Predicar el Evangelio, es un acto hecho por todo aquel que siente el deseo ferviente de transmitir el mensaje de Dios. Si quieres saber cómo hacerlo adecuadamente y cómo hacerlo, continúa leyendo este post.

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Predicar el evangelio

El ser humano siempre se ha caracterizado por andar siempre buscando un sentido, buscando su propósito en el mundo, y pues la biblia y lo escrito en ella, da un sentido único a la existencia, ella nos enseña que la esperanza existe dentro del evangelio. Predicar el evangelio, se trata de exponer cada una de las doctrinas que están contenidas en la palabra de Dios y establecer a cada una su importancia. El objetivo de predicar el evangelio es simplemente comunicar el mensaje de la palabra de Dios, ante una ferviente necesidad de salvación.

Son muchas las razones por las cuales predicar el evangelio es importante, al igual que hay cosas que se deben entender antes de predicar, para poder hacerlo adecuadamente, y a continuación te hablaremos de como hacerlo y por qué hacerlo.

Entender el evangelio y predicarlo adecuadamente

Predicar el evangelio es tarea de todo creyente, es un mandato que está claramente indicado en la biblia en Mateo 28:19-20:

 «Por tanto id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén.»

Este mandato no va dirigido a alguien en especial, el mensaje va para todos aquellos que confían en Cristo como su salvador. Un predicador, debe anunciar las buenas noticias del evangelio en general, de la salvación a todo el mundo que quiera escuchar. Cada persona que escucha y acepta y confía en Cristo como su salvador, deben ser discipulados, es por ello que el texto dice que todo el que pueda predicar debe ir y hacer discípulos en cada nación posible.

De esta forma todo nuevo creyente sabrá la importancia de bautizarse para cumplir con el mandato de Cristo, para aprender a vivir, de acuerdo con la palabra de Dios. En conclusión, la tarea de predicar el evangelio, no es solo para los pastores, papas, o para personas que han atravesado por una situación difícil, NO, predicar la palabra de Dios es tarea de todos.

Ciertamente, no todos tendrán la oportunidad de predicar en una emisora, en la televisión, o en un púlpito, pero si que pueden anunciar y predicar el evangelio de manera persona, a amigos, familiares o vecinos. Todos pueden repartir folletos con información del evangelio, todos pueden predicar sin necesidad de palabras, por medio de simples pero significativas acciones.

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¿Cómo predicar el evangelio?

Pero, ¿cómo predicar el evangelio?, de  una forma adecuada, hay que saber interpretar la palabra, entenderla bien, para de esa manera poder transmitirla más fácilmente y adecuadamente. Ahora te diremos ciertas cosas que debes comprender muy bien.

  1. Que Dios es el creador, señor y dueño de todo

Todo, absolutamente todo, comienza con Dios, él creó cada cosa en la tierra, animales, plantas, seres humanos… Además, que existe un propósito para cada uno de nosotros, para cada cosa que pasa. Que Adán y Eva, fueron los primeros seres que habitaron la tierra, Él creó todo de forma perfecta y para su gloria, y no solo eso, Él es quien nos sostiene y por ende Él debe recibir todo el honor que merece. Sin embargo, a pesar de todo, el hombre toda la verdad que Dios colocó sobre el corazón la suprime.

  1. Dios es Santo

Luego de la creación fue que el pecado comenzó a existir. Justo en el momento en que Dios dijo al hombre que disponía para comer de todo árbol que quisiera que estuviera en el jardín, menos del árbol de la ciencia del bien y del mal, les exigió que no comieran de ese árbol. Aun así, Adán y Eva, comieron del fruto prohibido, se rebelaron al creador. Pecaron y desobedecieron al Dios santo.

Dios es un ser santo, que no puede pecar, nunca va a pecar. Él es perfecto en todos los sentidos, no tiene un principio ni un final. Es por ello que no se debe por nada del mundo cuestionar su palabra, sin embargo, siempre lo hacemos. No obedecemos, su palabra, tenemos la idea de que sabemos mas que Él. Tal cual como sucedió con los primeros habitantes de la tierra.

  1. Dios pide obediencia, pero el hombre peca

Dios, como ser todopoderoso, con un ser Santo, no puede tolerar el pecado. Por eso debe castigar a quien peca. El pecado es algo que nos aleja de Dios y nos conduce a la muerte. Nadie más que el hombre es el culpable de desobedecer la ley de Dios y por ello debe pagar. Es por ello que el hombre siempre muere, siempre se separar de Dios.

Como Dios es Santo, todo hombre debe serlo, el problema está en que, como Adán y Eva, nadie puede apegarse completamente a la ley de Dios. Todos somos pecadores en ciertos momentos, y por ello la muerte la merecemos. Adán creó el pecado y por medio de él todos hemos pecado. Todo hemos desobedecido la ley de Dios y lo hemos ofendido con nuestros actos y por ello, siempre vamos a morir.

