pureza_jonathan_franzen_opinion_rese√Īa_critica
Jonathan Franzen publicó su nueva novela en 2015: 'Purity'

Si para¬†Vladimir¬†Nabokov (y quiz√°s tambi√©n David Foster Wallace) el estilo era el tema, para Jonatan Franzen, autor de Libertad y Las correcciones, todo gira en torno a la estructura. Dejando a un lado el no peque√Īo pu√Īado de tesis que conforman este manifiesto ideol√≥gico sobre la vida del hombre en el mundo contempor√°neo que es Pureza, la estructura es el rasgo m√°s interesante de la m√°s reciente de las novelas de Jonathan Franzen. Sin duda, uno de los mejores libros de Jonathan Franzen.

ūüďė Sinopsis y rese√Īa de Pureza,¬†por Jonathan Franzen

Publicada en 2015, Pureza es una nueva entrega de la serie El mundo seg√ļn Franzen, en la que el estadounidense pone al d√≠a sus postulados sobre Internet, hacking, redes sociales, periodismo, feminismo, superpoblaci√≥n mundial, ecologismo, hipocres√≠a internacional, y un largo etc√©tera.

En Pureza, Jonathan Franzen no se ha dejado nada en el caj√≥n. Tocho importante. ¬ŅC√≥mo hace Jonathan Franzen para atrapar a sus lectores durante 700 p√°ginas¬† sin convertir todo ese festival de celulosa en algo digno de la peyorativa etiqueta de libro bestseller?

¬ŅPor qu√© sigue reinando la paz y el sosiego cuando opinamos favorablemente y en voz alta sobre el √ļltimo libro de Franzen pero, en cambio, brota con estruendo de comparsa un campo de cejas en alto, susurros deslegitimadores e √≠ndices autoritarios en cuanto elogiamos a los Dan Brown,¬†Stephen King¬†y Zafones de turno?

¬ŅQu√© es lo que hace tan especial al hombre para siempre recordado como amigo de¬†David Foster Wallace,¬†con el mismo amor por los tochos que¬†David Foster Wallace, pero ni la mitad de la mitad del intrincado estilo de David Foster Wallace?

Jonathan_Franzen_pureza_opinion
Jonathan Franzen, autor de Pureza

ūüďô Pura sencillez en el estilo

Jonathan Franzen juega de nuevo en Pureza a escribir de una forma lo más simple posible, sin miedo a la repetición de palabras, con pocos esqueletos sintácticos que vayan más allá del sencillo sujeto+verbo+predicado y con muy puntuales atrevimientos que nos hagan buscar el diccionario.

Quizás ahí esté la gracia de su fórmula, (un tanto murakamiana, la verdad): en que el asunto es sencillo de seguir porque prefiere reservar la complejidad para otra clase de esqueleto, el más grande de todos.

ūüďöEstructura de¬†Purity

Merece tomar prestada aquella rancia mandanga con la que de peque√Īos nuestros padres o tutores morales casi nos chantajeaban para que abri√©semos un libro: ‚Äú¬ŅPor qu√© no lees? ¬ŅEn qu√© hemos fallado? ¬°Leer es un viaje, hijo m√≠o! Los libros son tus amigos, hijo.‚ÄĚ

De no ser por sus paradas en boxes, la ‘trama principal’ de Pureza nos durar√≠a una tarde

Pong√°moslo de la siguiente manera: cuando abrimos Pureza, efectivamente, empezamos un viaje. En un libro est√°ndar, con ambiciones est√°ndar y una estructura est√°ndar, avanzar cronol√≥gicamente en los acontecimientos de la trama es equiparable a la superaci√≥n de los kil√≥metros que nos separan de nuestro destino; en¬†Pureza, avanzar supone un constante desfile de paradas en estaciones de servicio, paradas para ir al ba√Īo, paradas para comer, paradas para fumar, paradas para comprar chucher√≠as‚Ķ el viaje durar√≠a poco m√°s de una hora de no ser por la paradas, que en su conjunto ocupan diez veces el hueco de la trama principal, esa que se desarrolla en presente y por la que matar√≠amos con tal de que avanzase un poco m√°s.

