Un operativo de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, en coordinación con colectivos animalistas, permitió liberar a 65 perros que se encontraban en una vivienda de San Francisco Lachigoló, en la región de Valles Centrales. La intervención se realizó tras varias denuncias ciudadanas y de activistas que alertaban sobre un posible caso de maltrato animal en el inmueble.
Los canes, muchos de ellos en condiciones de hacinamiento, desnutrición y falta de cuidados básicos, fueron puestos bajo resguardo oficial mientras personal veterinario determina su estado de salud y las atenciones que necesitan. El caso ha encendido las alarmas entre organizaciones protectoras de animales y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la crueldad animal y la necesidad de reforzar su persecución penal.
Operativo en San Francisco Lachigoló y denuncia de activistas

La intervención se llevó a cabo en un domicilio situado en la esquina del callejón de Donají con la calle Zamora, en San Francisco Lachigoló, a unos 19 kilómetros de la ciudad de Oaxaca. Hasta ese punto acudieron elementos de la Unidad de Rescate Animal, adscrita a la Vicefiscalía Regional de Valles Centrales, después de que organizaciones y vecinos denunciaran públicamente el presunto maltrato que sufrían los animales.
De acuerdo con testimonios recabados por la prensa local y defensores de animales, el interior de la casa era un espacio reducido y saturado, calculado en unos 70 metros cuadrados, donde convivían decenas de perros entre suciedad, malos olores y sin condiciones mínimas de higiene. Los ladridos constantes y los olores que se desprendían del lugar habían levantado sospechas en la zona desde hacía tiempo.
Colectivos y agrupaciones animalistas acudieron al sitio mientras se ejecutaba el operativo, no solo para acompañar el proceso y documentar lo sucedido, sino también para proporcionar alimento inmediato a los perros rescatados, llevando principalmente pollo, arroz y otros insumos básicos.
Las autoridades estatales confirmaron que el operativo se activó tras una denuncia formal de activistas y habitantes de la zona, lo que permitió ingresar a la vivienda con el respaldo de la Fiscalía y de la Unidad de Rescate Animal. Esta coordinación ciudadana-institucional ha sido destacada por organizaciones como un ejemplo de cómo la presión social puede acelerar la atención a casos de maltrato.
Condiciones de los 65 perros y atención veterinaria
Una vez asegurado el inmueble, el personal especializado identificó a 65 perros de distintas edades y tamaños, muchos de ellos con señales visibles de deterioro físico. Según los primeros reportes, varios animales presentaban desnutrición severa, posible sarna y otros problemas de salud asociados a la falta prolongada de alimentación, agua limpia y cuidados básicos.
La Fiscalía informó que todos los canes quedaron bajo resguardo oficial y están siendo evaluados por veterinarios para determinar con precisión su situación sanitaria. Estas valoraciones permitirán definir qué tratamientos necesitan, desde desparasitación y curas para heridas hasta terapias más complejas en los casos de mayor gravedad.
Mientras se realizan los estudios clínicos, las autoridades han insistido en que los perros no estarán disponibles de inmediato para adopción o acogida temporal, ya que primero es necesario estabilizar su salud y recabar información útil para la investigación, incluida la posible identificación de perros que pudieran haber sido robados de domicilios particulares.
Activistas presentes en el operativo relataron que algunos animales portaban ropa o accesorios, lo que ha alimentado la hipótesis de que ciertos perros habrían sido sustraídos de sus hogares. Esta línea de investigación será revisada en paralelo a las pesquisas por maltrato y otros posibles delitos vinculados.
El caso ha sido descrito por colectivos protectores como un ejemplo extremo de crueldad y abandono, y ha motivado a varias organizaciones a ofrecer apoyo logístico, donaciones de alimento y atención médica para garantizar la recuperación de los animales en los próximos meses.
Restos óseos y sospechas sobre actividad clandestina
Durante el cateo del inmueble, agentes de la Fiscalía localizaron restos óseos que presumiblemente pertenecen a animales vertebrados. Ante este hallazgo, se abrió la carpeta de investigación 32163/FVCE/TLACOLULA/2025 y se incorporó a un perito veterinario para dirigir los análisis forenses y determinar el origen preciso de los huesos.
Las primeras versiones señalan que los restos podrían corresponder a perros u otros animales que habrían muerto dentro de la vivienda, ya sea por inanición, enfermedad o actos deliberados de crueldad. Sin embargo, la autoridad ha subrayado que, por el momento, no hay una conclusión definitiva sobre la naturaleza exacta de la actividad que se llevaba a cabo en el inmueble.
Entre los vecinos y algunas organizaciones se ha extendido la sospecha de que la casa habría operado como una especie de perrera o rastro clandestino, donde se sacrificaban perros. Incluso se ha mencionado la posibilidad de que la carne hubiera podido ser comercializada de manera ilegal, aunque esta hipótesis continúa bajo indagatoria y no ha sido confirmada oficialmente.
