Desde el inicio de la creación de la humanidad, han existido un sinnúmero de civilizaciones que han contribuido a la cultura mundial, la egipcia es una de ellas. Por tal motivo, es sumamente importante tener conocimiento acerca de las Pirámides De Egipto Y Arquitectura Funeraria. ¡Quédate con nosotros y aprendamos todos juntos al respecto!

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

Pirámides de Egipto y Arquitectura Funeraria

Sin lugar a dudas, la civilización egipcia le otorgó al resto de la humanidad un sinfín de aportes en cuanto a ciencia y cultura se refiere, uno de estos fue la arquitectura. En el Antiguo Egipto, la arquitectura se caracterizaba por haber instaurado todo un sistema constructivo en sus edificios monumentales.

Esto se hacía por medio del empleo de un gran número de sillares tallados en enormes bloques y robustas columnas. Para llegar a comprender su grandeza, se deben tomar en cuenta ciertos condicionantes ideológicos como el poder político profundamente centralizado y jerarquizado, aunado al arraigado concepto religioso de inmortalidad del faraón en lo concebido como la «otra vida».

Con respecto a los condicionantes técnicos, es decir, los conocimientos matemáticos y mecánicos, en ocasiones bastante inquietantes para la época, se podría mencionar la existencia de artistas y artesanos con una impresionante experiencia, al igual que la suma abundancia de piedras fácilmente tallables.

Dentro de las edificaciones más emblemáticas de la arquitectura egipcia monumental, encontramos a las extraordinarias pirámides, los imponentes templos y las solemnes tumbas, cuya magnificencia variaba en base a la clase social de la persona que iba a ser enterrada. De hecho, muchas tumbas de sus faraones fueron construidas como una especie de pirámide.

Las más conocidas se les atribuyen a los faraones Seneferu, Keops y Kefrén. En cuanto a la pirámide de Jufu, también llamada “La Gran Pirámide de Guiza”, se le conoce como la única de las siete maravillas del Mundo Antiguo que aún existe. Este es un claro ejemplo del grado de perfeccionamiento que alcanzaron los egipcios en el área de las ciencias aplicadas.

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

De igual forma, también eran construidos gigantescos palacios para mayor comodidad del faraón reinante, sólo que a la vida terrenal se le consideraba de menor trascendencia en comparación con la de ultratumba. Por tal motivo, en estos no se utilizaba como material principal a la piedra y, por consiguiente, no han contado con el mismo destino de perduración.

Sin embargo, para entender todavía más acerca de las pirámides de Egipto y arquitectura funeraria, hay que profundizar en la relación que tenían los egipcios con la muerte. Conforme a sus creencias, al cuerpo se le trataba como una parte esencial de la existencia, de manera que debía ser conservado para asegurar que la vida del fallecido estaría a salvo en el más allá.

De allí surge la cultura de la momificación. No obstante, estos no eran procesos tan fáciles en un principio, puesto que se necesitaba obligatoriamente de un espacio estable y, sobre todo, seguro, en el cual se pudiese guardar a la momia. De lo contrario, no tendría sentido alguno.

Es por ello que sus estructuras funerarias contaron con una evolución constante a lo largo del tiempo según tres objetivos primarios: simplificar el viaje del difunto, hacer referencia a algún mito religioso y prevenir la entrada de ladrones, a quienes les resultaban bastante tentadores los tesoros de los faraones.

A pesar de que, si bien es cierto que la arquitectura egipcia durante los tres largos milenios de su existencia dispuso de unos lineamientos muy estrictos, eso no significa que en ella no fuesen apreciados algunos cambios con el paso de los años. Por lo tanto, podríamos dividir su historia en función de sus tipos de construcciones.

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

Desde el más primitivo, la mastaba, pasando por el más célebre, la pirámide, y el último, el recóndito hipogeo. A continuación, desarrollaremos cada uno y sus obras más representativas:

Las mastabas

En un principio, entre los períodos pre dinástico y protodinástico (4000 a.C. – 3200 a.C.), las tumbas del pueblo egipcio eran básicamente hoyos sencillos con forma ovalada. Con frecuencia, dichos hoyos estaban forrados con piel de animal y al difunto se le deposita en compañía de un ajuar pequeño repartido entre distintas vasijas.

