7 Pecados capitales, son las principales faltas e inclinaciones de la naturaleza humana que pueden llevar al hombre o mujer a cometer otros pecados. Todos revestidos de gran gravedad, porque nos alejan profundamente del amor de Dios. Aprendamos como vencerlos según la palabra de Dios.

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7 Pecados Capitales

Sea cual sea el pecado que se cometa sin un acto posterior de arrepentimiento, para exponerlo a la luz de Cristo. Hace que el corazón del creyente se vaya endureciendo poco a poco y por ende se aleje del propósito que tiene Dios para su vida.  El creyente continuamente libra una batalla contra el pecado, por la naturaleza pecaminosa del hombre. A pesar de que Cristo nos conduce de ser una generación adánica a ser hijos de Dios, por el Espíritu de adopción. Gálatas 3:26

Pues somos hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús

Aun así el creyente no es ajeno a ser tentado o a cometer pecado. No obstante en el manual de Dios, la Biblia, él nos enseña y da las herramientas para vencer y mantener al margen el pecado. Cristo nos reconcilio con nuestro Padre celestial, por tanto podemos acercarnos libremente al trono de la Gracia, hebreos 4:15-16. Orando con humildad y en actitud de sincero arrepentimiento. A Dios le agrada un corazón que reconoce que ha sido débil y que se arrepiente en el nombre de Jesús, Salmo 51:17 (TLA)

17 Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.

Cuando vamos a la intimidad con el Padre, en total postración a él, Dios nos perdona y restaura nuevamente. Nos inunda con la presencia de su Espíritu santo, mostrando su infinito amor y manteniendo nuestra santidad. Pero, el creyente debe velar de no habituarse al pecado.

En la antigüedad en los primeros siglos de la doctrina cristiana. Algunos doctos se encargaron de clasificar los pecados dentro de 7 pecados capitales. Veamos a continuación cual es el significado de ellos.

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Significado de los 7 Pecados Capitales

La tipificación o clasificación de las faltas morales englobadas en pecados capitales ha transcurrido de forma clara a lo largo de la historia. Además la idea original de los pecados capitales ha sufrido ciertas modificaciones, en cuanto a lo que comprende cada uno de ellos. Estas variaciones son entendibles ya que en la Biblia, no se encuentran estos pecados tipificados como “Capitales” específicamente.

En la primitiva doctrina del cristianismo, los doctos escritores de la época, clasificaban las faltas morales en ocho pecados capitales. Todos ellos sacerdotes o monjes de la religión católica, estos escritores fueron:

  • Cipriano de Cartago, (200 – 258 d. Cristo, Cartago – Túnez)
  • Juan Casiano de Rumanía, (alrededor de 360/365 – 435 d. Cristo,). Sacerdote, asceta y Padre de la Iglesia.
  • Columbano de Luxeuil de Irlanda, (540 – 615 d. Cristo)
  • Alcuino de York, (alrededor de 735 – 804 d. Cristo)

De los ocho se llega a 7 pecados capitales, durante el siglo sexto. Cuando el papa Gregorio Magno (Roma, aprox. 540 – 604 d. de Cristo), oficializa los 7 pecados capitales compuestos por:

  1. El orgullo
  2. La avaricia
  3. La gula
  4. La lujuria
  5. La pereza
  6. La envidia
  7. La ira

La lista oficializada por el papa Gregorio Magno fue mantenida por los teólogos y doctos religiosos de la Edad Media.

La palabra capital se deriva de la raíz latina Caput, Capitis, cuyo significado es cabeza. Es decir que cada uno de los 7 pecados capitales, encabezan una lista de otros pecados. El término Capital dado a la clasificación de los pecados, le asigna entonces una connotación de gravedad ante la moralidad y lo espiritual. Porque cada uno de estos siete, conducen al ser humano a cometer una lista de otros pecados.

La evolución de la lista de los 7 Pecados Capitales

Como ya se mencionó anteriormente la clasificación de los pecados en una lista considerados como capitales, no aparece propiamente dicho como tal en la Biblia. Por lo que es una lista creada y conformada por el hombre según el análisis de lo que es la moralidad humana. Esto hace que la lista de los pecados capitales haya sufrido algunos cambios a lo largo del tiempo. Veamos algunos de los más significativos, a continuación.

