Los niños héroes: Antecedentes, formación, mitos y más

Niños héroes es un acontecimiento dentro del contexto histórico del país México, ocurrido en la Batalla de Chapultepec sucedida un 13 de septiembre del año 1847, con la participación de seis cadetes adolescentes mexicanos. Conozca quiénes son los niños héroes, una historia para leer.

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Niños héroes: historia

Comienza el relato histórico de los Niños héroes con  un grupo de cadetes mexicanos, que cuenta la historia que fallecieron defendiendo su valor patrio durante la Batalla de Chapultepec, hecho acaecido un 13 de septiembre del año 1847 en el bosque de Chapultepec o Chapultepec, un parque urbano ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México mientras se llevaba a cabo la guerra mexicano americana. Te recomendamos conocer la historia del personaje mexicano Pancho Villa

En el año 1852, cuenta la historia nacional, durante el Porfiriato, periodo de la historia que narra sobre México en el año 1947, modificó los acontecimientos en varias etapas con la intención patriótica para hacerlos resaltar, debido a que mucho de lo contado se ha hecho en forma de mito memorable. Entonces, a partir de la segunda parte del siglo XIX, se le dio el título Niños héroes a 6 cadetes del Ejército Mexicano.

El tema central del acontecimiento heroico, según lo marcado por la historia, se encuentra compuesta por la acción de estos seis cadetes, así como la participación de otros 40 cadetes, quienes habían recibido instrucciones por parte de Nicolás Bravo, para que salieran del Castillo de Chapultepec, que para el momento del suceso era la sede principal del Colegio Militar y sus adyacencias.

Pero, los muchachos hicieron caso omiso, y resolvieron quedarse para resguardar el lugar al observar el progreso y la cercanía por parte de los miembros del Ejército de los Estados Unidos.

Son muchas las leyendas que envuelven este acontecimiento y que se han llevado a la imaginación de la sociedad, manteniéndolos como sucesos verdaderos, a pesar de no tener un fundamento histórico. Sin embargo, se narra de la participación de los 6 cadetes en el suceso de armas, lo que al parecer goza de plena autenticidad, el caso de los cadetes Melgar, Montes de Oca y Suárez.

Igualmente, dentro de la misma historia heroica, y con el transcurrir de los tiempos y el pasar de los años, se fueron agregando complementos ilusorios, como se puede observar en el relato, que estos cadetes fueron los que murieron de últimos durante la batalla, así como el hecho de no contar con municiones, asesinaron con la bayoneta calada a los contrincantes soldados estadounidenses, y es probable el más tradicional en México.

Después que Montes de Oca, y Juan Escutia al observarse perdidos, se arroja a las profundidades envuelto en la bandera mexicana, para resguardarla que los estadounidenses la tomaran, falleciendo en los peñascos de las orillas del cerro de Chapultepec.

El Ejército Mexicano resolvió en el año 1947 llevar a cabo una serie de averiguaciones que no están respaldadas por documentos oficiales, y de expertos científicos. Cuentan que localizaron e identificaron la cantidad de siete cráneos humanos, en el lugar conocido como Ahuehuetes de Miramón asegurando que pertenecen a los cadetes, los que fueron tomados y colocados para rendir homenajes oficial en el Altar a la Patria. Se refiere a un monumento a las orillas del Castillo, al lado del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl.

Sin embargo, no hay evidencia científica que avale que se trata de los restos de los seis cadetes.

El especialista y experto académico michoacano de nombre José Bravo Ugarte, indica en un párrafo que habla acerca de la Guerra a México de Estados Unidos, en su obra Historia de México, que luego de transcurrir 16 meses de declarada la batalla a México, siendo en fecha 13 de mayo de 1846, las tropas del ejército estadounidense se adelantaron a la capital mexicana.

Así mismo añade, que luego de los reconocimientos por las autoridades mexicanas del sur, el general Winfield Scott estableció en su condición de comandante en jefe del ejército invasor, el realizar la embestida en la Ciudad de México por Chapultepec, un 11 de septiembre del año 1847 con fuertes bombardeos.

El resguardo del pueblo Chapultepec,  se mantuvo bajo el cuidado de doscientos cadetes del Colegio Militar, quienes reciben instrucciones de los generales Nicolás Bravo y Mariano Escobedo; igualmente se contó con la participación de 632 soldados provenientes del Batallón San Blas, bajo las órdenes del coronel Santiago Xicoténcatl.

La SEGOB como se identifica a la Secretaría de Gobernación de la república mexicana, rememora que para reforzar a esa mínima guarnición, el general Antonio López de Santa Anna, envió a las faldas del cerro, a unos dos mil cuatrocientos cincuenta hombres, pero, la presencia de los invasores superaba una cantidad de siete mil soldados invasores.

Igualmente, indican que luego de devastar al batallón, los soldados del ejército estadounidense se remontaron hacia el cerro, y entraron al Castillo, donde la gran parte de los cadetes mexicanos con edades entre 15 y 18 años batallaron sin clemencia hasta que consiguieron la muerte.

