¿Sabrías reconocer una cirrosis hepática?

Cirrosis hepática Mujer bebiendo alcohol

Al principio, los síntomas de la cirrosis hepática pueden pasar desapercibidos. A menudo, de hecho, la enfermedad se presenta inicialmente de forma asintomática y luego empeora progresivamente, dañando la salud de muchas maneras diferentes. Entre los primeros síntomas a reconocer están el cansancio, picazón en todo el cuerpo, pérdida de peso y pérdida de apetito.

A medida que empeora, la cirrosis puede dañar no solo el hígado, sino todo el cuerpo, incluso el cerebro.

¿Qué se siente al padecer cirrosis hepática?

Cuando pensamos en los síntomas de la cirrosis hepática, solemos asociar la enfermedad con una sensación de malestar, cansancio inexplicable y pérdida repentina de peso e hinchazón del estómago. Aunque en realidad estos son algunos de los signos que indican la presencia de esta grave enfermedad, no son los únicos síntomas a tener en cuenta.

La cirrosis hepática suele ser completamente asintomática en sus primeras etapas. De hecho, los primeros síntomas de la enfermedad solo comienzan a aparecer cuando el daño hepático está bastante avanzado.

Para comprender y reconocer los síntomas de la cirrosis hepática es necesario comprender de qué tipo de enfermedad estamos hablando. ¿Qué es la cirrosis del hígado?, y ¿cómo se desarrolla esta temida y grave afección que afecta al hígado?.

Aclaremos un poco en qué consiste la enfermedad, y veamos cuáles son los síntomas de un hígado que no funciona bien y cuándo es necesario someterse a las pruebas necesarias.

¿Qué es la cirrosis hepática (del hígado)?

El término «cirrosis hepática» indica una enfermedad hepática en la que las funciones fisiológicas de este órgano se ven comprometidas de forma más o menos importante.

Más concretamente, la enfermedad se produce cuando el hígado, sometido a repetidos estados de «estrés», comienza a formar tejido cicatricial que, a medida que se acumula, compromete el flujo normal de sangre dentro del órgano.

Todo esto conduce a una reducción de las funciones fisiológicas del hígado, es decir, el hígado ya no funciona con normalidad. Por tanto, este órgano ya no podrá procesar eficazmente los nutrientes, proteínas, hormonas, fármacos y sustancias tóxicas.

Es evidente que, a largo plazo, este proceso puede resultar peligroso para la propia supervivencia del paciente.

alcohol vitamina b1

¿Cuáles son las causas que pueden dar a padecer cirrosis hepática?

No existe una única causa de la enfermedad. Puede haber varios factores que conduzcan al desarrollo de la cirrosis. Esta condición se debe a una sucesión de daño hepático. Cuando esto sucede, en condiciones normales el órgano es capaz de repararse a sí mismo. Cuando el daño comienza a ser frecuente y repetido, se produce la formación de tejido conectivo no funcional o tejido cicatricial, condición conocida como » fibrosis hepática «.

En el momento en que la fibrosis hepática comienza a generalizarse, existe un deterioro real de la capacidad del hígado para autorregenerarse. La acumulación excesiva de tejido cicatricial puede conducir a la llamada cirrosis hepática.

Pero, ¿cuáles son los factores de «estrés» que pueden alterar la salud del hígado?. Entre los más comunes encontramos el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, que el paciente ya sufriera de hepatitis o  de enfermedad del hígado graso no alcohólico  (NAFLD, por sus siglas en inglés), una enfermedad que generalmente se desarrolla en personas con sobrepeso, diabetes o prediabetes, y en aquellas que tienen colesterol alto. Padecer una enfermedad hepática autoinmune, o fibrosis quística también puede hacer que se sufra cirrosis hepática. Y luego la acumulación excesiva de hierro, afectación que se conoce como hemocromatosis, o la acumulación de cobre en el cuerpo, condición provocada por la llamada “enfermedad de Wilson”.

Detalle de los síntomas de la cirrosis del hígado

A diferencia de muchas otras enfermedades, como el cáncer, no existen estadios de referencia reales para la cirrosis hepática. Lo que está claro es que, ante la presencia de los primeros síntomas, ya nos encontramos en un estadio muy avanzado de la enfermedad.

Sin embargo, en entornos clínicos, la enfermedad se clasifica en cirrosis compensada o descompensada. En el primer caso, nos referimos a la cirrosis asintomática. La afección no provoca síntomas evidentes y la enfermedad puede diagnosticarse mediante una biopsia hepática. Por otro lado, la cirrosis descompensada indica un agravamiento de la enfermedad, por lo que se presentarán síntomas más claros y evidentes.

Los primeros síntomas de la cirrosis hepática

Cuando la enfermedad está en sus «etapas» tempranas se puede experimentar dolencias y síntomas como la inapetencia, pérdida de peso inexplicable, debilidad y cansancio, fiebre y náuseas.

Los cambios de peso debidos a la cirrosis suelen ser el resultado de falta de apetito y una sensación general de malestar. Muchas personas con cirrosis pueden experimentar desnutrición debido a la mala absorción de vitaminas y minerales.

A medida que avanza la enfermedad, comienzan a aparecer síntomas cada vez más evidentes. Estos pueden incluir los siguientes trastornos.

Hinchazón

Este síntoma se debe a la acumulación de líquidos en el organismo. La cirrosis causa una inflamación notable en el estómago (ascitis), pero la inflamación también puede ocurrir en otras partes del cuerpo, como las piernas.

