¿Cuántos de nosotros hemos visto al cielo y hemos podido observar un punto que se mueve rápidamente y deja una estela tras de él, a lo que nos lleva a las famosas creencias de pedir un deseo de todo corazón, esperando a que se cumplan? Pues quizá la gran mayoría pedimos un deseo a los cometas que pasan rozando las capas más externas de nuestra atmósfera, pero ¿saben cuál es el origen de los cometas?
Como todo lo que trató de explicar el hombre desde la edad del oscurantismo, en la mayoría de los casos no tenía fundamento científico alguno, así pues, los cometas no escaparon de esa subrealidad, al punto que hoy en día siguen siendo una fábula cumpledeseos que de tanto en tanto corres con la suerte de poder ver en el cielo, antes de desaparecer tras encenderse o evaporarse, en la mayoría de los casos. Si deseas conocer más sobre estos fenómenos, te recomendamos consultar el resumen de cometas en el cielo.
Partiendo de este estado mítico de estos veloces cuerpos celestiales del que sabemos más detalles por cuentos urbanos que por científicos, ¿sabes cuál es el origen de los cometas?
Partamos con saber qué es un cometa

Tienen su origen en dos lugares fundamentales
Los cometas son veloces cuerpos celestes constituidos por hielo, polvo y rocas que orbitan alrededor de nuestra estrella Solar, dibujando distintas trayectorias de forma elípticas, parabólicas o hiperbólicas. Estos veloces del espacio, junto con los asteroides, planetas y satélites, forman parte del sistema solar que hoy en día conocemos. La composición de los cometas puede aportar información sobre el origen del agua en la Tierra.
La mayoría de estos cuerpos celestes describen órbitas elípticas de gran envergadura, lo que produce su acercamiento al Sol con un período considerable de tiempo y van tomando impulso y velocidad. Los cometas llegan a tener diámetros de algunas decenas de kilómetros y están compuestos de agua, hielo seco, amoníaco, metano, hierro, magnesio, sodio y silicatos. Según estudios, esta composición puede aportar información sobre el .
Debido a estas sustancias que componen a los cometas, algunos expertos y científicos de la NASA aseguran que esta materia orgánica que recubre a los cometas es la chispa de ignición que se requiere para la génesis de la vida como tal, por lo que se cree que un choque de un cometa hace millones de años dio origen a la vida en el planeta Tierra.
Están compuestos por materia orgánica, básica para la vida
Desde nuestro planeta hogar, podemos ver estos cuerpos celestiales surcar el espacio. Dichos cometas muestran una forma diferente determinada por su composición interna; al acercarse al Sol, el núcleo se calienta y el hielo sublima, pasando directamente al estado gaseoso. Los gases de los cometas se proyectan hacia atrás, lo que motiva la formación de la cola apuntando en dirección opuesta al Sol y extendiéndose millones de kilómetros, la cual se puede observar desde la Tierra. Si estás interesado en entender por qué brillan los cometas, puedes consultar más al respecto en este enlace.
Los astrónomos y científicos exponen que los cometas contienen, en forma de hielo y polvo, la composición de la nebulosa primitiva que dio origen al Sistema Solar y de la cual se concentraron y unificaron luego los planetas y sus lunas. En tal sentido, el estudio de los cometas es de gran importancia y puede dar indicios de las características de aquella nube primordial que originó el universo tal como lo conocemos. Además, puedes conocer más sobre los diferentes tipos de cometas y sus características.
¿Cómo se originaron los cometas en nuestro universo?
Los cometas provienen básicamente, según estudios, de dos lugares en particular, uno de ellos la nube de Oort, situada entre 50.000 y 100.000 UA del Sol, y el cinturón de Kuiper, ubicado más allá de la frontera de la órbita del planeta Neptuno de nuestro sistema solar. Para una visión más amplia puedes leer sobre donde se originan los cometas.
