Poderosa Oración Señor Mío Jesucristo

Te queremos invitar a que conozcas la Oración Señor mío Jesucristo, una oración que es para demostrar el arrepentimiento sincero de la persona que la hace, también se le conoce como un acto de contrición que se hace directamente a Dios para conseguir la absolución, por eso no dejes de leer este articulo el cual te será de mucho interés.

Señor mío Jesucristo

Señor Mío Jesucristo

El Señor mío Jesucristo es una oración que se hace para que demuestres que te has arrepentido de la conducta que has tenido y que tienes un firme propósito de enmendar tu vida, la misma se hace dirigida Dios, para que sea el mismo quien nos perdone los pecados y ofensas que hemos cometido como seres humanos.

Se puede decir que es una oración o acto de contrición con el cual queremos manifestar que sentimos un gran dolor por haber caído en el pecado y que nuestra meta es no cometer más errores, por eso es que acudimos a Dios, que es nuestro Señor, pero debemos hacerlo con una verdadera y completa humildad, para que nuestros pecados sean perdonados. Esa es la verdadera actitud de un buen cristiano, que se arrepienta constantemente de los errores y equivocaciones que comete regularmente.

Pero debemos estar claros que esta oración no es una excusa para no hacer el sacramento de la confesión, a menos que la persona que la haga se encuentre en un lecho de muerte o que haya perdido sus facultades mentales.

Oración Señor mío Jesucristo

Esta oración como ya dijimos es un acto de arrepentimiento ante Dios, es una oración sencilla y fácil de aprender, aquí te la dejamos para que sepas cual es la misma y comiences a rezarla para que consigas un perdón de parte de Dios.

señor mío Jesucristo

Señor mío Jesucristo, que fuiste Dios y hombre de verdad, que eres Creador, nuestro Padre y Redentor, por ser quien eres y porque mi amor por ti está por encima de todas las cosas, hoy me duele mucho y de todo corazón haber pecado y haberte ofendido.

Me hago la propuesta de no volver a pecar nunca más, y salir de todas aquellas situaciones en donde te pueda ofender, prometo hacer la confesión y cumplir con las penitencias que se me impongan. Hoy te ofrezco mi vida Señor, mis acciones y trabajos, para conseguir la satisfacción por los pecados que cometí.

Y de esta manera te suplico, confiando plenamente en tu bondad y misericordia que son infinitas, que me perdonaras, a través de los méritos de la preciosa sangre, la pasión y la muerte de Jesús, me conseguirás la gracia para poder enmendarme y seguir perseverando en conseguir tu sagrado amor y servicio hasta el último instante de mi vida. Amén.

Una variación de esta oración es cuando se encuentra en peligro extremo de muerte o apuro, diciendo tres veces “Dios Mío Perdóname”.

¿Qué es la Contrición?

En el catecismo de la iglesia dice que una penitencia interior es una manera de reorientar de una forma definitiva la vida de una persona, es como volver a comenzar y convertirse para seguir a Dios con el corazón y romper con la vida de pecado, sentir aversión por el mal y repudiar los malos actos que hicimos en algún momento. Este concepto incluye que debe existir un deseo en la persona de querer cambiar su vida de verdad y tener una esperanza en recibir la misericordia y la confianza de Dios y su ayuda para recibir su gracia.

Una conversión o acto de contrición requiere en primer lugar que esta sea de corazón y que esta seguida de dolor y de tristeza, que son signos saludables a los que se conoce como aflicción del espíritu o arrepentimiento de corazón. Santo Tomás de Aquino establecía que una penitencia se debía regir por seis principios básicos en los que debíamos cooperar con Dios:

Primero: la tristeza es una señal de amor verdadero, cuando se hace penitencia y se está triste por los pecados que se hayan cometido, es porque hay un arrepentimiento de que de verdad hicimos algo mal y por eso que queremos resolverlos y cometer nuevamente estos pecados. Cuando sentimos esta tristeza es porque sabemos que hemos cometido un acto que ha ofendido a Dios, un Dios que nos ama y que sufrió por todos nosotros hasta morir en una cruz.

Se dice que puede haber penitencias que son imperfectas, ya que muchos se arrepienten de lo que hacen o hicieron solo por temor de sufrir del castigo del infierno. Pero nuestra penitencia o acto de arrepentimiento es perfecta si esta la tristeza en medio ya que ofendimos a Dios, quien fue nuestro creador, es bondadoso y amoroso y a él debemos amarlo con todo el corazón. Por eso en este primer principio debe regirnos o guiar nuestros corazones hacia Dios.

