Barcelona vuelve a prepararse para recibir a miles de profesionales y compañías tecnológicas con motivo del Mobile World Congress, una cita que, dos décadas después de su aterrizaje en la ciudad, sigue marcando el pulso de la conectividad y de la innovación digital a escala global. Durante varios días, la capital catalana se transforma en un gran escaparate donde se presentan nuevos dispositivos, soluciones de red y avances en inteligencia artificial.
El congreso, organizado por la GSMA, se celebrará de nuevo en el recinto de Fira Barcelona Gran Via, en L’Hospitalet de Llobregat, un complejo ferial pensado para acoger eventos de gran formato. Allí se darán cita fabricantes, operadores, startups, inversores e instituciones públicas para debatir sobre el futuro de la industria móvil y de la transformación digital, con especial atención al papel de Europa y de España en ese mapa tecnológico.
Fechas, horarios y acreditaciones del MWC en Barcelona
La próxima edición del Mobile World Congress tendrá lugar del 2 al 5 de marzo de 2026 en Fira Gran Via. Durante esos cuatro días, las áreas de exposición abrirán a primera hora de la mañana, en torno a las 8.30 h, y cerrarán a las 19.00 h de lunes a miércoles, mientras que el jueves, como ya es costumbre en la última jornada, la actividad se reducirá y el recinto echará el cierre a primera hora de la tarde, sobre las 16.00 h.
Para acceder al congreso es obligatorio registrarse de forma online y validar la identidad antes del evento, ya que el pase es fundamentalmente digital. La GSMA ofrece distintos tipos de acreditaciones en función del perfil profesional y del nivel de acceso a conferencias y zonas reservadas, lo que condiciona en buena medida el precio de la entrada.
Las entradas se adquieren exclusivamente por internet y se agrupan en varias categorías. El pase más básico, el Exhibition Pass, se sitúa en el entorno de los 899 euros y da acceso a la zona expositiva. Por encima se sitúa el Leaders Conference Pass, que ronda los 2.199 euros e incluye sesiones de alto nivel y espacios de networking. En el escalón superior se encuentra el VIP Pass, que puede alcanzar aproximadamente los 4.999 euros y está orientado a perfiles ejecutivos con acceso prioritario y servicios adicionales.
En paralelo al congreso principal se celebran eventos complementarios que requieren inscripciones específicas, como el 4YFN, centrado en startups, o espacios temáticos donde se abordan cuestiones como el talento digital, el deporte o la movilidad del futuro. Estos encuentros amplían el foco del MWC y refuerzan el papel de Barcelona como polo de innovación europea.
Cómo llegar a Fira Gran Via y moverse durante el congreso
La organización y las administraciones locales insisten en que la mejor forma de llegar al MWC es el transporte público, tanto por razones de movilidad como de sostenibilidad. Durante los días del evento se espera un notable incremento del tráfico en el entorno de Fira Gran Via, por lo que el coche privado queda, en general, como opción secundaria.
El recinto ferial está muy bien conectado con el resto del área metropolitana. El metro, los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y varias líneas de autobús urbano llegan hasta las puertas del congreso. Las estaciones de Europa | Fira (FGC y L9 Sud) y Fira (L9 Sud) funcionan como principales accesos, con señalización especial durante la feria para facilitar la orientación.
Una de las formas más directas de enlazar el congreso con el centro de la ciudad es utilizar la línea 3 de metro hasta Plaça Espanya y allí hacer transbordo con los FGC en dirección a Europa | Fira. Para quienes llegan desde otros puntos del área metropolitana, el abanico de combinaciones incluye autobuses urbanos y metro, con tiempos de viaje que dependen del tráfico y de la franja horaria.
Desde el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, la opción preferente es la línea L9 Sud del metro, que conecta directamente las terminales con las estaciones Fira y Europa | Fira en pocos minutos. Esta conexión permite a los visitantes internacionales desplazarse del avión al recinto sin necesidad de transbordos complejos, algo especialmente útil en horas punta de congreso.
Refuerzo de metro, autobuses y lanzaderas especiales
Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y el resto de operadores del sistema metropolitano ponen en marcha un plan especial de movilidad durante el MWC para absorber el incremento puntual de viajeros. Esto se traduce en más trenes, más personal y más servicio en las líneas con mayor demanda.
La L9 Sud del metro incrementa la frecuencia entre las estaciones de Collblanc y Fira en las horas de mayor afluencia, con intervalos cercanos a los dos minutos, de manera que los asistentes puedan acceder y salir del recinto con fluidez. Además de las estaciones Fira y Europa | Fira, se recomienda valorar la parada de Foc (L10 Sud), desde donde se puede llegar andando a la entrada norte de Fira Gran Via en unos seis minutos.