Los ocho vicios malvados previos a los 7 Pecados Capitales

El clérigo y escritor romano, obispo de Cartago Tascio Cecilio Cipriano, fue un mártir de la Iglesia cristiana (200–258 d.C.). Además de un autor notable del Cristianismo, siendo uno de los primeros en escribir acerca de siete pecados principales.

Posteriormente el monje romano y asceta cristiano Evagrio Póntico (345-399) apodado El Solitario; escribió en griego un texto sobre los Ocho Vicios Malvados. Haciendo referencia a las pasiones impropias con las que debían especialmente protegerse toda la congregación de monjes católicos. Evagrio clasifico a su vez los ocho vicios o pasiones malvadas en dos grupos según su naturaleza:

  • Vicios concupiscibles o vicios que inducen al deseo de posesión:
  1. Gula
  2. Ebriedad – en griego gastrimargia, para gula y ebriedad
  3. Avaricia – en griego philarguria, que significa el amor hacia la plata
  4. Lujuria – porneia, que significa deseo o amor a la carne
  • Vicios irascibles o coléricos, vicios que además son carencias, privaciones y/o frustraciones:
  1. Ira – en griego orgè, que significa cólera irreflexiva, crueldad, violencia
  2. Pereza – en griego acedia, la cual significa depresión profunda, desesperanza
  3. Tristeza – en griego Lúpê, que es tristeza
  4. Orgullo – en griego uperèphania, que es orgullo, soberbia, altivez

En el siglo V

En el siglo quinto después de Cristo el asceta sacerdote rumano, Juan Casiano (360/365-435), considerado además padre de la iglesia católica. Actualizó y propago la lista de pecados capitales propuesta por el monje católico Evagrio. Dicha lista la plasmó en sus escritos “Institutiones: de octo principalibus vitiis” o “Instituciones: Los Ocho principales Vicios”.

  1. Gula y ebriedad, ambas agrupadas en el término griego gastrimargia. Ya que Casiano no encontró un vocablo en latín que significara al mismo tiempo los dos pecados
  2. Avaricia, philarguria amor hacia la plata
  3. Lujuria, en latín fornicatio que significa prostitución
  4. Vanagloria o cenodoxia
  5. Ira, ira que significa cólera irreflexiva, crueldad, violencia
  6. Pereza, acedia que significa depresión profunda, desesperanza
  7. Soberbia, del latín superbia, atribuida al deseo de ser preferido por otros, la satisfacción de la propia vanidad, del ego
  8. Tristeza, Lúpê

Casiano luego de ser ordenado sacerdote en Roma, instauró la Abadía de San Víctor de Marsella. A quien destinó sus escritos, donde exponía las obligaciones que debía cumplir el monje católico. De igual forma este sacerdote hablaba sobre cómo debía ser la vida de los monjes. Promulgaba la vida monacal eremítica, indicando que el ascetismo o austeridad era el mejor camino para erradicar el pecado. Los siguientes escritos y autores mantuvieron la idea de los ocho principales vicios:

  • Columbano de Lexehuil (540-615), escribió: Instructio de octo vitiis principalibus o Instrucciones de los ocho vicios principales en la Biblia
  • Alcuino de York (735-804), escribió De virtut. et vitiis o las virtudes y los vicios

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En el siglo VI – los 7 Pecados Capitales, la lista del Papa Gregorio

Para el siglo sexto el entonces papa de la iglesia católica romana Gregorio Magno escribe su libro Mor. en Job. Donde realiza la revisión de los tratados de Evagrio y Casiano sobre los ocho principales vicios. De la revisión, el papa Gregorio elabora una lista definitiva, cambiando el orden y llevado de ocho vicios a 7 pecados capitales. Este autor considero que la tristeza era un tipo de pereza. La lista de los pecados capitales establecida por Gregorio Magno fue:

  1. Lujuria
  2. Ira
  3. Soberbia
  4. Envidia
  5. Avaricia
  6. Pereza
  7. Gula

Posteriormente en el siglo XIII, San Buenaventura de Fidanza (1218-1274), mantuvo la lista de Gregorio. Más tarde en el mismo siglo, el clérigo Tomás de Aquino (1225-1274), confirmó la misma lista aunque modifico el orden de los 7 pecados capitales propuestos por el papa Gregorio:

  1. -Vanagloria o soberbia
  2. -Avaricia
  3. -Gula o glotonería
  4. -Lujuria
  5. -Pereza
  6. -Envidia
  7. -Ira

Diversas interpretaciones posteriores de teólogos conservadores, sobre todo de la reforma protestante del cristianismo y del movimiento cristiano del pentecostés. Han postulado terribles consecuencias para las personas que incurran en estos pecados capitales, y no tengan un verdadero sentido de arrepentimiento.

