Conoce cuantos tipos de demonios existen

Los demonios y los espíritus malignos tienen muchos nombres y características que nos han llegado a través de las tradiciones de la iglesia, los escritos de los santos, la Biblia y otros documentos sobre la materia. En este artículo abordaremos algunos de los tipos de demonios y sus descripciones, para aquellos que gustan de estos temas.

TIPOS DE DEMONIOS

Los tipos de demonios

Los ángeles y demonios se han categorizado como seres benévolos, malévolos, ambivalentes o neutrales que median entre los reinos sagrado y profano. Existiendo diversos tipos diferentes de cada uno.

Los seres benévolos, generalmente ángeles pero a veces fantasmas de antepasados ​​u otros seres espirituales que han sido aplacados por sacrificios u otros rituales, ayudan a los humanos a lograr una relación adecuada con Dios, otros seres espirituales o situaciones complicadas en la vida de cada uno.

Por el contrario los seres malévolos, son representados  por demonios, ángeles caídos, fantasmas, duendes, espíritus malignos en la naturaleza, criaturas híbridas, los daevas del zoroastrismo, los narakas o criaturas del infierno del jainismo, los oni o asistentes de los dioses del inframundo en las religiones japonesas y otros seres semejantes.

Estos seres son los que impiden que los humanos logren una relación adecuada con Dios, el reino espiritual o las diferentes  situaciones de la vida y que a la larga fracasen en su desarrollo espiritual.

Se cree que algunos ángeles cayeron de una posición de proximidad a Dios, como Lucifer, que posteriormente a su caída, fue llamado Satanás por los primeros representantes de la Iglesia en el judaísmo, el cristianismo y el Islam, esto ocurrió por orgullo o por intentos de usurpar la posición del Supremo.

Debido a su condición de ángel caído, los distintos tipos de demonios intentan evitar que los humanos logren una relación correcta con Dios al incitarlos a pecar y obrar mal. Algunos eruditos medievales de la demonología atribuyeron a una jerarquía de siete archidemonios los siete pecados capitales:

  • Lucifer: orgullo.
  • Mammon: avaricia.
  • Asmodeus: lascivia.
  • Satanás: ira.
  • Beelzebub: gula.
  • Leviatán: envidia.
  • Belphegor: perezoso.

TIPOS DE DEMONIOS

Además de incitar el pecado, se le atribuían a los demonios o ángeles caídos muchos males, se decía que eran responsables de muchas desgracias, accidentes y calamidades naturales.

Al igual que los espíritus malignos de la naturaleza en las religiones animistas y originarias, los diferentes tipos de demonios eran vistos como agentes del hambre, las enfermedades, la guerra, los terremotos, las muertes accidentales y diversos trastornos mentales o emocionales.

Aunque las funciones de las figuras malvadas, como la de los demonios y los ángeles caídos, son de gran relevancia para muchas religiones, la naturaleza de estas figuras ha preocupado por largo tiempo a los teólogos y a las personas imbuidas de piedad popular.

Al igual que los ángeles, los demonios se consideran seres espirituales y no corporales, pero en la iconografía religiosa se les describe y representa como criaturas híbridas con características terroríficas o como caricaturas de ídolos de otra religión.

En las religiones primitivas, existía la creencia de que los ídolos paganos estaban habitados por demonios y sus características y  aspectos horribles se han representado en las diferentes muestras artísticas medievales y de la epoca de la reforma, al igual que en las máscaras de los chamanes, curanderos y sacerdotes de religiones nativas.

Todo esto con la intención de asustar al creyente para que se comporte de acuerdo con las normas aceptadas o para protegerse del poder de cualquier fuerza demoníaca que deambule en el reino terrestre.

Demonios y otros seres en las religiones del mundo

Los seres intermedios entre los reinos sagrado y profano asumen diversas formas en las religiones del mundo: los seres celestiales y benévolos, diablos, demonios y espíritus malignos, fantasmas, ghouls y goblins y espíritus de la naturaleza y hadas.

