Los tipos de risa y su significado: un medio de adaptación social

La risa -esa expresión amable en el rostro que todos visualizamos con sólo evocar la palabra- es algo que todos creemos conocer muy bien. Sin embargo, detrás de esta expresión hay cantidad de causas emocionales, sociales, psicológicas e incluso patológicas que la promueven. Además no es exclusiva de los seres humanos, también se observa en otros animales como los chimpancés, los perros e incluso las ratas.

La risa es una respuesta fisiológica a estímulos externos e internos que provocan una emoción, que no necesariamente tiene que ser la felicidad. Existen otros muchos motivos por los que reír, así que en este artículo te explicaremos por qué reímos y cuáles son los tipos de risa y su significado.

¿Qué es la risa?

La risa es una respuesta fisiológica desencadenada por estímulos externos e internos que provocan una emoción. Esa emoción o energía requiere ser liberada por el organismo y la ”fuga” se produce a través de la risa.

Se trata de una expresión facial facilitada por la musculatura del rostro, donde están implicados cantidad de movimientos y los más notorios son los de la boca, mejillas y ojos. Supone la emisión de una serie de sonidos consecutivos del mismo tono que se repite cada 210 milisegundos.

Altera el sistema respiratorio (entrecortando la respiración) y cuando la risa es sincera también puede alterar el sistema  gastrointestinal (la famosa expresión de “me duele la barriga de reírme”), produciéndose enrojecimiento de las mejillas y lagrimeo en los ojos, todo ello gobernado por el sistema nervioso autónomo.

Áreas cerebrales implicadas en la risa

La risa- como toda respuesta fisiológica- es un fenómeno complejo, a pesar de que la experimentemos como algo sencillo y espontáneo. Supone la activación de numerosas áreas cerebrales, la alteración del sistema respiratorio y gastrointestinal ya mencionadas, y va acompañado de la liberación de diferentes hormonas.

Las vías neurológicas que se activan durante la risa son diferentes en función al tipo de risa que tenga lugar. En líneas generales, podemos de decir que hay tres áreas cerebrales principales implicadas en la emisión de la risa: el área de Wernicke, el sistema de recompensa y la corteza prefrontal. La interconexión de estas áreas requiere la participación de otras regiones, como el hipocampo, los ganglios basales y el Núcleo Accumbens.

  • El área de Wernicke es el área principal para la comprensión del lenguaje, cuya activación es fundamental en las interacciones sociales, que serán- entre otros- los escenarios que promueven la risa.
  • El área prefrontal está implicada en la toma de decisiones y en la inhibición voluntaria de algunas respuestas, como por ejemplo, evitar reírse en contextos sociales inadecuados.
  • El hipocampo es necesario para recurrir a la memoria biográfica que nos hará vincular un recuerdo al estímulo recibido y “decidir” si es gracioso o no.
  • Y los ganglios basales y Núcleo Accumbens son regiones del sistema límbico que está implicado en el procesamiento y generación de emociones, fundamentales para la evocación de la alegría, el asco, etc. que desencadenaría la risa (porque también se puede reír por asco o repulsión como veremos en las siguientes líneas).
  • El sistema de recompensa -como dice su nombre- es un conjunto de regiones implicadas en la generación de una respuesta satisfactoria  ante un estímulo que el cerebro evalúa como recompensa de una necesidad o anhelo, por lo que se genera una sensación de bienestar o plenitud. Se activa tanto por necesidades fisiológicas (como comer, orinar, etc.) como emocionales (un estímulo gracioso que nos provoca la risa, por ejemplo) y en todos los casos esa sensación de satisfacción y bienestar está provocada por las hormonas que se liberan a consecuencia de la puesta en marcha de este sistema, que son: la dopamina, endorfinas y oxitocina.

Otros animales no humanos también se ríen

Has leído bien, la risa no es una respuesta exclusiva de los seres humanos. Se ha visto que otros animales de facultades sociales evolucionadas también se ríen, como los chimpancés, los perros o las ratas. Todos tenemos en el imaginario colectivo un recuerdo de estos animales con una risa en sus comisuras enseñando los dientes que, a veces, resultan  un tanto cómicas y circulan por las redes multitud de memes de estos animales “risueños”.

Cabe notar que en los animales la risa no siempre es manifestación de cordialidad o alegría, en algunos casos (y esto se ha visto muy vienen primates) reír mostrando los dientes es un signo de agresividad y marcaje del territorio. En cualquier caso-incluido los humanos- la risa actúa como “pegamento social” al ser un medio de comunicación entre los individuos que modula las dinámicas sociales.

Beneficios la risa

La risa mejora la salud, no hay duda. Los estudios demuestran que reírse (de verdad) mejora el sistema inmunitario y alarga la vida. Respecto a esto último hay algunas controversias, pero lo que está claro es que si reír mejora la salud, es muy probable que vivamos más años y con mejor calidad de vida.

De hecho, la risa es utilizada como instrumento terapéutico y se emplea la risoterapia en determinados contextos clínicos para mejorar la salud de los pacientes. Lo vemos en las unidades oncológicas infantiles animadas frecuentemente por actuaciones de payasos, en los centros de mayores, etc. la risa induce un estado de ánimo optimista que alivia la tensión y hace que los dramas sean menos dramas, valga la redundancia.

Se ha visto que ayuda a combatir la ansiedad y la depresión, previene enfermedades cardiovasculares, mejora la circulación sanguínea, activa el cerebro y mejora la relación con los demás y con uno mismo.