¿Cuáles son los 7 Pecados Capitales?

Los 7 pecados capitales conciernen a la categorización de las inmoralidades o deseos carnales del hombre; según las enseñanzas sobre moral de la doctrina cristiana. Estas inmoralidades son la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, y el orgullo o soberbia. El epíteto de capitales que estos reciben, es debido a que son considerados la raíz o el encabezamiento de muchos otros pecados.

Es decir que las ansías o el apremio de la persona por estos pecados, hace que para poder satisfacerlos no le importe cometer otros pecados. Con la grave consecuencia de la pérdida de la propia moral, así como la de aquellas personas que puedan ser los obstáculos o victimas de ejercer su voluntad humana.

Si bien es cierto que la biblia no hace una lista en un orden especifico de los 7 pecados capitales. También es cierto que cada uno de ellos aparece a lo largo de sus escrituras. Además de hablarnos de ellos, de igual forma nos alienta a vencerlos. Veamos seguidamente la definición y que nos dice la Biblia para vencer a los 7 pecados capitales.

Lujuria

El término lujuria proviene del vocablo en latín luxuria cuya concordancia es abundancia, exceso, exuberancia. Considerada por tanto como el pensamiento excesivo y compulsivo del hombre por su naturaleza sexual. De igual forma se puede definir como el apetito sexual incontrolable y desordenado por parte del individuo. La lujuria es un vicio o adicción a las actividades sexuales desenfrenadas.

Por lo que puede arrastrar consigo pecados como el adulterio y la violación sexual. Ambos incluidos por tanto dentro del capital de la lujuria. Como otros tantos pecados que producen una degeneración de los valores morales del individuo. Por su parte el Diccionario de la Real Academia Española, tiene para la lujuria estas dos definiciones:

Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales

y/o

 Exceso o demasía en algunas cosas

En conclusión la lujuria es el apetito excesivo de los deleites carnales que lleva a la falta de moral sexual. Logrando la satisfacción sexual de manera impetuosa y perturbada.

Qué dice la Biblia sobre la Lujuria y cómo vencerla

Antes de ver cómo podemos vencer nuestras propias pasiones carnales. Es conveniente saber que dice la Biblia, el manual de instrucciones para los cristianos, sobre la lujuria. 1 Corintios 6:18-20 (TLA):

18 No tengan relaciones sexuales prohibidas. Ese pecado le hace más daño al cuerpo que cualquier otro pecado. 19 El cuerpo de ustedes es como un templo, y en ese templo vive el Espíritu Santo que Dios les ha dado. Ustedes no son sus propios dueños. 20 Cuando Dios los salvó, en realidad los compró, y el precio que pagó por ustedes fue muy alto. Por eso deben dedicar su cuerpo a honrar y agradar a Dios

Como se puede observar muy claramente, desde el momento que Cristo entra en nuestras vidas. Él pasa a habitar en nuestro cuerpo, el cual se convierte en templo y morada del Dios vivo. Por tanto atentar contra nuestro cuerpo es atentar contra Dios.

Cristo por medio de su Espíritu Santo comienza a transformar su morada con lo que a él le agrada. Y sacando o desechando lo que no le gusta. Esta transformación se manifiesta mostrando a Jesús en todos nuestros actos. Nos damos cuenta que ya no actuamos o pensamos de la misma forma.

Si somos de Cristo realmente cuidamos con respeto nuestro cuerpo, así como el de los demás. Porque reconocemos que no nos pertenecemos a nosotros mismos, pues él nos compró. Pagando un precios muy alto, su propia sangre.

Quiere decir entonces, que debemos rechazar todo aquello que desagrade a Dios. Esto se logra dejando que sea el Espíritu Santo el que dirija y controle nuestro cuerpo. Glorifiquemos a Dios con nuestros pensamientos y acciones.

