Cuando se nos es manifiesta la gloria del Señor, es necesario dar un testimonio de fe para glorificar su nombre. De manera que todo aquel que escuche el mensaje pueda percibir el poder de Dios y sentir la necesidad de buscar su presencia.

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Testimonio de fe cristiana

El testimonio de un cristiano radica en transmitir el mensaje de Jesús, ese es su verdadero testimonio de fe. De manera que todo aquel que se considere cristiano, el compartir la fe en Jesús con otros, es un asunto ineludible y que debe hacerse desde el corazón.

Transmitir nuestro propio testimonio o experiencia en Cristo Jesús, es una oportunidad de compartir nuestra fe con los demás. Testificando de esta forma la obra redentora y transformadora de Dios en cada una de nuestras vidas.

Representa además una forma de poder apreciar como la fe actúa en las personas que la abrazan y la acogen en su corazón. Cada una de esas vidas se vuelven un verdadero testimonio de como Dios tiene un plan para cumplir su propósito en ellas.

Para poder ser unos verdaderos testigos de la fe es fundamental seguir los principios del evangelio. Debemos estar fundamentados en la luz de las escrituras, al momento de dar testimonio de la fe en Cristo, haciéndolo tanto de palabra como de obra.

El testimonio cristiano será siempre la participación de la familia de la fe, la iglesia de Jesucristo en la búsqueda de nuevos creyentes. Los textos del nuevo testamento bíblico reproducen el enfoque central del testimonio de fe cristiana.

Estos textos bíblicos por tanto son necesario que sean interpretados fiel a la fe del evangelio y a la gracia de la salvación inmerecida mediante Jesucristo, el Hijo de Dios. De igual forma debe hacerse con el tema escatológico de la Biblia sobre el juicio final.

El juicio final contemplado en el apocalipsis de la Biblia no se puede desarraigar de la fe cristiana. Es además un tema del cual depende la esperanza de justicia y del amor de Dios.

El testimonio de Jesucristo

El testimonio de Jesucristo representa la manifestación del propósito de Dios de revelar su gloria a su iglesia. Un propósito que se inicia desde el libro del Génesis a través de profecías que anunciaban al mesías, el Hijo de Dios.

De manera que Jesucristo es la revelación del espíritu de la profecía del maravilloso y perfecto propósito de Dios, manifestado a su iglesia. Es pues Jesús, el Hijo de Dios, el Verbo hecho carne, quien fue crucificado, luego resucitado el fundamento y testimonio de la fe cristiana.

Jesús fue manifestado como Hijo de Dios, como la revelación plena de Dios Padre. En Jesucristo, Dios se manifiesta de una forma definitiva, expresada en el más grande amor.

Presentándose en la verdadera y la más pura esencia, el amor. Este reflejado en la total entrega de su Hijo Jesús por la salvación del mundo. Conoce este propósito de Dios entrando al articulo, Profecías mesiánicas: Propósito, cumplimiento y más.

Aprende en él, como Dios en la voz de sus profetas a lo largo del Antiguo Testamento de la Biblia proclamó varias profecías sobre el mesías, las cuales anunciaban al Salvador, el Señor Jesús.

El vaciamiento o la Kénosis de Jesús

El término kénosis proviene del griego κένωσις que indica la acción del verbo vaciar. Asociándose con términos como anonadamiento, vaciamiento, despojamiento, desapego o desasimiento.

Es por tanto la kénosis de Jesús, la renuncia voluntaria de su carácter divino. A fin de experimentar en carne propia el sufrimiento humano, el apóstol Pablo nos dice que el Señor Jesús:

Filipenses 2:6-7 (RVA 2015): 6 Existiendo en forma de Dios, él no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse; 7 sino que se despojó a sí mismo (ekénosen), tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres;

Jesucristo comprendió y manifestó el amor de Dios, en la entrega, en el despojamiento o vaciamiento desinteresado de su esencia divina. Jesús es la personificación de Dios que se entrega para dar vida y colmar de amor a la humanidad.

