Conozca el significado que tiene el sermón de las 7 palabras, uno de los pasajes bíblicos más leídos, en donde Jesús demostró su más grande amor.

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Sermón de las 7 palabras

Mientras Jesús iba camino hacia la cruz y durante el proceso de crucifixión, dijo lo que muchos cristianos conocen como el sermón de las 7 palabras o las 7 palabras de Cristo en la cruz, las cuales nos dejan tremendas enseñanzas. En realidad no son siete palabras o un sermón, fueron siete frases que en distintas ocasiones pronunció durante su padecimiento.

Este sermón de las 7 palabras están estrechamente relacionadas con el mensaje del evangelio que Jesús predicó durante su Ministerio en la Tierra.

Durante su travesía hacia la cruz, ocurrieron eventos que llevaron a Jesús pronunciar estas siete frases. Para comprender el sermón de las 7 palabras, iremos relatando los hechos que llevaron a pronunciarla y la enseñanza que nos dejan como cristianos.

Para comprender el panorama en que se dieron los hechos en que Jesús pronunciara el sermón de las 7 palabras viernes santo, vamos a describir cada uno de estos acontecieron y develaremos las enseñanzas que nos deja Jesús inclusive en su obra redentora.

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Jesús sufrió la violencia e ira más despiadada de la historia humana

Contexto: Pasión de Jesucristo en la cruz

Lo primero que debemos destacar es que el pueblo judío estaba a la espera de un Rey, un Mesías poderoso que los rescatara del yugo romano, así como lo hizo Dios en los tiempos de Egipto. En sus mentes, no era posible que aquel hombre, carpintero, hijo de José, manso y humilde fuera el Mesías prometido. No comprendieron la profecía del libro de Isaías (Isaías 53) que establecía que el mesías debía sufrir para que viniera la redención.

Debemos tener presente que Jesucristo no pecó, ni cometió delito (1 Pedro 2:22; 2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 1 Juan 3:5; Mateo 27:24; Juan 19:4; Juan 8:29; Isaías 53:9; 1 Pedro 1:18-19; Mateo 5:17-19). Mucho menos puede culparse de haber transgredido la Ley.

A pesar de que Jesucristo tuvo una vida justicia y santidad el pueblo judío no lo aceptó, no lo recibió  como el Mesías, ni su mensaje (Juan 1:11-12; Lucas 19:44; Mateo 23:37). El hecho de que los judíos no recibieran al Señor como el Mesías, responde al Plan de Salvación que tenía Dios diseñado para la humanidad (Romanos 5:12-21; 1 Corintios 15:21).

En la Palabra de Dios se devela que el Señor era el Cordero de Dios para el Mundo, quién nos lavaría nuestros pecados y rebeliones. Otra hecho que nos explica por qué los judíos no aceptaron la obra redentora del Mesías se remonta al Pacto que Dios había hecho con Abraham.

El plan de salvación, a través del rechazo del pueblo de Israel al Mesías, abrió las puertas para que los gentiles ingresáramos al plan de salvación, cumpliendo así la promesa a Abraham de que todas las naciones serían bendecidas (Génesis 22:18; Efesios 2:11-14; Romanos 11:24-25; 11:30-35).

Esto explica el endurecimiento del corazón del pueblo de Israel, lo que terminó llevando a nuestro Señor a la cruz del calvario. Durante el sufrimiento que padecía como consecuencia de su condena a la muerte, Jesús pronunció el sermón de las 7 palabras.

Antes de que Jesús fuera crucificado vivió las torturas, vejaciones más aberrantes de la historia humana. Descubre los detalles científicos que llevaron a la muerte a Jesús en el siguiente artículo titulado Pasión muerte y resurrección de Jesús de Nazaret

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Padre perdónalos porque no saben lo que hacen

Al iniciar este post, hemos descrito las razones que llevaron al pueblo judío a no aceptar a Jesús como el mesías prometido. Para ellos, el Mesías debía ser un gran conquistador que los librara del yugo romano, tal como Dios lo hizo con sus antepasados en Egipto.

Con el fin de entender esta primera frase, vamos a leer el sufrimiento y pasión de Jesús que lo llevaron a clamar por el perdón para aquellos quienes lo llevaron a la cruz. Para los cristianos, de alguna manera espiritual toda la humanidad estuvimos allí presente crucificando a Jesús con nuestras rebeliones y pecados.