La Gula

El término gula es una palabra latina que significa garganta, pasando a tener el significado de voracidad, glotonería, hambre, ansia, etc. Se relaciona también a la palabra de raíz latina gluttiere, que significa tragar. Este pecado es el ansia desmedida de comer y beber en exceso. La gula incluye además ciertos comportamientos que atentan contra la salud del cuerpo, como las adicciones y otros trastornos físicos. La ebriedad, uso de drogas, etc. recaen en el pecado de la gula. El Diccionario de la Real Academia Española, define a la gula como:

Exceso en la comida o bebida, y apetito desordenado de comer y beber

La gula no tiene límites económicos ni se detiene a pensar en el deterioro que pueda originar en la salud del cuerpo físico y en las relaciones de las personas con la sociedad. Es un vicio que conduce a comer o beber de forma insensata, voraz, logrando con ello graves consecuencias físicas y sociales.

Qué dice la Biblia sobre la gula y cómo Vencerla

En uno de los libros de la sabiduría de Dios en la Biblia, en el libro de Proverbios específicamente. Encontramos una exhortación de parte de Dios para que nos alejemos de la gula y de los que la cometen. Proverbios 23:19-21, versión Dios Habla Hoy

19 Atiende bien, hijo mío, y aprende; procura seguir el buen camino. 20 No te juntes con los borrachos ni con los que comen demasiado, 21 pues los borrachos y los glotones acaban en la ruina, y los perezosos se visten de harapos

Aquí claramente Dios nos dice que el pecado de la gula nos conduce a un estado de ruina personal. Y es que la gula perjudica nuestra economía, salud física y el relacionamiento con los demás. Muchas personas acuden a la comida y a la bebida para saciar estados de ansiedad que surgen a raíz de conflictos emocionales. Este camino desagrada mucho a Dios y nos aparta de él. Busquemos entonces resolver nuestras ansiedades o estados de angustia saciándonos con la palabra de Dios. No busquemos proveer para los deseos de la carne, sino más bien alimentemos el Espíritu. Romanos 13:13-14 (RVR 1960)

13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Avaricia

Avaricia palabra que proviene del latín avaritia que significa codicia. Este pecado encierra un apetito excesivo de posesión, pero de bienes materiales. Para la consecución de estas riquezas materiales el individuo con deseos de avaricia, no le importa incurrir en otros pecados. Así como no se detiene en pensar en el daño que pueda ocasionar en otras personas que estén o no en su entorno social y familiar. El Diccionario de la Real Academia Española, define a la avaricia como:

Afán desmedido de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas

A la definición anterior se le podría añadir la disposición del individuo avaricioso de valerse, si es necesario de sobornos, actos de corrupción, etc. En fin llevar a cabo cualquier acción ilícita con tal de obtener los bienes materiales o riquezas. La avaricia es un pecado que desencadena muchos otros como: La traición, el engaño, hurto, asalto o violencia, acumulación compulsiva de objetos, corrupción, infidelidad o deslealtad, soborno, etc.

Qué dice la Biblia sobre la Avaricia y cómo vencerla

En el lugar que pongamos nuestro corazón, allí estará nuestro tesoro. Si amamos al dinero o atesoramos los bienes materiales como cosas muy preciadas, dejamos de amar a Dios. El Señor nos no dice que el dinero o las riquezas materiales sean malas, de ningún modo. Solo nos indica que Dios debe estar por encima de todas las cosas, Mateo 6:31-33.  Además no podemos servir a dos Señores, porque se puede llegar el momento de cometer deslealtad con uno al servirle al otro. Jesús nos dice en Mateo 6:24 (TLA):

24 »Ningún esclavo puede trabajar al mismo tiempo para dos amos, porque siempre obedecerá o amará a uno más que al otro. Del mismo modo, tampoco ustedes pueden servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.

Debemos tener confianza en Dios, él es nuestro único y más que excelente proveedor de todo lo que podamos necesitar en la vida. La avaricia puede encontrar fundamento en nuestro corazón cuando mermamos en la comunión con Dios.

