Un terremoto de magnitud 4,1 en la escala de Richter sacudió este jueves el tramo de mar situado entre Tenerife y Gran Canaria, haciendo que muchos vecinos notaran un temblor claro pero breve en sus casas y lugares de trabajo. El evento, registrado por la Red Sísmica Nacional y la Red Sísmica Canaria, se produjo en plena jornada de mediodía, cuando buena parte de la población estaba activa, lo que facilitó que se percibiera en numerosos puntos.
El sismo tuvo su origen en la zona conocida como volcán de Enmedio, un prominente edificio volcánico submarino situado a medio camino entre las dos islas capitalinas. Allí, a unos 10 kilómetros de profundidad, se liberó la energía que desencadenó el movimiento sísmico principal, seguido poco después por una réplica más débil. Aunque el temblor generó cierta inquietud, los organismos científicos insisten en que se trata de un fenómeno habitual en la región y que no hay motivos para pensar en una erupción inminente.
Datos técnicos del sismo de 4,1 entre Tenerife y Gran Canaria

Según los registros del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y de INVOLCAN, el terremoto se produjo a las 12:26 hora canaria. Los sensores situaron el hipocentro a unos 10 kilómetros bajo el lecho marino, en el entorno del volcán de Enmedio, una franja donde se concentra desde hace décadas la mayor actividad sísmica del archipiélago.
La magnitud fue fijada en 4,1 mbLg, un valor suficiente para ser claramente sentido pero muy por debajo del umbral a partir del cual suelen producirse daños estructurales. La intensidad macrosísmica estimada se situó entre III y IV en la escala europea EMS, lo que significa que el temblor se percibió dentro de edificios por bastantes personas, con balanceo ligero de muebles y oscilación de objetos colgados, pero sin efectos dañinos sobre construcciones.
Unos diez minutos después del evento principal, los instrumentos detectaron un segundo movimiento sísmico en una zona muy cercana, esta vez de magnitud 2 y a solo 4 kilómetros de profundidad. Este sismo menor se interpreta como una réplica normal asociada a la redistribución de esfuerzos tras el terremoto inicial, un comportamiento considerado corriente en eventos de magnitud cercana a 4.
Los expertos subrayan que, aunque la cifra de 4,1 pueda impresionar a nivel mediático, se trata de un terremoto moderado, típico de las secuencias que se registran de forma más o menos continua en esta parte del Atlántico. El nivel de energía liberada encaja con la sismicidad ordinaria de la corteza oceánica en esta zona de Canarias.
Dónde se sintió el temblor: municipios afectados en Tenerife y Gran Canaria

Los avisos ciudadanos y las encuestas macrosísmicas recopiladas por el IGN confirman que el terremoto se sintió en numerosos municipios de ambas islas. En Tenerife, los temblores se notaron en localidades del sur, del este y del norte, así como en el área metropolitana.
En la isla tinerfeña, el evento fue reportado desde Arico, Granadilla, Arona y San Miguel en la vertiente sur; desde Güímar, Arafo y Candelaria en la zona este; y desde municipios del norte como Los Realejos, La Orotava, La Matanza, Santa Úrsula, Tacoronte o el área de Puerto de la Cruz. También en La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, El Rosario, La Esperanza y barrios de la capital se notificó una sacudida ligera pero nítida.
En Gran Canaria, el sismo se percibió principalmente en el noroeste, las medianías y parte del área metropolitana. Se han recibido informes desde Gáldar, Agaete y La Aldea de San Nicolás, así como de Vega de San Mateo, Valsequillo, Moya, Teror y distintas zonas de Las Palmas de Gran Canaria. En general, los vecinos describen un movimiento corto, acompañado en algunos casos de vibración de cristales o crujidos leves.
A pesar de la amplia extensión de territorio donde se notó la sacudida, los servicios de emergencia indican que no se han registrado daños materiales ni personales. El 112 y los organismos de seguridad recibieron múltiples llamadas de ciudadanos que querían confirmar lo ocurrido, pero todas ellas se relacionaron con consultas y no con incidentes graves.