Con el objetivo de que quien nos lee se haga un retrato de esta escena, hemos seleccionado diferentes versículos bíblicos que nos permiten tener una idea clara de lo que aconteció.

Mateo 27:31-32

31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

32 Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.

Marcos 15:22

22 Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.

Lucas 23:26-31

26 Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.

28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.

30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.

31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Mateo 27:35

35 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

Juan 19:19

19 Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

Marcos 15:33

33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena

Lucas 23:39-40

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.

40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?

El Cordero mudo profetizado por Isaías (Isaías 53:1-7) abre su boca, no para defenderse, sino para clamar por el perdón a quienes lo perseguían y dejar enseñanzas en estas frases. A continuación leamos el sermón de las 7 palabras de Jesús en la cruz

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El Cordero de Dios permaneció en silencio, sin defenderse.

Padre perdónalos porque no saben lo que hacen

Mientras Jesús ejerciendo su Ministerio en la Tierra, el Señor predicó las buenas nuevas, pero también nos dejó el segundo gran mandamiento que se refiere al amor al prójimo. Este amor al prójimo nos lleva a ejercer el perdón a nuestros enemigos, a quienes nos persiguen (Mateo 5:43-44; Lucas 23:34). En este crucial en la vida de Jesús, donde sufrió la mayor afrenta de la humanidad, Él respondió conforme al mensaje del evangelio que Él había predicado.

Vemos como Él pone en práctica su doctrina del perdón a sus enemigos y perseguidos. Entonces pronuncia la primera de las 7 palabras de Cristo en la cruz clamando:

Lucas 23:34

34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.

La expresión de clamor por el perdón hacia los demás, nos debe llevar a reflexionar sobre  nuestra capacidad de perdonar a aquellos que se burla, nos agreden, persiguen e incluso quienes atentan contra nosotros. El cristiano debe tener la humildad de pedir perdón cuando reconoce que ha hecho daño al prójimo, así como tiene que saber perdonar.

El perdón es un arma poderosa de los cristianos. Perdonar significa expresamente dejar pasar. Esto no significa que aunque Dios deje pasar nuestro pecado, estos no traigan consecuencias.

Dios perdona nuestro pecado, pero esas falta siempre hacen daño. Por ejemplo, David pecó contra Dios, y el Señor lo perdonó, pero eso no significó que no trajera consecuencia. Su reinado tuvo que enfrentar el ataque de su propio hijo, entre otras consecuencias.

Nuestro Señor cuando ve nuestro corazón contristo y humillado, Él nos perdona. Entonces, nuestro arrepentimiento permite que el Señor deje pasar nuestras faltas y las arroja al fondo del mar. Sin embargo, el Señor en su justicia deja que las consecuencias de nuestros pecados nos alcancen. La Palabra de Dios dice que Dios no puede ser burlado.

Hablamos también de la acción de nosotros de perdonar al prójimo. Perdonar significa tomar la decisión de hacerlo, no se trata entonces de sintamos la necesidad de hacerlo o de un sentimientos. Perdonar muchas veces requiere que Dios intervenga en nuestras vidas para poder perdonar.

Por ello, los cristianos que nos esforzamos por ser hacer la voluntad de Dios debemos tratar que no nos gobierne el odio o el rencor (Mateo 6:12-15; marcos 11:26).

Elegir, es acercarse a Dios y pedir fuerzas para perdonar. El perdón es el arma más poderosa de del cristiano.

De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso

Nuestro Señor Jesús como consecuencias de las torturas, los azotes, golpes que tuvo que padecer mientras estaba en el pretorio romano, así como la burla y la humillación de quienes estaban allí presente, Él se tomó el tiempo para expresar compasión por los que sufren, conforme al evangelio que Él predicó en la Tierra.

En este contexto, es fundamental revelar que Jesús tenía dos dimensiones en su ser, una divina y otra humana. Al asegurarle al malhechor que estaría en el paraíso ese mismo día, el Señor nos muestra su divinidad, pues sólo Dios es capaz de llevar a un alma al Reino de los Cielos (Juan 4:16). En este momento podemos apreciar que aquel criminal se arrepintió y mostró temor a Dios.

