¿Cómo se prepara Kéfir casero?

Kéfir casero

¿Alguna vez te has preguntado cómo preparar kéfir casero? o ¿quizá ni si quiera te lo habías planteado pensando que es algo complicado de realizar? Hoy resolvemos las dudas, el kéfir es muy sencillo de hacer en casa, además de divertido ya que puede resultar un proceso muy interesante.

Hay muchas variantes de kéfir casero que podemos hacer, desde con leche animal, hasta bebidas vegetales o incluso agua aunque parezca raro. Hablemos de los distintos kéfir y de cómo hacerlos en casa.

Hacer kéfir casero de leche o bebida vegetal

Antes de hablar de cómo realizar el kéfir casero y lo que vamos a necesitar para ello, hablemos del beneficio del kéfir.

Al kéfir se le atribuyen beneficios tan interesantes e importantes como reforzar el sistema inmune, favorecer la digestión, mejorar casos de alergias y problemas en la piel como acné o eccema y, además, tiene propiedades anticancerígenas. No está nada mal ¿verdad?

Tomar kéfir no es lo mismo que tomar yogur aunque ambos puedan parecer similares. El kéfir tiene cepas mesofílicas (que fermentan en una temperatura ambiente). Las bacterias y levaduras empleadas para hacer el fermento que da lugar al kéfir son capaces de colonizar en el intestino y reforzar la flora intestinal como nuevos inquilinos. Son unas cepas que incluso pueden atacar a bacterias malas que tengamos en nuestro intestino.

Por otro lado, el yogur tienen unas cepas que necesitan de una temperatura determinada para fermentar y que no serán nuevos inquilinos sino que estarán de paso en nuestro intestino. Tienen grandes beneficios como reparar las pareces intestinales o servir de alimentos a la flora intestinal. El yogur también es beneficioso pero en otro sentido.

kéfir

¿Qué necesitamos para hacer kéfir?

Lo primero que vamos a necesitar es el kéfir en si, los nódulos o gránulos de kéfir que serán los bacterias que nos ayudarán a fermentar nuestro kéfir. Debemos aprender a cuidarlos bien porque sino se morirán. Cuidarlos no es problemático, aprenderemos cómo enseguida.

Los gránulos de kéfir de leche se alimentan de la lactosa presente en la leche, con lo que el resultado es un kéfir «sin lactosa». Es un producto que aquellas personas intolerantes podrían tomar sin problema, aunque como con todo mejor probar de poco a poco por si acaso.

Otra ventaja que tienen estos gránulos es que pre-digieren las proteínas de la leche consiguiendo que se mejore su digestión en gran medida. Esto hace que el kéfir sea tolerado también por personas que no toleran la leche por problemas con la proteína de la leche. Además, este efecto sobre la proteína de la leche genera nuevos péptidos que ayudan al sistema inmune, son antioxidantes y antimicrobianos.

En cualquier caso si tienes algún tipo de problema o intolerancia con la leche lo ideal es hacer los kéfir de una leche que no sea de vaca, mejor escoger: cabra, oveja, búfala… son leches más similares a la humana y generan menos problemas de intolerancia. Pero si aún con todo tenemos algún problema con el kéfir que resulte de la leche, también podemos realizarlo con bebida/leche de coco, almendras o anacardos. Eso sí, al menos una vez a la semana deberemos poner a nuestro kéfir en leche animal para que se alimente y esté en buen estado.

Proceso para hacer kéfir casero de leche o bebida vegetal

Para realizar kéfir de leche animal debemos poner 2 cucharadas de gránulos de kéfir de leche (importante que sean de leche y no de agua) y medio libro de la leche de nuestro agrado. Esa es la medida base, si queremos hacer más cantidad de kéfir solo tenemos que ir aumentando las cantidades 4 cucharadas por 1L, 6 cucharadas para 1,5L, etc…

Podemos hacer kéfir de agua o agua de coco, pero ya es un tipo de gránulos diferentes aunque el proceso sería similar al que vamos a explicar con el kéfir de leche.

Durante todo el proceso no debemos usar utensilios de metal porque afectarían al fermento, lo ideal es usar cristal, madera, plástico o silicona. Veamos el paso a paso:

  1. Ponemos los nódulos de kéfir en el fondo de un tarro de cristal grande y limpio (si puede estar esterilizado mejor).
  2. Añadimos la leche según la medida de nódulos que hayamos puesto. Debe quedar espacio desde el final de la medida de la leche hasta el final del tarro para que con la fermentación no salga nada.
  3. Cerramos el tarro dejándolo entreabierto para que escapen los gases de la fermentación.
  4. Colocamos todo en un armario para que este a oscuras y fermente a temperatura ambiente.
  5. La velocidad con que fermente variará en la cantidad de lactosa o azúcar que tenga la leche escogida, normalmente varia entre 12 y 24 horas.
  6. Probaremos el kéfir para ver cómo está de ácido y en que esté en un punto de nuestro agrado es el momento de pasar el contenido de un tarro por un colador (de metal no) y separar los nódulos de kéfir del kéfir resultante de la fermentación.
  7. Removeremos con cuidado los gránulos para que termine de escurrir todo el kéfir resultante.
  8. Ponemos el kéfir en un tarro y lo conservaremos en la nevera.
  9. Los gránulos los volveremos a poner en un tarro limpio para volver a fermentar. Sino queremos hacer más kéfir podemos congelar los nódulos.

kéfir en casa

¿Cómo debe quedar nuestro kéfir casero?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que el kéfir tiene una consistencia mucho más líquida que un yogur, por lo que no tenemos que esperar a que esté cremoso o tirando a cuajado. La leche o bebida que utilicemos para hacer kéfir influirá directamente en como de líquido quede. Cuando más grasa sea la bebida y más proteína tenga más espeso quedará el kéfir al final del proceso de fermentación.

¿Cómo cuidar nuestro kéfir?

Debemos alimentar al kéfir de manera adecuada, eso implica que aunque hagamos kéfir con bebidas que no sean la leche debemos ponerlo en leche animal al menos una vez a la semana. Así lo tendremos sano para continuar haciendo kéfir e incluso multiplicarse.

Si lo cuidamos bien, los nódulos irán multiplicándose y cuando más tengamos más rápido y ácido será el producto que hagan. ¿Qué hacemos cuando tenemos mucho kéfir? Pues podemos regalarlo, hacer más cantidad de kéfir o congelarlos por si pasa algo con los que estamos utilizando.

¿Cómo congelar el kéfir?

A la hora de congelarlos es importante esperar a que estos nódulos de kéfir estén saludables y eso implica que lleven unas tres semanas haciendo kéfir de manera regular.

No debemos lavar los gránulos, sino que tal cual los separemos de la leche fermentada los colocaremos en una bolsita resistente al congelador o un tupper, añadiremos una cucharada de leche y ya congelaremos.

Para descongelar lo que tendremos que hacer es pasar el tupper del congelador a la nevera y esperar a que esté completamente descongelado. Entonces podremos volver a usarlos de manera habitual. Lo único es que las dos o tres primeras fermentaciones después de descongelar los gránulos es mejor desecharlas.

Sabremos que los nódulos están en buen estado cuando el kéfir tenga un sabor y textura adecuados. Tardarán un poco en estar completamente preparados para seguir trabajando.


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