En las últimas décadas una fuerte consciencia se ha ido expandiendo por el mundo acerca de detener el maltrato contra la mujer. Pero los individuos comunes no siempre sabemos cómo hacerlo. Aquí hablaremos sobre cómo ayudar a una mujer maltratada.

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¿Cómo ayudar a una mujer maltratada?

La primera preocupación que nos aqueja en posibles casos de maltrato es la preocupación de estar actuando fuera de orden, de estar leyendo erróneamente una situación con muchos más matices. El buen samaritano puede acabar siendo un molesto invitado que crea resquemores y conflictos donde no los había necesariamente en un principio, al menos no al nivel sugerido.

Por lo tanto, sin riesgo de caer en falsas acusaciones, debemos tener bien presentes algunos indicios básicos de que una persona cercana esté siendo efectivamente maltratada para aprender cómo ayudar a una mujer maltratada. Uno de ellos, el más superficial, es un cambio particular en su imagen física.

Su manera de vestirse puede haberse vuelto mucho más gris y discreta, tras tener hábitos de presentación mucho más llamativos. Esto suele ocurrir con frecuencia por órdenes del maltratador, que no tolera vestidos sensuales por considerarlos una provocación hacia otros hombres por parte de su pareja. Podría reflejarse también en otros aspectos estéticos, como un cabello más opaco o recogido y ausencia de labial, antes común.

Otro aspecto a revisar es el ánimo general de la mujer en cuestión. Puede manifestarse como una persona que parece tener una capa de decaimiento depresivo encima de otra capa de grave ansiedad, después de ser una persona entusiasta y apacible. Si esta actitud empeora en presencia de su pareja, acompañada de un cierto estado de bajo perfil y sumisión, puede ser sintomático de maltrato.

La situación de dominio puede haberse vuelto tan radical que limita profundamente sus contactos con el entorno. Entonces podremos ver un cambio en sus hábitos de salida, con ausencias frecuentes y alejamiento de contactos esenciales, como familiares y amigos inseparables. También sería usual que, cuando se le propone algún evento social, suela manifestar la necesidad de consultar con la pareja antes de decidirse.

Por supuesto, una alerta roja en muchos casos podría ser la presencia de lesiones en varias partes de su cuerpo, de difícil explicación. Muchas veces la excusa temerosa que ofrece la propia mujer maltratada para el hematoma o rasguño suele ser indicativo de un maltrato que ha avanzado hasta el punto de hacer sentir culpable a su víctima por ser herida.

En el siguiente vídeo de la psicóloga Isabel Menéndez Benavente, se ahonda algo más en la identificación de una situación de maltrato y de cómo ayudar a una mujer maltratada.

Progresión del maltrato

¿Pero cómo se llega a este punto? Con demasiada frecuencia, la mujer sometida es señalada a posteriori por no haber notado las ahora evidentes señales de maltrato por parte de su pareja. Se ignora la lenta progresión que se vive dentro de la dinámica relacional, de una relación afectuosa a una tiranía doméstica.

Quizá es algo semejante a lo que ocurre en muchos países que se deslizan al autoritarismo a través de años de erosión institucional. Al no ser un proceso de golpe y porrazo, los ciudadanos tienen problemas al reaccionar, adormeciéndose dentro del sistema impuesto. La mujer también se va quedando bajo el maltrato, guarecida mentalmente en los primeros buenos años de equidad e incluso culpándose de no valorar su situación suficientemente.

Otro comportamiento que dificulta la reacción ante el maltrato e incluso su identificación, es el movimiento pendular constante entre el daño feroz y las grandes demostraciones melodramáticas de arrepentimiento y cariño. Un movimiento muy habitual entre narcisistas y todo tipo de manipuladores con afecciones psicológicas tendentes a la dominación.

Así se crea una dinámica perversa en la cual el castigo puede ser inconscientemente aceptado por la expectativa adictiva de la posterior reconciliación, desesperadamente romántica. En estos escenarios de dominio abusivo las cosas adquieren un cariz mucho más complejo que el del simple miedo.

Más consejos sobre cómo ayudar a una mujer maltratada

Entrar aunque sea ligeramente dentro de esta dinámica para convencer a la mujer sometida a despertar sobre su situación, puede ser algo muy delicado. Nuestra amiga, hermana, hija o conocida podría rechazar el acercamiento encerrándose aún más con su enemigo no declarado, viviendo la fantasía de estar solos contra un mundo hostil. O el maltrato podría empeorar, siendo culpada la víctima de traicionar iniciando un contacto no autorizado.

Nuestra estrategia puede ser todo lo bienintencionada que queramos y aún así ser contraproducente para su causa. Dado que es imposible predecir las particularidades de cada caso como para hablar de tácticas precisas, podemos resumir algunos mecanismos generales que deberían aplicarse en general cuando nos encontramos en contextos de violencia crónica contra la mujer.

Crear un espacio

Un mecanismo simple y poderoso es abrir espacios personales donde la mujer pueda expresarse libremente. Comentarle brevemente que cualquier inconveniente que pueda padecer puede ser escuchado por nosotros, para encontrarle solución.