Una sobreabundancia de amor al entregarse hasta lo último, para que a través de su muerte otros tengan vida. Todo cristiano posee este testimonio o mensaje de Dios como guía de vida, las escrituras revelan:

Apocalipsis 19:10 (PDT): Me arrodillé a los pies del ángel para adorarlo, pero me dijo: «¡No hagas eso! Soy un siervo como túi y tus hermanos que siguen dando su testimonio sobre Jesús. ¡Adora a Dios! Quienes dan testimonio sobre Jesús tienen el espíritu de la profecía».

Dar testimonio de Jesús

El testimonio de fe cristiana o el testimonio de Jesús es por revelación de Dios. El Señor revela al hombre su voluntad por medio de su Espíritu Santo:

Deuteronomio 29:29 (DHH): -Hay cosas que no sabemos: ésas pertenecen al Señor nuestro Dios; pero hay cosas que nos han sido reveladas a nosotros y a nuestros hijos para que las cumplamos siempre: todos los mandamientos de esta ley-.

Dios escogió a hombres para manifestar su voluntad, usando la influencia del Espíritu Santo para inspirarlos y plasmarla por escrito en la Biblia. De igual forma el Espíritu Santo influye sobre la mente del hombre y lo capacita para entender correctamente las escrituras inspiradas por Dios.

1 Corintios 2:14 (TLA): Los que no tienen el Espíritu de Dios no aceptan las enseñanzas espirituales, pues las consideran una tontería. Y tampoco pueden entenderlas, porque no tienen el Espíritu de Dios.

De manera, que la mente natural del hombre no puede entender las escrituras, porque estas solo se pueden discernir de forma espiritual por revelación de Dios. Es por ello que Pablo ora por nosotros, sus hermanos para que podamos dar testimonio de fe:

Efesios 1:17-18 (PDT): 17 Ruego que Dios, el Padre glorioso de nuestro Señor Jesucristo, les dé el Espíritu, fuente de sabiduría, quien les revelará la verdad de Dios para que la entiendan y lleguen a conocerlo mejor. 18 Pido que Dios les abra la mente para que vean y sepan lo que él tiene preparado para la gente que ha llamado. Entonces podrán participar de las ricas y abundantes bendiciones que él ha prometido a su pueblo santo.

El llamado de Dios

El hecho de solo asistir con frecuencia a una iglesia o congregación cristiana no garantiza la salvación, porque esta es individual y no por congregación. Ya que, además de ser salvos por Jesucristo también hay un llamado personal de Dios para cada cristiano.

Ser cristiano y portador de testimonio de fe, significa tener el acceso a los dones especiales de Dios. Principalmente al don del espíritu de profecía, con el cual podemos tener el privilegio de participar en la proclamación al mundo, del mensaje especial de Dios que es el testimonio de Jesús.

Conoce  más sobre este don especial de Dios leyendo el artículo, Don de profecía: ¿Qué es y cómo desarrollarlo? Además de conocer cuál es la palabra que lo fundamenta y algunas de las características de esta capacidad especial conferida por Dios a través del Espíritu Santo de Dios.

Testimonio de fe y la gracia de Dios

Como se pudo ver arriba, el disfrutar solo de la gracia de Dios, de la salvación a través de su hijo Jesucristo, no manifiesta un verdadero y completo testimonio de fe. Algunos cristianos consideran que el creer en Cristo, llevar una vida familiar prospera y tranquila, es suficiente para ganar o conocer a Dios.

Con la salvación del ser humano por medio de la gracia, el Señor cumple una primera etapa de la obra redentora del propósito de Dios. Una etapa en donde el ser humano comienza a disfrutar de las bendiciones de Dios, como la vida eterna, su protección y provisión.

Pero, el hombre necesita a partir de allí comenzar a ser perfeccionado en la fe. La gracia, el amor y la misericordia de Dios no son suficiente para perfeccionar al hombre.

Porque es necesario que el ser humano le sea revelado la naturaleza corrupta que existe dentro de él. Y para irse perfeccionando o librando de su antigua naturaleza, es necesario que le acontezcan experiencias o pruebas con las cuales se va fortaleciendo la parte espiritual del hombre por encima de la carnal, por eso Pablo nos dice en:

Filipenses 1:6 (TLA): Dios empezó el buen trabajo en ustedes, y estoy seguro de que lo irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo vuelva.