El pecado de la avaricia lo podemos vencer, agradeciendo a Dios por su provisión diaria. La cual siempre será suficiente para mantener el gozo y la paz, así como para estar agradecidos con nuestro Padre celestial. Estemos contentos con lo que tengamos, para no caer en la tentación o ser esclavos de los deseos de riquezas, 1 Timoteo 6:8-10 (TLA)

8 Así que debemos estar contentos de que tenemos ropa y comida. 9 Pero los que sólo piensan en ser ricos caen en las trampas de Satanás. Son tentados a hacer cosas tontas y perjudiciales, que terminan por destruirlos totalmente. 10 Porque todos los males comienzan cuando sólo se piensa en el dinero. Por el deseo de amontonarlo, muchos se olvidaron de obedecer a Dios y acabaron por tener muchos problemas y sufrimientos.

Pereza

La pereza del latín acedia, accidia, o pigritia es la negación del ser humano de ejecutar sus responsabilidad o de hacer las actividades propias de su existencia. También tiene una connotación en el sentido espiritual, al individuo desanimarse a realizar las responsabilidades y actividades que demanda Dios para su vida. La pereza conlleva a la depresión, tristeza, ocio, aislamiento, desanimo, entre otros pecados.

Todos estos estado de ánimo en el individuo, lo apartan de la sociedad, de Dios y de la iglesia. Ya que la pereza puede lograr que el individuo guarde voluntariamente en su corazón desgano, apatía, aversión o disgusto por las cosas de Dios, de él mismo, así como de la sociedad. El Diccionario de la Real Academia Española, tiene para la pereza dos definiciones:

1 Negligencia, tedio o descuido en las cosas a que estamos obligados. 2 Flojedad, descuido o tardanza en las acciones o movimientos.

Qué dice la Biblia sobre la Pereza y cómo vencerla

Un ser apático o perezoso deja de sentir deseos de relacionarse tanto física como emocionalmente con los demás. Ya que solo consigue estar bien holgazaneando, en ocio o descanso, se aleja por tanto de cualquier actividad física. En el sentido espiritual en las cosas de Dios, la pereza vuelve al creyente descuidado, alejándolo de su comunión con el creador. La palabra de Dios sobre la pereza, nos dice en Proverbios 6:9-11 (TLA)

9 Jovencito perezoso, ¿Cuánto más seguirás durmiendo?, ¿Cuándo vas a despertar? 10 Te duermes un poco, te tomas la siesta, tomas un descansito y te cruzas de brazos… 11 ¡Así acabarás en la más terrible pobreza!

Dios nos ha dotado con los dones del Espíritu Santo, con talentos y habilidades, los cuales debemos usar para para mantenernos a nosotros mismos, así como a nuestras familias. Dones, talentos y habilidades que también debemos usar para las buenas obras que Dios hizo de antemano para nosotros, Efesios 2:10 (NBLA)

10 Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas

Debemos entonces estar prestos en manifestar, aportar y usar esas destrezas que Dios nos ha dado. Es una forma de honrar, servir, alabar y mostrar agradecimiento a Dios por la creación. Romanos 12:11-12 (TLA)

11 Trabajen con mucho ánimo, y no sean perezosos. Trabajen para Dios con mucho entusiasmo. 12 Mientras esperan al Señor, muéstrense alegres; cuando sufran por el Señor, muéstrense pacientes; cuando oren al Señor, muéstrense constantes.

La Ira

La ira es una emoción que si no se controla puede ocasionar enojo; y estimular al individuo a cometer actos de crueldad o violencia consigo mismo o con otras personas. Este sentimiento es capaz de cegar el entendimiento, pudiendo llevar a la impaciencia y en un caso de mayor gravedad a cometer crimen u homicidio.

Qué dice la Biblia sobre la Ira y cómo vencerla

La Biblia admite que el creyente pueda sentir ira. Siempre que no dejemos cegarnos por ella, para no darle oportunidad al diablo de tentarnos a pecar. En Efesios 4:26-27 y Salmo 4:4, en la versión Palabra de Dios para Todos:

26 «No permitan que la ira los haga cometer pecados»; que la noche no los sorprenda enojados. 27 No le den ninguna oportunidad al diablo para que los derrote

y

4 Tiemblen y dejen de pecar. Cuando se vayan a dormir, piensen acerca de eso que tanto les molesta y guarden silencio.

 

Dios nos instruye en estas palabras que la ira tiene un nivel de enojo hasta donde es aceptable. Pasado ese límite la ira se convierte en pecado, dando paso al diablo a que ejerza su influencia. Santiago 1:19-20 (PDPT)

19 Recuerden esto, estimados hermanos: estén más dispuestos a escuchar que a hablar. No se enojen fácilmente. 20 El que vive enojado no puede vivir como Dios manda