El mismo nos ayuda a recordar que Dios es quien nos está haciendo el llamado al arrepentimiento y que este sea de verdad de manera profunda, ya que esta es una gracia que él nos puede entregar por su gran misericordia. Esta conversión a Dios proviene primeramente porque él nos está ofreciendo su gracia y perdón, él nos está invitando a que tengamos un arrepentimiento sincero, al hacerlo estamos haciendo un acto divino ya que nos estamos acercando a Dios.

Segundo: debe haber un movimiento de fe, ya que una vez que volvemos a la gracia de Dios, tenemos que tener la firme creencia que él tiene poder para salvarnos de los pecados cometidos. La fe se debe expresar en Jesucristo el cual sufrió, murió y después resucitó por nosotros, por eso se considera que cada vez que caemos en pecado estamos cometiendo un acto contrario a la fe, no tenemos confianza en el amor de Dios que ha sido nuestro redentor y estamos teniendo una negación de todo su poder.

De cierto modo cada uno de nuestros pecados es una manera de dar un latigazo más en la tortura de la flagelación de Jesús, y un golpe más cuando fue clavado en la cruz. Es por eso que cada acto de fe que hacemos, no debemos estar aferrados a seguir cometiendo pecado idolatrando ídolos, ay que estamos haciendo la profesión de fe que Dios es uno solo y que por ese merece todo nuestro amor y adoración. En este caso el acto de fe es doble, ya que profesamos nuestra creencia en Dios que va a redimirnos de nuestros pecados y a la vez negamos los ídolos que nos hacen caer en pecado.

Tercero: cuando se hace una penitencia estamos haciendo un movimiento de temor y de servicio, por el cual cada hombre se quiere alejar del pecado por miedo a ser castigado. Para muchos este es el camino que debe seguir todo principiante en una vida espiritual.

Aquellas personas que comienzan a arrepentirse de sus pecados porque tienen miedo de sufrir el castigo del infierno eso quiere decir que hay un cambia para llevar el alma hacia Dios, pero por miedo y no por amor. No obstante debemos tener alegría en este proceso, que aun siendo producto del miedo, está logrando su objetivo que es que busquemos nuevamente a Dios, después de llevar una larga vida en pecado.

Cuarto: la penitencia es una forma de esperanza en donde los hombres que tienen la firme convicción de enmendar su vida esperanza conseguir el perdón por sus pecados.  Este cambie viene dado por la fe, y es una parte del verdadero arrepentimiento sentir esperanza que Dios nos perdonará, por eso debemos creer y tener confianza en él y en las sagradas escrituras.

Dios muchas veces dijo que él tendría misericordia con aquellos que volvieran a él con el corazón arrepentido. Esta es una esperanza que podemos conocer en el Salmo 51 en donde el propio David suplica a Dios que tenga misericordia de su vida, ya que se ha arrepentido de sus pecados y su corazón esta contrito, él tiene esa esperanza del perdón de Dios a pesar de lo terrible que su naturaleza como hombre le obligó a cometer adulterio.

Para muchas personas tal vez no debemos esperar a que Dios nos perdone ya que él fue nuestro creador y un pecado nuestro debería ser castigado duramente, pero siempre se espera que ese amor que él siente por nosotros, que es eterno y que su misericordia por toda la raza humana, nos pueda dar su perdón absoluto.

Quinto: el arrepentimiento es uh acto de caridad, en donde cada pecado cometido se vuelve desagradable para los hombres y este quiere cambiar por su bien y no por miedo a ser castigado eternamente. Por eso quiere regresar a Dios con arrepentimiento, pero aun no es la manera adecuada de llegar a él, porque aún no puede comprender en qué consiste el amor perfecto de Dios.

Pero ha podido avanzar de manera suficiente en su vida espiritual, y logra confesar sus pecados con la certeza que ha obrado mal y sin miedo al castigo que le vayan a dar. Hace la confesión de sus pecados ya que sabe que estos han ofendido a Dios, y en el fondo esta persona ama a Dios infinitamente.

Sexto: el arrepentimiento verdadero está unido al temor filiar del hombre que por voluntad propia quiere hacer la reparación ante Dios, ya que le teme, es decir que el hombre ama a Dios y está lleno de arrepentimiento porque le ofendió, hace la penitencia o reparación a Dios, pero ya es una persona pasiva esperando una penitencia, él está entrando en un camino en donde la experiencia y la perfección están llegando, ya que está llamado a este acto de constricción para llegar a un nivel más elevado.

El hombre se muestra en un estado de arrepentimiento total por los pecados que ha cometido, sabe que tiene una deuda con Dios y por amor se ofrece a manera de redención.

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