La risa tiene una función eminentemente social

Tanto en humanos como en otros animales, la risa cumple una función principal y es la de actuar como agente facilitador de las relaciones sociales. Por lo tanto, la risa, ha llegado evolutivamente hasta nuestros días porque supone un mecanismo de adaptación social.

Constituye un medio de comunicación para transmitir simpatía, antipatía u odio, así como generar atracción sexual. Existen pues muchos tipos de risa con diferentes funciones según el contexto y es por ello por lo que a continuación te detallaremos los tipos de risa y su significado

Los tipos de risa y su significado

A continuación veremos que la risa puede estar provocada por estímulos positivos, adversos, puede ser instrumental (con un propósito) e incluso ser la consecuencia de una patología subyacente.

Risa de la barriga o sincera

Se considera el tipo más honesto de risa. También es el más difícil de experimentar, pues se necesita de un estímulo verdaderamente hilarante para arrancar a reír desde el estómago y jadeando en busca de aire, que es lo que caracteriza a este tipo de risa. Al ser fruto de una respuesta emocional positiva, tiene múltiples beneficios para la salud.

Carcajadas

Es la manifestación más ruidosa de la risa sincera. Es un “romperse a reír” porque un estímulo nos ha “tocado emocionalmente” de una forma muy intensa. La sonoridad de esta risa se debe a que al reír exhalamos o succionamos por la nariz. La experimentan alrededor del 25% de las mujeres y del 33% de los hombres.

Risa fatua

Es una risa vacía que surge fuera de contexto  y sin estímulo que la provoque. Es  infantil y superficial, y a menudo inapropiada. La acompaña un comportamiento característico basado en encoger los hombros, taparse la boca y tratar de esconderse. Lo manifiestan personas con daño cerebral o psicosis aguda.

Risa de etiqueta o social

Es una risa que actúa como mecanismo de adaptación social. Surge en contextos laborales o de amistades en los que la risa actúa como agente reforzador de las relaciones, no como repuesta a algo gracioso. Simplemente es una risa para encajar en el grupo social.

Risa contagiosa

Las emociones se contagian y por ende la risa también. Las neuronas espejos responderían este fenómeno social por el cual se perpetúa una risa en un grupo a partir de una risa inicial que la desencadena. Nos da risa ver a alguien reírse, todos lo hemos experimentado.

Risa incontrolable

Es una risa que surge de manera incontrolable en la persona que la emite, de manera que una vez iniciada, ésta no puede parar. Aumenta en intensidad gradualmente y conduce a una forma extraña de “síncope situacional”.

Risa para aliviar el estrés

Se inicia de manera espontánea como lo hace la risa de barriga pero no responde a un estímulo gracioso sino a una situación de estrés. En psicología a esto se le conoce como “alivio cómico” y la función en este caso es clara: aliviar la tensión del organismo ante la adversidad experimentada.

Risa nerviosa

Surge por la misma razón que la anterior, sólo que es una risa más incontrolada. Responde a episodios de ansiedad y supone un intento de nuestro inconsciente a reducir el estrés como sea.

Risa silenciosa

Podría pensarse que es un tipo de risa que surge como consecuencia de la contención de ésta en un espacio donde reírse sería inapropiado. Pero no se trata de eso, es la “risa del bromista”, un tipo de risa que ofrece una especie de pausa que invitaría a la emisión de la risa en el público. Se utiliza en sesiones de risoterapia y también en clases de yoga de la risa.

Risa sardónica

Es una risa que surge como consecuencia de un espasmo facial y la persona que lo manifiesta en realidad no se ríe. Se da en pacientes que contraen el tétanos, donde la infección por la toxina de la bacteria del tétanos provoca parálisis en los músculos de todo el cuerpo, incluidos la cara, derivando en una expresión de aparente sonrisa con la boca muy ancha.

Risa de paloma

Es una risa que implica reírse sin abrir la boca. A menudo se practica en risoterapia o en clases de yoga de la risa.

Risa en lata o enlatada

Seguro que todos recordamos esas risas de fondo que se escuchan en las series cómicas de televisión. Esa es la risa en lata o enlatada: grabaciones de risas reales que ubicadas en un contexto cómico promoverían o facilitarían la risa del espectador, precisamente porque –como se ha dicho en líneas anteriores- la risa es contagiosa.

Risa cruel u ofensiva

La risa cruel, ofensiva o malvada, es una risa que -lejos de estar movida por una emoción positiva– tiene como misión ridiculizar o burlarse de otra persona, dejándola en evidencia a través de esa “risa”.

Risa espástica

Es una risa de carácter incontrolado que se produce de manera episódica – en forma de “crisis de risa”- en ausencia de estímulo o incluso en contextos de tristeza, ante una mala noticia, donde se da como una “risa del dolor”.

Hay una causa neurológica y a veces psiquiátrica de este fenómeno: es una expresión típica del síndrome  pseudobulbar (una enfermedad neurodegenerativa), la patología de “El Joker”, el protagonista de la reciente película que lleva el mismo nombre interpretada por Joaquin Phoenix.

Risa o crisis gelástica

Se trata de una risa estereotipada que no responde al contexto situacional y se trata de una reacción a un tipo raro de crisis epiléptica.  Es una risa repentina que puede ir acompañada de trastornos del sistema nervioso autónomo, incluso alteraciones del estado de la conciencia pudiendo llegar al desmayo.


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