A través de esas experiencias el hombre comienza a conocer aún mejor a Dios, de su amor y su misericordia. El Espíritu Santo de Dios va transformando el ser interior del hombre, perfeccionándolo en el amor y en la fe.

De manera que, la gracia es solo una parte de la obra redentora de Dios. Como cristianos no podemos conformarnos solo con disfrutar de la gracia, debemos anhelar en el corazón poder conocer aún más a Jesucristo, Dios nuestro.

Debemos ser perfeccionados por Dios en la fe

Solo viviendo las pruebas, tribulaciones, enfrentando los problemas o cualquier situación adversa es que podemos llegar a conocer y experimentar un verdadero gozo y el amor de Dios. Experimentando esas vivencias podremos ser perfeccionados por Dios en la fe, viviendo en el espíritu, leer Romanos 8.

Romanos 8:14-17 (PDT): 14 Los hijos de Dios se dejan guiar por el Espíritu de Dios. 15 El Espíritu que ustedes han recibido ahora no los convierte en esclavos llenos de temor. Al contrario, el Espíritu que han recibido los hace hijos. Por el Espíritu podemos gritar: – ¡Querido padre! – 16 El Espíritu mismo le habla a nuestro espíritu y le asegura que somos hijos de Dios. 17 Por ser hijos de Dios recibiremos las bendiciones que Dios tiene para su pueblo. Dios nos dará todo lo que le ha dado a Cristo, pero también tenemos que sufrir con él para compartir su gloria.

Dejar de ser religiosos para tener verdadera fe

De manera que, solo disfrutando de la gracia del Señor no podemos ser perfeccionados por Dios. Pensar que es suficiente con disfrutar de la gracia, es un testimonio de fe cristiano muy simple o vulgar.

Aun a pesar que se lea diariamente la Biblia, que se ore a Dios y se sienta gozo y paz espiritual en los buenos momentos, no es suficiente para conocer a Dios. No se puede hablar del conocimiento de Dios, si ese mismo gozo y paz espiritual no se ha experimentado en situaciones de tribulación o adversidad.

Es necesario que la palabra de Dios se haga viva en nuestras vidas para poder experimentar su verdadera esencia. De lo contrario lo que se beba y coma de la palabra de Dios será solo religiosidad.

Y, ¿Qué se puede recibir de Dios con este nivel o tipo de fe? La persona que es religiosa no podrá ser perfeccionada por Dios, ganada para el Señor y mucho menos agradar a Dios.

Testimonio de fe, a través de la obediencia

La primera cualidad que usa el Señor para perfeccionarnos en Él es la obediencia. En la medida que nos alimentemos de Dios con su palabra y nos esmeremos en obedecerlo con diligencia, el Señor va haciendo su obra transformadora en nosotros.

Porque solo con un nivel de fe así, es que el carácter de las personas puede ser transformado. Dejándonos guiar y moldear por el Espíritu Santo, sea a través de momentos dulces o amargos, confiados siempre que todo obedece al propósito que Dios tiene para nosotros:

Romanos 8:28 (NTV): Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos.

Si somos obedientes y diligentes con las cosas de Dios, podremos llegar a conocer y ser íntimos del Señor. Aprendamos de Abraham que con su obediencia al Señor manifestó una fe que le fue contada por justicia y le valió para hacerse amigo de Dios:

Santiago 2:23 (PDT): Es así como se cumplió lo que dice la Escritura: – Abraham creyó a Dios, quien tomó en cuenta la fe de Abraham como si hubiera realizado algo muy bueno y lo aprobó-. Por esa razón, Abraham fue llamado «amigo de Dios».

El que no nos conformemos con solo vivir en la gracia, disfrutar de las bendiciones, sino que nos esforcemos en caminar una milla más, nos hará ser mejores cristianos.  Jesús nos los dice en sus enseñanzas del Sermón del Monte en el pasaje de Mateo 5: 38-48.

Mateo 5:41 (LBLA): Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos.

Estas enseñanzas de Jesús señalan o demarcan en gran manera lo que debería ser el verdadero carácter y moral cristiana. Aspiremos pues a buscar más del Señor y anhelar ser aprobados por Dios, porque todo esto se traduce en lo que significa obedecer de forma consciente a Dios.

