes australianos y sus conocimientos astronómicos, en especial los que tenían sus asentamientos en el centro de su continente, porque habían logrado identificar figuras de trazo oscuro en sus cielos nocturnos.

Igualmente, las culturas aborígenes sudamericanas habían podido observar e identificar a las zonas oscurecidas en la Vía Láctea, que son nubes compuestas de polvo cósmico que absorbe la luz que emana de las estrellas o casos como la Nube de Oort y, por medio de ellas, lograron imaginar sus constelaciones. Constituye una de sus constelaciones más representadas en su cultura la del Emú en el Cielo, que forma parte de su mitología y que se extiende desde la zona del Escorpión hasta el área de la Cruz del Sur.

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Constelaciones zodiacales

En primer lugar, se debe explicar que el Zodíaco es una línea imaginaria en el cielo por la que, en teoría, se trasladan el sol y los planetas. En el siglo V a. C. esa área del cielo se dividió en 12 secciones del mismo tamaño, una de ellas por cada mes del año, dándoles el nombre de las constelaciones que se encontraban en el interior de las mismas o en sus adyacencias, constituían asterismos, cuya existencia anterior a que el zodíaco fuera inventado es perfectamente probable.

Constelaciones de Ptolomeo

Adicionalmente a las doce constelaciones del Zodíaco, Ptolomeo hizo unos estudios de los cielos que le permitieron identificar 36 representaciones más, que fueron recogidas en un mapa que hizo Durero en 1515.

Gracias a sus estudios, las 48 constelaciones descritas por Ptolomeo en su obra, se constituyeron en las que fueron recogidas por la ciencia occidental hasta que finalizó la Edad Media. La única excepción fue Argo Navis o la nave de Argos, llamada así por la nave de los Argonautas de la mitología griega, que fuera fraccionada en cuatro constelaciones individuales después, las cuales fueron aceptadas sin modificaciones por la Unión Astronómica Internacional.

Constelaciones modernas

La razón de la formación de las constelaciones modernas fue poder incorporar estrellas que ya habían sido detectadas y descritas pero que no podían ser observadas desde la ciudad de Alejandría, donde Ptolomeo hizo sus estudios, pero que sí podían ser vistas desde el sur de esa ciudad. Afortunadamente para la astronomía, a final de la Edad Media, se pudo recuperar el trabajo de Ptolomeo para los europeos, gracias a su traducción al latín desde fuentes árabes.

Pero nada preparó a los astrónomos del siglo XVI, cuando desde Europa se aventuraban los navegantes para explorar los océanos sureños, porque los marineros se encontraron con cielos inéditos, que poseían estrellas que aún no habían sido identificadas. Así que de la necesidad de obtener ayuda para la navegación surgieron las nuevas constelaciones.

Johann Bayer y Uranometría

En el año 1603, un astrónomo alemán llamado Johann Bayer hizo pública su investigación con el nombre de Uranometría, constituyendo el primer mapa astronómico que pudo describir todo el entorno de los cielos nocturnos. Adicionalmente a las 48 agrupaciones ptolemaicas, Bayer incluyó 12 más, que pertenecen a la sección sur del planeta, porque sólo era posible que fueran observadas desde esa ubicación.

Su creación se debe al marino holandés Pieter Dirkszoon Keyser, quien fue ayudado por Frederick de Houtman, en el transcurso de una travesía hacia los mares del sur entre 1595 y 1596, año en el que también murió Keyser durante su expedición.

Invenciones de Nicolás Lacaille

Nicolas Louis de Lacaille, fue un abad, astrónomo y matemático en Francia, que tuvo la oportunidad de vivir en África del Sur, en el período comprendido entre los años 1750 y 1751, y se asignó a sí mismo la tarea de establecer una relación sistémica de las estrellas situadas en el cielo nocturno del hemisferio sur. Su creación recibió el nombre de Coelum australe stellíferum.