La intensidad máxima observada, situada entre los niveles III y IV, coincide con esos testimonios: personas en reposo que notan cómo vibra la cama o la silla, pequeños “meneos” en muebles ligeros, oscilación de lámparas y golpeteo de vajillas, siempre sin consecuencias estructurales.
Zona del volcán de Enmedio: el área más sísmica de Canarias
La región donde se generó este terremoto no es nueva para sismólogos y vulcanólogos. El llamado volcán de Enmedio es un gran edificio volcánico submarino situado entre Tenerife y Gran Canaria que concentra, desde que se dispone de instrumentación moderna, la mayor parte de los terremotos de magnitud apreciable del archipiélago. Además, se trata de uno de los distintos tipos de volcanes asociados a canales interinsulares y relieves submarinos.
Los registros del IGN indican que en esta área se contabilizan cada año entre 400 y 500 terremotos, la mayoría de ellos, microsismos de baja magnitud y no sentidos por la población. De ese conjunto, únicamente entre 5 y 7 eventos anuales superan la magnitud 2,5, y solo en contadas ocasiones se alcanzan valores por encima de 4.
En esta misma zona se produjo uno de los mayores terremotos documentados en Canarias en las últimas décadas: el sismo del 9 de mayo de 1989, que alcanzó magnitud 5,2 y fue ampliamente sentido tanto en Tenerife como en Gran Canaria. Más recientemente, el volcán de Enmedio protagonizó el terremoto de magnitud 4,2 de 2019, considerado hasta ahora el más intenso de los últimos años en el entorno insular.
Además del episodio de 2019, se han registrado en el área otros eventos significativos, como un sismo de magnitud 3,2 a unos 25 kilómetros de profundidad y varios seísmos de magnitud en torno a 3,7 entre 2022 y 2023. En 2024 también se detectó un terremoto de magnitud 3,6 en ese mismo corredor sísmico, lo que refuerza la idea de que se trata de una zona muy activa y recurrente dentro del contexto geológico canario.
Pese a la presencia de este voluminoso volcán submarino, los estudios científicos señalan que no está claro que la sismicidad esté directamente ligada a procesos eruptivos. Desde finales de los años ochenta se han llevado a cabo campañas oceanográficas y trabajos de geofísica que, en algunos casos, han descartado un origen puramente volcánico de estos terremotos, apuntando a otros mecanismos tectónicos o a reajustes de la corteza.
¿Por qué tiembla tanto entre Tenerife y Gran Canaria?
El origen exacto de los terremotos en la zona del volcán de Enmedio sigue siendo motivo de estudio y debate entre los especialistas. A lo largo de los últimos años se han planteado varias hipótesis que tratan de explicar por qué este tramo de mar registra tanto movimiento.
Una de las ideas clásicas apuntaba a la posible existencia de una gran falla que separaría ambas islas y que actuaría como origen de los sismos. Sin embargo, diferentes análisis geofísicos y batimétricos no han encontrado evidencias concluyentes de una estructura de este tipo con la entidad necesaria, por lo que hoy día esta explicación tiene poco respaldo en la comunidad científica.
Otra teoría, con mayor aceptación, sugiere que los terremotos estarían vinculados a un ajuste hidrostático y a cambios de carga entre los edificios volcánicos de Tenerife y Gran Canaria. En palabras llanas, el peso y la distribución de las masas rocosas y volcánicas de ambas islas podrían generar un movimiento relativo de aproximación entre ellas, liberando energía en forma de pequeños y medianos seísmos en la zona intermedia.
Una tercera hipótesis plantea que, bajo el volcán de Enmedio, podría existir un punto caliente o un conducto donde el magma encuentra una corteza oceánica más delgada, lo que facilitaría el ascenso de materiales fundidos. Esto explicaría la presencia de numerosos conos volcánicos secundarios alrededor del edificio principal y el relieve tan marcado del fondo marino en esta franja del canal interinsular.
Aun así, los datos disponibles muestran que, en los últimos veinte años, esta región solo ha producido tres terremotos realmente grandes y que los enjambres intensos son poco frecuentes. Por ello, los expertos coinciden en que todavía faltan observaciones y modelos para entender por completo el comportamiento sísmico de este sector del Atlántico, aunque recalcan que, en la actualidad, la actividad observada encaja dentro de su patrón habitual.