TIPOS DE DEMONIOS

Cada una de las creencias en el mundo otorga atributos y características muy variadas y diversas a los seres sobrenaturales y en este caso a los distintos tipos de demonios. Vamos a conocer algunas según la religión:

En las religiones tradicionales

En el Zoroastrismo, Judaísmo, Cristianismo e Islam, caracterizadas por ser religiones monoteístas  que ven el cosmos como un universo tripartito, tanto los ángeles como los demonios generalmente se conciben como espíritus de origen celestial, pero que han tomado diferentes decisiones y por lo tanto están en diferentes situaciones.

Sin embargo, en la creencia popular de las personas aun pertenecientes a estas religiones, existe cierto temor hacia fantasmas, ghouls, duendes, demonios y espíritus malignos, que influyen en los humanos, en su condición y actividades en la tierra.

Los seres celestiales pueden ser benevolentes o malévolos, buenos o malos, dependiendo de su relación con el Ser Supremo. Por otro lado, los demonios y espíritus malignos que influyen en los humanos en su papel de seres terrestres,  son vistos por las personas como malintencionados.

Los ángeles generalmente se agrupan en órdenes de cuatro, seis o siete en los primeros rangos, de los cuales puede haber varios. El uso de cuatro, que simbólicamente implica perfección y está relacionado con los cuatro puntos cardinales, se encuentra en el judaísmo, el cristianismo y el islam.

El zoroastrismo temprano, muy influenciado por las ciencias astronómicas y astrológicas del antiguo Irán, coordinó el concepto de las siete esferas planetarias conocidas con su creencia en la heptada de los seres celestiales, es decir, los amesha spentas de Ahura Mazdā:

  1. Spenta Mainyu: el Espíritu Santo.
  2. Vohu Mana: buena mente
  3. Asha: verdad,
  4. Ārmaiti: rectitud mental
  5. Khshathra: Reino
  6. Haurvatāt: totalidad
  7. Ameretāt: Inmortalidad.

En el zoroastrismo posterior, aunque no en los Gāthās o primeros himnos, que se cree que fueron escritos por Zoroastro y en el Avesta las sagradas escrituras, Ahura Mazdā y Spenta Mainyu se identificaron entre sí y los generosos inmortales restantes se agruparon en un orden de seis.

Frente a los generosos inmortales que ayudaron a unir el mundo espiritual y material, estaba la contraparte del Espíritu Santo, conocido como Angra Mainyu, el Espíritu Maligno, que más tarde se convirtió en el gran adversario Ahriman.

Similar al Satanás de los judíos, cristianos e islámicos y los daevas, que probablemente eran dioses de la religión indo-iraní temprana.  Aliados con Angra Mainyu y en contra de los seres de luz estaban diferentes tipos de demonios:

  • Akōman o Mente Malvada.
  • Indrā-vāyū o Muerte.
  • Saurva un daeva de muerte y enfermedad.
  • Nāñhaithya, un daeva relacionado con el dios védico Nāsatya.
  • Tauru, es el más difícil de identificar
  • Zairi, la personificación de haoma, la bebida sagrada relacionada con los sacrificios de ahuras y daevas.
  • Ashma, la violencia, la furia o el impulso agresivo, asociado a el demonio Asmodeo del libro de Tobit.
  • Āz . concupiscencia o lujuria.
  • Mithrāndruj, el mentiroso o falso.
  • Jēh, el promiscuo, creado más tarde por Ahriman para profanar a la raza humana

La angelología y la demonología en el judaísmo se desarrollaron más durante y después del período del exilio babilónico, entre los siglos VI y V antes de Cristo, cuando se establecieron contactos con el zoroastrismo.

En la Biblia hebrea, Yahvé es llamado el Señor de los ejércitos, estos se conocen como Sabaoth o ejércitos celestiales que luchan contra las fuerzas del mal y realizan misiones y encomiendas, protegen la entrada al paraíso, castigan a los malvados y malhechores, protegen a los fieles y hombres de bien y revelan la Palabra de Dios a los humanos.

En la canónica se mencionan dos arcángeles: Miguel, el líder guerrero de las huestes celestiales, y Gabriel, el mensajero celestial. Por otro lados, otros dos se mencionan en la Biblia hebrea apócrifa: Rafael, el sanador o ayudante de Dios en el libro de Tobit y Uriel, el Fuego de Dios, el vigilante del mundo.

Aunque estos son los únicos cuatro nombrados, siete arcángeles se mencionan en Tobías 12:15, pero no solo ellos existen, además de los arcángeles, también había otras órdenes de ángeles: querubines y serafines, que se han mencionado anteriormente.