Además del refuerzo de trenes, TMB incrementa la presencia de personal de atención al usuario, seguridad y limpieza en las estaciones críticas, incluidas las líneas automáticas y la L1, para gestionar el flujo de visitantes y resolver dudas sobre rutas y transbordos. Durante estos días, la señalización vinculada al congreso se refuerza en las estaciones de L9/L10 Sud, en conexiones con L1, L3 y L5, y en puntos neurálgicos como la estación de Espanya.
En superficie, varias líneas de autobús metropolitano acercan al recinto, con especial protagonismo de la H12, la V1, la 46 y la 65, que tienen parada en plaza Europa o en las inmediaciones de Gran Via. Estos servicios suelen recibir también un refuerzo de expediciones para adaptarse al incremento de demanda, aunque se recomienda consultar los avisos de servicio en la web de TMB.
La propia organización del MWC contrata cada año un servicio de buses lanzadera gratuitos y 100 % eléctricos que conectan plaza Espanya con los pabellones de Fira Gran Via. En las primeras jornadas (2, 3 y 4 de marzo), estos vehículos operan aproximadamente de 7.00 a 21.00 h con frecuencias de entre cinco y seis minutos. El último día del congreso, el 5 de marzo, la lanzadera funciona de 7.00 a 16.00 h con intervalos algo más amplios, en torno a los 11-12 minutos.
Acceso en coche, taxi y otras alternativas de movilidad
Aunque el transporte público es claramente la opción más recomendable, muchos asistentes siguen optando por el vehículo privado o por servicios de taxi y vehículos con conductor. Fira Gran Via dispone de aparcamientos de pago, pero las plazas pueden resultar escasas en las franjas de mayor afluencia, por lo que se aconseja llegar con antelación o valorar parkings alternativos en el entorno de plaza Europa.
Los taxis y los servicios de VTC operan con normalidad durante el congreso, si bien en las horas punta es habitual encontrar colas y tiempos de espera superiores a los de un día corriente. En este contexto, puede ser útil combinar el taxi con tramos de metro o FGC para evitar los puntos de mayor congestión.
Para quienes se alojan en barrios relativamente próximos, la bicicleta se plantea como una alternativa interesante, apoyada en la red de carriles bici de Barcelona y en los servicios de bicicleta compartida. Eso sí, conviene revisar con antelación los puntos de anclaje más cercanos al recinto y tener en cuenta las restricciones temporales de tráfico en el entorno del congreso.
Las instituciones públicas insisten en que eventos de este tamaño suponen un reto logístico considerable para la ciudad. La combinación de planificación previa, uso intensivo del transporte colectivo y seguimiento de la información oficial es clave para minimizar incidencias y evitar pérdidas de tiempo innecesarias en desplazamientos.
Un congreso que marca la agenda tecnológica global
El MWC está considerado el principal encuentro mundial de la industria móvil y de la conectividad. Su peso no se limita al lanzamiento de nuevos teléfonos o gadgets: también funciona como foro donde reguladores, empresas y expertos analizan el rumbo de la economía digital, desde la soberanía de los datos hasta la sostenibilidad de las redes.
En esta edición, el congreso pone el acento en la inteligencia artificial, la evolución del 5G y el horizonte del 6G, además de tecnologías emergentes como la robótica avanzada, el internet de las cosas (IoT) y las redes espaciales. El objetivo es explorar cómo estos avances se integran en la vida cotidiana, en los servicios públicos y en los procesos industriales.
La GSMA estima que la cita reunirá a más de 100.000 profesionales procedentes de unos 200 países, entre operadores, fabricantes de dispositivos, proveedores de infraestructura, desarrolladores y representantes institucionales. La dimensión internacional del congreso refuerza el papel de Barcelona como nodo clave en la red global de innovación.
Junto al programa principal, orientado a la conectividad y los servicios móviles, se celebran espacios temáticos como 4YFN, centrado en startups y emprendimiento; Talent Arena, que pone el foco en el talento digital; o Sports Tomorrow, que explora la intersección entre tecnología y deporte. Además, el recinto acoge propuestas inmersivas como la experiencia sobre “el aeropuerto del futuro”, donde se plantean escenarios de movilidad aérea fuertemente digitalizada.
Para Barcelona y su área metropolitana, el MWC supone también un impulso económico notable, con un impacto directo en alojamiento, restauración, transporte y servicios. Informes de la propia GSMA y de instituciones europeas subrayan que la feria genera miles de empleos temporales y consolida a la ciudad como referente en la estrategia digital del continente.