Los diseños e imágenes de Lacaille, en forma contraria a los anteriores, honraban a las creaciones del ingenio humano, lo cual constituía la forma de pensar de esa época

Constelaciones australes

Entre los años 1877 y 1879, el Observatorio Nacional Argentino, hoy denominado Observatorio Astronómico de Córdoba, publicó el atlas y catálogo de la conocida Uranometría Argentina, conteniendo la ubicación y características de brillantez de todas las estrellas que son observables a simple vista entre el polo Sur y la declinación -10°.

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Las constelaciones en la actualidad

Las fronteras de las constelaciones, por lo general, continúan los trazos, igualmente imaginarios, que fueron consensuados por la Unión Astronómica Internacional de 1928 a 1930. Estos límites usan como guía las rayas de declinación y ascensión recta para la época, usando la ubicación de 1875,0, razón por la que no existen líneas diagonales.

Desde ese momento, en razón del movimiento de precesión, que es el desplazamiento de los Movimientos de la Tierra con relación a las estrellas, esas fronteras se han reubicado, pero la zona que ocupa cada signo se ha mantenido de la misma manera.

Según esas fronteras, la Cruz del Sur es la constelación más chica de la bóveda celeste, con solo 68 grados cuadrados, cubriendo un área de 1/600 del cielo. La mayor es Hydra, que con 1.300 grados cuadrados ocupa el 3% del total celeste. Y las tres constelaciones mayores abarcan el 10% del cielo nocturno, es decir, tanto como las 27 más pequeñas.​

En la actualidad, las constelaciones han pasado a un segundo plano. Ahora los estudiosos profesionales de los cielos hacen referencia a los cuerpos del universo por su ubicación en la esfera celeste, utilizando el sistema de coordenadas. De manera general, sólo los astrónomos aficionados se interesan por conocer y estudiar las formas de las constelaciones.

¿Preparándose para ver las constelaciones?

Si se desea ubicar de manera correcta a las constelaciones, se requiere que se puedan observar las estrellas con las que se dibujan sus figuras. Las personas que viven en las ciudades no pueden verlas bien, debido a la contaminación lumínica, que incide de forma adversa en la visibilidad de las estrellas con menor brillantez.

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Lo que se recomienda, si quiere aprender sobre constelaciones, es ubicar un lugar oscuro. La forma correcta de empezar a estudiarlas es comenzar por elegir una, que puede ser la primera que haya visto y reconocido. Luego de que la hayamos identificado, se debe observar hacia los lados para poder identificar las constelaciones adyacentes.

Debemos contar con un atlas o mapa de la bóveda celeste o una guía para simple vista, esta última le ayudará a identificar en el cielo los dibujos que se encuentran en el papel y se puede adquirir en cualquier librería.

La difícil es la primera, pero cuando haya logrado identificarla, estará en capacidad de observar las que estén a su lado por añadidura. Si está entre sus opciones, puede pedirle ayuda a una persona que conozca una constelación y con eso ya usted podrá dibujar su propio mapa.

Las constelaciones y ejemplos

En épocas ancestrales, solo una pequeña cantidad de estrellas que brillaban fueron bautizadas con nombres propios, incluso algunas de ellas fueron consideradas una constelación. Luego, los científicos árabes, con su trabajo de observación, les dieron nombres a muchas otras.

Los criterios para asignarles un nombre se basaban en la posición en que se ubicaba cada estrella en el interior de su constelación. Aldebarán, que es el cuerpo de mayor brillo en la constelación de Tauro, debe su nombre a las palabras árabes al-Dabaran, que quiere decir el que sigue, por su posición respecto a Las Pléyades.

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En Tauro también tenemos a Alnath (o Elnath), del árabe an-Nath, que quiere decir la punta del cuerno.

Adicionalmente a las nomenclaturas clásicas, cuyo origen puede ser griego, latino o árabe, las estrellas pueden tener un nombre compuesto por una letra del alfabeto griego en minúscula, que sigue un orden decreciente, con relación a su magnitud aparente.

