Selene: La diosa de la luna y sus mitos

Selene era la diosa de la luna griega

Son muchas las religiones antiguas que adoran a diversos dioses que representan cada uno un elemento en concreto. En el caso de los griegos, casi todos ellos convivían en el Olimpo. Si bien es cierto que son muchas las deidades que forman parte de esta cultura, en este artículo vamos a hablar sobre Selene, la diosa de la luna.

Concretamente explicaremos quién es esta deidad y contaremos el mito relacionado con su origen familiar y también el mito relacionado con su gran amor: Endimión. Espero que os gusten estas leyendas.

¿Por qué la luna se llama Selene?

Selene, la diosa de la luna, era hermana de Helios y de Eos

Entre los muchos dioses que adoraban los griegos se encontraba Selene, la diosa de la luna. Este deidad era muy importante, también para los romanos. Esto se debe a que, según la mitología greco-romana, ella era la encargada de evitar que la humanidad permaneciera en la oscuridad cuando desaparecía su hermano Helios, el sol, en el horizonte. De ahí que en muchos cuentos, leyendas y culturas actuales, la luna reciba el nombre de Selene.

Según el mito que trata sobre esta deidad, la diosa de la luna griega era una mujer muy bella de piel pálida. Destacaba por llevar una corona con forma de media luna. Mientras que su hermano Helios se desplazaba durante el día en su propio vehículo, Selene lo hacía de noche. En algunas ocasiones iba montada sobre un toro, y en otras iba en un carruaje de plata del que tiraban dos caballos alados o dos bueyes blancos. Este último medio de transporte era el más frecuente. En cuanto a su vestimenta, solía llevar túnicas blancas y en muchas ocasiones se la representaba con una antorcha en la mano.

Puesto que el ser humano siempre se ha guiado a través del tiempo gracias al sol y a la luna, no es de extrañar que el mito de Selene, la diosa de luna, tenga una influencia especial en lo que respecta la medición del tiempo. En la sociedad griega, los meses estaban compuestos por un total de tres períodos. Cada uno de ellos comprendía diez días que concordaban con las diferentes fases lunares. Además de ser la gobernadora de la noche, los griegos también le atribuían a Selene el poder de crear el rocío.

El mito del origen de Selene, la diosa de la luna

Ahora que ya sabemos un poco más sobre Selene, la diosa de la luna, veamos cuál es el mito que le corresponde. Pues bien, según la mitología griega, esta deidad formaba parte de la segunda generación de titanes. Era hija de Tea y de Hiperión. Este último, a pesar de no tener muchas menciones en los diversos mitos griegos, es considerado el dios de la observación. Además, solían asociarlo con las primeras luces del día, esas que aparecen justo antes de que salga el sol.

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Por otro lado, la madre de la diosa de la luna, Tea, no sólo era la esposa de Hiperión, si no también su hermana. Esta titánide era quien regía sobre la vista. Antiguamente, los griegos pensaban que los ojos lanzaba una especie de rayos sobre las cosas, los cuales nos permitían a las personas verlas y definirlas. A parte de esto, Tea también cumplía con la función de darle ese brillo tan característico a los metales preciosos.

Cabe decir que Selene, como ya hemos mencionado anteriormente, no era hija única. Hiperión y Tea tuvieron un total de tres hijos:

  1. Helios: El dios del sol
  2. Selene: La diosa de la luna
  3. Eos: La diosa de la aurora

Según la mitología griega, Helios era quien iniciaba el viaje por toda la amplitud del cielo. Cuando lo terminaba, llegaba la oscuridad. En ese momento era cuando le tocaba a Selene, la diosa de la luna. Ella relevaba a su hermano para hacer un recorrido similar por la noche. Por otro lado, Eos tenía que salir cada día de su hogar, que se encontraba al borde del océano que rodeaba el mundo, para cumplir con la misión de anunciar la llegada de su hermano Helios, el dios del sol.

Selene y el amor

El gran amor de Selene, la diosa de la luna, era un pastor mortal llamado Endimión

Como muchos ya sabréis, a los griegos les gustaban mucho las historias de amor y los líos amorosos entre dioses. En muchos mitos, son el elemento principal y muy pocas deidades se libran de relatos chismosos. Selene, la diosa de la luna, no forma parte de una de esas excepciones. Según la mitología griega, esta deidad tuvo varios amantes, entre los cuales no se encontraban únicamente otros dioses, si no también meros mortales.

Sin embargo, la historia de amor más destacable e importante de Selene la vivió con un humilde pastor mortal, llamado Endimión. Según cuenta la leyenda, la belleza de este hombre se podía comparar únicamente con la de Narciso o Adonis. Una noche, el pastor se quedó dormido y Selene, al verlo, descendió con su carruaje para observarlo más de cerca. El brillo que desprendía la bella diosa despertó al mortal, quien ya estaba enamorado de ella, y ella correspondió su sentimiento desde es preciso instante.

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No obstante, era un romance imposible, pues ella era inmortal y él no. Por ese motivo, Selene fue a pedirle ayuda al mismísimo Zeus, mientras que Endimión fue en busca de Hypnos, el dios del sueño, con el mismo propósito. Ambos dioses ayudaron a la pareja, pero no podían volver a Endimión inmortal, pues le otorgarían la categoría de dios. Asique decidieron dejarlo dormido para toda la eternidad y evitar de esta manera su muerte segura. Para que pudiera encontrarse con su amada, únicamente podía abrir los ojos de noche. Así, Selene y Endimión pudieron vivir una bonita historia de amor, de la cual nacieron un total de cincuenta hijos, uno para cada una de las cincuenta fases lunares del año.

En muchas ocasiones, la mitología griega transmite explicaciones a los fenómenos naturales de una manera muy bella. Un buen ejemplo es el mito de Selene, la diosa de la luna. Esta leyenda refleja la forma en la que los griegos veían y observaban antiguamente el mundo.


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