Relaciones de pareja sanas ¿Qué las caracteriza?

En el complicado mundo de las relaciones íntimas, muchas veces es complicado identificar cuál es el balance correcto para hacer funcionar la unión. Aquí presentamos las características comunes de las relaciones de pareja sanas.

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El director Richard Linklater ha representado en su trilogía de películas iniciada con Antes del amanecer (1995) un gran resumen de la trayectoria de una pareja, desde la ilusión juvenil, pasando por conflictos y decepciones, hasta llegar a una humilde estabilidad.

¿Qué es realmente una relación de pareja sana?

Cuando hablamos de parejas sanas, habitualmente nuestra cabeza se puebla de las mejores imágenes cliché que podamos invocar, desde campamentos en la playa a la luz de las antorchas, pasando por manos entrelazadas en Instagram, hasta anillos con diseños caligráficos en plata. Pero todo esto nada tiene que ver con lo sano, sino con lo ideal. El ideal de la perfección romántica al cual nadie podrá nunca acceder completamente.

El concepto de lo sano es algo muy distinto. Lo sano consiste en un equilibrio rigurosamente trabajado a dúo, agrietado cada cierto tiempo y reparado con esmero por los involucrados. No es un orden pulido y reluciente al que se pueda acceder a través de algunos rituales de compromiso superficial.

Es un orden a trabajar, siempre incompleto y crudo en ciertos puntos, dispuesto tanto para el crecimiento como para el deterioro dependiendo de sus cuidadores, que también estarán en algunos puntos incompletos y crudos, llenos a la vez de idealismo nocivo.

¿Pero cómo puede el bienintencionado idealismo ser nocivo?, preguntarán parejas jóvenes en plena efervescencia romántica. Pues porque es precisamente a través de la idealización de la pareja como ser impoluto y predestinado que se ignoran señales claras de toxicidad afectiva. El enamoramiento inicial provoca un estado de bienestar acrítico que puede ser riesgoso en ciertas relaciones.

El rush del primer impacto erótico eventualmente se desgasta y es sustituido por la rutina dura de la convivencia. En este nuevo estado, puede presentarse tanto el maltrato obvio, antes cubierto por el entusiasmo, como el agotamiento. Ambas cosas deben ser tratadas con prontitud, bien sea cortando la relación para iniciar otra sana o esforzándose por conservar la pasión en una manera más asentada y perdurable.

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Características de las relaciones de pareja sanas

Una relación a largo plazo puede ser una experiencia enriquecedora, pero no siempre se trata de un paseo por el campo. El roce constante entre dos caracteres, entre dos universos humanos enteros, es naturalmente exigente y requiere de una serie de pactos implícitos y explícitos para hacerlo funcionar. Vamos a explorar las características de las relaciones de pareja sanas, desde lo más básico.

Respeto

Lo más básico consiste, como es lógico, en el respeto mutuo. Cada integrante de la pareja debe tratar al otro con sentido de igualdad, como persona digna de trato deferente, considerando sus inquietudes y pareceres con cuidado, sin imponer el propio criterio evadiendo cualquier consulta interna.

Es imposible amar sin respetar, por lo cual este es el apartado esencial para evaluar si existe realmente una conexión emocional profunda dentro de la relación. Sólo mediante el respeto puede construirse una autoestima duradera, que genere certeza y cálido respaldo, además de un conocimiento profundo entre ambos.

Esta característica aparta por sí sola toda posibilidad de conformismo ante el maltrato o abuso prolongado. Si no existe el mínimo respeto, la relación de pareja no sólo no funciona, sino que no merece llamarse como tal.

Honestidad

Otra característica esencial para una buena relación es la honestidad. No puede se puede convivir junto a alguien que falsea continuamente la realidad. Los secretos envenenan la confianza y las máscaras puestas sobre el rostro obstaculizan el conocimiento mutuo y bloquean la afinidad necesaria para continuar.