Este método de dar nombre a las estrellas fue inventado por Johann Bayer en el siglo XVII. Luego, John Flamsteed comenzó a asignar números arábigos para nombrar a las estrellas de cada constelación.

En los dos sistemas, a las letras o números debe seguirle un genitivo latino derivado del nombre de cada constelación. Por ejemplo, Aldebarán y Alnath son conocidas también como Alfa (α) y Beta (β) Tauri según el método de Bayer, o 87 y 112 Tauri según la nomenclatura de Flamsteed. Pueden tener otros nombres, pero ello va a obedecer a los diferentes catálogos que se han creado. Por ello, una estrella puede tener varios nombres.

En el caso de las estrellas dobles o variables, hay que utilizar otras nomenclaturas, que van a depender de los catálogos en que se encuentren. Otro aspecto a considerar es que, en el interior de las fronteras de las constelaciones existen otros cuerpos celestes que no son estrellas, como nebulosas planetarias o galaxias y que han sido objeto de  clasificación

¿Cómo ver las constelaciones en el cielo?

Las constelaciones que son reconocidas a día de hoy, han sufrido muchas modificaciones en el devenir de las eras, desde que el mundo es un mundo humano. Varias han tenido su nacimiento en el comienzo de los tiempos y otras tienen una data más reciente. Nadie sabe, a ciencia cierta, cuáles son las constelaciones más antiguas. Se piensa que la Osa Mayor es una de las más añejas, relativas a la época en que el hielo cubrió el planeta.

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Esta constelación era popular entre los pueblos nativos de Siberia y Alaska, información que da a entender que se tiene constancia de su existencia desde antes que los hielos se derritieran y se quebrara el puente que existía en el estrecho de Bering y que unía a los dos continentes.

Las constelaciones observables hoy

Hoy los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, tienen la fortuna de contar con una guía que les permite reconocer las constelaciones que se encuentran en los cielos nocturnos y para que las personas aprendan un poco más de ellas. En este artículo vamos a hacer una lista de las más importantes:

Constelación de la Quilla

La constelación de Carina o la Quilla está situada en el segundo cuadrante del hemisferio sur celeste. Se puede observar en latitudes entre + 20 ° y -90 °. Formaba parte de una constelación mayor, denominada antiguamente Argo Navis, pero fue dividida por la Unión Astronómica Internacional en cuatro: Carina, Vela, Puppis y Pyxis. Incluye en su formación a la segunda estrella más radiante del cielo nocturno, Canopus.

Constelación de El Pez Dorado

La constelación de La Dorada se encuentra en el primer cuadrante del hemisferio sur y es posible observarla en latitudes entre + 20 ° y -90 °. Su nombre significa el pez dorado (Coryphaena hippurus) en español. Dorado engloba la mayor extensión de la Gran Nube de Magallanes, una galaxia irregular cerca de la Vía Láctea. Cuenta con dos estrellas que poseen planetas conocidos. Su estrella más radiante es Alpha Doradus.

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Constelación de Acuario

La constelación de Acuario está en el hemisferio sur, en el área de la bóveda celeste conocida como el Mar, porque encierra un número de constelaciones que tienen nombres vinculados al agua; tales como Piscis (el pez), Eridanus (el río) y Cetus (la ballena), entre otros. Es visible en las latitudes entre + 65 ° y -90 °. Fue catalogada por el astrónomo griego Ptolomeo en el siglo II.  Contiene la famosa estrella supergigante Beta Aquarii y una serie de objetos notables del cielo profundo como los cúmulos globulares Messier 2 y Messier 72 o el asterismo Messier 73.

Constelación de Centauro

La constelación de Centaurus está situada en el tercer cuadrante del hemisferio sur y es observable en latitudes entre + 25 ° y -90 °. Es una de las constelaciones más grandes en el cielo. Representa al centauro, la criatura medio hombre medio caballo de la mitología griega. Las fuentes tienden a diferir sobre qué centauro representa la constelación, pero generalmente se considera que fue Chiron, mentor de los héroes griegos Hércules, Peleo, Aquiles, Teseo y Perseo.

