¿Cómo saber si mi perro tiene fiebre?, sus síntomas y más

La presencia de fiebre en perros así como en los humanos es una reacción del sistema inmune ante un patógeno que ataca al organismo. La temperatura corporal elevada es una señal de que algo anormal ocurre en el cuerpo del can por lo que necesitamos darle nuestro mayor apoyo. Entonces, todo esto es muy importante, pero ¿Cómo saber si mi perro tiene fiebre? Entérate a continuación de ello y mucho más.

Cómo saber si mi perro tiene fiebre

¿Cómo saber si mi Perro tiene Fiebre?

Si has observado a tu perro con conductas anormales como estremecimientos o nerviosismo, es probable que tu mascota sufra esta afección, la cual se puede confirmar con un termómetro rectal. De ser el caso se puede calmar en alguna medida con remedios caseros, pero lo más conveniente es una visita al veterinario.

La fiebre es un malestar que nos puede aquejar a todos y, por desgracia, puede afectar a nuestras mascotas. Ya que  ellos no pueden expresarnos si se sienten bien o mal, debemos prestar atención a su comportamiento. Puede ser provechoso tomar ciertas acciones para poder reconocer si existe algún problema que debamos remediar.

Principales Causas de la Fiebre en Perros

La fiebre es la reacción del organismo del can cuando se enfrenta a una infección, una herida o una acumulación de toxinas. Al tener fiebre un perro, el incremento de la temperatura ocasiona que su sistema inmune sea más efectivo, por una parte, y que los agentes patógenos sientan la incomodidad y se multipliquen con mayor dificultad.

Esto es, que la fiebre en perros se constituye, en verdad, en un sistema para enfrentar las enfermedades. ¿Ahora bien, qué puede haber producido dichas esas enfermedades? ¿Cuáles son las más importantes causas de la fiebre en los perros?

  • Padecimientos inflamatorios no infecciosos: al parecer son el primer causante de fiebre en los perros.
  • Contagios por bacterias, hongos o virus.
  • Vacunas: ciertas vacunas producen fiebre y esto puede estimarse como una respuesta habitual del organismo del perro.
  • Ingestión de componentes venenosos o tóxicos para los canes como el chocolate, las nueces de macadamia, etc.
  • Golpe de calor
  • De origen desconocido: en ciertas ocasiones la fiebre en perros es de procedencia desconocida. En tales casos, las causas más comunes son los desordenes del sistema inmune, dificultades de la médula ósea, contagios no diagnosticadas o inclusive el cáncer.

Cómo saber si mi perro tiene fiebre

Síntomas de la fiebre

Regularmente, la temperatura normal de un can debe variar de los 38 a los 38,8 grados. Cuando esta se eleva puede ser producto de contagios o enfermedades que hemos de tratar urgentemente. Por ello se hace necesario saber todo el tiempo cuál es la temperatura de nuestro can, para poder proceder lo más pronto.

Una de las más precisas formas de enterarnos si nuestro perro padece o no de fiebre es siguiendo su comportamiento. Hay que prestar atención a cualquier alteración que pueda ocurrir en su cuerpo. Las más frecuentes son:

  • Nariz con elevada temperatura y seca
  • Temperamento nervioso e indiferente
  • Ojos lacrimosos
  • Estremecimientos en temperaturas altas
  • Letargo
  • Tristeza o baja de ánimo
  • Vómitos
  • Inapetencia
  • Tos

Si tu perro presenta uno o varios de estos signos, lo mejor es emplear un termómetro rectal para determinar su temperatura. Esto no es nada grato para el can, pero es una manera de conocer la temperatura del cuerpo de tu animal sin error alguno. Se debe untar la punta del termómetro con vaselina y solicitar ayuda para que alguien lo sujete fuertemente. Ten presente que lo más normal es que el animal trate de moverse al sentir la presión en el recto. Otro termómetro de gran utilidad es el de oído.

Otro aspecto a tener presente es que cachorros, hembras embarazadas o perros de avanzada edad pueden tener una temperatura aún más elevada que la arriba citada, y no por ello padecer de fiebre. Se ha de atender a  todos estos detalles para garantizar de que es fiebre y no otra cosa lo que le sufre tu mascota.

¿Qué Temperatura es señal de Fiebre?

