El río Vinalopó, a su paso por Elche, sigue siendo refugio para las tortugas autóctonas de agua dulce pese al deterioro que arrastra este curso fluvial. Los últimos datos del seguimiento desarrollado en 2025 por Acció Ecologista-Agró, a través del Projecte Emys, apuntan a una población estable de la especie Mauremys leprosa en este tramo del cauce.
Durante la última campaña se han censado 39 tortugas de agua ibéricas, lo que refuerza la idea de que el Vinalopó mantiene una comunidad autóctona significativa, aunque convive con la presencia de tortugas exóticas invasoras. El trabajo de campo se ha centrado en evaluar el estado de esta población, retirar especies alóctonas y recoger información útil para planificar nuevas acciones de conservación.
Un tramo de río degradado que conserva tortugas autóctonas
Con más de 80 kilómetros de recorrido, el río Vinalopó nace en Bocairent y cruza de norte a sur la provincia de Alicante hasta desembocar en las Salinas de Santa Pola. A pesar de que se trata de un río que mantiene agua todo el año, la presión urbanística, los vertidos y otros impactos humanos han provocado un deterioro notable del ecosistema fluvial, especialmente en los tramos urbanos como el de Elche.
En este contexto, el arranque del Projecte Emys en 2024 en el Baix Vinalopó respondió a la detección previa de tortugas autóctonas y a la elevada diversidad de fauna asociada al cauce. En aquella primera campaña se localizaron en torno a diez ejemplares de Mauremys leprosa, un dato que animó a continuar con el seguimiento científico al año siguiente para comprobar si la población se mantenía o incluso aumentaba.
Los resultados de 2025 confirman que el tramo ilicitano del Vinalopó todavía alberga vida autóctona de interés, a pesar de la degradación general del río. La continuidad de las tortugas ibéricas y la detección de otras especies típicas de ambientes acuáticos indican que, con una gestión adecuada, este cauce puede seguir siendo un corredor ecológico relevante en la provincia de Alicante.
El Vinalopó combina tramos muy humanizados con zonas donde la vegetación de ribera y las láminas de agua mantienen un cierto grado de naturalidad. Es precisamente en estos puntos donde el seguimiento de tortugas autóctonas cobra más sentido, al servir de indicador del estado de conservación del ecosistema y de la eficacia de las medidas de control de especies invasoras.
Para las entidades ecologistas implicadas, el hecho de que en un río tan presionado como el Vinalopó se conserven poblaciones estables de Mauremys leprosa refuerza la necesidad de seguir destinando recursos a su protección, tanto desde la administración como desde la ciencia ciudadana.

Cómo se ha desarrollado el seguimiento de las tortugas en 2025
La campaña de 2025 del Projecte Emys en el río Vinalopó se ha llevado a cabo entre los meses de mayo y octubre, replicando el esquema de trabajo aplicado en otros humedales valencianos. A diferencia del año anterior, en esta ocasión no se organizaron jornadas abiertas de voluntariado masivo, sino que se optó por consolidar un pequeño equipo fijo para garantizar una metodología homogénea.
Un grupo estable formado por cinco personas voluntarias se encargó de la prospección continuada del río en el término municipal de Elche. Estas personas se turnaron para realizar revisiones periódicas de las trampas flotantes, registrar los ejemplares capturados, anotar datos morfológicos y liberar en el mismo punto a las tortugas autóctonas identificadas en buen estado de salud.
El trabajo de campo se centró en las poblaciones de tortuga de agua ibérica (Mauremys leprosa), especie autóctona de la península ibérica que utiliza el río como hábitat para alimentarse, reproducirse y tomar el sol en las orillas o en estructuras flotantes. Cada captura suponía una nueva oportunidad para actualizar el censo y comprobar la evolución de los individuos ya marcados en campañas anteriores.
Este modelo de seguimiento continuado, basado en un equipo reducido y formado, ha permitido obtener datos más precisos y comparables entre 2024 y 2025. La experiencia de años previos en espacios como la Marjal d’Almenara ha demostrado que este tipo de organización facilita un control más fino de las poblaciones y una identificación rápida de posibles cambios en el equilibrio entre fauna autóctona e invasora.
