La oración más que algo que se hace en algún momento del día, es un estilo de vida que todo cristiano debe adoptar. Es imperante orar en el espíritu, pero ¿Cómo orar en el espíritu? Si quieres aprender cómo hacerlo no dudes en continuar leyendo este post.

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¿Cómo orar en el Espíritu Santo?

Son numerosas las personas que esperan ver su ser lleno de Espíritu Santo, a sus familias restauradas y convertidas, y creen que solo yendo a eventos, campamentos o convenciones lo lograrán, sin embargo, al regresar de estas, aunque estuvieron llenas de danzas, lenguas y palabras, todo sigue siendo lo mismo, pero es que Dios no es de eventos, Dios es más de procesos, en los cuales se aprende muchas cosas y con el pasar del tiempo se obtienen resultados.

Cuando se ora en el Espíritu, cuando se ora en secreto, es posible deleitarse en Dios, renunciamos a nuestra voluntad y quedamos a merced de la voluntad de Él, en cambio, cuando no lo hacemos así, simplemente estamos pidiendo y eso, no es orar en el Espíritu, es solo una parte de la oración. Para avanzar en la oración es necesarios tener disciplina, constancia y por supuesto dedicación.

Los sermones de Martyn Lloyd-Jones, son un medio bastante efectivo para aprender a orar, son muchos los que, gracias a él, aprendieron cómo hacerlo correctamente, a orar en el Espíritu y no solo orar en la carne. Lloyd-Jones, se caracterizó por ser un hombre de oración, incluso antes de ser un hombre evangelista, al menos así lo describe su esposa.

El versículo de la Biblia de Efesio 6:18 dice:

“Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, vale con toda perseverancia y súplica.”

Allí, se dice que se debe orar siempre en el Espíritu, pero ¿Cómo hacerlo? ¿Se ha hecho de esta manera? Si tienes la sensación de que no lo has hecho y quieres a realmente aprender a orar desde el espíritu continúa leyendo. Cabe destacar, que todo lo aquí dicho está basado en las enseñanzas de Lloyd-Jones, quien dividió el aprendizaje de la oración en tres distintas etapas.

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1. Lo que no es orar en el Espíritu

Para entender qué es realmente orar en el Espíritu, es necesario saber su contraparte, es decir, que no es orar en el Espíritu, y este opuesto es nada más y nada menos que orar en la carne. Cuando las personas tienen que realizar un esfuerzo para tener la capacidad de orar, lo están haciendo desde la carne.

Es decir, cuando una persona tiene verdadera dificultad para poder llevar a cabo una oración, cuando se queda sin qué decir, y tiene que hacer un esfuerzo para encontrar las palabras, está orando en la carne y no en el Espíritu.

Pero ¿cómo se puede superar esta dificultad? Ya sabemos que orar en la carne es cuando para llevar a cabo la oración se requiere de toda la capacidad y esfuerzo humano para superar la dificultad de oración. Pues, si te quedas sin encontrar las palabras exactas para realizar la oración, seguramente tratarás de superarlo con una lluvia de palabras, sin pensarlas. Pero, Jesús en Mateo 6:7 advirtió:

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.”

Allí Jesús advierte que no pensáramos que por el hecho de decir una tanda de palabrerías seríamos escuchados. Además, si estamos en una constante lucha para no rendirnos durante la oración, es posible que nos estemos enfocando en el tiempo y no en la oración como tal. Y pues, debes saber que el éxito en una oración no va a depender de cuánto tiempo dures orando, no.

Otros solo se enfocan en si están orando bien, y así buscan superar la muerte en oración, la muerte espiritual, son muchos los que confían en que, porque tienen o hacen una oración perfectamente compuesta con buena dicción, ritmo, lenguaje, emoción y volumen correcto, ya están orando en el Espíritu, pero no, estos son simples y vanos intentos de imitar la verdadera oración en Espíritu con el poder de la carne.

Debemos comprender que, el espíritu al igual que la verdad, se trata de algo que da vida y vitalidad a las personas. Y pues, por supuesto que hay un mar de diferencia entre la vida y vitalidad que proporciona el espíritu en la oración y la vida y vitalidad que supuestamente da la imitación de esta oración, una imitación brillante pero superficial que hacen las personas desde el poder de la carne.

Si estás pasando por un momento difícil, una buena oración por ello sería lo ideal para ti, en el siguiente artículo tenemos una Oración a Dios en momentos difíciles, te aseguro, que te sentirás mejor.

2. Lo que es orar en el Espíritu

Muy bien, la clave para definir o determinar qué es verdaderamente orar en el Espíritu es entender y tener clara la diferencia entre esto y lo que no es orar, cuando se ora con la carne, se están forzando las oraciones, ahora, cuando se ora desde el Espíritu, nada sale forzado simplemente nos vemos envueltos en la forma en que el Espíritu fluye a través de la oración. Orar en el Espíritu es permitir que esté de vida y vitalidad a la oración, sin necesidad de forzar palabras, simplemente estas fluyes.