Testimonio de fe y la “Creencia en Dios”

Muchas veces como cristianos tenemos el concepto de que la creencia en Dios radica en que Él como todopoderoso está a nuestro servicio. Solo para darnos todo lo bueno que existe bajo el sol.

Pero, con este concepto de creencia se pretende pensar que Dios debe cumplir con todas nuestras demandas en la oración. De manera que no exista conflictos o quejas de parte del creyente hacia Dios, increpando quizás su palabra escrita cuando dice:

Jeremías 29:12 (TLA): Cuando ustedes me pidan algo en oración, yo los escucharé.

Este tipo de creencia deja de lado el juicio de Dios porque Él es bueno y bondadoso. Y nada más cierto que esto, Dios es bueno y bueno en gran manera.

Lo que sucede con esta creencia es que estas personas creen que la bondad del Señor es independiente de si el creyente es obediente o desobediente. Creen que Dios está obligado a cumplir todo lo que le pidan, sin importar como se han comportado ante sus ojos.

No obstante, también está escrito en la palabra de Dios:

Salmos 34:15 (NVI): Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones;

Proverbios 10:17 (RVC): Acatar la corrección conduce a la vida; desechar la reprensión es perder el camino.

Este tipo de creyentes piensan que, debido a la naturaleza bondadosa de Dios, Él no puede mostrar también su sabiduría y su carácter justo. Incluso llegan a tener la osadía de tratar de manipular a Dios, echándole en cara lo que le han ofrendado o su tiempo de servicio.

Dicho esto, vale la pena reflexionar como es nuestro testimonio de fe con estas preguntas:

  • ¿Crees a Dios siempre de esta manera?
  • ¿Cómo tú le crees a Dios?
  • ¿Cuándo no puedes obtener nada de Dios entonces huyes de Él?
  • ¿Sin importar lo que suceda sigues siendo leal a Dios?

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Testimonio de fe: Es entender la voluntad de Dios

Para agradar, conocer y ser aprobados por Dios, es bueno primero, agradecerle por todo y valorar sus bendiciones. Así como también buscar entender la voluntad de Dios de forma de poder manifestar un genuino testimonio de fe y lo que representa la salvación en Cristo Jesús.

Nuestra verdadera estatura en Cristo queda de manifiesto en la forma que manejamos los acontecimientos en nuestras vidas y las de nuestro entorno. Poder dar testimonio de fe cuando suceden incidentes inevitables, tales como situaciones de enfermedad, accidentes, perdidas, situaciones económicas o financieras, etc.

Es necesario estar bien fundamentados en la fe, para que cuando sucedan estas cosas, no caer en pánico, ni emitir alguna queja contra Dios. Enfrentar con confianza todas estas situaciones permite poder experimentar la gloria de Dios y nuestra fe se fortalece cada vez más.

Cuando vivimos nuestras vidas pasando por todo tipo de situaciones, debemos enfocar nuestros pensamientos en la victoria y en el éxito de nuestra fe en el Señor al cumplir la voluntad de Dios.

En la Biblia encontramos un tremendo ejemplo de alguien que a pesar de haber perdido todo lo que tenía en la vida, permaneció firme creyéndole a Dios. Ese personaje es Job, al leer sobre este hombre en la Biblia, debemos confrontarnos con las preguntas:

  • ¿Qué de tu creencia en Dios?
  • ¿Realmente has ofrecido tu vida a Dios?

Porque si sufriéramos las mismas pruebas que Job, ¿Cuántos de los que hoy seguimos a Dios podríamos permanecer y seguir firmes confiando en Él sin caer?

Aceptar la voluntad de Dios muestra haber obtenido el verdadero entendimiento y conocimiento, además de reflejar nuestra estatura en Cristo Jesús.

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¿Cómo se mide un verdadero testimonio de fe?

Nuestras experiencias marcan nuestro conocimiento de Dios tanto de su amor como el de su carácter justo. Además, miden nuestra forma de creer en Dios, es decir como es nuestro testimonio de fe.