La nube de Oort se considera, según la NASA, el lugar de origen de los cometas de largo periodo de vida y trayectoria. Esta nube consiste en restos de la condensación de la nébula solar; los cometas originados en esa nube describen una trayectoria tan elíptica que podrían pasar miles de años antes de poder volverlos a notar y toman impulso fuera del sistema planetario al pasar por el Sol.
Así pues, las órbitas de los cometas están cambiando constantemente: sus orígenes están en el sistema solar exterior y tienen la preferencia a ser altamente distorsionados en términos de órbita, debido a los acercamientos considerables a los planetas mayores. Algunos son movidos a órbitas muy cercanas al Sol y se destruyen cuando se acercan a la estrella, sin embargo, otros son enviados fuera del sistema solar para siempre o a la espera de que otra estrella solar le devuelva su curso anterior.
Por otro lado, el origen de los cometas de corto periodo como es el caso de Gerard Kuiper, propuso la existencia de un cinturón de cometas situados más allá de la órbita descrita por Neptuno, otros cometas como Kuiper supuso que la masa de Plutón alteraría la órbita de estos pequeños cuerpos empujándolos hacia dentro del Sistema Solar. Conocer más sobre sus características es importante, así que puedes ver también cometas y sus características.
Estos son algunos de los cometas que orbitan en nuestro sistema solar
Algunos de estos cometas quizá nunca se vuelvan a ver
El gran Cometa de 1577
O conocido por su nombre oficial como: C/1577 V1. Este fue un cometa que pasó cerca de la Tierra durante el año 1577, de allí su nombre. Este cuerpo celestial fue visto por gran parte de los habitantes de Europa, incluyendo al famoso astrónomo danés Tycho Brahe. Para más información sobre cuerpos celestes, puedes consultar sobre misterios del espacio.
El Gran Cometa de 1744
O conocido por su nombre oficial como: C/1743 X1, también es popular mediante el nombre: el Cometa de Chéseaux o el Cometa Klinkenberg-Chéseaux. Este cometa es uno de los más espectaculares
cuerpos celestiales que ha sido observado, tuvo lugar en el cielo durante 1743 y 1744. Este fue descubierto de forma separada por Jan de Munck, durante la segunda semana de diciembre por Dirk Klinkenberg y, cuatro días más tarde, por Jean-Philippe de Chéseaux.
El Gran Cometa de 1811
O conocido por su nombre oficial como C/1811 F1, fue visible a simple vista durante aproximadamente 260 días, uno de los tiempos más prolongados de la historia de los cometas. Fue catalogado como un Gran cometa, por su magnificencia; su paso causó revuelo, sin acercarse demasiado a la Tierra o al Sol, pero tenía un núcleo extraordinariamente activo.
El cometa Biela o 3D/Biela
Este cometa debe su nombre al astrónomo de procedencia australiana Wilhelm von Biela, quien calculó en 1826 la órbita que describía este cuerpo celestial, aunque ya había sido avistado años antes en 1772 y 1805. Después de sufrir una fractura en dos fragmentos, se desintegró en 1852. Si te interesa conocer más acerca de estos fenómenos, revisa el cometas que se acercan a la Tierra.
El cometa Hale-Bopp
O conocido bajo su nombre oficial como: C/1995 O1. Este cometa fue probablemente uno de los más largamente observados en el siglo XX y uno de los más brillantes que se han observado en el espacio durante muchos años. Pudo ser apreciado a simple vista durante 18 meses, casi el doble del tiempo que pudo observarse el Gran Cometa de 1811.
El cometa Kohoutek
O mejor conocido por su nombre oficial como: C/1973 E1, 1973 XII. Este puede clasificarse como un cometa de periodo largo. Fue descubierto por el astrónomo checo Luboš Kohoutek en 1973, siendo visible durante gran parte de ese año. Según los científicos, volverá a orbitar cerca de la Tierra dentro de aproximadamente unos 10 mil años, aunque algunos astrónomos especulan que volverá dentro de un periodo más largo, como en: 9 mil a 16 mil años.