Y el dilema no se detiene, por el hecho de que no hay nada que pueda acercarnos a Dios. Ningún intento será acción suficiente para lograrlo. Dios es muy santo, por ello las buenas obras no bastarán para obtener la vida eterna, el perdón,  la aceptación y la salvación.

Son numerosas las prácticas religiosas que tratan de obtener la salvación divina, esforzándose mucho para esto, sacrifican su vida en solo trabajo y trabajo, pagan exorbitantes cantidades de dinero creyendo que de ese modo ganarán la vida eterna llena de paz y de gozo. Sin embargo, eso no es así. Únicamente se obtiene la salvación de Dios.

Dios por medio de Moisés hizo llegar a las personas unos mandatos para poder vivir libre de pecados, si quieres saber más de estos y cuales son ingresa en el siguiente artículo: Mandamientos de la ley de Dios.

  1. Dios envió a su hijo a morir

La esperanza debe ser lo último que se pierda, y para el pecador hay esperanza. Si alguien que ha pecado reconoce que lo ha hecho y de corazón se arrepiente de sus actos, simplemente debe confiar en Dios, en sus planes. Dios planificó, y decidió ofrecer una salvación para los pecadores, incluso antes de haber pecado. Este plan se reveló a Adán, Eva y a Satanás luego de haber comido del fruto prohibido, que un salvador pagaría por sus pecados.

Luego, Dios hizo la ley con la finalidad de demostrar que ningún hombre sería capaz de cumplirla. Esto daba fe de que un Salvador era muy necesario. Dios envió a su único hijo para ser el salvador del mundo. Jesús fue tan hombre como Dios. Fue el cordero perfecto para quitar el pecado del mundo, fue el segundo Adán. El llegó a la tierra con la finalidad de reparar las cosas, él fue capaz de vivir sin pecado, por ende, podría morir y así pagará por los pecados de todos como si fueran suyos.

Jesucristo se hizo pecado para salvarnos, por nosotros, él sufrió la ira de Dios. Él fue el sacrificio perfecto para librarnos del pecado, pues era el mismo Dios encarnado. En ese acto, Dios demostró todo el amor que nos tenía.

También Cristo resucitó entre los muertos, esto fue solo una muestra más de que no fue una muerte cualquiera. Allí se confirmó la su Deidad. Con este acto Dios exaltó, y recibió toda la gloria. Eso fue una muestra de que Dios sostiene a los suyos y lo seguirá haciendo por siempre.

Jesús hizo la expresión más grande de amor por la humanidad, él nos salvó de la ira de Dios, pagó por todos nuestro pecados, si quieres saber más de la Pasión, muerte y resurrección de Jesús, te invitamos a ingresar y leer en el link del artículo.

  1. El hombre necesita estar arrepentido

El hombre debe verdaderamente arrepentirse de sus pecados. No es simplemente sentir arrepentimiento, no, también debe querer remediar sus actos volverse del pecado, y esto solo Dios puede otorgarlo, sólo Dios puede ofrecer el perdón. Y quién no lo acepte, se estará condenando por toda su existencia.

Dios quiere que los hombres se arrepientan y se vuelvan hacia Él. Quién tenga la valentía de confesar sus pecados, será perdonado por Dios y él hará justicia.

  1. Cristo es la esperanza

Sin Cristo, no hay esperanza. Sin Él no podemos más que esperar la muerte. Jesucristo siempre mostró su gracia y su amor por nosotros, él nos salvó de la ira de Dios y nos permitió poder acceder a él por medio de él. No veamos a Dios como un enemigo.

¿Por qué predicar el evangelio?

Son muchas las personas que creen que ocultar que son creyentes es lo mejor por diversos motivos, por miedo al rechazo, a las burlas, a perder algo, entre otras causas. Sin embargo, no debemos dejarnos llevar por los temores y simplemente ocultar en lo que creemos, puede resultar mucho más beneficioso hablar abiertamente de nuestras creencias tanto para nosotros como para los demás. A continuación, te mencionaremos las razones por las que debemos predicar el evangelio.

  1. Es un mandato claramente expresado en la biblia, en Marco 16:15:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” 

Y en 2 Timoteo 4:1-2:

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.” 

  1. Porque las personas necesitan oír el evangelio. Romanos 10:14, nos da prueba de que esta es una forma de salvar, de que al predicar las personas escucharán y comenzarán a creer, en ese ser que fue capaz de morir por nosotros.

“¿Cómo, pues invocarán a Aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien proclame?”

  1. Necesitamos hacer fluir a otros

Si bien es necesario pasar tiempo con el Señor, alimentarnos con su palabra cada día. También es muy necesario compartir a Cristo con otras personas, ya que al no hacerlo nos sentiremos vacíos, y eso es por el hecho de que Dios desea que no solo nosotros seamos capaces de recibirlo, sino que también otros puedan.

Aquí te dejamos un vídeo para complementar la información aquí plasmada:

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