Cuando se ora en el Espíritu, este es quien controla la oración, es quien la lleva directamente hacia el Padre en el nombre de su hijo, de Jesús. La oración real se caracteriza por estar llena de una increíble calidez, por dar la sensación de libertad y por el sentimiento de intercambio genuino de palabras con el Señor.

Cuando se ora desde el espíritu, se siente la verdadera presencia del Señor, sin duda sentimos que estamos realmente hablando, conectados con Dios. Durante la verdadera oración, el Espíritu se encarga de iluminar la mente, de conmover el corazón y además de otorgar la verdadera libertad de la palabra, de articular las mismas, sin esfuerzo.

Lloyd-Jones, para enseñar a orar, de manera muy frecuente utilizaba el contraste que había entre lo que es orar en el Espíritu y lo que no lo es, entre orar en la carne y entre orar en el Espíritu. Sin embargo, nunca los colocó en distintos grados de experiencias, simplemente determinó la marcada diferencia que hay entre ambos actos. Claro, debes conocer que, si existen distintos grados de sensaciones cuando se tiene la experiencia de orar en el Espíritu.

Cada vez que se hace no se siente igual, hay veces en las que se puede sentir un avivamiento, como hay veces en las que no. Son diferentes las experiencias de ser llevado por el Espíritu hacia adelante. Hay ciertas veces en las que orar en el espíritu simplemente se sentirá como un gemido, no como algo electrizante.

Recuerda que el espíritu es capaz de ayudarnos con nuestras debilidades él interfiere por nosotros si así lo desea Dios.

Para comprender mejor lo que es orar en la carne y lo que es orar en el Espíritu, imagina que vas en una bicicleta, paseando, y en el camino te consigues con una inclinación gradual, una bajada, y tu vas por ahí solo te dejas llevar, eso sería una analogía con la oración en el Espíritu.

Ahora, imagina que vas en el mismo paseo, pero, en vez de encontrarte con una bajada, te topas con una pendiente ascendente, muy elevada, para poder ir por esa debes esforzarte mucho, pues esto se asemeja a lo que es orar en la carne.

Por supuesto que existen diferentes sensaciones cuando vas en la bajada, todo dependerá de qué tan inclinada esté esta bajada. Pero, lo que siempre estará presente sin importar cómo sea la bajada, es el ímpetu y la energía del Espíritu. En sí, orar en el Espíritu, es dejarse guiar por este para ser escuchados por Dios, para hacer la oración con nuestro Señor.

¿Cómo hacerlo?

Para poder orar en el Espíritu correctamente es necesario tener tres aspectos fundamentales presentes, estos son:

  1. Admitir nuestra incapacidad para orar
  2. Disfrutar de la creación de una comunión viva y vital con Dios
  3. Clamar las promesas de Dios con seguridad y atrevimiento, es decir, con denuedo

Vamos a explicarte ahora uno por uno para que tengas una mejor comprensión y entendimiento de cada uno de estos:

Admitir nuestra incapacidad

Para comenzar, lo primero que debes hacer, es admitir la incapacidad que se tiene para orar correctamente. Es imperante poder enfrentar esa situación, enfrentar esa predisposición a orar por nuestra cuenta. Hay que aprender a reconocer que la oración se trata de una actividad meramente espiritual, y que el poder de la carne no debe interferir en ella, ya que no trae ningún beneficio.

En la oración en el Espíritu debemos ser capaces de sentir y de transmitir la sequedad, torpeza y dificultad que poseemos, la carencia de vitalidad, la lentitud y la pereza que nuestro espíritu posee. Este es un acto fuerte, en donde se busca la rendición al Espíritu. La confesión es un acto lleno de expectativa y además es una anticipación en el acto de la oración.

Disfrutar de la comunión viva y vital con Dios

Tenemos que ser conscientes de que la oración es una especie de comunión con Dios, por medio de ella podemos compartir con él, es un, toma y dame. Es un acto que no se fuerza, no te estarás arrastrando, ni estarás intentando conversar con un ser completamente desconocido. Nada de eso, el Espíritu está en ti, y con la oración conseguirá llevarte ante Dios, a la presencia del mismo, lo cual representa un acto vivo de puro compañerismo.

Cuando oras, además sientes que el ambiente del sitio en donde lo haces se transforma totalmente, puede que comiences a orar en la sala de tu hogar, pero de un momento a otro sentirás que te encuentras en la sala del trono, reuniéndote con Dios.

Aquí se puede hacer presente otra gran diferencia entre orar en la carne y orar en el Espíritu, y es que cuando oras con el Espíritu, no tienes la necesidad de apurarse y buscar que decir no, todo fluye naturalmente y con la velocidad apropiada.