Antecedentes

A consecuencia de ser requerido el ingreso a la Federación Estadounidense del estado de Texas, y a solicitud de los colonos y emigrantes indebidos anglosajones, por estar apartada de la República Centralista Mexicana durante el año 1837, y con la excusa de requerir la división del estado de Coahuila, y establecerse como un estado federado.

Así como el restablecimiento de la Constitución Federal Mexicana del año 1824, y que para ese instante se había promulgado como la República de Texas, entonces, el gobierno de México, quebrantó las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, una vez que se enuncia su entrada a la Federación Estadounidense.

A partir de este hecho, el gobierno de los Estados Unidos envía tropas del ejército, para que asistan a la región del Río Bravo, para confirmar la pertenencia de la franja de la zona que estaba en querella entre el estado de Texas y el presente gobierno de México, debido a que las autoridades mexicanas únicamente reconocían como limite el río Nueces, que se encuentra hacia el norte.

Las tropas del ejército estadounidense formaron una gran cantidad de fuertes en todo el territorio, lo que ocasionó muchos encuentros con patrullas de militares del Ejército del Norte de Ejército Nacional Mexicano.

Esta es la manera de que el gobierno de los Estados Unidos, vuelve a realizar sus requerimientos al gobierno mexicano con las intenciones de convenir las venta de las tierras ubicadas al norte de México. Pero, una vez que no hay acuerdo, sino negativas por parte de éste, da paso a una cantidad de arreglos gubernamentales y privadas para siendo la toma de San Francisco en el año 1845.

A esto le suma la inmigración prohibida de muchas personas fervorosos de la Iglesia Mormona al Lago Salado, que correspondían a zonas mexicanas de Nuevo México en el año 1846, y que más tarde se transformaría en el territorio de Utah.

Expresada la guerra por parte del gobierno de los Estados Unidos, en fecha 25 de julio del añ9 1846, y después del Sitio de la Fortaleza Texas, ubicado al norte de Río Bravo, y con la participación de México, en fecha 23 de mayo del año 1846, se comienzan muchas invasiones del ejército regular de los Estados Unidos en las regiones del norte, apoyando las sublevaciones por parte de los emigrantes ilegales de origen anglosajón, que empleaban en diferentes pueblos mexicanos de California y Nuevo México.

Se atrevió a declarar las tierras como repúblicas independientes para su pronto agregado a los Estados Unidos.

A causa de la escasa cantidad y nada de preparación por parte de las fuerzas mexicanas, estas invasiones salieron airosas, sin embargo, para confirmar la posesión de las tierras, tuvieron que iniciar con invasiones en las ciudades de Monterrey, y la ciudad de México para impedir que llegaran fuerzas irregulares al norte.

Es cuando el ejército de los Estados Unidos, aprovecha el momento, y conducidos por Winfield Scott, toman el puerto de Veracruz, y prosiguen por el camino que lo denominan la Ruta de Cortés.

En virtud de la respuesta, el Ejército Nacional fortalece el Peñón de los Baños, todo porque para esos tiempos la entrada era por el oriente de la ciudad entre los lagos de Texcoco y Xochimilco. Sin embargo, las fuerzas militares estadounidenses agarran por el camino más extenso cercando por el sur la Sierra de Santa Catarina, territorio donde se desarrollarían la Batalla de Churubusco y la Batalla de Padierna.

La batalla de Chapultepec

En esos tiempos la ciudad de México se encontraba fortalecida por una cantidad de canales y puertas que funcionaban como aduana en la ciudad. La entrada más perfecta se hacía por Chapultepec debido a que las tierras para la temporada se encontraban secas, todo lo opuesto al norte, oriente y sur donde aún permanecían lagos y algunas zonas resbaladizas.

A causa de este evento natural, el gobierno tomó la acción de fortalecer el cerro de Chapultepec que para la época se podía utilizar para almacenar la pólvora, además del Colegio Militar, mientras que la fábrica de pólvora ubicada en Santa Fe era desalojada para impedir una arremetida. Sin embargo, más tarde fue devastada por parte de las fuerzas militares de los Estados Unidos.

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En vista que las instalaciones del Colegio funcionaba como cuartel general, para ese entonces el coronel Nicolás Bravo ordenó a los cadetes que abandonaran el lugar, quienes estaban compuestos por varios grupos de jóvenes que sus edades oscilaban entre los 12 y 19 años de edad.

Muchos de los que estaban en el lugar, acataron la orden, otros fueron retirados por sus familias, quedando únicamente 46 cadetes con las intenciones de proteger el recinto estudiantil. Es bueno señalar que a este grupo de cadetes se juntaron otros cadetes que estaban recién graduados, quienes no recibían remuneración por parte del Ejército Nacional; también otros 19 miembros de la administración entre ellos el director de la escuela, profesores, instructores y hasta el encargado del plantel militar.

En el mes de septiembre del año 1847, muchos grupos del Ejército del Norte quienes habían abandonado el territorio, obedeciendo las instrucciones recibidas de Antonio López de Santa Anna, se guarecieron en las cercanías del bosque y cerro de Chapultepec.