Aquí una vez más el Señor responde conforme a los que había predicado en el sermón del monte sobre las bienaventuranzas de los misericordiosos (Lucas 23:39-40).  Para profundizar sobre este tema te recomendamos leer El sermón del monte.

Otra de las enseñanzas que nos muestra Jesús es que la salvación es por la fe. Esta afirmación, la sustentamos sobre la base de que este criminal no tuvo tiempo de estudiar la Palabra, el estilo de vida que llevaba lo apartaba de Dios. Por otro lado, podemos suponer que nunca se bautizó, si hizo buenas obras. Sin embargo, alcanzó la Gracia y la Misericordia de Dios en aquel momento.

Por otro lado, otras de las enseñanzas que nos deja el sermón de las 7 palabras, es que la persona al morir, su alma inmediatamente va al cielo o al infierno. Si morimos bajo la Gracia, el Señor dice que iremos inmediatamente al Paraíso; por el contrario la Biblia dice que el alma en pecado va al infierno.

Esta frase nos enseña que todas aquellas doctrinas sobre el purgatorio o que las personas no van a ningún lugar, luego de la muerte, sino que están en un estado inconsciente se derrumban de manera extraordinaria (2 Corintios 5:8; Filipenses 1:23). Estas son doctrinas falsas. Jesús le dijo a aquel delincuente arrepentido HOY estarás conmigo en el Paraíso.

Un pecador arrepentido, pide perdón por sus pecados a los pies de Cristo, por lo tanto es una alma salvada. ¿Te has arrepentido de tus pecados? ¿Has reconocido a Jesús como Dios y Salvador? Es tu momento de arrepentirte y alcanzar la Gracia de Dios. Descubre Qué es la Gracia de Dios.

Mujer, he ahí tu hijo. He ahí a tu madre

Jesús estando en la cruz, a pesar de sus dolores y padecimientos corporales sigue mostrando misericordia. Al ver a su madre sufriendo por la proximidad de su muerte, se ocupa de aquella mujer que le dio la vida. María, la madre de Jesús estaba desconsolada, por ello Jesús encomienda el cuidado de si madre a su discípulo amado Juan. Leamos el pasaje bíblico.

Juan 16:27-29

26 Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Jesús da testimonio en la cruz de cumplir con el mandamiento de Dios de honrar a su madre (Éxodo 20:12; Deuteronomio 5:16; Efesios 6:2-4). Estaba consciente que el dolor que sufriría María por su muerte sería terrible. Mostró verdadero amor con sus buenas acciones, asegurándose del bienestar y cuidado de su madre.

En este punto, el cristiano debe aprender del sermón de las 7 palabras, la importancia que nuestro Señor da al mandamiento de honrar a su madre. Entonces, la enseñanza es que el verdadero cristiano debe cuidar, proteger, proveer, amar a sus padres. No solamente a los padres, sino a la familia.

Dios, Dios por qué me has abandonado

En este punto debemos recordar que Jesús tenía dos naturalezas (Mateo 9:2; Lucas 7:48). La divina, que significa que Dios se hizo carne (Juan 1:1) y la humana (Juan 14:28). Afirmar que el Padre abandonó al Hijo es sostener que la Trinidad se rompió y no es así, así mismo, la doctrina de la Trinidad nos explica claramente que Dios es un Dios Trino, es una unidad y es indivisible.

Debido a la Santidad de Dios, el Padre en el momento en que Jesús en su naturaleza humana cargaba con los pecados del mundo, con tus pecados y mis pecados (2 Corintios 5:21), el Padre abandona a Jesús, pues Él no puede estar en la presencia del pecado. Por lo tanto, es fundamental aclarar que la naturaleza divina de Jesús no podía contaminarse, ni cargar con el pecado porque Dios es Santo. Era la persona humana quien carga con el pecado del mundo (Isaías 53:6).

Vemos como Jesús en su naturaleza humana reconoce que el Padre es su Dios. En ese momento en que Jesús clama ¡Dios, Dios mío! (Mateo 27: 46; Marcos 15:34) reconoce al Padre como Dios. Es la persona humana quien clama. Ahora bien, Dios derrama su ira sobre Jesús para que usted que me lee y yo podamos ser salvo en el sacrificio y derramamiento de la Sangre de Jesús.