Bajo la influencia del zoroastrismo, Satanás, el adversario, probablemente se convirtió en el archidemonio, comandando otros demonios que incluyen a:

  • Azazel: el demonio del desierto, encarnado en el chivo expiatorio.
  • Leviatán y Rahab: los demonios del caos.
  • Lilith: un demonio nocturno femenino.

Para protegerse de los poderes de los demonios y espíritus inmundos, los judíos influenciados por las creencias y costumbres populares, como los cristianos un tiempo después, empleaban con frecuencia amuletos, contras y talismanes, preparados y conjurados con fórmulas eficaces para protegerse.

El cristianismo, probablemente influenciado por la angelología de algunas sectas judías como los fariseos y los esenios, así como del mundo helenístico, mejoró y desarrolló aún más las teorías y creencias en ángeles y demonios.

Específicamente en el Nuevo Testamento, los seres celestiales se agruparon en siete rangos: ángeles, arcángeles, principados, potestades, virtudes, dominios y tronos. Además de estos, se agregaron los querubines y serafines del Antiguo Testamento, que con los otros siete rangos constituyeron los nueve coros de ángeles en la teología mística cristiana posterior.

Los primeros escritores cristianos han dado varios números distintos de órdenes angelicales, por ejemplo: cuatro, en The Sibylline Oracles, seis, en el Pastor de Hermas, un libro aceptado como canónico en algunas iglesias cristianas primitivas locales y siete, en las obras de Clemente de Alejandría y otros teólogos importantes.

Tanto en la creencia popular como en la teología, el número se ha fijado generalmente en siete, sin embargo es innegable que los ángeles que recibieron más atención y veneración en el cristianismo fueron los cuatro ángeles mencionados en el Antiguo Testamento y los Apócrifos. Miguel se convirtió en el favorito de muchos y en la práctica, se presentó cierta confusión con San Jorge, que también era una figura guerrera, pero que no están relacionados.

La demonología experimentó una renovación en el cristianismo que probablemente habría sido aceptable en el zoroastrismo, por ejemplo aparecieron nombres mencionados por Jesús en diferentes momentos como demonios, estos son:

  • Satanás, el archienemigo de Cristo.
  • Lucifer, el Portador de Luz caído.
  • Beelzebub, el Señor de las Moscas o Beelzebul, el Señor del Estiércol.

El concepto y el término diablo se derivan del concepto zoroástrico de daevas y de la palabra griega daibolos,  que se traduce como calumniador o acusador, similar al concepto judío de Satanás. Como fuerza demoníaca singular o personificación del mal, la actividad principal del diablo era tentar a los humanos para que actuaran de tal manera que no lograran su destino supraterrestre.

Debido a que se creía que los demonios habitaban tierras baldías sin agua, donde las personas hambrientas y cansadas a menudo tenían alucinaciones visuales y auditivas, los primeros monjes cristianos fueron a los desiertos, para ser la vanguardia del ejército de Dios al unirse a la batalla contra estos seres malignos.

A menudo relataban y registraban casos donde el diablo se les apareció en visiones como una mujer seductora, tentándolos a violar sus votos de mantenerse sexualmente puros, tanto física como mentalmente.

Durante ciertos períodos en la Europa cristiana, especialmente en la Edad Media, el culto a los demonios y la práctica de la brujería provocó la ira tanto de la iglesia como de la gente, sobre los sospechosos de practicar ritos diabólicos.

Un rito que se popularizó y se persiguió en antaño era la conocida misa negra, una ceremonia como la misa de los cristianos dicha al revés y con un crucifijo invertido en el altar. La brujería y la hechicería se han asociado estrechamente con la demonología en el pensamiento del cristianismo, especialmente en Occidente.

En la segunda mitad del siglo XX, en relación con un renovado interés por lo sobrenatural, hubo evidencia de un resurgimiento del culto a los diferentes tipos de demonios y la magia negra, aunque esto generalmente se restringió a pequeños cultos que resultaron ser bastante efímeros.

La angelología y la demonología en el Islam están estrechamente relacionadas con doctrinas similares en el judaísmo y el cristianismo.