Centauro contiene dos de las diez estrellas más radiantes del cielo: Alpha Centauri y Beta Centauri. También es el hogar de Centaurus A, una de las galaxias más radiantes en el cielo nocturno, y del cúmulo globular Omega Centauri. Su origen es ptolemaico y en su interior hay 11 estrellas con planetas conocidos. También existen lluvias de meteoros asociadas a esta constelación.

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Constelación de Andrómeda

Esta constelación se encuentra situada en el primer cuadrante del hemisferio norte y puede observarse en latitudes entre + 90 ° y -40 °. Lleva el nombre de la mítica princesa Andrómeda, la esposa del héroe griego Perseo. Su origen es ptolemaico. Es una importante constelación porque engloba en su interior a la galaxia del mismo nombre (Messier 31), y las galaxias de forma elíptica enanas Messier 32 (Le Gentil) y Messier 110.

Constelación de Hércules

Hércules está situada en el tercer cuadrante del hemisferio norte y es observable en latitudes entre + 90 ° y -50 °. Tiene una dilatada historia, que llega hasta la época sumeria. Está vinculada al penúltimo trabajo de Heracles, que fue matar al dragón Ladon, custodio del jardín de Las Hespérides. El dragón aparece también en los cielos, en la constelación de Draco. Su origen es ptolemaico. Se le asocia con la lluvia de meteoros Tau Herculidas. Incluye un cúmulo globular y dos cúmulos de galaxias: Hércules y Abell.

Constelación de Pegaso

La constelación de Pegaso está situada en el cuarto cuadrante del hemisferio norte y puede observarse en latitudes entre + 90 ° y -60 °. Fue nombrada así por el caballo alado de la mitología griega y su origen es ptolemaico. En su interior contiene estrellas radiantes y objetos del cielo profundo, entre ellos Messier 15 (NGC 7078, cumulo de Pegaso), el quinteto de galaxias de Stephan, la Cruz de Einstein (un cuásar con lente gravitacional) y la galaxia espiral NGC 7742.

Constelación del Cisne

Cygnus o el Cisne, está situada en el cuarto cuadrante del hemisferio norte y puede ser observada en latitudes entre + 90 ° y -40 °. El Cisne está vinculada al mito griego de Zeus y Leda. Es muy sencilla de encontrar en el cielo, debido a que incluye el asterismo denominado la Cruz del Norte. Su origen es ptolemaico. Posee en su interior a  Cygnus X-1, una conocida fuente de rayos X.

Contiene a las estrellas Deneb y Albireo. Existen dos lluvias de meteoritos relacionadas con la constelación, las cuales son las Cygnidas de octubre y las Kappa Cygnidas.

Constelación de la Osa Mayor

Está situada en el cielo del norte. La Osa Mayor es la constelación norteña más grande y la tercera constelación más grande de la bóveda celeste. Las estrellas más radiantes de ella dan forma al asterismo Big Dipper o El Carro, que es uno de los más reconocibles. Es una constelación ptolemaica. Se la vincula con varios mitos, pero el más conocido es el de Calisto, una ninfa griega que fue transformada en un oso por la diosa Hera.

En su interior, contiene una variedad de estrellas y cuerpos del cielo profundo, como la galaxia del Molinete (M101), la galaxia de Bode, la galaxia del Cigarro y la Nebulosa del Búho.

Constelación de la Osa Menor

La Osa Menor está situada en el tercer cuadrante del hemisferio norte y es observable en latitudes entre + 90 ° y -10 °. Es sencilla de ver porque enfatiza la ubicación del polo norte celestial, siendo la casa de Polaris, la Estrella del Norte, que está al extremo de la constelación. Se piensa que fue creada por Tales de Mileto, quien vivió en Grecia entre los años 625 y 545 a.C. Los fenicios la usaban como referencia para la navegación. Tiene vinculada una lluvia de meteoros, denominada las Úrsidas.