La realidad del Espíritu es que este es capaz de crear conciencia de la presencia del Señor. Y experimentar este hecho es mucho más de lo que realmente puedes pedir. Sin embargo, el Espíritu no sólo te llevará ante Dios, a descansar en su presencia de forma calmada, sino que existirá un atrevimiento un denuedo para suplicar ante Dios por las promesas hechas.

Quieres agradecer a Dios por todo lo que tienes, por medio de esta hermosa oración lograrás hacerle llegar tu más sincero agradecimiento: Oración de agradecimiento a Dios.

Suplicar o clamar por las promesas con Denuedo

Una de las acciones a las que nos lleva el Espíritu, es a inclinarnos ante la presencia de Dios, y todo como los fieles y humildes hijos que somos y como representación del temor de Dios. Y no, te en cuenta que, no te inclinarás, no nos inclinaremos ante un ser desconocido, no, sino ante alguien que nos es completamente familiar.

Sentiremos en el acto total intimidad en igual medida que asombro. Y, sobre todo, el Espíritu nos hará actuar con denuedo, con valentía, oraremos súplicas sin miedo alguno, atrevidas de esas promesas hechas por Dios, y todo en su presencia, ante Él.

Sin embargo, esta súplica, este atrevimiento será único, es muestra de una valentía totalmente humilde, no habrá ni una pizca de presunción en la misma. No debes reclamar, no debes exigir, simplemente deja que tus peticiones fluyan se den a conocer ante el Señor, deja que estas salgan desde tu corazón guiadas por el Espíritu. De esa forma Dios será capaz de escucharte y de entenderte.

Siempre ten presente que no podemos exigir Dios absolutamente nada, hay creyentes que se toman el atrevimiento de hacerlo, y no, no está bien. Procura orar con mucha súplica, con urgencia, utiliza todo tu razonamiento, utiliza todas las promesas, pero por nada del mundo exijas nada, ni reclames nada. Nunca digas que actuarás de determinada forma para conseguir que algo suceda.

No apagues el Espíritu

Orar es de suma importancia, es un acto espiritual único que debe tomarse con paciencia, que debe hacerse de corazón, sin forzarse. Cuando hablamos de no apagar el Espíritu nos referimos a no ignorar o detener los fuertes impulsos de orar que a veces nos abordan. Es decir, si en algún momento de tu vida, te entran unas ganas fervientes de orar por una situación o por alguien, simplemente no lo reprimas, hazlo.

No hay forma más rápida de hacerlo que reprimiendo y  apagando el Espíritu,y cuando esto sucede, atrae cosas no tan agradables. Siempre hay que mantenerlo vivo, y cada vez que quiera salir a relucir, tómalo en cuenta, ora, ora con todas las ganas, deja que la oración fluya naturalmente, y pide y suplica por todo lo que quieras, y por todo lo que tu Espíritu te guíe.

Hay una experiencia, que nos gustaría mencionar en este post, experiencia personal de una persona, que recalca la importancia de mantener el encendido el Espíritu, la importancia de nunca reprimir las ganas de orar:

«Una vez que estaba conduciendo a casa desde el trabajo. Trabajaba en el turno de noche durante los días en que hacía mi doctorado y nunca dormía lo suficiente. Estaba conduciendo a casa muy temprano una mañana, alrededor de las 4:30, y me quedé dormido al volante. Intenté todo por permanecer despierto. Encendí la radio e intenté cantar. Incluso me di una bofetada. Lo siguiente que supe fue que me desperté en la entrada de mi casa. Estaba más que un poco conmocionado. No sabía cómo llegué allí.

Caminé dentro de la casa ahora completamente despierto, y cuando entré en nuestra habitación noté lo más extraño: mi esposa también estaba completamente despierta. Ella normalmente estaría dormida, pero en cambio, estaba sentada en la cama esperándome.

Ella dijo, “Hola, cariño, ¿cómo estuvo tu manejo a casa?”

Yo dije, “Es gracioso que lo preguntes. Realmente tuve problemas para mantenerme despierto en el camino a casa. De hecho, no sé cómo llegué aquí.”

Ella dijo: “Sí, lo supuse…”

“Okay”, le dije, “¡por favor continúa!”

“Bueno”, dijo, “me levanté a las 4:30 de repente, y sentí esta intensa necesidad de orar. Pensé que debías estar luchando en la carretera ya que esta es la hora que más o menos normalmente vuelves a casa. Entonces, oré por ti.”

Creo que todavía estoy vivo, y escribo estas palabras, porque mi esposa no apagó el Espíritu en ese momento. Ella obedeció el impulso del Espíritu a orar.»

Esta experiencia de esa persona, da mucho más sentido a mantener al Espíritu encendido, es un claro recordatorio de que no se debe reprimir nunca el impulso de orar.

Y con esto hemos llegado al final del artículo que esperamos haya sido de tu agrado y comprensión, a continuación dejamos un vídeo para complementar la información aquí plasmada:

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