Además de los cuatro portadores del trono de Allah, otros cuatro ángeles son bien conocidos: Jibrīl o Gabriel, el ángel de la revelación, Mīkāl o Miguel el ángel de la naturaleza, que proporciona a los humanos alimento y conocimiento, Izrāʾīl, el ángel de la muerte e Isrāfīl, el ángel que coloca el alma en el cuerpo y toca la trompeta para el Juicio Final.

Los demonios también compiten por el control de las vidas humanas, siendo el más prominente y conocidos Iblīs o el Diablo, que tienta a los humanos y  Shayṭan o Satanás.

En las religiones de Oriente

En las creencias orientales la función de los ángeles las llevan a cabo unos seres llamados avatares y bodhisattvas, entre otros seres espirituales que tienen mucha similitud, que son considerados por los creyentes extensiones divinas de Dios.

La creencia en los demonios estaba y está muy extendida, influyendo en varios rituales y prácticas para contrarrestar sus fuerzas hostiles, que dañan a los humanos y la naturaleza.

En el hinduismo, los asuras son los demonios que se oponen a los devas o  dioses, ambos competían por el homa o el amrita, una bebida sagrada que da poder. Pero en este caso el dios Vishnu, el preservador,  ayudó a los dioses para que solo ellos bebieran el amrita y así tuvieran el poder necesario sobre los demonios. Entre los diversos tipos de demonios o asuras hindúes que afligen a los humanos  se encuentran:

  • Los nagas o demonios serpiente.
  • Ahi, el demonio de la sequía
  • Kamsa, considerado el archidemonio
  • Rakshasas, seres grotescos y horribles de diversas formas que rondan los cementerios, impulsan a la gente a realizar actos tontos y atacan a los sadhus o personas santas.
  • Pishachas, seres que rondan los lugares donde se han producido muertes violentas.

Los budistas a menudo ven a sus demonios como fuerzas que inhiben a los humanos de alcanzar la felicidad absoluta o la extinción del deseo, que ellos llaman Nirvana.

Entre los tipos de demonios de las creencias budistas se incluyen Mara, un ser malvado que tiene tres hijas Rati o deseo, Raga o placer y Tanha o inquietud y que se convirtió en un archienemigo de Siddhārtha Gautama, el Buda, intentando apartarlo de su camino a la Iluminación.

A medida que el budismo Mahayana  se extendió por la zonas del Tíbet, China y Japón, muchos de los demonios de las religiones populares de estas áreas se incorporaron a las creencias budistas. Los demonios de las religiones y creencias chinas, el Mogwai, se manifiestan en todos los aspectos de la naturaleza. Además de estos demonios de la naturaleza, existen duendes, hadas y fantasmas.

Debido a que se creía que los demonios evitaban la luz, los chinos que fueron influenciados por el taoísmo y las religiones populares usaron hogueras, petardos y antorchas para protegerse del Mogwai Las religiones japonesas son muy similares a las religiones chinas, cuando se trata de la gran variedad de demonios que atacan y perturban a los humanos.

Entre los demonios japoneses más temibles se encuentran los oni, espíritus malignos con mucho poder y los tengu, espíritus que poseen a los seres humanos y que generalmente deben ser exorcizados por sacerdotes.

En religiones primitivas

Los seres espirituales de las religiones primitivas y tradicionales de Asia, África, Oceanía y América son generalmente vistos como malévolos o benevolentes, esto dependiendo de las circunstancias más que de su naturaleza inherente. Eshu, es un dios de los yoruba de Nigeria, por ejemplo, es visto como un espíritu protector y benevolente, así como un espíritu con un poder maligno que puede reprender y apartar a tus enemigos si es necesario.

Estos seres poseen lo que se llama mana o un poder sobrenatural, término melanesio que se puede aplicar tanto a los espíritus como a personas de estatus especial, como jefes o chamanes. En las religiones primitivas tradicionales, los espíritus de la naturaleza son generalmente venerados a cambio de ciertos favores, sobre todo por protección ante las catástrofes, al estilo de la religión que se profesaba en la antigua Roma.

Los dioses ancestrales, los seres sobrenaturales, los fantasmas de los muertos y los diferentes tipos de demonios  deben ser aplacados, a menudo con la realización de elaborados ritos y ante todo la presentación de ofrendas.

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