Las mentiras hacen colapsar el edificio relacional, construido en base a la frontalidad del carácter y el compromiso real, creando una sensación de incertidumbre y humillación que planea como una sombra sobre la pareja. En términos bíblicos, la verdad os hará libres, felices y plenos.

Confianza

De la honestidad y el respeto se colige la confianza. La sensación de poder contar con la voluntad del otro en momentos celebratorios o deprimentes es importante para el sostén de una relación. Nada peor que una persona que desaparezca de forma constante o se muestre reacio a acompañar en las distintas situaciones que puedan presentarse. El sentimiento de desamparo relacional es particularmente hiriente y provoca conflictos de envergadura.

Inversamente, también es fundamental para una relación otorgar un voto de confianza al compañero. Puede ser igualmente dañino desconfiar continuamente del compromiso, fidelidad o atención de la pareja si no existen motivos reales para hacerlo. Sería útil hacer un buen autoanálisis para examinar si existen realmente causas para nuestras preocupaciones, relajarnos si no es así y otorgar un voto sincero de confianza al afectado.

Al revés, si somos los afectados y somos inocentes de cualquier sospecha, es necesario plantarse y exigir confianza hacia nuestras acciones. Sólo con un buen circuito de confianza puede establecerse una buena dinámica afectiva.

Tiempo compartido

Todas las virtudes del mundo reunidas no resultarían suficientes de no existir un tiempo y espacio para compartir. La compenetración de una buena pareja sólo se logra con un contacto frecuente y dedicado, con un intercambio de intereses, comentarios, experiencias y opiniones, con el disfrute del ocio en compañía.

La primera gran señal del desgaste de una pareja es no tener la disposición de buscar tiempo libre para estar juntos. Por más absorbente que sea un trabajo o un proyecto personal entre amigos, siempre deben buscarse espacios para el encuentro romántico.

Si una pareja se siente bien de verdad al estar juntos, perseguirán estos espacios incluso en circunstancias imposibles. Nótese que este concepto de compartir se refiere a tiempo valioso en compañía, no a una compañía mantenida todo el tiempo, a toda costa. El intercambio forzado, sin descansos, puede hacer más por agotar la relación que la distancia prudente.

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Aunque suene a estas alturas como un reprochable lugar común, la comunicación sigue siendo el elemento más indispensable a la hora de construir y conservar una relación de pareja estable.

Comunicación

Que una pareja tenga la libertad y capacidad de expresarse lo que siente es de gran importancia en su dinámica interna. Los silencios prolongados, mantenidos así bajo la rencorosa esperanza de que el otro note el malestar por sí mismo, no hacen nada por resolver problemas incipientes.

Las conversaciones transformadas en monólogos por uno de los miembros excesivamente locuaz y egocéntrico, tampoco ayudan en ninguna medida  para salir de conflictos. La comunicación debe ser directa, clara y afectuosa, proponiendo a la vez soluciones o estando abierto al menos a buscarlas.

Es esencial que cada uno se sienta escuchado por el otro, sin interrupciones exasperadas o habla simultánea. No es productivo embarcarse en un círculo de insultos, burlas o comentarios soltados sólo para herir. El intercambio debe ser genuino y respetuoso, sin olvidar el amor presente dentro de la relación.

Diversidad de opinión

Siempre pensamos en las relaciones de pareja sanas como unas agrupaciones perfectas de afinidades tribales, estéticas, políticas o de cualquier índole, como si el compañero elegido fuera una extensión de nuestras propias identidades o gustos.

Lo cierto es que las relaciones más estables no se construyen sólo mediante acuerdos, sino mediante desacuerdos bien gestionados. A pesar del potencial de conflictividad que anida en cada disenso, estos mismos desajustes otorgan dinamismo y oxígeno a la pareja.

Dos personas que se lanzan las mismas perspectivas el uno al otro, asintiendo después, pueden acabar siendo como agua estancada, un escenario en el cual la relación acaba siendo una interrupción de su desarrollo como individuos.

