¿Qué dice la Biblia sobre la muerte?, durante el desarrollo de este artículo daremos respuesta a esta pregunta que abarca un tema tan enigmático y trascendental para el ser humano.

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Muerte física o espiritual, todo esto podemos encontrarlo en la Biblia

¿Qué dice la Biblia sobre la muerte?

La Biblia como escritura sagrada que da fe de la relación que desde su creación el mundo ha mantenido con Dios, es hoy en día el libro más influyente de toda la historia de la humanidad.

Los escritos que aparecen en este libro representan un período cercano a los 1000 años, abarcando desde mucho antes de la llegada de Cristo hasta el período posterior a  su muerte y resurrección.

En este texto se nos presenta la forma en la que Dios ha obrado por nosotros y la forma en la que él espera que obremos bajo su mensaje de amor y misericordia.

Las escrituras muestran la existencia de la posibilidad de vivir una vida eterna al lado de Dios, esto una vez se llega al cielo. Habla de este hecho como la separación del alma y cuerpo, un proceso que no es más que el acto de morir.

El momento en que la muerte llega a cada persona está determinado por Dios, es él quien decide dar vida y también quitarla. Aunque pueda resultar un tema difícil de tratar, la muerte está tan presente en la Biblia como en la vida misma.

La muerte y el pecado

A lo largo de la Biblia, podemos encontrarnos con escritos que establecen una relación directa entre el pecado y la muerte. Por ejemplo, Romanos 6:23 dice «Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor».

Para interpretar este versículo, lo primero que hay que tener presente es que la verdadera vida no está en otro sitio sino en Dios, de esta manera cuando se incurre en el pecado, el hombre se aleja de la vida y por lo tanto del Señor.

Entonces, inevitablemente al pecar se experimenta la muerte. Una muerte que no necesariamente es física, sino que puede ser netamente espiritual y que no tiene un tiempo específico.

No solo pecan los no creyentes, los fieles no son ajenos a estos sucesos. Aun cuando Cristo nos ha rescatado del último castigo por los pecados cometidos, cuando realizamos actos que van en contra de los designios de Dios, experimentamos una rotura en la relación que tenemos con él.

Esto no significa que Dios nos olvida o que la relación que tenemos con él, queda totalmente suprimida; sin embargo, da lugar a una muerte espiritual en la que existe una barrera que dificultad dicha relación.

Imagina la relación que hay entre un padre con su hijo, cuando este hijo desobedece al padre la relación se ve afectada y antes de ser restaurada se presentan diversos sentimientos como la desconfianza o el dolor.

Pero el padre siempre va a velar por el bienestar de su hijo, a quién nunca dejará de amar pues siempre estará unido a él. Así como el ejemplo es Dios con sus hijos.

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La muerte como un sueño

En el evangelio de Juan 11:11-14, somos testigos de cómo Jesús a través del despertar de Lázaro en seña a sus discípulos que la muerte tiene mucho que ver con el reposar del sueño.

Antes de acudir en socorro de Lázaro, Cristo menciona a sus discípulos que la condición de este hombre no era más que un reposo, un sueño. Lázaro yacía dormido y Jesús iba a despertarle.

Los discípulos en primera instancia sintieron alivio al creer que Jesús hablaba realmente del dormir que ellos mismos experimentaban cada noche o cuando realizaban siestas. No obstante, el hijo de Dios, les dejó claro a los hombres que Lázaro estaba muerto.

Lázaro no murió, por ende no fue ni al infierno ni al cielo, estuvo dormido todo el tiempo que permaneció en el sepulcro, hasta que el llamado de Cristo lo resucitó.

Hay más referencias que plantean está relación y que responden al qué dice la Biblia sobre la muerte, en 1 Tesalonicenses 4:15-17, claramente se interpreta que las personas «muertas» están simplemente dormidas porque aún no han recibido el llamado de Jesús.

Muerte, resurrección e inmortalidad

Analicemos lo escrito en Génesis 2:7, «entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Si partimos de esa ecuación que Dios utilizó para dar vida al hombre, se hace evidente que la chispa que encienda la vida es ese aliento que él sopla en la nariz de sus hijos. Por su parte, el cuerpo pertenece a la tierra, al polvo.

Al llegar la muerte, estos elementos se separan, el cuerpo vuelve al polvo y el aliento, también considerado espíritu o alma, vuelve al lado de Dios, hasta el momento de la resurrección.

En otras palabras, es gracias a la resurrección que Dios vuelve a unir todos los elementos que confieren la vida y que hacen de una persona un alma viviente.

Cabe destacar, que existen dos tipos de resurrección mencionadas en Juan 5:28-29, la resurrección de vida para aquellos que hicieron el bien y la resurrección de condenación para los que obraron desde el mal.

Inmortalidad

El hombre no es un ser inmortal, solo Dios tiene esta característica así como solo él posee el don de la vida. Bajo estos preceptos, nadie más que él decide a quien otorgar estos dones.

En 1º Corintios 15:51-54, se habla de recibir la inmortalidad tras la vuelta de Cristo; por otro lado, en Ezequiel 18:4, podemos evidenciar como tras la muerte física la existencia en sí no tiene fin.

El alma de salvos y pecadores continuará su curso en la eternidad, los primeros en la vida eterna junto a Dios y los segundos cumpliendo con sus designios, como respuesta a su comportamiento terrenal.

Sin embargo, la inmortalidad descrita en las escrituras no se limita únicamente al alma, sino que toma al hombre como un conjunto, un todo creado a imagen y semejanza del Padre.

Cuando una persona nace, lo hace con la promesa de la vida eterna, una vez muere, pasa a disfrutar y gozar de la compañía del Señor. Por último, al resucitar obtiene la inmortalidad o vida eterna prometida.

Finalmente, te invitamos a seguir consultando y analizando las sagradas escrituras a través de la elección del texto más adecuado, mediante el siguiente enlace que dejaremos a tu disposición: Biblias de Estudios.

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