ūüďó Cierre Feliz de c√≠rculos

Cuando decimos paradas queremos decir capítulos de contexto, background, pausa en la acción presente. Dicho de otra forma: Jonathan Franzen se sirve en Pureza de una técnica que ya vimos en su anterior novela, Libertad, (y en casi cada película de Quentin Tarantino, incluyendo Los odiosos ocho) que, aunque sin duda alguna tendrá un nombre y una categoría dentro del mundo de la narrativo y/o el guión, tendremos a bien en denominar sencillamente como el Cierre Feliz de Círculos:

  1. Se nos narra una serie de acontecimientos de los que nos faltan datos para su entera comprensión.
  2. Se echa la vista atrás en el tiempo (ni siquiera es flashback, sencillamente el tiempo presente de la narración pasa a ser el de un tiempo previo a lo dicho en 1.)
  3. Cerca del final de esta sección (que puede llegar a ocupar un centenar de páginas y constituir en sí misma una novela accesoria), obtenemos la información necesaria que necesitábamos para entender el punto 1 en su sentido completo.
  4. Comienza un nuevo capítulo y se nos vuelve a presentar una narración amputada que precisa de otro vistazo a pasado para la correcta consecución del cerrado del círculo que otorgará esa instantánea gratificación para el lector que le invitará a seguir navegando páginas.
jonathan_franzen_foster_wallace_amigos
Jonathan Franzen y David Foster Wallace, amigos inseparables.

Algunos cr√≠ticos literarios han tenido a bien en decir sin tapujos en sus rese√Īas que las novelas de Jonathan Franzen se presentan generosas de morralla, paja y p√°ginas prescindibles como para salvar un par de bosques. Largas como un ds√≠a sin vino.

Algunos críticos literarios han tenido a bien en decir sin tapujos que las novelas de Jonathan Franzen se presentan generosas de morralla, paja y páginas prescindibles como para salvar un par de bosques.

ūüďē Muchos temas… quiz√°s demasiados

Cual¬†Cort√°zar¬†tirado en su pieza parisina pre¬†Rayuela¬†barajando cap√≠tulos, uno puede imaginarse a Franzen con sus siete u ocho voluminosas monta√Īitas de p√°ginas, dudoso sobre el orden id√≥neo para soltar el lastre de una narraci√≥n que no habr√≠a sido ni la mitad de adictiva de haber estado publicada en un orden cronol√≥gico estrictamente ortodoxo. Por supuesto, lo que hace que¬†Pureza¬†no sea un¬†Crep√ļsculo C√≥digo Da Vinci Inferno de Grey¬†es que, adem√°s de hablarnos de sobre Internet, hacking, redes sociales, periodismo, feminismo, superpoblaci√≥n mundial, ecologismo, hipocres√≠a internacional, y un largo etc√©tera, el tema real que de verdad hace avanzar la trama es el mismo que el de todas las novelas de Franzen, el de toda la buena literatura y cultura universal: el ser humano, sus sue√Īos y sus miserias. Desarrollo de personajes, vaya.

Diremos que la jovencita Purity (Pip) Tyler es la protagonista porque, adem√°s de ser chica de portada, es su historia la que abre y cierra el libro, siendo el nexo con las otras cinco historias; cinco narraciones que son, insistimos, pr√°cticamente libros separados; res√ļmenes de unas vidas que solo entran en contacto con la de Pip Tyler en sus polos finales y que, no obstante, en Pureza nos son descritas con profusi√≥n enferma de detalles que dotan a estos cap√≠tulos de una naturaleza m√°s propia del g√©nero biogr√°fico que novel√≠stico.

Como sucede con Foster Wallace, es aquí donde más brilla Jonathan Franzen, en sus minuciosos retratos psicológicos de personas que conocemos en momentos de clímax y, también, de anodina grisura: una jovencita okupa ahogada por la deuda de sus estudios universitarios, un cincuentón guaperas que hace del Julian Assagne de turno, una periodista guapa y ambiciosa dispuesta a anteponer trabajo a amor, un periodista feo y ambicioso dispuesto a anteponer amor a trabajo, y la clásica mujer desequilibrada marca de la casa Franzen.

ūüďĖ¬† ¬ŅEs Purity un Libertad II?

De no ser por la trama de Andreas Wolf (hacker due√Īo de una organizaci√≥n tipo Wikileaks) y de la media de edad algo m√°s baja de la novela en su conjunto, Pureza, en lugar de novela continuaci√≥n (del √©xito de la f√≥rmula Franzen) ser√≠a claramente una especie de¬†Libertad¬†2¬†(Libertad II: El Retorno de los agobiados), ya que a ratos los ecos se hacen demasiado evidentes (por algo pasaron solo cuatro a√Īos desde la publicaci√≥n en 2011 de la que fuese su novela confirmaci√≥n, menos de la mitad de tiempo del que tard√≥ en volver a publicar desde Las Correcciones, su novela revelaci√≥n de 2001).

De no ser porAndreas Wolf, Pureza, en lugar de novela continuación del éxito de la fórmula Franzen sería claramente una especie de Libertad 2 

 

Familias desestructuradas y relaciones sexuales bacheadas sea (si en¬†Libertad¬†ya abundaban las narraciones un tanto vergonzosas sobre el asunto, aqu√≠, en serio, es que hay demasiado sexo en este libro, simplemente demasiado, es que ya est√° bien, Franzen, que eres un pesado, en serio, eres muy pesado, ¬Ņpor qu√© nadie puede tener relaciones sexuales normales y que el asunto no ocupe un pilar fundamental de su existencia? ¬Ņpor qu√© Jonathan Franzen? ¬Ņqu√© nos intentas decir con este desfile de insatisfechos, inapetentes e insaciables insanos?).