La Palabra de Dios dice que la vida está en la sangre (Levítico 17) y que la paga del pecado es la muerte, por lo tanto Dios determinó que para pagar la deuda del pecado de la humanidad debía derramarse la sangre de alguien perfecto como el Cordero de Dios.

Mateo 27:46

46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Como hemos advertido, el Padre le da la espalda a la persona humana de Jesús porque Él no habita en el pecado, sino en la santidad y en la alabanza de su pueblo (Salmos 22:3; Juan 17:11; Santiago 1:13; 1 Juan 1: 5; 1 Pedro 1:16; Isaías 57:15; 6:3; Apocalipsis 4:8).

Es la primera vez que Jesús experimenta el dolor de separarse de Dios. Recordemos que durante la eternidad tanto el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han estado juntos. Por primera vez, Jesús (humanidad) sufre la sensación de estar separado del Padre (Salmos 22).

Esta es una de las enseñanzas tremendas que nos deja el sermón de las 7 palabras, pues nos lleva a pensar ¿Cuánto pecado seguimos agregando a esa cruz? ¿Realmente vivimos una vida sana? ¿Hacemos la voluntad de Dios? Recordemos que el pecado nos separa de Dios (Romanos 8:3; Isaías 59:2)

Tengo sed

A causa de todo el padecimiento y las torturas que sufrió el Señor en el pretorio romano, perdió mucha cantidad de sangre y de fluidos corporales, lo que permitió que se deshidratara rápidamente. Sintió mucha sed y es cuando dice una de aquellas frases en el sermón de las 7 palabras (Hebreos 12:2)

Juan 19:28-29

28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.

29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.

Esta frase dio cumplimiento a la profecía establecida en el Salmos 22:15. Nuestro Señor sufrió la cruz. Una vez más, esta frase nos recuerdan aquellas personas que sufren y padecen hambre y sed de justicia, la pregunta es ¿Qué hacemos por aquellos desvalidos? ¿Por los enfermos? ¿Por lo que están presos?.

Consumado es

Cuando Jesús manifiesta tener sed, recibe un hisopo con vinagre. La Palabra de Dios nos describe que cuando tomó de aquel vinagre dijo otra de sermón de las 7 palabras, de la siguiente manera:

Juan 19:30

30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Lo que Jesús nos estaba diciendo con esta frase es que no hay nada más que agregarle al sacrificio, ni a la obra redentora de la cruz. Se ha terminado la obra en ese momento, estaba perfectamente terminada. No hay obra que usted pueda hacer que lo salve.

Las buenas obras serán las consecuencias de su comunión con Dios que han sido puestas a usted para que no se gloría (Filipenses 1:6; Hebreos 10:19-20; Mateo 27:51-53; 1 Tesalonicenses 4:16; Mateo 27:54)

En tus manos encomiendo mi espíritu

Jesús en su naturaleza divina, tenía total control de la obra redentora. Jesús entregó su vida por amor, tal como podemos encontrarlo en la Palabra de Dios (Juan 10:18; Mateo 16:18; 18:17). Asegurar que los romanos asesinaron a Jesús, es un plano terrenal es aceptable, pero en el plano espiritual no se ajusta a la verdad. Lo que realmente sucedió en la cruz es que el Señor entregó su vida para redimir del pecado y de la muerte eterna a aquellos que por fe le creemos.

La redención había sido hecha ya. El Padre que le había dado la espalda ya volvía hacer su Padre. Esto nos enseña que debemos de confiar en Dios. Él no abandona a sus hijos. (Salmos 31:1-5).

Lucas 23:46

46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Esta frase nos enseña que Jesús tenía el control de su muerte y es Él quien entrega su espíritu  al Padre (Colosenses 2:13-15). Lo tremendo en este momento, es apreciar cómo los soldados romanos, quienes eran gentiles, creyeron que Jesús era el Hijo de Dios, mientras que los judíos siguieron rechazándolo hasta el día de hoy. No hay nada que puedas hacer para garantizar tu salvación.

Si Jesucristo no hubiera muerto en aquella cruz, ni tú, ni yo hubiéramos tenido esperanza de Salvación. Es por ello a que te invito al arrepentimiento, a clamar por el Señor Jesús quien ocupó nuestro lugar en esa cruz.

A continuación te dejamos este excelente material audiovisual donde explican de manera clara y sencilla este maravilloso mensaje donde nos detallan las enseñanzas de Jesús.

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