Además del trabajo estricto de captura y recaptura, el equipo de voluntariado ha aprovechado las salidas al campo para documentar otros elementos de la biodiversidad del Vinalopó, identificar puntos especialmente degradados y transmitir a la organización ecologista posibles actuaciones futuras de restauración fluvial.
39 tortugas autóctonas registradas: composición de la población
El balance global de la campaña de 2025 es la localización y censo de 39 ejemplares de tortuga de agua autóctona en el río Vinalopó a su paso por Elche. Se trata exclusivamente de individuos pertenecientes a la especie Mauremys leprosa, conocida popularmente como tortuga de agua ibérica.
De esas 39 tortugas, 25 han sido catalogadas como nuevas capturas, es decir, ejemplares que no aparecían en los registros de 2024. Dentro de este grupo, se han identificado 19 machos y 6 hembras, lo que ofrece una primera aproximación a la estructura sexual de la población en este tramo del río.
El resto de la muestra, 14 individuos, corresponde a tortugas previamente marcadas en la campaña anterior, que han vuelto a ser capturadas y registradas, lo que permite seguir su evolución a lo largo del tiempo. En este conjunto, las noticias mencionan una mayoría clara de machos frente a un número más reducido de hembras, una diferencia que seguirá analizándose en futuras campañas.
Aunque los datos apuntan a un ligero desequilibrio entre sexos, la presencia combinada de ejemplares ya conocidos y de nuevas capturas sugiere que la población no solo se mantiene, sino que podría estar en un proceso de consolidación en el entorno del Vinalopó ilicitano. No obstante, la organización insiste en que será necesario acumular más años de seguimiento para confirmar la tendencia.
El hecho de que las tortugas recapturadas continúen presentes en el mismo tramo indica que el hábitat sigue siendo funcional para la especie, a pesar de las alteraciones. Esta información es especialmente útil de cara a planificar medidas de mejora del río, como la recuperación de vegetación de ribera, la reducción de vertidos o la creación de zonas de refugio y basking para los quelonios.

Otras especies del Vinalopó y capturas accidentales
El monitoreo de tortugas autóctonas en el río Vinalopó también ha permitido obtener datos sobre otras especies que comparten hábitat con Mauremys leprosa. Durante las revisiones de las dos trampas flotantes instaladas por el equipo se registraron varias capturas accidentales de fauna acuática autóctona.
Entre estas capturas destacan dos culebras de agua (Natrix maura), un ofidio asociado a medios húmedos, y una anguila europea (Anguilla anguilla), especie que en Europa se considera en declive y que está sujeta a medidas de protección. Todos estos ejemplares fueron identificados y liberados de inmediato en el mismo tramo del río, una vez comprobado su buen estado.
Estos registros, aunque secundarios respecto al objetivo principal del proyecto, aportan información relevante sobre la biodiversidad todavía presente en el Vinalopó. La coexistencia de tortugas autóctonas, culebras de agua y anguilas indica que el río mantiene una cierta complejidad ecológica, pese a la presión a la que está sometido.
La presencia de Anguilla anguilla, en particular, pone de manifiesto la importancia de los ríos mediterráneos para especies migratorias que dependen de la conexión entre los tramos continentales y el mar. En este sentido, la degradación de cauces, presas y otros obstáculos puede afectar tanto a las tortugas como a otros vertebrados acuáticos.
Para Acció Ecologista-Agró, la información reunida durante el seguimiento sirve como base para reclamar medidas integrales de mejora del estado ecológico del Vinalopó, que beneficien al conjunto de la fauna autóctona y refuercen la conectividad ecológica en la cuenca.
Retirada de tortugas exóticas invasoras en el Vinalopó
Uno de los pilares del trabajo del Projecte Emys en el río Vinalopó ha sido la detección y retirada de tortugas exóticas invasoras, introducidas principalmente a través del abandono de mascotas y sueltas locales. Estas especies compiten con Mauremys leprosa por alimento, espacio y lugares de puesta, y pueden transmitir enfermedades.