Cambios en la apariencia de las manos

Un síntoma de la cirrosis que a menudo se pasa por alto es la apariencia de las manos. De hecho, los dedos pueden tender a ensancharse (dedos en palillo), las palmas de las manos pueden aparecer enrojecidas (eritema palmar) y puede haber una especie de retracción de los tendones que se encuentran en la palma de la mano, lo que implica una curvatura de los dedos hacia la palma.

Ictericia

Uno de los síntomas más conocidos de los trastornos hepáticos, incluida la cirrosis, es sin duda la ictericia. Este término indica una coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos, junto con un cambio en el color de la orina, que será similar al de la cola.

Cambios en la piel

Además de la coloración amarillenta de la piel debido a la ictericia, otras señales de advertencia indican que la enfermedad está progresando. Los síntomas cutáneos de la cirrosis hepática incluyen prurito generalizado en todo el cuerpo, moretones y sangrado frecuentes, formación de una erupción de color rojo púrpura en la piel. También aparecen manchas en la piel (síntoma causado por capilares rotos) y vasos sanguíneos que toman la apariencia de una tela de araña.

Cambios en la orina y las heces

Otro síntoma de daño hepático son los cambios en el color y la consistencia de las heces. Dado que los lípidos y las vitaminas no serán absorbidos adecuadamente por el hígado, cuyas funciones están claramente comprometidas, las heces pueden tener un aspecto aceitoso y grasoso, de color más claro de lo normal y con un olor muy desagradable.

La orina, como hemos comentado anteriormente, podría tomar un color amarillo oscuro, con tendencia al marrón.

¿Qué síntomas son característicos en los hombres?

En presencia de cirrosis hepática avanzada, los hombres pueden experimentar síntomas más específicos, debido a la incapacidad del hígado para metabolizar la hormona estrógeno. Por lo tanto, los síntomas de esta afección incluyen una reducción del deseo sexual, un agrandamiento de los senos masculinos (ginecomastia) y un encogimiento de los testículos (atrofia testicular).

Dolor y cirrosis hepática

La enfermedad también puede provocar una sensación de dolor, sobre todo cuando evoluciona de forma progresiva, llegando a los estadios más avanzados.

Se estima que el 80% de los pacientes con esta enfermedad desarrollan dolor abdominal crónico, intenso y localizado en su mayoría en el hemiabdomen superior derecho.

Problemas neurológicos

No todo el mundo sabe que los síntomas de la cirrosis hepática en fase terminal también incluyen síntomas neurológicos. De hecho, la enfermedad puede comprometer el funcionamiento normal del cerebro. Esto se debe a la incapacidad del hígado para eliminar las toxinas de la sangre, que se acumulan en el cerebro y dan como resultado una afección llamada encefalopatía hepática. Entre los síntomas que se pueden dar encontramos la confusión mental, dificultades de pensamiento, cambios en el comportamiento e incluso el coma.

Complicaciones de la enfermedad

¿Qué tan grave es la cirrosis del hígado?. ¿Esta enfermedad es mortal?. Como puedes imaginar, la cirrosis es una enfermedad muy grave y actualmente no existen tratamientos (salvo el trasplante resolutivo) capaces de restaurar la función y la salud del hígado.

Las personas con cirrosis pueden experimentar una serie de complicaciones de salud graves. Estos incluyen ascitis, alteración de la cognición (encefalitis hepática), sangrado gástrico y un mayor riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

Diagnóstico

Si has estado experimentando alguna de las dolencias y síntomas de la cirrosis hepática mencionados anteriormente, lo primero que debes hacer es no entrar en pánico.

Posteriormente, será igualmente importante someterse a controles específicos, que pueden consistir en un análisis de sangre normal (los análisis servirán para evaluar los niveles de bilirrubina y otros parámetros que indican el estado de salud del hígado) y en estudios de imagen especiales que incluyen una tomografía computarizada (TC), una ecografía abdominal, una resonancia magnética y, cuando sea necesario, una biopsia de hígado.

Tratamiento

El daño causado por la cirrosis en el hígado no es reversible y, a menos que se traten y aborden los factores desencadenantes, la enfermedad puede progresar y empeorar con el tiempo.

El enfoque de tratamiento elegido dependerá de la causa subyacente y puede incluir evitar el alcohol por completo (esencial en el caso de cirrosis hepática alcohólica) y cualquier cosa que pueda dañar el hígado, el tratamiento de enfermedades subyacentes, como la hepatitis B  y la adopción de una dieta adecuada y baja en grasas, que también es útil para desintoxicar el hígado.

Se pueden usar medicamentos para reducir los síntomas de la cirrosis, y se indicará un plan de comidas para ayudar con la pérdida de peso en caso de tener enfermedad del hígado graso no alcohólico.

A menos que se adopte un enfoque quirúrgico, la cirrosis no se puede curar. Sin embargo, en candidatos adecuados, el médico puede considerar un trasplante de hígado, después del cual los síntomas de la enfermedad pueden desaparecer.

¿Cuánto tiempo se puede vivir con cirrosis del hígado?

La mediana de supervivencia de los pacientes con cirrosis compensada es superior a 12 años, mientras que en los casos de cirrosis descompensada el pronóstico es más pobre, con una mediana de supervivencia (sin trasplante hepático) de unos dos años.

Cirrosis hepática y muerte

La cirrosis hepática es una de las principales causas de muerte a nivel mundial, según datos informados por la Asociación Estadounidense para el Estudio de Enfermedades del Hígado. De hecho, a nivel mundial se considera la undécima causa de muerte y la decimoquinta causa de morbilidad en la población.

Las principales causas de muerte en pacientes con cirrosis incluyen insuficiencia hepática (con y sin hemorragia gastrointestinal), tumores hepáticos primarios, infecciones, enfermedades cardiovasculares y neoplasias extrahepáticas.


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