La Fiscalía ha señalado que los restos óseos fueron recogidos y enviados a análisis especializados, con el objetivo de esclarecer cuántos animales estarían implicados, si todos son perros y si hubo prácticas sistemáticas de sacrificio. También se investigan posibles conexiones con otros reportes de maltrato o desaparición de mascotas en la región.
Los trabajos periciales incluirán estudios de tipo forense y veterinario, orientados a reconstruir lo ocurrido en el interior de la vivienda y a fortalecer la investigación ministerial en torno a la crueldad animal y cualquier otra conducta que pueda constituir delito.
Detención del sospechoso y proceso legal
En el marco del operativo, la Fiscalía de Oaxaca confirmó la detención de un hombre identificado como M.A.G.B., originario de la Ciudad de México, quien se encontraba a cargo del inmueble y lo rentaba en el momento de la intervención. Esta persona fue asegurada en el lugar y puesta de inmediato a disposición del Ministerio Público.
Las autoridades le atribuyen, de entrada, el delito de crueldad animal, aunque no se descarta que puedan añadirse otros cargos conforme avancen las investigaciones y se conozcan más detalles sobre la dinámica de los hechos. Por ahora, la situación jurídica del detenido se analiza dentro de la carpeta de investigación abierta por la Fiscalía.
Fuentes oficiales han señalado que en el lugar habría habido al menos un responsable directo del cuidado —o, en este caso, del abandono— de los animales, y que se indaga si existían más personas implicadas en el caso, ya sea como colaboradores, arrendadores o partícipes de la presunta actividad ilícita desarrollada en la vivienda.
El titular de la institución de justicia estatal ha resaltado que el caso se investiga bajo los marcos legales vigentes en materia de protección de animales vertebrados, un área en la que Oaxaca ha desarrollado unidades especializadas para responder con mayor rapidez cuando se detectan situaciones de riesgo o maltrato.
De momento, la Fiscalía no ha hecho públicos todos los detalles sobre las diligencias, pero sí ha reafirmado su compromiso de agotar las líneas de investigación, incluidas las relativas a la posible sustracción de perros, el uso de la vivienda como perrera clandestina y la eventual comercialización de carne.
Reacción ciudadana y relevancia para la protección animal
La noticia del rescate de los 65 perros ha generado una amplia indignación social tanto en Oaxaca como en otros puntos de México, especialmente entre asociaciones protectoras y ciudadanía sensibilizada con la causa animalista. En redes sociales se han multiplicado los mensajes de denuncia y las peticiones para que se impongan sanciones ejemplares.
Colectivos y organizaciones han insistido en que este caso muestra las consecuencias de la falta de supervisión y de denuncias tempranas en contextos de maltrato, y han animado a la población a reportar de forma inmediata cualquier señal de abandono, hacinamiento o violencia hacia animales en su entorno.
Las autoridades, por su parte, han recordado que la entidad cuenta con unidades especializadas para atender delitos contra animales vertebrados y que la denuncia ciudadana es clave para activar estos mecanismos. En este sentido, el operativo de San Francisco Lachigoló se presenta como un ejemplo de actuación coordinada entre Fiscalía, colectivos y vecindario.
Además de la vertiente penal, el caso ha abierto un debate más amplio sobre la necesidad de reforzar la educación y la concienciación en materia de bienestar animal, así como de revisar posibles huecos en la normativa que permitan prevenir situaciones tan extremas como la detectada en este inmueble.
En el ámbito europeo y español, este tipo de sucesos en otros países se siguen con atención porque evidencian que la crueldad animal es un problema global, que requiere marcos legales sólidos, recursos suficientes para la inspección y mecanismos eficaces de cooperación entre administraciones, asociaciones y ciudadanía.
El caso de San Francisco Lachigoló se ha convertido en un punto de referencia para organizaciones que trabajan por una protección integral de los animales, desde la tipificación clara de los delitos hasta la promoción de políticas públicas que fomenten la adopción responsable y el control de criaderos y establecimientos donde conviven animales.
La intervención en esta vivienda de Oaxaca deja al descubierto una realidad incómoda pero necesaria de abordar: la existencia de espacios donde los animales son tratados como desechos, sin garantías mínimas de bienestar ni control sanitario. El rescate de los 65 perros, la detención del presunto responsable y la apertura de investigaciones forenses marcan un paso importante, aunque todavía queda un largo camino por recorrer para esclarecer por completo lo sucedido, determinar responsabilidades y asegurar que estos animales, tras recibir atención veterinaria y cuidado adecuado, puedan acceder a una vida digna lejos del maltrato que han padecido.