Sentir cómo el cuerpo flota durante unos segundos, como si se hubiera apagado la gravedad, ya no es solo cosa de astronautas profesionales. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través de la Agencia Espacial Española (AEE), ha puesto en marcha el programa “Astronauta por un día” para que jóvenes de toda España vivan de cerca la experiencia espacial y descubran qué hay detrás del entrenamiento y el trabajo en el entorno aeroespacial.
Esta iniciativa, pionera en nuestro país y alineada con la Estrategia Nacional de Espacio, busca despertar vocaciones científicas y tecnológicas entre la juventud, acercar la investigación espacial a la sociedad y mostrar que el espacio no es solo cohetes y exploración, sino también industria, innovación y bienestar para la ciudadanía.
Qué es el programa “Astronauta por un día”
“Astronauta por un día” es una experiencia formativa intensiva que culmina con un vuelo parabólico en microgravedad, en el que los participantes podrán sentir durante breves periodos la misma ingravidez que se experimenta en el espacio. El proyecto está impulsado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y gestionado por la AEE, en colaboración con el Ejército del Aire y del Espacio.
El programa nace como apuesta de la Agencia Espacial Española por el talento joven que construirá el futuro espacial del país. No se trata solo de ofrecer un “viaje diferente”, sino de mostrar de manera práctica cómo se entrena una tripulación, qué exigencias físicas y psicológicas tiene el entorno espacial y qué papel juegan las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) en todo ello.
La actividad está inspirada en programas similares de otras agencias espaciales europeas, adaptada al contexto español, y pretende convertirse en una puerta de entrada para estudiantes que sueñan con formar parte de la comunidad espacial, ya sea como científicos, ingenieras, tecnólogos o divulgadoras.
Además de la parte de vuelo, la propuesta incluye una jornada de formación previa en la que se explican conceptos de fisiología, seguridad aérea, dinámica de vuelo y cultura espacial, para que el paso por la microgravedad no sea solo una vivencia espectacular, sino también una experiencia educativa sólida.
Quién puede participar y cuántas plazas hay
El programa se dirige de forma específica a jóvenes de entre 16 y 22 años vinculados al sistema educativo español. En total, se ofrecen 30 plazas, distribuidas en dos grandes bloques en función del nivel de estudios.
Por un lado, se reservan hasta 25 plazas para estudiantes de primer y segundo curso de Bachillerato que estén matriculados en centros docentes del sistema educativo español. Es decir, alumnado que cursa su formación preuniversitaria en cualquier comunidad autónoma y que cumpla con el requisito de edad.
Por otro, se habilitan 5 plazas adicionales para estudiantes españoles matriculados en un grado universitario oficial de ámbito STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería o Matemáticas) en universidades del sistema universitario español. Se busca así que también el alumnado universitario con vocación espacial pueda dar un primer paso práctico en este sector.
En todos los casos, el objetivo es poner a prueba la curiosidad, la capacidad de esfuerzo y la motivación por el espacio de quienes se presenten, premiando tanto el historial académico como el compromiso con la divulgación científica y el interés real por estas disciplinas.
Dónde y cuándo se realizará el vuelo parabólico
La experiencia central del programa se llevará a cabo en la Base Aérea de San Javier, en la Región de Murcia, una instalación militar con amplia experiencia en operaciones de vuelo y formación de personal aeronáutico. Allí tendrá lugar la jornada intensiva que, tras la parte teórica y de preparación, culminará con el esperado vuelo en microgravedad.
Los vuelos parabólicos están previstos para los días 5 y 6 de mayo de 2026. Durante esas jornadas, el avión realizará una serie de maniobras parabólicas controladas que permiten recrear, durante pocos segundos cada vez, la sensación de caída libre y, por tanto, de ingravidez.
Este tipo de vuelos, conocidos popularmente como “vuelos de gravedad cero”, se utilizan habitualmente para el entrenamiento de astronautas y para la realización de experimentos científicos que necesitan condiciones de microgravedad sin salir de la atmósfera terrestre.
Para el alumnado seleccionado, la actividad supondrá un primer contacto directo con un entorno de trabajo muy parecido al que se vive en programas espaciales profesionales, con protocolos de seguridad, indicaciones médicas y trabajo en equipo bajo supervisión de personal experto.
Proceso de inscripción y plazos
La participación en “Astronauta por un día” se tramita de forma íntegramente electrónica. Las inscripciones se realizan a través de la web oficial del programa, alojada en el portal de la Agencia Espacial Española: https://astronautaporundia.aee.gob.es.
El plazo de presentación de solicitudes se abre el martes 3 de marzo y finaliza el 16 de marzo. Dentro de ese margen, los interesados deben completar el formulario habilitado y aportar la información y documentación que se les solicite, ajustándose a las condiciones establecidas en la convocatoria.
La plataforma en línea permite registrar los datos académicos, la motivación personal y la propuesta de actividades como Embajador o Embajadora del Espacio, de manera que el equipo evaluador pueda valorar no solo calificaciones, sino también el enfoque y la implicación de cada aspirante.
