Proyecto Nocilla, de Agustín Fernández Mallo, es un libro que amarás o que... bah
Proyecto Nocilla, de Agustín Fernández Mallo, es un libro que amarás o que... bah

¿Qué es el Proyecto Nocilla? Como el que deja para más tarde poner la lavadora o fregar los platos, he pospuesto durante años la zambullida en el Proyecto Nocilla. Solía pasar que no lo tenían en la librería, otras, no tenía dinero (frecuente) y, las más de las veces, recordaba sus malas críticas mientras sopesaba si merecía la pena tanto gasto para tan poca página (la editorial pequeña Candaya ha tenido los derechos en exclusiva hasta 2013).

Resumen de Proyecto Nocilla

Bestsellers (e Intemperies) a un lado, es bastante probable que el primero de la trilogía, Nocilla Dream, haya sido el lanzamiento editorial español que más ruido ha generado desde 2006. En todo este tiempo, he coqueteado con reseñas que no me terminaban de explicar en qué consiste el llamado fenómeno literario “que revolucionó el panorama narrativo español” (contracubierta).

Etiquetas como poesía postpoética, iluminación fragmentaria, Afterpop, Generación Mutante se arremolinban en los primeros párrafos de casi todos los escritos sin aclararme gran cosa. Quizás sólo probándola uno pueda llegar a enterarse a qué sabe la dichosa Nocilla. O quizás en Postposmo podamos ayudar un poco. Postpoesía suena divino, pero se trata de que nos entendamos.

El proyecto nocilla no es una novela

Hay quién dirá que sí. Pero no. Esto no es una novela. También dirán que es poesía (mucho de esto en La trilogía de la guerra, libro que tuve que abandonar). Si nos atenemos a las normas meramente descriptivas y funcionales de lo que define a cada género, estamos ante algo que no es ni lo uno ni lo otro. Estamos en tierra de nadie. Dejémoslo en artefacto literario. Sucesión de fragmentos trenzados sin aparente centro gravitatorio. Historietas troceadas.

Pocas historietas de éstas ocupan más de dos páginas, la mayoría sólo una. Se desarrollan breves tramas de forma intercalada porque, a diferencia de Rayuela (en su lectura en sentido tradicional) un fragmento no guarda relación (aparente) con el anterior. Y digo aparente porque ahí está la gracia, en el poso, en los ecos.

La lectura a saltos que nos proponía Cortázar en Rayuela no es un mal punto de partida para entender parte de lo que intenta Fernández Mallo, quien también incluye abundantes citas, recortes de periódicos y (novedad) teorías matemáticas y físicas. Esto no es una novela, es escritura conceptual. Leídos los 113 fragmentos de Nocilla Dream y los 112 de Nocilla Experience al lector le queda un cuadro de Basquiat con churretones de Kandinsky y acotaciones de Newton en los márgenes. Y muchas ideas. Ejemplo del fragmento 32, página 62:

“Existe un principio de Reversabilidad universal por el cual sabemos que todo cuando no podemos ver o detectar con alguno de nuestros sentidos, en justa correspondencia, tampoco podrá ni ver ni detectarnos a nosotros. Así, los microbios, así el futuro, así las estrellas ubicadas más allá de nuestro horizonte de sucesos, así el interior de alguien que pasa y saluda, así el 100% de la gente que ha muerto. Cuando vemos una película no la vemos porque sus personajes no pueden vernos. Pero para entenderlo hay que imaginar que es como si la norma fuera que los hijos no se parecen físicamente a ninguno de los padres, para no verse en ellos. No es fácil. Pero hay que entenderlo.”

El proyecto nocilla no es un ensayo

Pero contiene muchas ideas. Para empezar, ideas sobre la misma naturaleza de la literatura y su consumo. Cuando la acción de los personajes comienza a echar raíces la narración se acaba y, como un zapping, cambiamos de fragmento.