Una vez finalizado todo el proceso, al cuerpo se le cubría con un gran montículo de arena, todo esto en alusión a la colina primigenia de la cosmogonía egipcia. De manera paulatina*, este túmulo fue sustituido con estructuras de ladrillos nombradas como “Mastabas”, proveniente del árabe, y cuyo significado en español es banco.

A este modelo de sepultura, el más antiguo de Egipto, se le concibe como una tipología arquitectónica vinculada fielmente a la nobleza de la civilización: faraones, sacerdotes, altos funcionarios del Estado, etc. Cabe destacar que, ya para el entierro del faraón Menes de la Dinastía I, su tumba respondía a este modelo.

Los primeros ejemplares estaban construidos con ladrillos de adobe y paja crudos, pero muy pronto pasaron a ser completamente de piedra. En sí, estaban inspirados en la forma de las antiguas casas egipcias, eran una especie de super estructuras parecidas a un trapecio con base rectangular y paredes talud.

Las entradas de las mastabas daban acceso a una pequeña capilla en donde los familiares se encargaban de depositar múltiples ofrendas a sus difuntos, de modo que pudieran disfrutarlas en el otro mundo. Detrás de ella se encontraba una falsa puerta decorada con pinturas y relieves que representaba la entrada simbólica al más allá.

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

En la parte de adentro de la superestructura, también se hallaba una sala denominada Serdab, en el cual era alojada la estatua funeraria del difunto, mejor conocida como “Ka”. Debajo de ella conseguimos un pozo que, por lo general, estaba sellado con cantos y permita entrar a la cámara funeraria que protegía el sarcófago.

Tras el paso de los años, cada una de estas construcciones poco a poco se fue convirtiendo en algo mucho más complejo, es decir, se anexó múltiples salas subterráneas, revestimientos más nobles y uno que otro cuerpo fue realizado con piedra caliza en vez del uso de ladrillo.

Todas las decoraciones interiores tendían a ser representadas tanto con tópicos de la vida cotidiana del fallecido, como con textos sagrados. De esta forma se buscaba ser garante de la prosperidad de las personas fuera de este plano. Las mastabas se mantuvieron en el ruedo de la arquitectura funeraria egipcia hasta la instauración del Imperio Nuevo.

Eran una representación artística bastante característica del Bajo Egipto, tal y como se puede observar en la Ciudad de los Muertos​​ o la Necrópolis de El Cairo, muy cerca de lo que un día fue su capital, Menfis. Sólo que, a partir de la Dinastía III, los faraones dejaron de enterrarse en ellas, debido a que los soberanos querían marcar las diferencias económicas*existentes entre ellos y sus súbditos.

Las pirámides

Pese a que a las mastabas claramente constituían por excelencia las tumbas de las altas sociedades, las pirámides eran sin lugar a dudas, el elemento funerario más representativo de los soberanos egipcios. Las pirámides de Egipto y arquitectura funeraria surgieron como tal en el período del Imperio Antiguo.

Esto se dio a causa del inmenso anhelo que tenía la civilización de representar las escaleras (o rampas como se conocieron en la posteridad) celestiales que se conformaban a partir de los rayos del sol, y por las que los faraones ascenderían al lugar que pertenecen, el cielo.

De igual manera, en un pasado, su cumbre era propuesta como una clara imagen de la colina primigenia, así como se le consideraban a las mastabas y a otros métodos de enterramientos más arcaicos. Eran concebidas básicamente como una especie de simbolismo religioso e indudablemente político, con la principal finalidad de que fuese a perdurar en el tiempo.

En cuanto a su simbolismo religioso, hacemos referencia al dios del Sol “Ra” en todo en su esplendor. Ra se ubica en la cúspide de estas y llega al suelo por medio de sus lados, además que abarca todo el territorio egipcio. Por su parte, el político sería la relación que hallamos entre las diferentes divinidades y el faraón.