Relación con el Teide y los enjambres sísmicos recientes
El terremoto de 4,1 se produce en un contexto en el que Tenerife ha estado en el foco informativo por los enjambres sísmicos registrados bajo Las Cañadas del Teide en las últimas semanas. Solo el último de estos episodios, concentrado en torno al complejo volcánico central de la isla, llegó a sumar alrededor de 6.000 pequeños terremotos en unas 32 horas, la mayoría de magnitud muy baja e imperceptibles para la población.
Ante esta coincidencia temporal, muchos ciudadanos se han preguntado si existe algún vínculo directo entre los temblores bajo el Teide y el sismo entre Tenerife y Gran Canaria. Tanto el IGN como el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) han sido claros en este punto: no hay relación conocida entre ambas secuencias.
Los enjambres bajo el Teide corresponden, según los informes técnicos, a eventos híbridos de muy baja amplitud asociados al movimiento de fluidos hidrotermales dentro del sistema volcánico insular, a profundidades de entre 8 y 10 kilómetros al oeste de Las Cañadas. Se trata, por tanto, de un proceso interno del edificio volcánico tinerfeño con sus propias dinámicas.
El terremoto de 4,1, en cambio, se localiza en la corteza oceánica, en un entorno tectónico distinto y con mecanismos sísmicos diferentes. Los expertos recuerdan que una erupción de tipo basáltico, como la que podría darse en Canarias, vendría precedida de terremotos más fuertes y frecuentes, claramente sentidos por la población, y de una deformación del terreno mucho más marcada de la que se observa actualmente.
Responsables como Itahiza Domínguez, del IGN, han insistido en que, aunque la vigilancia se mantiene activa y coordinada con las instituciones locales, la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo en Tenerife sigue siendo baja. La energía liberada por los enjambres recientes es muy reducida, hasta el punto de que, sumados, apenas equivaldrían a un único terremoto de magnitud 2 o 3.
Lo que dicen los expertos: calma, seguimiento y normalidad sísmica
Los responsables de la vigilancia volcánica en Canarias han tratado de enviar un mensaje de prudencia sin alarmismo. El vulcanólogo Luca D’Auria, de INVOLCAN, ha recordado que es “bastante corriente” que un terremoto de magnitud alrededor de 4 vaya acompañado de alguna réplica, como la registrada minutos después de este evento principal.
D’Auria subraya que no hay elementos que inviten a pensar en un escenario de riesgo elevado: la magnitud, la profundidad y la localización del seísmo encajan con los terremotos que “ocurren cada semana” en esta misma zona, aunque la mayoría pasa desapercibida porque son más pequeños o se producen a horas en que hay menos gente pendiente.
Otros especialistas del IGN, como el volcanólogo Rubén López, destacan que el terremoto de 4,1 “entra dentro de la actividad sísmica ordinaria” del volcán de Enmedio y recuerdan que ya en 2019 se registró en este mismo punto un evento aún mayor, de magnitud 4,2, sin consecuencias graves. También hacen hincapié en que históricamente los mayores terremotos del archipiélago se han concentrado precisamente en esta franja marina.
Desde las instituciones se insiste en la importancia de contar con redes de vigilancia densas y modernas, que permiten localizar con precisión la posición y la profundidad de los sismos, comunicarse con rapidez con la población y emitir recomendaciones si fuera necesario. Por el momento, la información transmitida por los organismos oficiales coincide en señalar que este episodio no modifica los niveles de alerta vigentes y que la vida cotidiana puede continuar con normalidad.
Este terremoto de 4,1 entre Tenerife y Gran Canaria se suma a la larga lista de temblores que, de forma constante aunque desigual, acompañan la historia geológica de Canarias. Aunque el sacudón haya sobresaltado a muchos vecinos y reavivado recuerdos de otros episodios sísmicos y volcánicos recientes, los datos recopilados apuntan a un evento moderado, típico de la zona del volcán de Enmedio, sin daños ni relación directa con los enjambres bajo el Teide, y que refuerza la importancia de seguir observando, con calma y rigor, un territorio tan dinámico como el archipiélago.