Durante la campaña de 2025 se capturaron nueve tortugas no autóctonas, todas ellas retiradas del medio natural para evitar su impacto sobre la fauna ibérica. La mayoría de los ejemplares detectados, un total de ocho tortugas, pertenecían a la especie Trachemys scripta, conocida popularmente como tortuga de Florida y ampliamente considerada invasora en Europa.
Junto a ellas se registró también una falsa tortuga mapa (Graptemys pseudogeographica), otro quelonio de origen norteamericano que llega a los ríos y embalses europeos casi siempre a través de la liberación irresponsable por parte de particulares. Este tipo de introducciones, aunque se produzcan de forma aislada, pueden generar problemas significativos si los individuos se reproducen y establecen poblaciones estables.
Todos los animales exóticos detectados fueron trasladados al Centro de Recuperación de Fauna de Santa Faz, instalación especializada en la atención y gestión de fauna silvestre en la provincia de Alicante. Desde allí se determina su destino final de acuerdo con la normativa sobre especies invasoras y bienestar animal.
Los datos recopilados indican que, en este tramo del Vinalopó, las poblaciones de tortugas invasoras siguen siendo inferiores a las de la especie autóctona. Aun así, las entidades conservacionistas insisten en la importancia de mantener un seguimiento constante y de continuar con las capturas para evitar que, a medio plazo, la situación se revierta y sean las invasoras las que dominen el ecosistema.
Apoyo institucional, ciencia ciudadana y futuro del Projecte Emys
El seguimiento de tortugas autóctonas en el río Vinalopó se enmarca en una iniciativa de ciencia ciudadana promovida por Acció Ecologista-Agró, que cuenta con el respaldo de la Generalitat Valenciana y el apoyo financiero de Caixa Popular. Ambas entidades vienen colaborando con el proyecto desde sus primeras ediciones, reforzando así la continuidad del trabajo en distintos puntos del territorio valenciano.
En la comarca del Baix Vinalopó, el proyecto se ha consolidado como un ejemplo de participación ambiental, donde personas voluntarias se forman en técnicas de muestreo, aprenden a identificar especies y contribuyen a recopilar datos útiles para la gestión de la biodiversidad. La campaña de 2025 ha puesto el foco en la continuidad más que en la difusión masiva, apostando por un equipo reducido pero constante.
Desde la organización ecologista se ha subrayado en repetidas ocasiones la implicación del voluntariado, sin la cual no sería posible mantener una prospección tan prolongada en el tiempo. El compromiso de estas personas permite sumar esfuerzos al trabajo de la administración pública y de los equipos técnicos que, de otro modo, tendrían más dificultades para abarcar todos los tramos de interés.
De cara al futuro inmediato, Acció Ecologista-Agró ha confirmado que el Projecte Emys regresará al río Vinalopó en 2026 para continuar con el seguimiento de las poblaciones de Mauremys leprosa y el control de tortugas invasoras. El objetivo es acumular series de datos más largas que permitan detectar tendencias claras en la evolución de la especie autóctona.
Las personas interesadas en recibir información o en participar en las próximas campañas pueden ponerse en contacto con la organización a través del correo electrónico projecteemys@gmail.com. La idea es seguir sumando perfiles con sensibilidad ambiental que contribuyan a mantener vivo este proyecto en el tramo ilicitano del Vinalopó.
Lo que está ocurriendo en el río Vinalopó muestra que, incluso en un cauce muy intervenido, la fauna autóctona puede resistir si se acompaña de seguimiento, retirada de invasoras y apoyo social e institucional. La combinación de datos científicos, voluntariado y coordinación con las administraciones está permitiendo que la tortuga de agua ibérica conserve un hueco en este río alicantino, al tiempo que se sientan las bases para mejorar su hábitat y reducir la presión de especies exóticas en los próximos años.