En sí, las pirámides eran carentes de fachada, y en su interior apenas encontrábamos algunos corredores rectilíneos que atravesaban las estructuras macizas de piedra, las cuales sólo se abrían en estrechas cámaras funerarias. Una vez que se diera lugar al entierro, tanto estos pasillos como sus entradas, quedaban cerrados y ocultos en lo absoluto.

Muchos expertos hoy en día las consideran como una masa totalmente cerrada, edificaciones que no disponen de ninguna clase de puertas o manifestaciones al exterior. En el pie de la mayoría de las pirámides antiguas, se construyen complejos o templos en donde se creaban espacios específicos.

Cada uno tenía una función determinada, tales como: atender al faraón fallecido, realizar cultos y ritos religiosos, y almacenar sus riquezas y agua para que “bebiese”. Para ese entonces, en Egipto existía una vía procesional cubierta que comunicaba todas estas dependencias mediante un embarcadero, justo al lado del río Nilo.

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

Las primeras pirámides realizadas en la historia de Egipto son las del faraón Zoser de la dinastía III, y las de Seneferu de la dinastía IV. Zoser, también conocido como Dyeser, ha sido uno de los soberanos más emblemáticos del Antiguo Egipto. Este, durante su mandato, encargó la construcción de la Pirámide de Saqqara al erudito arquitecto, Imhotep.

En ella fue la primera vez que se reemplazó a los ladrillos de barro cocido por los de bloques de piedra caliza. Esta cuenta con seis escalones ascendentes, y una altura que gira en torno a los 60 metros. Además, se le atribuye el título de precursora en el ámbito de pirámides de tipo escalonado, las cuales deben su forma a la superposición de las mastabas.

La transición hacia lo que se conoce como la pirámide verdadera, como anteriormente se mencionó, se dio en los tiempos del faraón Seneferu, en la necrópolis de Dahshur. Esta fue la célebre Pirámide Acodada, conocida en el mundo como una de las primeras pirámides geométricas que fue creada.

Sin embargo, es importante recalcar que nunca llegó a serlo como tal, puesto que en un poco más arriba de la mitad de la construcción, su ángulo de inclinación se redujo. La otra pirámide que este mismo faraón desarrolló en su mandato, fue la de Meidum, sólo que de forma truncada debido a que fue arrebatado hace mucho tiempo su revestimiento liso.

A la Pirámide Roja se le otorgó el título de la primera que fue construida geométricamente perfecta y en rampa, también fue realizada por Seneferu. Ella es una parte imprescindible de todo un conjunto arquitectónico funerario, cuyo concepto llegó a convertirse en tradición de la arquitectura egipcia.

PIRÁMIDES DE EGIPTO Y ARQUITECTURA FUNERARIA

Constaba básicamente de cuatros partes fundamentales: el Templo del Valle, lugar en el que llegaban las aguas de las crecidas del río Nilo, la Calzada, que es en donde se accede a la construcción, el Templo Funerario, edificación adyacente a las tumbas reales y, por último, la Pirámide como tal.

Dicha tendencia de realizar pirámides geométricas sublimes, alcanzó aún más su objetivo con la llegada al mundo de la Pirámide de Keops, incluida entre las 7 maravillas del mundo antiguo. En la actualidad, esta es la única de las siete que ha perdurado a través del tiempo.

Cuando hablamos de ella, hacemos referencia a la más importante de todas, con una medida aproximada de 146 metros de altura. Su entrada se encuentra ubicada a unos 18 metros de altura. Adicionalmente, a su lado están situadas otras tres pirámides pertenecientes a tres faraones distintos de la dinastía IV: Keops, Kefrén y Micerino.

En cuanto al lado oriental, en él existen vestigios de un templo y una ciudad funeraria, especialmente creada para obreros, sacerdotes, entre otros. De ella no se ha podido conservar casi nada con el paso de los años. Para crear esta ingente mole de piedra, tuvo que moverse alrededor de 2.3 millones de bloques de piedra, con un peso que oscila entre las 2.5 y las 45 toneladas.