Constelación de Tauro

Tauro se encuentra en el primer cuadrante del hemisferio norte y puede ser observada en latitudes entre + 90 ° y -65 °. Su nombre significa toro en latín. Fue creada por Ptolomeo, pero su historia data de la era del bronce. Es una de las más pretéritas conocidas. En la mitología griega, fue vinculada con Zeus, quien se convirtió en toro para aproximarse a Europa y secuestrarla. Contiene estrellas muy radiantes como Aldebarán o Alcíone.

También contiene a Las Pléyades (Messier 45), llamadas también las Siete Hermanas, y las Híades, que son los dos cúmulos de estrellas abiertos más próximos a la Tierra. Incluye igualmente a la nebulosa del Cangrejo, la Nebulosa de la Bola de Cristal (NGC 1514), y la Nebulosa de Mérope (NGC 1435). Las constelaciones vecinas son Aries, Eridanus, Géminis, Orión y Perseo.

Constelación de Leo

Está situada en el segundo cuadrante del hemisferio norte y puede verse en latitudes entre + 90 ° y -65 °.  Representa a un león y se la vincula con el mito griego del león de Nemea. Su origen es ptolemaico. Dentro de ella se encuentran radiantes estrellas como Regulus y Denébola. Está relacionada con dos lluvias de meteoros, conocidas como las Leónidas. Es vecina de las constelaciones de Cáncer, Hydra y la Osa Mayor.

Constelación de Orión

Es de las más centelleantes y famosas de la bóveda celeste. Se ubica en el punto ecuatorial. Es conocida desde muy antiguo. En la mitología griega personifica al cazador Orión, el cual es dibujado en los mapas estelares, luchando con Tauro o en persecución de Las Pléyades, también aparece cazando a la Liebre, que es la constelación Lepus, en unión de sus dos perros, que son constelaciones adyacentes, conocidas como Canis Maior y Canis Minor.

Esta formación estelar engloba a los diez cuerpos estelates más radiantes de los cielos nocturnos, entre las que se encuentran Rigel y Betelgeuse. Existen dos lluvias de meteoritos vinculadas a Orión, Oriónidas y Chi Oriónidas. El punto máximo de las mismas ocurre aproximadamente el 21 de octubre de cada año.

Constelación de Escorpio

Escorpio está situada en el tercer cuadrante del hemisferio sur y puede ser vista en latitudes entre + 40 ° y -90 °. Se encuentra vinculada con el mito griego de Orión. Su origen es ptolemaico. Se trata de una de las más antiguas. Los sumerios la nombraron Gir-Tab, o el escorpión, hace unos 5.000 años. Es sencillo encontrarla en los cielos porque se sitúa en el centro de la Vía Láctea. Su estrella más radiante es Antares y tiene dos lluvias de meteoritos vinculadas, las Alpha Escórpidas y las Escórpidas.

Constelación de Casiopea

Se encuentra situada en el primer cuadrante del hemisferio norte y es observable en latitudes entre + 90 ° y -20 °. Fue nombrada así por una reina superficial y vanidosa de la mitología griega. Su origen es ptolemacio y se la puede apreciar en el cielo porque tiene forma de W. Su estrella más radiante es Schedar y posee una lluvia de meteoritos vinculada, las Perseidas.

Encierra cuerpos celestiales relevantes, como los cúmulos abiertos Messier 52 y Messier 103, la Nebulosa del Corazón y la Nebulosa del Alma, así como lo que quedó de la supernova Casiopeia A o la nube de formación de estrellas que tiene el popular nombre de nebulosa Pacman. Es vecina de Andrómeda, Camelopardalis, Lacerta y Perseo.

Constelación de Capricornio

La Cabra o Capricornio es una de las más frágiles de la bóveda celeste. Se encuentra en el cuarto cuadrante del hemisferio sur y es posible observarla en latitudes entre + 60 ° y -90 °. Su origen es ptolemaico y está vinculada con el mito griego del dios Pan y la cabra Amalthea, que dio de mamar a Zeus. La Cabra es la casa de varias estrellas importantes y del conocido cúmulo globular Messier 30. Su estrella más radiante es Deneb Algedi.

