La tierra volvió a temblar en Granada con fuerza. Pasadas las 01:04 horas de la madrugada del 15 de agosto, un terremoto de magnitud 5,0 según el Instituto Geográfico Nacional (IGN) despertó a toda la provincia y a buena parte de Andalucía. El epicentro se localizó en el municipio de Alhendín, a una profundidad que inicialmente se estimó en dos kilómetros y que después se ajustó a diez, lo que explica la violencia con la que se percibió la sacudida en la capital y su área metropolitana. El seísmo, que duró varios segundos, provocó numerosos daños materiales, aunque las autoridades confirmaron rápidamente que no había víctimas personales.
La magnitud del temblor llevó a la Junta de Andalucía a activar la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan ante el Riesgo Sísmico. El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, compareció ante los medios para informar del balance inicial: “No hay daños personales de gravedad”, aseguró, aunque sí se registraron incidentes sanitarios menores, como ataques de ansiedad y traumatismos leves por caídas. Los servicios de emergencias gestionaron más de 200 llamadas relacionadas con el terremoto, y los bomberos llevaron a cabo decenas de intervenciones para asegurar cornisas, fachadas y otros elementos en peligro de desprendimiento.
Un seísmo que se sintió en media España
El terremoto no se limitó a Granada. Según los datos del IGN, la sacudida se percibió en más de 500 municipios pertenecientes a cinco comunidades autónomas: Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha, Extremadura y la Comunidad de Madrid. En las zonas más cercanas al epicentro, la intensidad alcanzó grados V y VI, mientras que en puntos más alejados como la capital de España bajó hasta II. Localidades como Alcalá de Henares, Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Madrid, Móstoles, Parla, Pinto, Torrejón de Ardoz, Arganda del Rey y Valdemoro notaron un leve balanceo, según los reportes ciudadanos recogidos por el organismo.
En el resto de Andalucía, el temblor se dejó sentir en todas las provincias excepto Huelva y Cádiz. Desde la costa de Málaga, con localidades como Marbella, Estepona o Fuengirola, hasta el levante almeriense, pasando por Jaén, Córdoba y Sevilla. Los vecinos de la costa granadina, como Almuñécar, Salobreña o Motril, también sintieron el movimiento, así como la Alpujarra y el poniente. En Castilla-La Mancha, los ecos llegaron a Toledo, Ciudad Real, Albacete y Cuenca; en Extremadura, a Badajoz, Cáceres y Don Benito; y en Murcia, a Lorca, Águilas, Mula, Bullas, Caravaca de la Cruz, Cehegín o Calasparra.
La percepción fue especialmente intensa en Granada capital y su cinturón, donde miles de personas salieron a la calle asustadas y optaron por pasar la noche al raso en plazas y parques. El miedo a quedar atrapado en edificios altos llevó a muchos a no volver a sus casas, mientras que las fuertes tormentas que azotaron la zona añadieron más dramatismo a una noche ya deEntonces tensa. En Armilla, el Ayuntamiento habilitó parques y un complejo deportivo para acoger a quienes no querían regresar a sus viviendas.
Réplicas y avisos de los expertos
Tras el terremoto principal, la tierra no dio tregua. El IGN registró decenas de réplicas durante la madrugada y las horas siguientes, hasta un total de 93 movimientos sísmicos, de los cuales 13 fueron sentidos por la población. La primera réplica llegó apenas seis minutos después del seísmo principal, con epicentro en Gójar y magnitud 2,6. Otras sacudidas de menor intensidad se localizaron en Otura, La Zubia, Ogíjares, Alhendín y Armilla, alternándose a lo largo de la noche.
El consejero Antonio Sanz confirmó que el comité asesor por riesgos sísmicos se mantendría activado, ya que los expertos prevén que se produzcan más réplicas, aunque de menor intensidad. La situación recuerda al enjambre sísmico de 2021, que se prolongó durante tres meses con miles de temblores. Eduardo Martos, responsable de Emergencias de la Diputación de Granada, señaló que las réplicas esperadas podrían rondar los 3 o 3,5 grados de magnitud, y subrayó que, por el momento, no hay daños estructurales graves. No obstante, advirtió de que se realizarán inspecciones en los municipios más afectados, como Alhendín, Armilla, Las Gabias, La Zubia, Churriana de la Vega y el barrio granadino de El Zaidín, para evaluar posibles daños que pudieran agravarse con los nuevos temblores.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, utilizó su perfil en ‘X’ para pedir calma y prudencia: “Noche de sobresalto e inquietud en Granada con un terremoto de magnitud 5 que ha provocado algunos daños materiales y se ha llegado a sentir en varias provincias. Calma, mucho cuidado con cualquier cornisa o fachada dañada que todavía se pueda desprender y, por favor, sigamos todas las recomendaciones”. Moreno insistió en la necesidad de extremar la precaución ante posibles desprendimientos y recordó que los daños más habituales suelen producirse en elementos no estructurales.