Creer en Dios es procurar que los enfermos sanen, buscar liberar a los cautivos, anhelar más de la gracia, de la paz y del gozo de Dios. Anhélennos pues, los dones del Espíritu Sano, de forma que el Señor nos muestre un camino todavía más excelente:

1 Corintios 12:31 (RVR1960): Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.

Para ello te invitamos a entrar y leer el artículo, Dones de Espíritu Santo: ¿Cuáles son y cómo usarlos? Todos ellos son regalos eternos que nos brinda Dios para sobrellevar la vida terrenal.

Si eres de las personas que anhelan tener los Dones del Espíritu Santo, entra aquí para conocer cómo obtenerlos, y el uso que se le deben dar.

¿Qué es creer realmente en Dios?

Creer en Dios es aceptar y asimilar su palabra como la verdad para nuestra vida. Conocer a Dios y su palabra es el camino para lograr y avivar un amor genuino hacia el Señor.

Es decir que creer en Dios es la forma en que lo obedece, ama y le sirve un seguidor o discípulo del Señor. Este es el verdadero objetivo o fin de creer en Dios. Solo así se puede lograr el conocimiento de la plenitud y hermosura de Dios

Reconocer lo digno que es el Señor Jesucristo mediante reverencia, adoración y honra por su obra de salvación, redención y perfeccionamiento como nuevas criaturas en Él. Esto es lo mínimo que debe poseer una persona en su fe, creer en Dios es, además:

  • Cambiar de la vida en la carne a la vida en el espíritu de amar a Dios.
  • Pasar de vivir una vida dentro de lo natural para vivirla con el conocimiento que somos hijos de Dios.
  • Es salir del campo de acción del maligno o de las tinieblas, para vivir en luz, bajo el cuidado y la protección de Dios.
  • Es la capacidad de obedecer a Dios y no a la carne.
  • Permitir que el Señor gane todo nuestro corazón.
  • Es permitir que el Señor nos perfeccione y nos libre de nuestra naturaleza corrupta.
  • Dejar que su poder y su gloria puedan manifestarse en nosotros y que podamos hacer su voluntad.
  • Es poder cumplir el plan o propósito de Dios y con ello poder ser capaces de dar testimonio de fe en el Señor enfrenando las artimañas del maligno.
  • Tener fe en Dios es poder experimentar señales y prodigios del Señor, no para el beneficio personal, sino para buscar glorificar a Dios.

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Testimonio de fe es hacer todo por la palabra de Dios

El testimonio de fe cristiana es hacer todo por la palabra de Dios y no por la búsqueda de la paz o algún otro beneficio personal.  Para ello se debe creer y esperar en la confianza de que todo lo que está en la palabra de Dios se cumplirá en su tiempo y de acuerdo a su plan perfecto para la humanidad.

Es tener fe y mantener una esperanza contra esperanza, es conocer a Dios en la misma magnitud como lo conoció Pedro. Este apóstol es uno de los testimonios que tenemos, Pedro le creyó a Dios, lo siguió y obedeció hasta la muerte.

Esto es lo que principalmente hay que lograr para poder dar un genuino testimonio de fe. Porque si se da el caso de llegar a proferir alguna queja sobre las palabras de Dios.

O que la persona se llegue a sentir engañada por las palabras de Dios o sentirse mal por la voluntad de Dios en ella. Entonces la fe o la confianza de esa persona en Dios es demasiado pequeña o insignificante.

Este tipo de creyente suele quejarse por todo lo que le sucede en su vida. Si no le va bien en sus negocios se queja, pensando que no tiene la protección de Dios.

Si sucede una situación de enfermedad en su familia se queja. En lugar de ver esta situación como una oportunidad para que el Señor sea glorificado y manifestado su poder en la familia, recordemos el pasaje de la enfermedad de Lázaro:

Juan 11:4 (DHH): Jesús, al oírlo, dijo: —Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino que ha de servir para mostrar la gloria de Dios, y también la gloria del Hijo de Dios.

La queja lleva a la incredulidad

Cuando el creyente no para de quejarse de todo lo que acontece es que no está comiendo y bebiendo como debería la palabra de Dios. A causa de esto el creyente puede volverse negativo y si no se detiene en la queja puede llegar a la incredulidad.

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