Resulta interesante que, siendo la más frágil, tenga una gran cantidad de lluvias de meteoritos vinculadas a ella, que son las Alfa Capricórnidas, las Chi Capricórnidas, las Sigma Capricórnidas o las Tau Capricórnidas.

Constelación de Can Mayor

Canis Maioris o Can Mayor se encuentra situada en el segundo cuadrante del hemisferio sur y puede ser vista en latitudes entre + 60° y -90°. Representa al perro que sigue al cazador Orión del mito griego. Es común que el perro más grande sea representado detrás de una liebre, que es la constelación de Lepus. El perro más pequeño está representado por la constelación vecina Canis Minor. Ambas son de origen ptolemaico.

En esta constelación encontramos a la estrella Sirius, la más radiante del cielo nocturno, al igual que otros cuerpos importantes del cielo profundo, como el cúmulo abierto Messier 41, la nebulosa de emisión NGC 2359, conocida como el casco de Thor, y las galaxias espirales en colisión NGC 2207 e IC 2163.

Constelación de Camelopardalis

Camelopardalis, o la Jirafa, está ubicada en el segundo cuadrante del hemisferio norte y es observable en latitudes entre + 90 ° y -10 °. Fue creada por el astrónomo holandés Petrus Plancius y documentada por el astrónomo alemán Jakob Bartsch en 1624. Encierra a la Cascada de Kemble, que es un asterismo conformado por una cascada de 20 estrellas consideradas débiles por su brillo, situadas en fila.

Contiene tres estrellas con planetas que son conocidos. La estrella más radiante en la constelación es Beta Camelopardalis. Las Camelopardálidas de octubre son la única lluvia de meteoritos vinculada a esta constelación.

Constelación de la Vela

La Vela se encuentra ubicada en el segundo cuadrante del hemisferio sur y es posible verla en latitudes entre + 30 ° y -90 °. Una vez formó parte de otra constelación mayor, la Argo Navis, que hacía alusión a la nave de los Argonautas del mito griego de Jasón, pero finalmente fue dividida por el astrónomo Nicolás de Lacaille en cuatro constelaciones más chicas: Carina, Vela, Puppis y Pyxis, en el año 1750. Su origen es ptolemaico.

Dentro de la constelación de la Vela, se encuentran una variedad de estrellas intrigantes y objetos celestiales llamativos, entre los que están la nebulosa de los Ocho Estallidos (NGC 3132), la Nebulosa de la Goma, lo que quedó del estallido de la Supernova Vela, la Nebulosa del Lápiz (NGC 2736) y el Cúmulo Omicron Velorum (IC 2391). Su estrella más reluciente es Gamma Velorum y existen tres lluvias de meteoritos vinculadas a esta constelación: las Delta Vélidas, las Gamma Vélidas y las Vélidas.

Constelación de Sagitario

Sagitario está situada en el cuarto cuadrante del hemisferio sur y puede ser observada en latitudes entre + 55 ° y -90 °. Su origen es ptolemaico y se dibuja como un centauro que tiende un arco con una flecha. Es muy sencilla de ubicar en la Vía Láctea, ya que sus estrellas forman una imagen conocida como La Tetera. Se dice que está vinculada al mito griego del centauro Chirón. Su estrella más refulgente es Kaus Australis. La estrella más próxima a la Tierra es Ross 154, situada a tan solo 9.69 años luz.

La constelación encierra al Cúmulo de Arcos, el Cúmulo Quíntuple, con la luminosa estrella Pistola, el centro Galáctico, la fuente de radio Sagitario A, y una serie de objetos que pertenecen al cielo profundo muy conocidos, que incluyen a la Galaxia Elíptica enana Sagitario, la Galaxia Irregular enana de Sagitario, la Nebulosa de la Burbuja, y hasta 15 objetos Messier, entre ellos la Nube Estelar de Sagitario (Messier 24), la Nebulosa Omega (Messier 17), Messier 18, la Nebulosa del Lago (Messier 8) y la Nebulosa Trífida (Messier 20).