La temperatura corporal de un perro no es igual a la de los humanos. Por ello, no podemos determinar que un can tiene fiebre al pasar de los 37.5 ºC, como sucede en los humanos. La temperatura usual de un perro de edad adulta se ubica entre los 38.5 ºC y 38.9 ºC, y puede oscilar al depender de las condiciones particulares de cada perro. Como regla general, la fiebre en perros se inicia a partir de los 39 ºC y puede estimarse muy preocupante al superar los 41 ºC. Una fiebre de 41 ºC que no pueda ser controlada puede conducir al perro, inclusive, a la muerte.

Fiebre en Perros por la Temperatura muy Baja

La fiebre en perros, y en otras especies, es un síndrome cuyo singo principal es el incremento irregular de la temperatura o hipertermia. Al tener un perro la temperatura muy baja, se puede hablar de hipotermia, más no de fiebre. De cualquier manera, la hipotermia es igualmente una señal de alerta ante enfermedades y no debemos ignorarla. En caso de que tu can tenga fiebre o hipotermia, se ha de asistir siempre al veterinario.

¿Cómo detectar la Fiebre sin usar Termómetro?

Pese a que la forma de mayor confianza para conocer si tu perro padece de fiebre es emplear un termómetro rectal, si no cuentas con él se puede intentar otros métodos caseros como tocar las orejas de tu can o el área del vientre y de la ingle. Son zonas que concentran numerosos vasos sanguíneos y se puede percibir con facilidad el incremento de temperatura al palparlas.

¿Qué hacer si mi Perro tiene Fiebre?

Sabiendo que lo más aconsejable es asistir al veterinario para precisar las causas y obtener un tratamiento para tu mascota, hay acciones que puedes emprender en casa mientras llega ese momento. Sin embargo, hemos de destacar que si tras dos días, y pese a haber hecho uso de uno o más de estos remedios, tu can prosigue con fiebre, tu única alternativa es acudir al especialista.

Estas son algunas de las acciones que emprender en casa para mitigar el padecimiento de tu can:

  • Se puede refrescar sus patas y orejas, mojándoles estas áreas del cuerpo y situarlo delante de un ventilador. Sigue tomándole la temperatura continuamente, pues cuando llegue a los 39 grados habrás de retirarlo del ventilador para impedir gripes y resfriados, así como golpes de temperatura.
  • Para su debida hidratación habrá de proporcionársele mucha agua, ya que ello es clave para que la fiebre aminore. No obstante, debes ser cuidadoso y no darles grandes cantidades a la vez, sino gradualmente, ya que podría ser dañino.
  • Toma una compresa fría y colócala en su barriga. Es probable que sea reticente a tenerla, pero en cuanto note los rápidos efectos, lo permitirá.
  • Una toalla empapada con agua es un remedio muy efectivo para bajar la temperatura, lo que no difiere mucho de lo que hacemos los humanos cuando tenemos fiebre. Al calentarse la toalla le puedas dar vuelta y  humedécela las veces que haga falta.
  • No lo bañes con agua fría, pues un golpe de temperatura corporal podría ocurrir, lo cual afectaría de forma negativa al animal en vez de ayudarle.
  • No le proporciones medicamentos de humanos, ni aún de animales si estos no han sido prescritos por el veterinario.
  • Jamás utilices hielo, particularmente si consideras que en vez de fiebre sea un golpe de calor. Con agua fría es suficiente.
  • Busca un entorno relajado: Si la familia es grande o hay muchos niños o mucho ruido en casa, retira tu perro a un sitio pacifico y relajado en el que pueda reposar. El bullicio puede hacerlo poner nervioso y eso empeoraría su situación. De ser necesario condúcelo a una habitación apartada y permanece con él. Oscurece las ventanas y coloca algo de música suave y con poco volumen, y eso le será de ayuda para el descanso e inclusive para dormir.
  • Permítele que repose: resultaría perfecto contar con una terraza que puedas disponer para que realice sus necesidades. Si esto ni puede ser viable en tu caso, solo lo puedes sacar para hacer sus necesidades y retornar lo más pronto a casa. No le obligues a permanecer en la calle más de lo necesario, por lo menos hasta que se reponga.

Como señalamos al inicio, nuestro perro no puede expresarnos cuán mal se siente y tampoco podemos estar con un termómetro tras de él todo el tiempo para ver si sufre de fiebre o no. Por lo anterior, se requiere que estés muy atento a las alteraciones en su forma de alimentarse, de caminar, de ver y de conducirse.

Así podrás reconocer si existe alguna anormalidad, fiebre en este caso, que debas tratar lo más pronto posible. Ten presente que los remedios caseros únicamente sirven para ganar algo de tiempo, pero que el que ciertamente puede resolver el problema es el veterinario.

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