Daños materiales y atención a los vecinos
Los daños materiales se concentraron principalmente en cornisas, falsos techos, cristales y encofrados. En Granada capital, las incidencias más destacadas se registraron en la zona sur, especialmente en el barrio de El Zaidín, donde los técnicos municipales revisaron viviendas. También hubo desprendimientos en la fachada de la Iglesia de la Magdalena y en el Instituto Padre Suárez, donde cayó una gárgola. En Armilla, se registraron cornisas caídas en el Camino del Jueves, y en La Zubia y Gójar se inspeccionaron edificios municipales y la iglesia del pueblo.
Los bomberos de Granada recibieron más de un centenar de llamadas solicitando inspecciones, y sus portavoces aseguraron que, aunque el terremoto fue intenso, “puede ser el pico que se registre”. Se notificaron también fugas de agua y gas en varias calles, así como el desalojo preventivo de algunos hoteles como el Luna, el Saray o el Alhamar, por precaución ante posibles daños estructurales. A pesar de todo, el Ayuntamiento de Granada informó en un comunicado de que no se habían reportado daños graves ni generalizados, y que las incidencias correspondían principalmente a daños ligeros en elementos no estructurales.
El monumento más emblemático de la ciudad, la Alhambra, abrió sus puertas a las once de la mañana, tres horas más tarde de lo habitual, después de que un equipo especializado realizara una inspección exhaustiva de sus palacios, murallas y jardines. Los técnicos confirmaron que no se habían detectado incidencias relevantes, y el conjunto monumental reabrió al público con normalidad.

Recomendaciones y autoprotección
Ante la posibilidad de nuevas réplicas, Protección Civil y la Agencia de Emergencias de Andalucía han difundido una serie de recomendaciones. La primera es mantener la calma y evitar difundir rumores o informaciones no contrastadas. Durante un temblor, lo adecuado es agacharse, cubrirse bajo una mesa resistente y agarrarse hasta que termine el movimiento, alejándose de ventanas, lámparas y objetos que puedan caer. Si se está en la calle, hay que separarse de fachadas, cornisas, balcones, muros y postes.
También se recuerda que no se debe usar el ascensor, sino las escaleras, y que si se observan grietas o desperfectos en la vivienda, hay que alejarse y comunicarlo al 112. Antonio Sanz insistió en la importancia de respetar los balizamientos y las zonas acordonadas por los ayuntamientos, ya que “puede haber cornisas que no se hayan caído, pero que con un temblor de dos o tres grados lo hagan”. Las autoridades recomiendan caminar lo más alejado posible de las paredes de los edificios y seguir únicamente las indicaciones de los canales oficiales.
El terremoto ha vuelto a poner de manifiesto la actividad sísmica de Granada, una de las zonas de la península con mayor frecuencia de movimientos de tierra. Aunque la mayoría son de baja magnitud, este episodio ha sido el más intenso desde 1955, cuando se registró un seísmo similar en Armilla. La población, acostumbrada a estos fenómenos, ha mostrado su preocupación pero también una actitud resiliente, como explicaba una vecina: “Estamos preocupados, pero tenemos que tener paciencia”.
Con el paso de las horas, la vida en Granada intenta volver a la normalidad, aunque con la mirada puesta en el cielo y en el suelo. Los técnicos continúan evaluando los daños, y las autoridades mantienen activado el operativo especial. La noche de sobresalto ha dejado tras de sí un balance de daños materiales, pero afortunadamente ninguna víctima que lamentar. La experiencia de 2021, cuando un enjambre sísmico se prolongó durante meses, sirve ahora de referencia para afrontar con serenidad las posibles réplicas que puedan venir. Mientras tanto, los granadinos recuperan el aliento y siguen las recomendaciones de los expertos, conscientes de que la tierra, esta vez, ha vuelto a recordarles que viven en una zona sísmica.