Constelación de Monoceros

Monoceros está situada en el segundo cuadrante del hemisferio norte y es observable en latitudes entre + 75 ° y -90 °. Su nombre significa el unicornio en latín. Fue creada por el astrónomo y cartógrafo holandés Petrus Plancius a partir de las observaciones de los navegantes holandeses en el siglo XVII. Se asemeja a la mítica criatura con un cuerno muy parecida a un caballo.

Se trata de una constelación considerada frágil, con algunas estrellas de cuarta magnitud, pero es la casa de estrellas famosas como las variables S Monocerotis, R Monocerotis y V838 Monocerotis, la estrella de Plaskett, que es una de las estrellas binarias más voluminosas que se conocen, y la estrella triple Beta Monocerotis.

Monoceros igualmente es el lugar en el que encontraremos varios cuerpos notables del cielo profundo, como el cúmulo abierto Messier 50 (NGC 2323), la Nebulosa Rosette, el cúmulo de Árboles de Navidad, la Nebulosa del Cono y la Nebulosa variable de Hubble, entre otros.

Constelación Apus

La constelación de Apus está situada en el tercer cuadrante del hemisferio sur y puede ser vista en latitudes entre + 5 ° y -90. Se trata de una constelación chica que tiene la figura de un ave del paraíso. Su nombre deviene de la palabra griega apous, que quiere decir sin pies, porque en un tiempo se pensaba que las aves de paraíso carecían de ellos. Fue creada por el  astrónomo y cartógrafo holandés Petrus Plancius a partir de las observaciones de los navegantes holandeses Pieter Dirkszoon Keyser y Frederick Houtman.

Apus es el hogar de dos sistemas de estrellas que tienen exoplanetas conocidos, HD 131664 y HD 134606. La estrella más refulgente de esta constelación es Alpha Apodis. La estrella más próxima es HD 128400, que está a una distancia de 66,36 años luz de la Tierra.

Constelación Crater

La constelación Crater está situada en el segundo cuadrante del hemisferio sur y es observable en latitudes entre + 65 ° y -90 °. Su nombre quiere decir la copa, en latín. Su origen es ptolemaico y en la mitología griega se la vincula con la copa del dios griego Apolo, que usualmente se muestra como un cáliz y dos manos. También está asociada al mito de Apolo y su ave sagrada, el cuervo, que se dibuja en una constelación adyacente, la de Corvus.

Contiene tres estrellas con planetas conocidos. Su estrella más refulgente es Delta Crateris. Existe una lluvia de meteoritos vinculada a esta constelación, las Eta Cratéridas.

Constelación de la Brújula/Pyxis

La constelación de Pyxis o la Brújula está ubicada en el segundo cuadrante del hemisferio sur y puede ser vista en latitudes entre + 50 ° y -90 °. Su imagen es la brújula de un marino. Pyxis fue creada por el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille en el siglo XVIII. En principio la llamó Pyxis Nautica, pero su nombre fue abreviado posteriormente al de Pyxis. Es una de las divisiones resultantes de la constelación Argo Navis, que estuvo vinculada al mito griego de los Argonautas y Jasón.

La estrella más refulgente de Pyxis es Alpha Pyxidis. Encierra algunos cuerpos relevantes del cielo profundo, los cuales incluyen a la nebulosa planetaria NGC 2818, el grupo abierto NGC 2627 y la galaxia espiral Barrada NGC 2613.

Constelación Auriga

La constelación Auriga está ubicada en el primer cuadrante del hemisferio norte y se puede observar en latitudes entre + 90 ° y -40 °. Su nombre proviene del latín. Se le impuso ese nombre debido a que sus principales estrellas se encuentran formadas de una manera en que se puede apreciar la imagen del casco en punta de un auriga, que era la persona que manejaba los carros romanos. Su origen es ptolemaico. La estrella más refulgente de esta constelación es Capella.

