Que es la sana doctrina, como su nombre lo indica es saludable porque es una enseñanza que nutre el alma con el más puro amor, el de Dios. Los que profesamos esta enseñanza estamos llamados a exaltar el nombre de Cristo con hechos y palabras.

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¿Qué es la sana doctrina?

La sana doctrina, es la saludable enseñanza del evangelio de salvación a través de la gracia del Señor Jesucristo. Es por tanto una doctrina que sana y libera al hombre del pecado.

Porque el hijo del hombre no se encarnó solo para mostrar sus prodigios y milagros aquí en la tierra. Sino que también vino para cumplir en obediencia a su padre el sacrificio perfecto de lavar con su preciosa sangre el pecado del mundo.

Sacrificio que una vez ejecutado por nuestro Señor Jesucristo y ascendido al reino de Dios. Nos dejó la gran comisión a los que le siguen de predicar la sana doctrina por los confines de la tierra.

Más aún, en estos tiempos donde la apostasía ha crecido de manera alarmante, para pensar que se esté viviendo los tiempos finales. El mandato de los apóstoles de Jesús en cuanto a esto es a realizar la obra del Señor, predicando el evangelio, como lo manda Pablo en su carta a Timoteo;

2 Timoteo 4:2 (NVI): Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar.

De manera que si crece la maldad la multiplicación del perdón debe ser aún mayor, para ello hay que dar a conocer a Cristo y la redención que existe en él. Porque la solución que ha dado Dios contra la iniquidad del mundo en a través de Cristo y su sana doctrina.

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Para glorificar a Dios y no al hombre

El objetivo principal de la sana doctrina es dar a conocer a Cristo y exaltar su nombre. Por tanto el creyente debe prepararse cada día más, menguando para Cristo crezca en él y poder manifestarlo no solo con palabras, sino con hechos, como nos enseña el apóstol Pablo en:

Gálatas 2:20 (NVI): He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.

Esta enseñanza debe hacerse rhema en el creyente, aún más en este mundo cargado de publicidad donde se exalta la labor de la humanidad. Por lo que los servidores del Señor deben tener claro que su labor de servicio es en él, por él y para él.

Desde el papel del ministro o predicador de la iglesia, su prédica debe estar dirigida de forma que no vean al hombre, sino a Dios. Y desde el papel de los fieles sentirse atraídos por la palabra de Dios y no por la fama o popularidad del predicador.

De no cumplirse esto se estaría actuando contrario a lo que agrada a Dios y a nuestro Señor Jesucristo, cayendo en idolatría que es abominación. Porque el único que es digno de toda la gloria, honra y alabanza es Cristo Jesús, a quien Dios exalto su nombre sobre todo nombre.

Filipenses 2:9-11 (NVI): 9 Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, 10 para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

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Predicar la Sana doctrina

De igual forma al predicar la sana doctrina se debe ser fiel a ella, y que el centro sea Cristo. Porque no hay duda de que existen diferentes congregaciones dentro del pueblo de Jesucristo.

Y en estas congregaciones existen sus doctrina particulares, más la doctrina que debe enfatizar y prevalecer en cada iglesia es la sana doctrina de Cristo. Porque en unos casos son dados a centrarse en sus propias interpretaciones e incluso pueden hasta mostrar rechazo o menosprecio por hermanos cristianos pertenecientes a otras corrientes y ese no és el carácter de Cristo.

Un claro ejemplo de esto es la enseñanza o doctrina de la elección, porque aún para los tiempos actuales, existen iglesias que creen en Jesucristo pero se mantienen en atraso en cuanto al conocimiento bíblico. Más, sería no tener la misericordia que el mismo Jesús mostró por nosotros cuando éramos ignorantes en muchos aspectos de su sana doctrina.

A través del arrepentimiento sincero las personas pueden llegar al encuentro con Dios. Conoce más sobre este tema, en el artículo: Arrepentimiento: ¿Es necesario para la salvación?

La doctrina de la elección

Uno de los pasajes bíblicos más relevantes que se encuentran en el Nuevo Testamento sobre la doctrina de la elección es las bendiciones espirituales en Cristo:

Efesios 1:4-6 (NVI): 4 Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.

En este pasaje Pablo enseña a la iglesia que las bendiciones recibidas en Cristo Jesús obedecen a un plan perfecto de Dios para salvación, desde antes que fuéramos creados.

Predicar la sana doctrina de Dios y al mismo tiempo hacer acepción o distinción de personas, más allá de atraerlas a Cristo remarcaríamos aún más los lazos del pecador. Porque somos llamados a lanzar la red para los peces, pero el que transforma el pez en oveja es Cristo en él.

La sana doctrina une a la Iglesia de Cristo

La conversión del creyente obedece a procesos diferentes, porque solo el Espíritu Santo sabe cómo va a tratar con cada uno de ellos en su transformación. Y esto lo debe tener claro todo cristiano antes de criticar a un hermano en cuanto a su crecimiento en Cristo.

Es normal encontrar hermanos con años en la fe, pero su experiencia o sus frutos muestran a alguien que poco ha crecido en el carácter piadoso de Cristo. Así como otros con poco tiempo en la fe, por el contrario desarrollan una fe vertiginosa y de pronto crecimiento con frutos visibles del espíritu.

Por esto los apóstoles hacían llegar a sus fieles convertidos, cartas con contenidos doctrinales. De forma de instruirlos, corregirlos, animarlos y sacarlos de cualquier error en lo que pudieran estar fallando.

Cuando el creyente atesora en su corazón la sana doctrina, las diferentes opiniones que puedan existir entre fieles de una misma congregación o de diferentes comunidades cristianas las tratan en amor con su hermano. Siempre debemos tratar con amor a nuestros hermanos y verlos a través de los ojos de Cristo, como la misma misericordia que él lo ve.

Porque si Dios no pesa conocimientos sino corazones, menos podríamos nosotros juzgar lo que puedan pensar nuestro prójimo. En cuanto a esto el mandato apostólico lo podemos ver en un verso de Pablo:

Filipenses 3:15 (NVI): 15 Así que, ¡escuchen los perfectos! Todos debemos tener este modo de pensar. Y, si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también.

Se profesa sin contención

La Sana Doctrina tiene la maravillosa particularidad de poder discernir y debatir apasionadamente por la fe sin llegar a tener contienda. Podemos ser cuidadosos de respetar las creencias, los derechos y las conciencias ajenas.

El poder de la gracia nos reviste de un carácter humilde, amoroso, paciente, manso y dulce, de esta forma las excelsas palabras de la sana doctrina resultaron ser más agradables y obtendrán mayor potencia en el que las recibe. Mantengamos nuestras convicciones, pero al mismo tiempo prediquemos la sencillez y la humildad del amor cristiano.

Profesando nuestra fe aguardemos con gozo el arrebatamiento de la iglesia que estamos esperando. Para el pueblo  de Jesucristo el tema el arrebatamiento de la iglesia es la bendita esperanza de encontrarnos y estar para siempre con el Señor.

Para esto no hay mejor forma de esperarlo que adorando al Señor  en espíritu y en verdad. Entra aquí para conocer ¿Qué es la adoración según la biblia, y cómo se hace?

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