El día de hoy vamos a hablar de la vida de Abraham, el cual es el segundo personaje de la Biblia más nombrado en el Antiguo Testamento, además de ser conocido como el “Amigo de Dios”.

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La vida de un siervo de Dios, que aprendió a vivir en fe y obediencia.

Vida de Abraham

Abraham es conocido por ser uno de los tres padres del pueblo judío, junto a su hijo y nieto, Isaac y Jacob respectivamente. Podemos encontrar toda su vida relatada en los libros del Antiguo Testamento específicamente en el libro de Génesis.

Según los textos históricos Abraham nació en Ur (actualmente Irak), entre los siglos XIX-XVIII a.C. Sin embargo, no se conoce más allá de esta información, ningún otro dato sobre su nacimiento, infancia, juventud o adultez.

Esto se debe a que aparece por primera vez en las escrituras, cuando él ya tenía una edad de 75 años.

La historia de la vida de Abraham inicia en Génesis 11: 26, en donde se comienza a hablar sobre los descendientes de Taré, padre de Abraham. En el verso 27 conocemos que tenía dos hermanos los cuales se llamaban: Nacor y Harán, no obstante, este último falleció previo a su padre, pero tuvo un hijo llamado Lot.

Seguidamente, en el verso 29, nos habla de que Abraham junto a su hermano Nacor se adjudicaron mujeres para ellos, las cuales fueron Sarai y Milca. Se hace la aclaratoria de que Sarai era estéril, hecho que marca la vida de Abraham posteriormente.

Ese pasaje culmina con la salida de Taré, Abraham, Lot y Sarai de Ur de Caldea, con destino a Canaán en Mesopotamia, pero asentándose en Harán.

Cabe destacar que, Taré corresponde a la décima generación luego de Noé, y que para la época era muy común llevar una vida nómada, por lo que las personas vivían en constante movimiento.

Además, su travesía coincide con los relatos históricos donde se habla de una época de gran migración de varios pueblos.

Llamado de Dios para Abraham

En el capítulo 12 de Génesis, podemos leer todo el relato en donde se lleva a cabo el llamado que Dios le hace a Abraham, mostrado a continuación:

1  Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

4 Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.

En este texto podemos ver que, primeramente Dios le da una orden y a la misma vez le hace promesas muy claras a Abraham.

Le ordena que se vaya de la tierra de su padre, dirigiéndose  a Canaán con la promesa de que lo va a bendecir durante todo su camino, que haga de ella una nación grande y que le iba a entregar una tierra que sería suya.

Suena un poco descabellado todo esto, pero lo que hace a Abraham un personaje tan resaltante es que a él no le importo su edad, ni la condición de su mujer, ni el desgaste físico que podía tener.  Él simplemente escuchó y obedeció la voz de Dios.

Entonces, podríamos decir que Abraham fue un hombre que caminó en fe, no le importó lo complicado que podía ser, ni salir de su zona de confort (que era la tierra de su padre).

¿Cuántas personas hubiésemos actuado como Abraham, dejar atrás a nuestras familias y simplemente irnos a un lugar que Dios nos dijo sin tener un plan, sin conocer nuestro destino o futuro?.

Además, para esa época la familia significaba todo, con el hecho de dejarla estabas poniendo en riesgo toda tu seguridad, aparte de que no era usual que los familiares vivieran a muchos kilómetros de distancia entre sí.

Otro punto del que no hay registro pero igual se supone debido a que no se conoce como fueron los primeros 75 años de la vida de Abraham, es que este venía de una cultura pagana.

Lo anterior  hace más sorprendente el hecho de que escuchará al Señor y se dejara guiar sin mirar hacia los lados, siendo un hombre de fe desde el mismo momento de su llamado.

El aspecto sobre la cultura pagana está basado las creencias de las personas que vivían en Ur, quienes adoraban a los dioses del Sol y la Luna en lo que se conocía como el «Antiguo Panteón de Dioses babilónicos».

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Abraham, junto a su esposa Sara y su hijo Isaac.

Promesa de que tendría un hijo

Pero la vida de fe de Abraham no solo se limitó a dejarse guiar hasta a otras tierras por parte de Dios, sino que también se puso a prueba en el capítulo 15, donde Dios le promete que tendría un hijo. Analicemos el siguiente verso:

4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Dios no solo le brinda una promesa a Abraham, sino que la misma se extiende a quien sería su hijo, diciéndole que las tierras que Dios le iba a dar, no serían heredadas por su sobrino, al contrario, estas serían herencia para un hijo que Él le daría.

En ese momento Abraham se pudo a ver burlado o pensado que esto era una locura, ya que su esposa Sarai era una mujer estéril y de avanzada edad. Sin embargo, en el verso 6, notamos que dice que él le creyó a Jehová, nuevamente Abraham nos da una lección de fe y obediencia.

Por su parte, en el capítulo 17, esta promesa es reafirmada contando Abraham con 99 años de edad. Es en este pasaje donde por primera vez el patriarca es llamado por este nombre, ya que su nombre original era Abram, como comprobaremos en los próximos versículos:

1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.

2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.

3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:

4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.

7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

8 Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Una vez más, Abraham nos da una muestra de fe, creyéndole a Jehová y confiando en el cumplimento de su palabra. Mientras vamos avanzando en las escrituras notamos que la que dudó en algún momento de que esta promesa se cumpliría fue Sarai, a quien Dios le cambio el nombre a Sara.

En el capítulo 18, donde Jehová les ratifica el nacimiento de Isaac, vemos que ella se burló de este hecho. Leámoslo a continuación:

10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él.