Esta constelación está situada en el sitio del anti-centro de la galaxia, que es el lugar contrario al centro de la Vía Láctea. La estrella radiante de esta constelación que se encuentra más cerca del anti-centro de la galaxia es Alnath o Beta Tauri.

También incluye algunos objetos astronómicos relevantes, como los cúmulos de estrellas abiertos Messier 36, Messier 37 y Messier 38 y la nebulosa de emisión / reflexión IC 405, llamada la Nebulosa de la Estrella Llameante. Existen dos lluvias de meteoritos asociadas con Auriga, las Alfa Aurígidas y las Delta Aurígidas.

Constelación Grus

La constelación de Grus se ubica en el cuarto cuadrante del hemisferio sur y puede ser observada en latitudes entre + 34 ° y -90 °. Su nombre quiere decir la grúa en latín. Fue creada por el astrónomo holandés Petrus Plancius, partiendo de las observaciones de los navegantes holandeses Pieter Dirkszoon Keyser y Frederick de Houtman a finales del siglo XVI.

Grus encierra tres estrellas refulgentes y una estrella que está situada a 32.6 años luz de la Tierra. La estrella más radiante de esta constelación es Alnair, Alpha Gruis. La estrella más cercana es Gliese 832, ubicada a una distancia de solo 16.15 años luz de la Tierra.

Constelación Cefeo

La constelación de Cepheus o Cefeo se sitúa en el cuarto cuadrante del hemisferio norte y es posible observarla en latitudes entre + 90 ° y -10 °. Es una de las constelaciones de origen ptolemaico. Su nombre le fue impuesto en honor al mito griego del Rey Cefeo de Etiopía, casado con la reina Cassiopeia y padre de Andrómeda, quien fue la esposa de Perseo. Ambas constelaciones, Cassiopeia y Andrómeda, se encuentran en las adyacencias de Cefeo.

Esta constelación es la casa de Garnet Star, una de las estrellas más grandes de las que se tenga conocimiento en la Vía Láctea, y de varios cuerpos comúnmente conocidos del cielo profundo, tales como  la Nebulosa del Mago, la Nebulosa del Iris y la Galaxia de los Fuegos Artificiales. Su estrella más radiante es Alderamin, Alpha Cephei.

Constelación Microscopium

La constelación Microscopium se encuentra situada en el cuarto cuadrante del hemisferio sur y puede ser vista en latitudes entre + 45 ° y -90. Se le dio la figura de un microscopio. Su ubicación está al sur de la constelación de Capricornio. Se trata de una pequeña constelación frágil, muy difícil de observar desde las latitudes situadas al norte. Fue creada por el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille en el siglo XVIII.

Las estrellas más radiantes en Microscopium son solo de quinta magnitud. Es la casa de una estrella con planetas conocidos. La estrella más rutilante de la constelación es Gamma Micoscopii. Sus límites astronómicos oficiales actuales son los mismos que estableció el astrónomo belga Eugène Delporte en 1930.

Constelación Sculptor

La constelación de Sculptor se encuentra ubicada en el primer cuadrante del hemisferio sur y puede ser observada en latitudes entre + 50 ° y -90 °, hacia el sur de las constelaciones de Acuario y Cetus. Fue creada por el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille en el siglo XVIII. Lacaille, en principio, la bautizó como Aparato Sculptoris, lo que quiere decir el estudio del escultor, pero luego fue simplificado al de Sculptor.

Se trata de una constelación bastante frágil, sin estrellas más radiantes que de tercera magnitud. Es interesante porque tiene un polo galáctico sur y es la casa de algunos cuerpos relevantes del cielo profundo, como la Galaxia Rueda de Carro, la Galaxia de la moneda de plata (NGC 253) y la Galaxia Enana de Sculptor.

La estrella más radiante en la constelación es Alpha Sculptoris. La estrella más próxima es Gliese 1 (clase espectral M1.5V), situada a una distancia de 14.22 años luz de la Tierra.

https://www.youtube.com/watch?v=3eBAcEcfo24


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