Conocer la diversidad de opinión con respecto a la pareja es un buen símbolo del nivel de conocimiento mutuo alcanzado. El desacuerdo es un desafío mediante el cual las personas crecen, mejorando sus argumentos o considerando otras perspectivas.

Por resumirlo en una imagen, el roce nos vuelve afilados, no la caricia. Por otra parte, la opinión distinta de alguien con quien convivimos nos obliga a negociar diplomáticamente y ceder eventualmente para conservar la paz, habilidades estas necesarias para todo ser humano en sociedad.

Aceptación

Tratado el tema de los beneficios del desacuerdo, debemos llegar a la recomendación implícita de este proceso: la aceptación. Si bien todas las personas que se encuentran en pareja deben preocuparse de ser la mejor versión de sí mismos para su amor, existe un límite de transformación que el compañero debe tener presente.

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La aceptación puede entenderse como un estadio más alto del respeto básico de un miembro de la pareja sobre el otro. Se trata de entender y disfrutar plenamente su naturaleza más irreformable.

No tiene mucho sentido emparejarse con una identidad para luego exigir otra completamente distinta. Hay un techo para el cambio y la noción de superación no tiene por qué convertirse en metamorfosis. De hecho, este deseo obsesivo que puede tener un miembro de la pareja por transformar radicalmente al otro tiene su origen probable en un problema psíquico personal que sí debería ser resuelto.

En ocasiones, una persona exigirá de su pareja que sea más extrovertida y dispuesta al baile, el juego o el esparcimiento musical en general. Es posible que esta exigencia provenga de los propios complejos de opresión que la propia persona viene arrastrando de una infancia restrictiva, de severidad paternal o extremismo religioso.

Pero entonces es la pareja la que recibe la exigencia de convertirse en el alma de la fiesta, un rol que no resulta compatible con su identidad más tímida, sólo para que la persona pueda compensar una frustración integrada desde el pasado.

Este ejemplo nos ayuda a observar cuán injusto puede ser la exigencia de cambio extremo que podemos soltarle encima al objeto de nuestros afectos y cuánta infelicidad innecesaria puede desatarse de esta actitud. Sería mucho más económico emocionalmente y más pragmático aceptar la naturaleza de quien nos ama, buscando un camino de hermosa complementariedad en lugar de imposiciones irracionales.

Cuidado

En este último ítem desembocan de cierta manera todas las características mencionadas de relaciones de pareja sanas. El cuidado de la relación es obviamente el aspecto que integra todos los factores que participan en la supervivencia de la unión.

Podemos decir que una pareja forma una especie de cuerpo común y, como todo cuerpo, necesita ser chequeado con regularidad para asegurar su salud. Algunos síntomas de enfermedad podrían identificarse en el examen: una cierta indiferencia esparciéndose por sus extremidades, algún nivel de desnutrición por falta de afecto, piel descolorida por temores de traición, entre otros muchos ejemplos posibles.

Al palpar algunas afecciones, ambos miembros se ocuparán de sanar y salvar su cuerpo común, el cuerpo de la relación que han descuidado un poco.

¿Cómo salvarlo? Actuando y hablando con honestidad, comunicando generosamente con efectividad, tacto y rapidez, reconstruyendo la confianza mediante nuevos pactos de comportamiento y aceptando con nobleza la divergencia con respecto al propio parecer, sin autoritarismos idealistas. Todo dentro del más alto respeto.

Para terminar, te invitamos a ver el siguiente vídeo, en el cual la psicóloga Lucy Serrano explica de forma amena en qué consiste una relación sana. Carácter nocivo de la idealización, criterios de igualdad, respeto, crecimiento individual, estabilidad emocional y el arte de dejar ir quedan bien resumidos.

Hasta aquí esta revisión de las más importantes y comunes características de las relaciones de pareja sanas. Si te ha sido de interés este artículo, muy probablemente desees leer este otro de nuestra web como complemento, uno dedicado a identificar signos de una pareja desgastada. Esto te ayudará a reconocer cuándo es el momento de buscar ayuda o alternativas para salir del estancamiento relacional. ¡Sigue el link!


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