Y esbozarle canales que sabemos seguros para esta posible comunicación, bien sea por una aplicación de mensajería segura o mediante la visita a un espacio en común, lugar de hobby o ejercicio, del que el abusador no podría sospechar.

Es importante en estas primeras comunicaciones que la mujer se sienta verdaderamente acompañada y respaldada. Aún cuando no sea todavía su momento de tomar acción, es seguro que recordará en quien puede apoyarse una vez que se sienta en capacidad de enfrentar las cosas.

Adicionalmente, debe evitarse su aislamiento total, mediante nuestra insistencia en salir y comunicarnos con ella, todo esto bajo la atención de una red de apoyo formada por amistades, familiares o vecinos. Debe mantenerse siempre el contacto, pues las experiencias fuera de la burbuja de opresión ayudan a eventualmente romperla, dejando al descubierto la realidad.

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El maltrato doméstico puede ser infligido por personas con profundos trastornos de personalidad, como narcisismo y personalidad antisocial.

Charla a solas

Llegará el momento en que la apertura de espacios generará momentos de intimidad comunicativa con la mujer maltratada. Esta conversación debe llevarse con mucho tacto y empatía, comprendiendo a cada paso el proceso de pensamiento y costumbre que llevó a nuestra amiga a su situación, sin juicios morales de ningún tipo. Es importante validar sus emociones y otorgarle credibilidad a su relato.

La mente de una mujer maltratada por mucho tiempo, y que ha empezado su camino de subida desde el foso, usualmente es un volcán de angustia, amor contradictorio, ira por miedo y sobre todo vergüenza. Vergüenza por tener aún sentimientos por el agresor, por no haber actuado antes, por haber rechazado a quien intentaba ayudar, entre muchas otras cosas. Todas estas emociones deben ser comprendidas y atendidas durante la charla.

Las opiniones incómodas que nos veremos obligados a expresar deben decirse con afecto y suavidad, nunca como acusación. Debe sobre todo exponerse con presteza el método usual seguido por maltratadores para la dominación, para hacerle ver a nuestra amiga que no está sola en su experiencia, que nadie está realmente exento de ella dadas ciertas circunstancias y que existen métodos para cerrar el ciclo.

Contacto con profesionales

Llegado el momento de tomar medidas definitivas para romper el círculo nocivo del maltrato, deberemos asumir nuestras limitaciones como ciudadanos inexpertos en materia de seguridad y legalidad. La mujer que busca alejarse del maltrato es la que está en un riesgo potencial más grande. Literalmente, nunca ha estado más en peligro en toda la relación de abuso. Y el riesgo de femicidio planea terrible sobre este tipo de casos.

Por tanto, la situación puede salirse rápidamente de nuestras manos. Es necesario en el estadio más profundo de nuestra intervención ayudar a la mujer afectada a acudir a organismos especializados en la atención a la víctima de violencia doméstica, como servicios sociales y ayuda oficial a la violencia de género.

Tales sistemas serán los que puedan realmente otorgar respaldos significativos para armar primero un plan de seguridad, para proveer ayuda inmediata o garantizar la huida de la mujer en momentos extremos.

Igualmente, estos servicios podrán orientar efectivamente en un posible caso legal contra el maltratador, para bloquear coercitivamente sus acercamientos, o para finalizar la relación mediante trámites institucionales, en caso de matrimonio.

Además, los organismos de ayuda podrán articular el tratamiento psicológico constante con profesionales, durante y después de superar la situación de maltrato, para mantener en control sus inevitables secuelas.

Conclusión de cómo ayudar a una mujer maltratada

La violencia contra la mujer efectuada por parte de su pareja ha sido lamentablemente un problema grave de salud pública a nivel global. Los porcentajes de maltrato admitido por mujeres en encuestas son tan altos como el número de mujeres que no se atreve a efectuar la denuncia, por una cultura imperante de silencio.

El escenario pandémico de 2020 en adelante ha empeorado una situación ya difícil, forzando largas estadías en casa entre personas con problemas de ansiedad e ira. El resultado es un aumento terrible del maltrato doméstico, tanto a mujeres como a niños. Maltrato tanto físico como verbal y psicológico, igualmente dañino.

Más allá de las instituciones que dan curso a investigaciones, articulan ayudas y distribuyen castigo entre los responsables, la sociedad entera debe asumirse como red de respaldo y contención frente al maltrato en el hogar. Cada vecino, compañero y amigo debe estar atento al bienestar de sus mujeres cercanas, dispuestos a darles la claridad y el empuje que necesitan para reconocer su situación y salir valientemente de ella.

Hasta aquí nuestro artículo sobre cómo ayudar a una mujer maltratada. Si te ha interesado este texto, probablemente te resulte provechoso leer este otro dedicado a examinar las características de una pareja sana. Sólo mediante la observación de un orden saludable identificaremos por comparación un orden enfermo para combatirlo. ¡Sigue el link!

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