La presencia institucional y el papel de España y Europa
El peso del Mobile World Congress se refleja también en la amplia presencia institucional que acompaña a cada edición. La cena oficial de bienvenida, celebrada en un espacio emblemático como el Museo Nacional de Arte de Cataluña, marca tradicionalmente el arranque formal del congreso y reúne a una nutrida representación política y empresarial.
En este acto participan representantes del Gobierno de España, de la Generalitat de Cataluña, del Ayuntamiento de Barcelona y de organizaciones internacionales como la OCDE, además de la cúpula directiva de la GSMA y ejecutivos de las principales multinacionales tecnológicas. Este encuentro sirve para escenificar el apoyo de las instituciones al evento y para reforzar el posicionamiento de España y de Barcelona como plataformas de la transformación digital.
Durante la cena se suceden los discursos de las autoridades locales y de la GSMA, así como piezas audiovisuales que recuerdan la trayectoria del congreso. El vigésimo aniversario de su llegada a Barcelona se ha aprovechado para repasar la evolución de la feria y su impacto en la ciudad.
En ese contexto, se pronuncian mensajes que subrayan la necesidad de que la innovación tecnológica vaya acompañada de responsabilidad: la inteligencia artificial y las nuevas redes deben estar al servicio del bien común, reforzar las libertades y no limitar derechos. Este enfoque enlaza con los debates europeos sobre regulación, ética de la IA y protección de datos.
La velada incluye también la entrega de reconocimientos como el “GSMA Chairman Award” y el “Lifetime Achievement Award”, con los que se distingue a figuras clave del sector de las telecomunicaciones y de la cooperación internacional, poniendo de relieve la dimensión social y global que rodea a la industria móvil.
De Cannes a Gran Via: 20 años de MWC en Barcelona
La historia del Mobile World Congress en Barcelona arranca en 2006, cuando el antiguo 3GSM World Congress se traslada desde Cannes al recinto de Montjuïc. Aquella primera edición supuso un salto de escala para un evento que ya apuntaba maneras, pero que todavía giraba en torno a los terminales de gama alta y a las primeras experiencias de internet móvil.
En los primeros años en la ciudad, hasta aproximadamente 2009, el foco estaba puesto en los teléfonos premium, en el despegue de las redes 3G y en los primeros smartphones modernos. Poco después, la irrupción de Android y de las tiendas de aplicaciones cambió por completo la forma de entender el móvil, que dejó de ser un simple dispositivo de comunicación para convertirse en una plataforma de servicios.
A partir de 2010, las tablets empezaron a ganar protagonismo en el congreso, con prototipos basados en Android que llegaban poco después de la aparición del iPad. En 2011 se vivió el primer gran auge de estos dispositivos, con fabricantes compitiendo por hacerse un hueco en un nuevo segmento de mercado.
El crecimiento fue tal que, en 2013, el congreso se trasladó al nuevo recinto de Gran Via, con pabellones más amplios y mejor conectados, capaces de acoger un número creciente de expositores y visitantes. Ese cambio de ubicación coincidió con la llegada de los primeros productos del llamado Internet de las cosas, como pulseras cuantificadoras, sensores de uso doméstico y soluciones básicas de hogar conectado.
Un año más tarde, en 2014, nació 4YFN, la plataforma que acercó aún más el MWC al ecosistema emprendedor y que ha contribuido a consolidar a Barcelona como ciudad de startups. Para muchos proyectos emergentes europeos, este espacio se ha convertido en un escaparate clave para conseguir visibilidad, financiación y socios tecnológicos.
Del smartphone al ecosistema conectado
Durante la década posterior al traslado a Gran Via, el recinto fue testigo del boom de las aplicaciones móviles, la generalización del 4G, la llegada de procesadores cada vez más potentes, la irrupción de la realidad virtual de consumo y la expansión de la biometría en los dispositivos.
Paralelamente, el Internet de las cosas extendió el alcance del MWC más allá del smartphone. Empezaron a multiplicarse los gadgets conectados para el hogar, como bombillas inteligentes, termostatos regulables a distancia y asistentes de voz, junto con las primeras soluciones de coche conectado y proyectos de ciudad inteligente.
En este periodo también se afianzó la idea de la Industria 4.0, con fábricas y entornos logísticos que incorporaban sensores, robots y redes de alta capacidad para optimizar la producción y el mantenimiento. Barcelona se convirtió así en una ventana donde observar cómo las redes móviles iban transformando no solo el ocio o la comunicación, sino también la economía real.