Proyecto Nocilla
  • Mallo, Agustín Fernández (Author)

Cambiamos de canal y la película es otra. Una estructura que remite al zapping o a la forma de digerir información en Internet, con sus hipervínculos de lectura interruptus que ahora nos tienen leyendo un artículo de opinión sobre Andrés Calamaro, treinta segundos después leyendo en Youtube la descripción de uno de sus vídeos y dos minutos después (con el videoclip a medias) enviándoselo a a un amigo por correo sólo para pulsar ENVIAR y descubrir, media vida de Facebook y Twitter después, la terrible maraña de pestañas abiertas y oh, el artículo de Calamaro a medias.

Más del 10% de Nocilla Dream son citas de otros autores. Muchos se han amparado en esto para desmerecer la obra del escritor gallego. Más tarde, la esposa de Borges los superó a todos.

Me parece un dato anecdótico pero no criticable. La idea de consumo literario a imagen y semejanza de la manera en la que nos exponemos a los datos en la red no se entendería sin esta interpolación de extractos de entrevistas, periódicos, novelas, citas o manuales teóricos.

El llamado “fenómeno literario”, imagino, está aquí, en el modo en el que tan bien se ha sabido plasmar esta borrachera de palabras y recursos en la que vivimos y trasladarla a algo tan arcaico y antónimo como un libro de papel con cubiertas y números en las páginas.

Lo mejor de este experimento de metaliteratura viene cuando descubres que, aunque lo empieces por el final o por la página que te dé la gana, la obra no sólo sigue teniendo sentido, sino que crece, evidenciando y poniendo en valor la tesis sobre la que está construida.

El proyecto nocilla no es un poema

Pero las historias que nos cuentan son evocadoras. Tramas que devuelven reflexiones y preguntas, fragmentos que obligan a la pausa, relecturas que ayudan a la comprensión. Varias de las historias de Nocilla Dream giran en torno a un álamo ubicado en la carretera más solitaria de Norteamérica del que cuelgan cientos de zapatos. Una pareja, un padre y su hijo, un hombre que camina solitario…los diferentes personajes no interactúan entre ellos, siendo el árbol el único nexo.

Un niño en la parte trasera de una camioneta divisa un zapato de tacón solitario en esa misma carretera y, páginas después, en otra historia separada, se nos cuenta que una chica pierde el zapato por un golpe de viento mientras asomaba las piernas por la puerta del descapotable. Así todo el rato, con la vida y sus ¿fatales? coincidencias como fondo.

En los dos ejemplos se repite el elemento zapato, sí. Es algo que sucede con multitud de cosas más entre fragmentos y entre libros. Una especie de orden de coincidencias que devuelve una sensación de extrañeza, de pequeñez, de que todo está dicho, todo hecho, que se suma a la gran lista de ideas sobre las que se explaya Fernández Mallo

  • La masificación de las ciudades (y su respuesta en forma de personajes que habitan en micronaciones ficticias),
  • La insignificancia del ser humano en comparación a la superficie total del Universo,
  • Los avances tecnológicos en paradójico detrimento de la gestión de la información
  • El drama (y el chiste) de la globalización
  • El todo igual-todo diferente del planeta entero
  • El azar de un mundo que creemos ordenado,
  • El caos de un mundo que creemos civilizado

Qué moderno es el Proyecto Nocilla

El valor del Proyecto Nocilla está en su modernidad (maldita palabra). En su capacidad de reconocimiento. Y no por la inserción de URLs, entradas de Wikipedia y menciones a películas y grupos musicales, sino por la incorporación y actualización de unos elementos que describen nuestro modo de vivir en sociedad. En el reflejo de las paradojas y los sinsentidos que se dan en un mundo superpoblado en el que las personas nos parecemos más de lo que nos creemos.

“La fragmentación no la inventaron los modernos” (Albert Lladó dixit). Tampoco Cortázar ni Foster Wallace. Es meritoria la forma de plasmar en un libro aquello del consumo encapsulado de datos, la modernez, pero espero que el futuro de la novela no sea esto. Está bien como anécdota. Como apertura de miras.

Proyecto Nocilla
  • Mallo, Agustín Fernández (Author)

Agustín Fernández Mallo, Proyecto Nocilla
Alfaguara, Madrid 2013
574 páginas | 20 Euros

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