Quienes deseen presentarse deben tener en cuenta que no basta con inscribirse: el proceso de selección incluye varias fases y solo un grupo reducido de candidatos alcanzará finalmente el vuelo en microgravedad, lo que convierte esta cita en una especie de “primera cantera” de astronautas junior en España.
Criterios de selección: qué se va a valorar
Las solicitudes admitidas pasarán por un proceso de evaluación escalonado. En primer lugar, se tendrá muy en cuenta el expediente académico de cada participante, valorando el rendimiento global, especialmente en materias científicas y tecnológicas, aunque no se limita exclusivamente a estas áreas.
Otro elemento clave será la motivación por el espacio y por las disciplinas STEM. Para ello, se pedirá a los aspirantes que expliquen por qué quieren participar, cómo ven el futuro del sector espacial y qué pueden aportar como Embajadores de la Agencia Espacial Española en su entorno educativo y social.
Además, el proceso contempla un test de aptitudes y pruebas específicas para medir aspectos como la cultura espacial, la memoria, la estabilidad emocional, la tolerancia al estrés y la flexibilidad cognitiva, todas ellas capacidades valiosas en contextos exigentes como la aviación y las misiones espaciales.
En una fase posterior, se valorarán también las habilidades sociales y personales: capacidad de trabajo en equipo, empatía, madurez, autonomía personal, interés sostenido por la ciencia y compromiso con actividades de divulgación o sensibilización.
Pruebas médicas y requisitos físicos
Debido a la naturaleza de la actividad, uno de los requisitos imprescindibles es superar los reconocimientos médicos preceptivos. El vuelo parabólico y las maniobras asociadas generan cambios físicos que exigen un estado de salud adecuado.
En el marco del proceso de selección se realizará un reconocimiento médico obligatorio para garantizar que cada participante puede afrontar la experiencia con seguridad. Estas pruebas se centran tanto en parámetros generales de salud como en la capacidad de soportar movimientos y aceleraciones propias del vuelo.
Asimismo, se prevé la realización de pruebas físicas para evaluar fuerza, resistencia, agilidad, velocidad y equilibrio. Aunque no se busca un perfil de deportista de élite, sí se necesita un nivel razonable de forma física que reduzca riesgos y contribuya a que la jornada se desarrolle con normalidad.
El conjunto de exámenes médicos y físicos se suma a las entrevistas personales, en las que se valorará la actitud, la capacidad de comunicación y la serenidad ante situaciones nuevas, tres componentes muy presentes en cualquier actividad relacionada con el entorno aeroespacial.
Embajadores y Embajadoras del Espacio: un compromiso de un año
El programa no termina cuando el avión aterriza. Las personas seleccionadas asumen el compromiso de participar activamente en labores de divulgación y sensibilización social durante un año, convirtiéndose en Embajadoras y Embajadores del Espacio de la AEE.
Este papel implica difundir el conocimiento científico y tecnológico relacionado con el espacio en centros educativos, actividades públicas, redes sociales u otras iniciativas que se acuerden con la Agencia. El objetivo es que la experiencia no se quede en algo individual, sino que se multiplique a través de sus protagonistas.
En este sentido, se espera que los jóvenes contribuyan a promover vocaciones STEM entre la población juvenil, compartiendo su vivencia y explicando de manera cercana qué significa trabajar en el ámbito espacial, qué perfiles profesionales son necesarios y cómo puede cualquier estudiante acercarse a este campo.
El rol de Embajador del Espacio busca también crear una comunidad de jóvenes conectados con la Agencia Espacial Española, que sirvan de referente en sus entornos y ayuden a visibilizar la importancia estratégica del sector espacial para España y para Europa.
Apoyo institucional y presencia de astronautas europeos
La puesta de largo del programa ha contado con el respaldo directo de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, que ha difundido un vídeo en sus redes sociales explicando los detalles esenciales de la iniciativa y animando a los jóvenes a no dejar pasar la oportunidad.
En esa pieza audiovisual, la ministra aparece acompañada por dos astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA): el español Pablo Álvarez y el alemán Matthias Maurer, quienes suman su voz para alentar la participación de estudiantes de todo el país.
Morant subraya que “ser astronauta no es tan fácil”, pero que este programa permite acercarse de forma realista a esa experiencia, aunque solo sea por un día, mientras que los astronautas de la ESA recuerdan que el espacio es también innovación, industria y servicio a la sociedad.
El lanzamiento de “Astronauta por un día” se enmarca en una apuesta más amplia por reforzar la posición de España en el ámbito espacial europeo, incrementando la masa crítica de jóvenes formados y motivados para trabajar en este sector en los próximos años.
Con esta convocatoria, la AEE pretende demostrar que el futuro de España en el espacio empieza hoy, en las aulas y en las primeras experiencias prácticas de quienes, con el tiempo, podrán integrarse en proyectos nacionales y europeos de exploración y uso del espacio.
En conjunto, el programa “Astronauta por un día” combina formación, selección exigente, vuelo en microgravedad y compromiso divulgador para ofrecer a 30 jóvenes de entre 16 y 22 años una aproximación realista, pero ilusionante, al mundo espacial, reforzando al mismo tiempo la presencia de España en el ecosistema europeo y acercando la ciencia y la tecnología a la sociedad de una manera directa y vivida en primera persona.