6ix9ine y su sentencia de cárcel
El 18 de diciembre de 2020 se conocerá la sentencia del juicio a 6ix9ine.

ÚLTIMA HORA: Tekashi Six Nine quedará en libertad el 2 de agosto

 

Actualización 18/12/2019: Tekashi 6ix9ine ha sido condenado a 24 meses de cárcel. Vídeo con toda la información:

 

 

Six Nine lleva más de un año preso. La pregunta es: ¿cuánto más pasará 6IX9INE en la cárcel tras la publicación de su sentencia? No existen registros en la historia del hip hop ni de la industria musical en su conjunto para explicar lo que se ha estado cocinando estos días en el Tribunal Federal de Manhattan por culpa del rapero Six Nine.

Lo que en apariencia es un macro juicio contra once pandilleros de Nueva York esconde unas entretelas más obtusas que podrían afectar al panorama del gangsta rap en su conjunto: el afamado 6ix9ine (estrella del rap gracias a Instagram, llegando a colocar su disco Dummy boy en el segundo puesto de la tabla Billboard el año pasado) encabeza una historia de ascensos y caídas, asesinatos y secuestros, primeros espadas del rap, likes, el FBI y los gángsters más peligrosos de Nueva York. Las últimas noticias sobre Six Nine y su sentencia van a dar mucho de qué hablar en los próximos meses.

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Aún no conocemos el veredicto del juez, pero sí que sabemos del estreno en 2020 de hasta tres series documentales sobre Takeshi 6ix 9ine en las que participan Snapchat, 50 Cent, Showtime y Rolling Stone (esta última, titulada SuperVillain). Six nine es una maquinaria de fabricar noticias a la que ni un juicio con penas de más de cuarenta años de cárcel puede detener.

Ríete tu de los problemas de Kanye West cuando los comparas con los del niñito del pelo multicolor: para 6ix9ine la cárcel está asegurada, y la única duda que resta por esclarecer es el tiempo que pasará en prisión. Los lectores están a tiempo de unirse al show, el juez ha anunciado que hará público el veredicto de la sentencia el 18 de diciembre. ¿Qué hacías y dónde estabas el día de la noticia de la condena de Six Nine?

6ix9ine: la sentencia de la calle

Corría el año 2009 cuando a Daniel Hernández, que por entonces tenía trece años de edad, le mataron al padre de un disparo a plena luz del día delante de su piso en Brooklyn. Aunque la bala tenía un destinatario, terminó truncando el futuro de dos personas. Hijo de una mexicana y un puertorriqueño, Daniel Six Nine dejó los estudios, empezó a trabajar en un veinticuatro horas (del que le echaron cuando le cazaron vendiendo marihuana) y tanteó el mundillo del rap con canciones que sólo contribuyeron a engordar la lista de material underground olvidable del portal de música SoundCloud.

Tal y como hiciera Eminem con la creación de su malévolo alter ego Slim Shady, en 2014 Hernández dio luz a Tekashi 6ix9ine: más de doscientos tatuajes (incluido un enorme 69 que ocupa media frente), dientes de colores y una cabellera arcoirís en completa disonancia con la temática de muerte y destrucción que campa en cada uno de sus raps. Los réditos en materia de viralidad fueron casi instantáneos.

Estrellato (casi) instantáneo

En plena efervescencia del fenómeno Youtube, 6ix9ine subió tres videoclips que ganaron cierta tracción, pero fue el cuarto (para la canción ‘Gummo’, con 356 millones de clics) el que le situó en el radar en octubre de 2017, granjeándole un caché de, como mínimo, 100.000 dólares por bolo y colaboraciones con Nicki Minaj, Kanye West y 50 Cent. En su última entrevista previa al ingreso en el calabozo, 6ix9ine declaró que sólo le tenía miedo en la vida a “Dios y al FBI”. Dos días después, uno de estos dos demostró su existencia. Daniel Hernández, que ni disco había lanzado aún (lo publicó ya entre rejas), se enfrenta a una petición de 47 años de cárcel prorrogable a cadena perpetua. Su carrera musical ha durado exactamente trece meses. Pero qué trece meses.

Cuando Eminem saltó a la fama, el rapero de Detroit tardó bien poco en entender una de las máximas indiscutibles del hip hop en Estados Unidos: si quieres durar, los jaleos y las visitas al juzgado son incompatibles con una carrera musical, pues fuera de ahí, sólo espera la cárcel o la muerte. Snoop Dogg (ex acusado de asesinato) lo sabe, Jay Z (ex traficante de crack) lo sabe, y 2Pac, Notorious B.I.G, XXX Tentación y Nipsey Hussle lo tuvieron que aprender del peor modo. En el caso de 6ix9ine, éste no sólo ignoró las luces rojas (ya arrastraba un caso de agresión sexual a una niña de trece años cuando él tenía dieciocho) sino que hipervitaminó su trayectoria criminal al tiempo que lo hacía con la musical en un círculo envenenado y cuesta abajo para el que el reventón sólo era cuestión de tiempo.