En 2019, el evento adoptó la denominación oficial de MWC Barcelona y alcanzó un récord histórico de unos 109.000 asistentes, en una edición marcada por la llegada de los primeros teléfonos 5G y de los dispositivos plegables. Aquella cita confirmó que la feria se había consolidado como la gran referencia mundial de la industria.
El paréntesis provocado por la pandemia de 2020, con la cancelación del congreso, y la posterior edición híbrida de 2021 obligaron a replantear formatos y protocolos. Sin embargo, el retorno progresivo a la normalidad vino acompañado de un nuevo impulso a la nube, a la inteligencia artificial y a la conectividad total, reforzando la vocación de Barcelona como “capital mundial del móvil”.
La IQ Era: una nueva etapa para la inteligencia y la conectividad
La edición de 2026 se presenta bajo el lema The IQ Era, un concepto que apunta a una etapa en la que la combinación de capacidades humanas y tecnología avanzada se convierte en motor de innovación económica y social. No se trata solo de disponer de más potencia de cómputo, sino de integrar la inteligencia en cada capa de la infraestructura digital.
Uno de los ejes de esta nueva fase es la consolidación de las redes 5G y la preparación del salto hacia el 6G, previsto para la próxima década. En España, la cobertura 5G alcanza ya a gran parte de la población, lo que abre la puerta a servicios que requieren altas velocidades de transmisión, baja latencia y gran fiabilidad.
La siguiente generación de redes, el 6G, promete ir un paso más allá, integrando de forma nativa la inteligencia artificial en el propio entramado de comunicaciones. Este enfoque permitiría gestionar de manera autónoma el tráfico de datos, priorizar servicios críticos y adaptar dinámicamente la red a las necesidades del momento.
El concepto de conectividad híbrida también gana peso, con alianzas entre operadores para combinar redes terrestres y satelitales y así llevar internet a zonas remotas donde la infraestructura tradicional resulta poco viable. Esta visión encaja con las estrategias europeas para reducir la brecha digital y garantizar el acceso a la red en todo el territorio.
En paralelo, el MWC aborda el desafío de la resiliencia ante el cambio climático y otras crisis
Del smartphone al «intelligent phone» y la IA en el dispositivo
Otro de los grandes cambios que se perciben en esta edición es la transición desde el smartphone convencional hacia lo que muchas compañías denominan ya “intelligent phone”. La clave está en que la inteligencia artificial deja de depender en exclusiva de la nube y pasa a ejecutarse de forma local en el propio dispositivo.
Los nuevos teléfonos integran procesadores especializados capaces de realizar tareas de IA en el propio chip, aprender de los hábitos del usuario y tomar decisiones de forma más autónoma. Esto puede traducirse en cámaras que ajustan la escena con mayor precisión, asistentes que anticipan necesidades o sistemas que optimizan el rendimiento y el consumo energético en tiempo real.
Fabricantes de referencia en Europa, como Samsung, presentan su visión de una inteligencia artificial proactiva aplicada a la serie Galaxy y a todo su ecosistema de productos, desde wearables hasta dispositivos de realidad extendida. La idea es que los distintos aparatos del día a día se comuniquen entre sí y actúen como un entorno coordinado, más que como dispositivos aislados.
El congreso también deja espacio a propuestas más disruptivas en el campo del hardware y la miniaturización. Marcas como Honor han mostrado procesadores de tamaño muy reducido con un gran énfasis en la eficiencia energética, además de experimentar con conceptos como el Robot Phone, un prototipo de teléfono con brazo robótico integrado pensado para creadores de contenido.
Este tipo de innovaciones ilustran una tendencia clara: el hardware sigue avanzando, pero la verdadera diferenciación se produce cada vez más en el software y en las capacidades de IA que se activan sobre esa base física. El resultado es un ecosistema en el que la experiencia del usuario importa tanto o más que las especificaciones técnicas brutas.
Nuevas interfaces y la llegada de los robots humanoides
Las formas de interacción con la tecnología también están cambiando. Más allá de las pantallas tradicionales, los fabricantes experimentan con paneles holográficos, pantallas 3D sin gafas y sistemas de visualización inmersiva que buscan reforzar la sensación de presencia sin necesidad de accesorios voluminosos.
Los dispositivos plegables, que hace unos años eran una rareza, se consolidan como una opción más en el catálogo de varios fabricantes, mientras que surgen propuestas híbridas que mezclan funciones de smartphone y tablet en formatos cada vez más ligeros. La inteligencia artificial se encarga de adaptar la interfaz y el contenido según el modo de uso.
