En este artículo haremos un estudio de Romanos 8:28, en donde se nos relata que todas las cosas nos ayudan a bien, de acuerdo al propósito de Dios.

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Porque para los que amamos a Dios, todas las cosas nos ayudan a bien.

Romanos 8:28

En la carta a los Romanos escrita por el apóstol Pablo, específicamente en el capítulo 8, encontramos uno de los versículos más conocidos y repetidos a lo largo de la historia, por los cristianos.

Es difícil encontrar a un hermano que no se sepa este de memoria y que no lo tenga entre sus palabras cuando ve que otro está atravesando por una situación complicada. Citemos a continuación lo que dice este pasaje bíblico, según la versión Reina Valera 1960 (RVR1960):

28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Otra versión en la que este versículo es muy conocido es el de la Nueva Versión Internacional (NVI), esta lo expresa de la siguiente forma:

28 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman,[a] los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.

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Dios dispone todo para bien.

¿Qué enseña Romanos 8:28?

Reflexionemos un poco sobre las frases que forman este verso bíblico de Romanos 8:28 , el cual podríamos dividir en tres, de la siguiente manera:

1. “Y sabemos que a los que aman a Dios”

El pasaje inicia con la palabra “sabemos”, cuando nosotros decimos en nuestra vida diaria que sabemos de alguna información, es porque estamos seguros de que lo que diremos es correcto y tenemos la convicción de que nuestro conocimiento va a ayudar a resolver algún problema o alguna interrogante de otra persona.

Un ejemplo sencillo de en nuestro día a día, es cuando alguien se nos acerca para pedir una dirección, esa persona nos pregunta si sabemos cómo llegar a un lugar en específico, si manejamos esa información con mucho gusto vamos a ayudarla y de esta manera que pueda lograr llegar a su destino.

Sería un error de nuestra parte si le damos una información equivocada o le señalamos cualquier lugar, para que se pierda o no llegue a tiempo a su cita, respondemos con seguridad porque sabemos la información.

Esa es la seguridad que quiere reflejar el apóstol. Los hijos de Dios debemos saber esto que se va a indicar luego, pero esta información va acompañada por una condición, esta promesa es válida para los que aman a Dios, entonces podemos entender que no es solo memorizar o citar este pasaje, con solo decirlo no es suficiente.

Debemos ser personas que le sirven de corazón, que dejan que sus vidas sean guiadas por el Espíritu Santo y que lo amén profundamente, mostrándonos la importancia de tener una comunión directa y diaria con el Padre.

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No dejemos que las dificultades nos hagan desviar nuestra mirada de Dios, aun en nuestras peores circunstancias, él se mantiene a nuestro lado y podemos confiar totalmente en que tanto su amor como su bondad, van a estar con nosotros. Dejemos que nuestros corazones se llenen de su paz.

2. “Todas las cosas les ayudan a bien”

Qué difícil es escuchar esta frase cuando estamos en días grises, cuando nos sentimos por el piso y que no tenemos ni aliento para llorar, que difícil es entender el poder que hay detrás de esta frase.

Todos en algún momento, hemos estado en ese lugar, en donde sabemos que va a llegar el hermano que nos citará este versículo causando molestia y angustia en nuestro corazón.

Todo esto es porque no aprendemos a confiar plenamente en el Señor, nos resulta muy fácil ver el problema y aún más, querer buscarle explicación a todas las cosas que pasan en nuestras vidas.

Pasamos todo el día con la cabeza llena de preguntas como: ¿Por qué perdí mi trabajo?, ¿Por qué me mude de ciudad, para que me fuera mal?, ¿Por qué se tuvo que morir mi mamá?, ¿Por qué el amor de mi vida me dejó?, ¿Por qué si me esforcé tanto le dieron el ascenso a otro? y como esta millones de preguntas que nos pueden agobiar.