La novela periodística en los tiempos de Wikileaks

Hay cierta belleza y paradoja en el hecho de que el tema central de la corteza de este libro (el periodismo de filtraciones masivas tocantes al oscurantismo gubernamental y corporativo) se haya vuelto, en el mundo real, tan efímero como Tom Aberant (el periodista ambicioso) pensaba que es. En cierto modo, Pureza fue un lanzamiento editorial que llegó a las mesas de novedades un tanto mermado por el hecho de pretender retratar, o más bien querer criticar, un fenómeno que por entonces se encontraba en estado comatoso.

La desaparici√≥n en medios de comunicaci√≥n de los Mannings y Assagnes que hace no mucho (seguramente, cuando Franzen inici√≥ la escritura de Pureza) fueron autodesignados salvadores de la decencia global, se hace algo chirriante en este libro que muy bien podr√≠a actuar de estocada final (en una id√≠lica sociedad en la que la ficci√≥n a√ļn fuese consumida masivamente y estuviese dotada de cierta influencia, como en los cincuenta, cuando llevaron a Nabokov y a¬†Lolita¬†a juicio), punzonazo en la nuca, de estos medi√°ticos fen√≥menos salvapatrias tan venidos a menos en nuestros d√≠as, relegados al ocasional breve en la secci√≥n de Internacional (breves que son respondidos por parte del lector con t√≠midos ‚Äúah, s√≠, √©se tipo‚ÄĚ).

Jovencita que no sabe qu√© hacer con su vida se ve atra√≠da por un Wikileaks (aqu√≠ se llama Sunlight Project) que podr√≠a ofrecerle alguna posibilidad para localizar a su misterioso padre. Por el camino, sabemos de Andreas Wolf, carism√°tico y mujeriego l√≠der de una sociedad cuasi sectaria que es manique√≠sticamente retratado de manera que el lector no pueda sentir otra cosa m√°s que pena y odio por su persona, adem√°s de los dos periodistas y la loca mencionados anteriormente que, por amor al no spoiler, nos limitaremos a etiquetar como el bloque¬†Libertad¬†del libro, o tambi√©n, el bloque de cr√≠tica/retrato de la miserable, triste y, sin embargo, √ļnica posible, vida de la mediana edad de la clase media del estadounidense medio.

Jonathan Franzen y Foster Wallace

Aquí Wikileaks se llama Sunlight Project

En cuanto a feminismo y/o guerra de sexos, nos encontramos con varios enfoques. Por un lado tenemos a Pip Tyler, orgullosa y a la vez vergonzosamente doblegada a su necesidad de estar cerca de un hombre, o el Sunlight Project, toda una sociedad obscenamente patriarcal (con tintes casi gadafistas en lo tocante al har√©n de mujeres del que dispone Andreas Wolf), y, por otro lado nos encontramos con un buen pu√Īado de mujeres independientes, respondonas y enfadadas. Y celosas. Y envidiosas.

A ratos esta novela parece una justificaci√≥n para la existencia de art√≠culos como aquel titulado ¬ŅEs Jonathan Franzen un sexista? Tenemos a una madre soltera, a una mujer desesperada por ser madre, a un grupo de chicas dispuestas a hacer lo que sea y, en definitiva, un bodeg√≥n de lo que Franzen considera que estaba ocurriendo en la sociedad femenina del 2015.

El mundo de 2015 seg√ļn Franzen.

Puedes no estar del todo de acuerdo con Jonathan Franzen y esa hostilidad que se intuye hacia Internet (merece la pena destacar una secci√≥n ensay√≠stica en la que se compara la Red y sus vericuetos con el funcionamiento de la Stasi y la burocracia de la mism√≠sima Rep√ļblica Democr√°tica Alemana); puedes discrepar con la manera de simplificar a los j√≥venes (de hecho, debes), y puedes pensar que ciertas soluciones en la trama adolecen de gratuidad y exceso de felices coincidencias, y eso no quitar√° para que esta novela siga mereciendo la pena. Pureza¬†es m√°s de lo mismo, significando √©sto la simple continuaci√≥n del nivel de calidad ya demostrada en¬†Libertad. Franzen te da lo que promete, en cuanto terminas √©ste, ya quieres leerte otro. Y eso, en nuestros d√≠as, ya es mucho.


Jonathan Franzen, Pureza
Traducción de Enrique de Hériz
Salamandra, Barcelona, 2015
697 p√°ginas | 24 Euros