Si le damos la autoridad a la ira de tomar el control de la situación, nos alejamos de la presencia y la unción de Dios. Porque dejamos de confiar en Él para confiar en nuestros propios razonamientos. Tomando la justicia que solo le pertenece a Dios. Debemos por tanto dejar todo en manos de Dios, hacer lo que es bueno y agradable a sus ojos, Romanos 12:19-21:

19 Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino, dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagare, dice el Señor. 20 Pero si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber, porque haciendo esto, carbones encendidos amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal. (LBLA)

Envidia

La envidia es el sentimiento mal sano en el individuo de querer poseer lo que otros poseen. También representa el descontento ante la alegría de otro o el bienestar ante el infortunio de otro. La envidia entonces no es solo el deseo de querer tener lo que otros puedan tener, sino además desear que el otro no tenga o posea ningún tipo de bien. Llevando con esto el deseo implícito de anhelar el mal ajeno. El Diccionario de la Real Academia Española, tiene para la envidia la siguiente definición:

1 Tristeza o pesar del bien ajeno. 2. Emulación, deseo de algo que no se posee.

Qué dice la Biblia sobre la Envidia y cómo vencerla

La palabra de Dios nos dice que la envidia trae consigo sentimientos de disconformidad, contrariedad, tristeza. Así como acciones de contiendas, discrepancias, desavenencias, etc. En Santiago 3:14-16, en la versión Traducción en lenguaje actual, se puede leer:

14 Pero si ustedes lo hacen todo por envidia o por celos, vivirán tristes y amargados; no tendrán nada de qué sentirse orgullosos, y faltarán a la verdad. 15 Porque esa sabiduría no viene de Dios, sino que es de este mundo y del demonio, 16 y produce celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad

El creyente muchas veces es tentado por la envidia al ver a otros ser tomados en cuenta para el servicio de la obra del Señor. Guardando en su corazón rencor al sentirse ignorados por los líderes de la iglesia. Esta es una forma del diablo de sembrar la semilla de la envidia, la discordia y los celos en el seno de la iglesia o cuerpo de Jesucristo.

Necesitamos como creyentes estar vigilantes y firmes en el Señor para no caer en el lazo del cazador. Debemos ver el crecimiento del hermano en la iglesia desde el amor de Dios, vernos a cada uno de nosotros como una parte del cuerpo de la iglesia. Y que si uno prospera el otro también lo hará en el tiempo de Dios. Esto solo se logra con la llenura del Espíritu Santo, de esta forma podremos gozarnos con los logros de los demás. En Romanos 12:15, nos dice la palabra como actuar entre hermanos:

15 Si alguno está alegre, alégrense con él; si alguno está triste, acompáñenlo en su tristeza (TLA)

Soberbia

La soberbia es la estima excesiva y el amor indebido por sí mismo. Es la búsqueda intensa de atención y honor al ego de la persona. Este pecado es considerado el mayor de todos los pecados capitales. Fue el pecado causante de la caída del querubín de Dios, el lucero convertido en satán. Quien en su gran acto de soberbia quiso ser semejante a Dios.

De igual forma la soberbia es el pecado más difícil de derribar, porque fácilmente se esconde detrás de la faceta de una falsa humildad. La soberbia es fuente de todos los demás pecados junto con los que se derivan de cada uno de ellos.

Qué dice la Biblia sobre la Soberbia y Cómo Vencerla

La Biblia nos dice claramente que Dios aborrece la soberbia o el orgullo. Nos indica además que el fruto de este pecado es la destrucción. Proverbios 16:18 (RVR 1960)

18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu

Es por tanto un pecado que acaba con amistades, familias y destruye nuestra comunión con Dios. La soberbia se vence con una actitud de humildad, de aprecio a los que nos rodean. Salmos 138:6 (PDT)

6 El SEÑOR ocupa el lugar más alto por encima de todos los demás, pero aun así, él nunca abandona a los humildes. Él siempre sabe lo que hacen los soberbios y se mantiene alejado de ellos

El mayor y excelso ejemplo de humildad para todos los hombres es Cristo Jesús. Él es el modelo a imitar, no solo para vencer el pecado de la soberbia sino el pecado en general. Te invitamos a leer aquí sobre Humildad significado bíblico.

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