Y no nos detenemos un segundo a pensar en la soberanía y omnisciencia de Dios. Él ya sabía que eso iba a suceder mucho antes de que cada uno de nosotros naciéramos, para él no fue una sorpresa, él lo diseñó de esa manera para que fuera parte del propósito divino con el que venimos a esta tierra.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto confiar en que no estamos solos en este camino y que Jesús nos va a ayudar?. Aprendamos a poner nuestra fe y mirada en Dios, en ese momento podremos ver todo con un matiz diferente.

Con esto podemos entender por qué no siempre los resultados son los que esperamos, en ningún lugar dice que todas las cosas serán buenas y esto es porque Dios no está para cumplir todos nuestros deseos.

Pero debemos creer que, si tenemos nuestra fe puesta en él, de todas las circunstancias podremos sacar un resultado a nuestro favor, conforme a su voluntad y de esta manera poder vivir bajo su propósito.

Pensemos que en esto no estamos solos, muchos personajes de la Biblia pasaron situaciones muy complicadas como fue el caso de Daniel, Job, el apóstol Pablo y hasta el mismo Jesús.

Lo que hizo la diferencia, fue que lograron ver el propósito que Dios tenía con cada uno de ellos y de esa manera trasformaron situaciones que parecían tinieblas, en grandes victorias.

Y eso no solo se queda en la Biblia, si tomamos un minuto en nuestras congregaciones para escuchar a nuestros hermanos, como Dios los ha ayudado en medio de circunstancias tan adversas, nuestra fe crecería y nos ayudaría a confiar en que Dios también lo puede hacer con nosotros.

3. “A los que conforme a su propósito son llamados”

Debemos sentirnos gozosos, ya que fuimos llamados. Dios nos escogió a cada uno de nosotros y tiene un propósito para cada una de nuestras vidas.

Él desea que como sus hijos crezcamos en la palabra y nuestro espíritu se pueda enriquecer con su presencia. Hay un pasaje bíblico en el que podemos respaldar esto, Romanos 8:28 es Salmos 138:7-8, este nos dice:

7 Aunque pase yo por grandes angustias,

tú me darás vida;

contra el furor de mis enemigos extenderás la mano:

¡tu mano derecha me pondrá a salvo!

8 El Señor cumplirá en mí su propósito.

Tu gran amor, Señor, perdura para siempre;

¡no abandones la obra de tus manos!

Que maravilloso saber que aún en medio de nuestras angustias, su amor siempre será mucho más fuerte, que su mano no se va a apartar de nosotros y que nunca nos va a dejar solos.

Aprendamos a decir «Dios no me ha abandonado, él está junto a mí, y a pesar de estar viviendo esta situación puedo permanecer confiado, en que va a cumplir su voluntad en mi vida».

Dios no nos promete una vida entera sin problemas, ni dificultades. Mientras estemos vivos vamos a sufrir afecciones, pero Jesús nos dice en Juan 16:33:

33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

Así que vivamos confiando en esa promesa, que a pesar de las vicisitudes que podamos atravesar, el que va junto a nosotros ha vencido al mundo.

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Aprenda a confiar en Dios, aun en medio de las adversidades.

¿Qué nos enseña Romanos 8?

Si estudiamos el resto del capítulo de la carta a los romanos, vemos que nos enseña dos aspectos importantes: en primer lugar, que no hay condenación por todos los que están unidos a Cristo.

Esto se debe al sacrificio que hizo Jesús en la cruz para limpiarnos de todos nuestros pecados, entonces siendo limpios de pecado no puede existir condenación y de esa forma nos mira Dios a nosotros, una obra limpia.

En segundo lugar, nos muestra una vida dirigida bajo el propósito del Espíritu Santo, para de esa manera lograr obtener todas las bendiciones que Dios tiene preparado para nuestras vidas, pero eso va a depender de si somos uno con el hijo y tenemos un corazón conforme a él.

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Les invitamos a visualizar, el siguiente video para que pueda meditar en Romanos 8:28.

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