Asimismo, es fundamental dejar en claro que se trata del tercer tipo de pirámide, y el más común de todos, el de pendiente recta. Entre sus representantes más afamados podríamos mencionar a las imponentes pirámides de pirámides de Gizeh, también llamadas la Necrópolis de Guiza, ubicadas a unos veinte kilómetros de la ciudad de El Cairo.

PIRÁMIDES DE GIZEH

Más adelante, debido a la imperiosa necesidad de reducir los costos, las pirámides fueron edificadas de un modo parecido a un caparazón calizo con un interior hecho completamente de ladrillos de adobe. Lo que se venía acostumbrando a realizar, por ejemplo, el tamaño gigantesco de sus estructuras, se tuvo que reducir al mismo tiempo que eran incrementados los relieves en las diversas paredes que las conformaban.

En dicha época, fue cuando surgen los numerosos textos en las pirámides. De igual forma, los saqueadores de tumbas proseguían profanando sus interiores, por ende, en el Imperio Medio es introducido a sus planos arquitectónicos, un amplio y sofisticado sistema de laberintos, trampas y cámaras secretas.

Los materiales empleados no eran necesariamente obtenidos en estos complejos, uno que otro llegaba a las manos de los obreros y arquitectos por medio del puerto local, ubicado de manera que su llegada fuese lo más eficaz y rápida posible para todos.

De hecho, dada la trascendencia de sus estructuras funerarias, tanto el faraón como sus familias, solían visitar o inclusive vivir en los alrededores, por lo que no era extraño la existencia de residencias o palacios reales. Y, pese a los múltiples esfuerzos de los ingenieros y constructores, las pirámides aún seguían siendo muy llamativas.

Es por ello que los saqueadores de tumbas continuaban poniendo en juego la estabilidad de sus difuntos. Por consiguiente, los nacientes faraones del Imperio Nuevo optaron por la retoma del enterramiento de cuerpos. De este modo fue que se dio inicio a la instauración del Valle de los Reyes.

VALLE DE LOS REYES

Los hipogeos

Como ya se explicó en el apartado anterior, a causa de los continuos saqueos a las antiguas tumbas faraónicas, y lo mucho que se gastaba en su construcción, se tuvieron que tomar decisiones rápidas y contundentes. A raíz de ello, surgieron y triunfaron con gran facilidad los hipogeos.

Esta clase de entierros consistía básicamente en una tumba que era excavada en rocas. Aunque ya había sido empleada durante el Imperio Medio en la necrópolis de Beni Hassan, no fue hasta el Imperio Nuevo cuando se pudo llevar a cabo el enterramiento de diversas dinastías de la región de Tebas, precisamente al otro lado del río Nilo.

Al área mencionada, ese impresionante paisaje desértico, se le conocía como Valle de los Reyes y las Reinas. Al inicio, los primeros hipogeos eran bastante sencillos, sólo contaban con un pasillo y apenas una cámara funeraria. Una vez que se son construidos los de los majestuosos faraones y faraonas del Imperio Nuevo, estos fueron un poco más sofisticados e incluso, eran decorados con un sinfín de lujosas y llamativas pinturas.

Adiciona a ello, también disponían de sus propios complejos funerarios, sólo que situados al otro lado de las montañas, junto al célebre y extenso río Nilo. Cabe acotar que, a pesar de lo muy oculto del lugar, aunado a la vigilancia que los faraones habían colocado por la necrópolis de Tebas, aún así todas las tumbas fueran usurpadas en la Edad Antigua.

Sólo el hallazgo casi intacto en 1922 de la tumba KV62, del faraón de la dinastía XVIII, Tutankamón, por el arqueólogo y egiptólogo inglés, Howard Carter, fue el que le permitió al mundo conocer el sinnúmero de riquezas con las que contaba esta civilización, y que eran almacenadas en sus sepelios.

TUMBA KV62

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