11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.

12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?

14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

Aunque Sara en algún momento dudó o sintió temor de la voz de Jehová y de las promesas que el mismo les había hecho, Dios les ratifica que iban a tener un hijo.

Esta promesa se ve cumplida en el capítulo 21, en donde se narra el nacimiento del tan esperado Isaac. Así Dios le cumplió a su siervo Abraham, y este nunca dudó de lo que Jehová haría en su vida.

Pasos de fe en la vida de Abraham

Unos pocos capítulos más adelante, la fe de Abraham se volvería a poner a prueba, en el momento en que Dios le pide que diera en sacrificio a su hijo.

Para la época era muy común sacrificar distintos animales y ofrecerlos en holocausto al Señor, por lo que en el capítulo 22, Dios demanda lo siguiente de Abraham:

1  Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.

2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.

3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.

Aunque no se tiene un registro de lo que pudo haber sentido en ese momento Abraham, Dios le estaba pidiendo que sacrificara a su único hijo, ese que esperaron por años y que había nacido de su esposa estéril con avanzada edad, fácilmente él se hubiese podido haber negado a tal solicitud.

Pero una vez más nos da una muestra de fe y confianza absoluta en el Señor, por lo que al día siguiente se levanta muy temprano y sale rumbo al lugar de holocausto junto a su joven hijo Isaac.

Al seguir el relato podemos ver que en el versículo 11, se le aparece un ángel, el cual le dice que no extienda su mano sobre el muchacho, presentándole un carnero para que haga el sacrificio.

Y en el verso 16, Jehová le dice que como no se rehusó a entregar a su único hijo, iba a bendecir y multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo y la arena del mar, siendo bendecidas todas las familias de la tierra gracias a él, por haber obedecido su voz.

Una prueba más de que el amor que tenía Abraham por Dios era incluso mayor que el que tenía por aquel hijo que había esperado por décadas.

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Abraham da en sacrificio a su hijo Isaac.

Pecados en la vida de Abraham

A pesar de ser un hombre que luego de su llamado se entregó por completo a servir al Señor y, a dejarse guiar por sus promesas en su vida, la Biblia se encarga de mostrarnos también sus vulnerabilidades y pecados.

En primer lugar, en los pasajes de Génesis 12:10-20 y en Génesis 20:1-18, vemos como mintió en dos oportunidades con respecto a su relación con  su esposa Sara, con la única intención de protegerse en tierras enemigas.

Sin embargo, también se observa que en ambas ocasiones Dios respalda la vida de Abraham, a pesar de haber demostrado tener poca fe en el momento.

Otro punto débil para Abraham y Sara fue la búsqueda de hijos, por lo tanto en Génesis 16:1-15, Sara le propone a Abraham que tuviera un hijo con su sierva Agar, propuesta que él aceptó. De esta unión nació Ismael, una vez más se ve un punto de debilidad y falta de fe por parte de Abraham.

A pesar de esto, Dios bendijo la vida de Ismael, no obstante, sus descendientes fueron y siguen siendo enemigos del pueblo Dios, lo que nos demuestra que no podemos intentar hacer las cosas a nuestras fuerzas, si Dios lo dijo lo va a cumplir.

Vida de fe de Abraham

La vida de Abraham desde su llamado hasta su muerte fue guiada por la fe, eso se vio reflejado hasta en la carta a los Romanos que escribe el apóstol Pablo.

Allí se le dedica un capítulo completo a hablar sobre la justificación por la fe y utiliza como ejemplo la vida de Abraham, ya que solo la fe que este tuvo en las promesas de Dios, lo hizo ser justo ante sus ojos.

También, Santiago usó la vida de Abraham para describir que la fe sin obras no existe, esto lo encontramos en Santiago 2:21, donde se describe que la fe no es solo de palabra, sino que nuestros actos deben mostrar obediencia y verdadera confianza en el Señor.

Igualmente, en la Biblia se muestra que la fe se tiene que desarrollar en cada uno de nosotros, el haber nacido en un hogar cristiano o tener unos padres afianzados en el evangelio, no implica que nuestra salvación sea segura.

El arrepentimiento es individual, las escrituras lo demuestran, no todos los descendientes de Abraham habrían sido llamados para salvación. Este es un aspecto a tomar en cuenta para tratar cada día de poder cultivar corazones que confíen y obedezcan al llamado del Señor.

Debemos tomar esto cómo un ejemplo de como caminar en fe y como ser obedientes, sabiendo que Dios nos puede escoger a cualquier para tener un propósito grande en Él.

En oportunidades nos va a llamar a sacudir, a movernos, a salir de nuestras burbujas, a entregarle sacrificios que consideramos imposibles, pero solo es para probar nuestra fe y si nuestros ojos están puestos en lo verdaderamente importante.

Porque aunque a veces creamos que Dios se encuentra en silencio, como lo pudo pensar Abraham por tantos años mientras esperaba el cumplimiento de la promesa que Dios hizo a su vida, en realidad Jehová está obrando.

Es así como en el momento correcto, en el tiempo de Dios, cada una de esas promesas se cumplieron. Tomemos su vida como un legado de fe que pueda perdurar en cada uno de nosotros.

Finalmente, la vida de Abraham es una muestra de cómo tener una comunicación activa y directa con Dios, así como en oportunidades se mantuvo en silencio y simplemente creyó, en otros momentos no dudó en hacerle cuestionamientos a Dios, como lo hace en Génesis 18 cuando intercede por Sodoma y Gomorra.

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