En los pasillos del MWC, los robots humanoides se han convertido en una de las atracciones más visibles para los asistentes, pero su presencia ya no es únicamente testimonial. La integración de sistemas avanzados de visión, comprensión del lenguaje y movimiento controlado apunta a usos futuros en atención al público, logística, sanidad o cuidado de personas mayores.
La combinación de conectividad de baja latencia, computación en la nube y capacidades de IA locales abre el camino a robots capaces de recibir instrucciones complejas, operar de forma relativamente autónoma y coordinarse con otros sistemas, lo que plantea nuevas cuestiones sobre seguridad, ética y regulación.
Este avance en interfaces y robótica entronca con una idea de fondo: el ecosistema digital ya no se limita al teléfono que llevamos en el bolsillo, sino que se extiende a vehículos, infraestructuras, edificios y entornos urbanos que interactúan en tiempo real con personas y con otros dispositivos.
Europa, la soberanía digital y la industria de redes
En el ámbito de las infraestructuras, algunas de las grandes compañías de chips y de redes aprovechan el MWC para detallar su visión sobre la arquitectura que hará posible el despliegue del 6G y de la próxima generación de servicios. Empresas como Qualcomm, Ericsson o fabricantes de procesadores de alto rendimiento muestran sus avances en computación acelerada y redes definidas por software.
Para la Unión Europea, estos debates encajan en la estrategia de soberanía digital y autonomía tecnológica, que implica reducir la dependencia de proveedores externos en componentes críticos, reforzar la ciberseguridad de las redes y garantizar que los datos se gestionen con altos estándares de privacidad.
En este contexto, compañías europeas y españolas presentan soluciones que pretenden conjugar competitividad económica y control sobre la tecnología. Operadoras como Telefónica muestran pilotos de redes avanzadas y aplicaciones concretas, como proyectos para la recogida de residuos y microplásticos mediante drones conectados o el uso de sistemas autónomos para la prevención de incendios apoyados en IA y 5G.
Otras empresas tecnológicas de la región, como Indra Group, ponen el foco en las llamadas tecnologías críticas y en el desarrollo de una inteligencia soberana europea, que permita a los Estados y a las instituciones mantener el control sobre infraestructuras clave y datos estratégicos.
Todas estas iniciativas se insertan en un debate más amplio sobre la regulación del sector, desde la gestión del espectro radioeléctrico hasta las obligaciones de interoperabilidad de servicios, pasando por los marcos normativos específicos para la inteligencia artificial y la protección de la privacidad.
Un punto de encuentro empresarial y de networking global
Más allá de las grandes keynotes y de la exposición, el Mobile World Congress funciona como un gran punto de encuentro para startups, inversores y corporaciones. Muchos acuerdos comerciales, alianzas estratégicas y pruebas de concepto se cierran o se inician en los pasillos del recinto, en reuniones programadas o en encuentros informales.
El espacio 4YFN se ha consolidado como el gran escaparate europeo para empresas emergentes del ámbito digital. Allí, proyectos de toda Europa y de otras regiones del mundo buscan visibilidad y financiación ante fondos de inversión, aceleradoras y socios industriales, con Barcelona como telón de fondo.
La ciudad también se llena de eventos paralelos, presentaciones privadas y actos institucionales que aprovechan la concentración de talento y decisión en un mismo lugar. Hoteles, centros de negocios y espacios culturales se convierten en sedes improvisadas de reuniones y demostraciones tecnológicas.
Para muchas empresas españolas y europeas, el MWC supone una oportunidad única para mostrar capacidades, buscar socios internacionales y posicionarse en nuevos mercados, especialmente en ámbitos como la ciberseguridad, la analítica de datos, la industria 4.0 o la movilidad inteligente.
Esta intensa actividad refuerza la necesidad de una buena planificación logística por parte de los asistentes: reservar alojamiento con antelación, organizar la agenda de reuniones y prever tiempos de desplazamiento dentro y fuera del recinto se ha convertido casi en una disciplina en sí misma para sacar partido a la semana del congreso.
Tras dos décadas de trayectoria en Barcelona, el Mobile World Congress sigue siendo mucho más que una feria de telefonía: es un termómetro de hacia dónde se encamina la sociedad digital, un escaparate de tecnologías que marcarán el día a día de ciudadanos y empresas, y un motor económico y de proyección internacional para la capital catalana y para Europa. Con la mirada puesta en la inteligencia artificial, las redes avanzadas y la resiliencia de las infraestructuras, la ciudad se prepara de nuevo para convertirse, durante unos días, en el epicentro mundial de la conectividad.