El motivo principal por el que el vídeo de Gummo se volvió un éxito de masas automático fue gracias a la presencia de una muchedumbre incontable de pandilleros de los Nine Trey Bloods de Nueva Yorks. El propio Daniel (“un genio de la auto promoción”, según la reportera especializada en Hip Hop de Fox News, Lisa Evers) compró las decenas de bandanas rojas (distintivo de los bloods frente al azul de los crips) que los pandilleros lucieron en el rodaje. Aquel día conoció a Shotti, líder de la organización criminal. Tras contratarle como mánager y rodar un segundo videoclip con los bloods (Kooda), 6ix9ine fue aceptado en la organización bajo un acuerdo tácito:

  1. Como miembro de los Nine Trey, ¿qué responsabilidades, si es que las había, tenía usted?
    R. Tan sólo seguir lanzando éxitos y ser el soporte financiero de la banda.
    P. ¿A qué se refiere con ser el soporte financiero de la banda?
    R. Hacer dinero con canciones y ayudar a los miembros de la Nine Trey, ya fuese por motivos personales o para suministrarles armas.
    P. ¿Y qué obtuvo a cambio, si es que obtuvo algo, por parte de Nine Trey?
    R. Yo diría que mi carrera.
    P. ¿A qué se refiere?
    R. La credibilidad.
    P. ¿Qué credibilidad?
    R. La credibilidad de la calle. Los vídeos, la música, la protección.

El extracto pertenece a la declaración jurada que ha realizado 6ix9ine ante el Tribunal Federal de Manhattan en calidad de testigo del Gobierno, y no de acusado, en la macro operación contra la banda criminal. Aceptada su culpabilidad, a 6ix9ine sólo le queda conocer cuál será su sentencia de cárcel.

Sin noticias de ‘Snitchnine’

En una de sus últimas apariciones, 6ix9ine grabó un videoclip junto a 50 Cent, Casanova y Uncle Murda en el que el joven rapero aparecía cabalgando un coche de policía. Por entonces, nadie podía siquiera acercarse a imaginar cuan profética era la estampa:

Tras ser detenido a finales del 2018 en un operativo del FBI, el rapero se declaró culpable de los nueve delitos de los que le acusaban (entre otros, pertenencia a organización criminal, extorsión, posesión de armas de fuego, robo a mano armada y conspirar para el asesinato del primo de un rapero rival).

En sus últimas noticias, Six Nine ha mostrado una disposición total para colaborar en la causa con la esperanza de que la petición de cárcel de la fiscalía se reduzca a una posible libertad condicional bajo el paraguas del programa de testigos protegidos (es “poco probable que el Gobierno costeé la eliminación de los tatuajes”, según ha dicho un ex agente del FBI al New York Times). Shotti, que incluso orquestó con el también rapero Jim Jones el asesinato de Tekashi 69 (existe una grabación del encuentro), fue detenido poco después y condenado a quince años de cárcel tras negarse a colaborar con la justicia. No dijo un mú: él no es un snitch.

La misma marabunta de likes y comentarios que elevó a 6ix9ine a categoría de fenómeno global es la que desde hace meses fabrica memes y chistes criticándole su inesperada faceta de snitch (chivato), un estatus que tradicionalmente ha gozado de muy mala publicidad en el mundillo del rap. Y la palabra clave aquí es “tradicionalmente”: no sería extraño que esta etiqueta, otrora tumba de la credibilidad de cualquier rapero o pandillero de tres al cuarto, en 6ix9ine fuese sobreseída con la misma levedad con la que todos esos millones de jóvenes tuvieron a bien en aplaudir las andanzas en Youtube de un criminal.

¿Carrera truncada?

Vito Corleone, Tony Montana, 2Pac, Notorious B.I.G., Dexter, Walter White, Bukowski, Houllebecq: pocos negociados más provechosos en la historia de la industria del entretenimiento que el de la explotación de cierto tipo de mal que tanto parece fascinar a todo el mundo. En la industria musical el asunto adquiere dimensiones más delicadas: ¿Cuánto de Lesane Parish había en 2Pac? ¿Cuánto de Christopher Wallace en Notorious B.I.G.? El caso de Daniel Hernández apesta a próximo serial de Netflix.

La vida de Daniel Hernández nunca será la misma. Si, en el más optimista de los escenarios, ve la libertad en un par de años (algunos expertos sugieren que 6ix9ine podría salir de la cárcel en 2020), regresar a Nueva York sería el equivalente a una pena de muerte.

La lista de interrogantes en torno a 6ix9ine es inabarcable: ¿Por qué se filtró un vídeo del acusado mientras prestaba declaración en el tribunal (algo terminantemente prohibido en el estado de Nueva York y de lo que apenas hay precedentes); ¿Cómo es posible qué la conversación entre los secuestradores de 6ix9ine (sí, eso ocurrió, lo encasquetaron en un coche y sólo le liberaron a cambio de su carísima colección de joyas y cadenas) tenga una calidad sonora digna de telefilme? ¿Qué clase de programa de protección de testigos va a ser capaz de camuflar el aspecto de una persona cuya imagen, por sí sola, ha sido la espina dorsal en torno a la cual cimentó su carrera artística? Por una vez, no todo vale a cambio del like.

Una pregunta más. Quizás la más inquietante: ¿de verdad 6ix9ine ha firmado un contrato con la discográfica 10K Projects por valor de diez millones de dólares desde la cárcel?