Entonces, el ejército estadounidense, aprovechó para tomar el palacio del Ex Arzobispado ubicado en Tacubaya como base militar de las operaciones, ejecutando el proceso militar en contra de los miembros del Batallón de San Patricio.

Llegado el día 11 de septiembre, progresaron y tomaron la casamata, localizada a donde se ocultaba el sol en el bosque, para el día 12 decidieron bombardear el Castillo de  Chapultepec y otros espacios, pero el día 13 de septiembre, la artillería estadounidense, toma por invasión el castillo desde el sur hasta donde se oculta el sol en el cerro, que hábilmente habían tomado por la tarde, progresando hasta la Garita de Belén.

En este lugar fueron arrestados por las fuerzas del ejército mexicanas, que se encontraban recogidas en La Ciudadela, para alistarse y defender la ciudad, sin embargo, por la noche recibieron las instrucciones por parte de Santa Anna que dejaran el territorio, quien no participaba en la contienda.

Pero, finalmente el ejército estadounidense, se hace al control del Castillo de Chapultepec abatiendo la bandera nacional mexicana perteneciente al colegio.

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Para la fecha 15 de septiembre, tomada de manera pacífica toda la ciudad de México, los soldados del ejército estadounidense se dedican a recoger todos los heridos que yacían en el lugar de la batalla. Aglomeran todos los cadáveres, y acceden a que los civiles y prisioneros de guerra mexicanos utilizaran las trincheras como fosas comunes, puesto que muchos de los combatientes se encontraban apartados de su tierras originarias.

Mientras que los Estados Unidos entierra a sus fallecidos en un territorio que se encuentra en las esquinas del Circuito Interior y Calzada de Tacuba, siendo declarado como un lugar memorial por el gobierno estadounidense, y en la actualidad forma parte de la embajada de los Estados Unidos.

Nombre de los cadetes, oficiales y prisioneros heridos

El listado que contiene los nombre de los niños héroes se encuentra en el monumento memorable ubicado a las faldas del cerro de Chapultepec. Se pueden apreciar los diferentes nombres comenzando por:

Prisioneros de la 1.ª Compañía

En esta parte, cuenta con los siguientes nombres y grados militares: Capitán Domingo Alvarado; Tenientes: José Espinosa, Agustín de la Peza; Cabo José T. de Cuellar; Tambor Simón Álvarez; Cadetes: Francisco Molina, Mariano Covarrubias, Bartolomé Díaz León, Ignacio Molina, Antonio Sierra, Justino García, Lorenzo Pérez Castro, Agustín Camarena, Ignacio Ortiz, Manuel Ramírez Arellano, Carlos Bejarano, Isidro Hernández, Esteban Zamora, Santiago Hernández, Ignacio Burgoa Lagos  y Ramón Rodríguez Arangoiti.

Prisioneros de la 2.ª Compañía

En esta columna aparecen los nombres y grados militares de: Teniente Joaquín Argaez; Sargento 2º Teófilo Noris; Corneta:  Antonio Rodríguez; Cadetes alumnos:  Joaquín Moreno, Pablo Banuet, Ignacio Valle, Francisco Leso, Antonio Sola, Sebastián Trejo, Luis Delgado, Ruperto Pérez de León, Cástulo García, Feliciano Contreras, Francisco Morelos, Miguel Miramón, Gabino Montesdedca, Luciano Becerra, Adolfo Unda, Manuel Díaz, Francisco Morel, Vicente Herrera, Onofre Capelo, Magdaleno Yta y Emilio Laurent.

Prisioneros de la Plana Mayor

En este listado, se registran los nombres y cargos de: General. Cor. Dir. Del Colegio Mariano Monterde; Capitán Profesor: Francisco Jiménez; Tenientes: Manuel Alemán, Agustín Díaz, Luis Díaz, Fernando Poucel; Subteniente: Ignacio de la Peza, Amado Camacho, Luis G. Banuet, Miguel Pouncel;  y el Despensero Eusebio Llantadas

Heridos

Se registran los nombres de cadetes estudiantes: Andrés Mellado, Hilario Péres de León y Agustín Romero, y el Alejandro Algándar.

Lista de cadetes fallecidos

Esta lista está integrada por los siguientes nombres: Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Francisco Márquez, Juan Escutia y Vicente Suárez. A pesar que existieron únicamente solo 5 cadetes muertos, además de otros heridos y prisioneros, se reconoció sólo a 6, debido a que el teniente Juan de la Barrera al suceder la batalla estaba recién graduado y no contaba con la asignación de un puesto en el Ejército Nacional.

La formación del mito

Los niños héroes de Chapultepec han dado mucho que hablar. Cuentan que la historia es sólo un mito, debido a que para muchos de los pobladores mexicanos, razonan que es difícil que un grupo de jóvenes cadetes entre los 13 y 18 años de edad, combatieran contra soldados del ejército estadounidense, motivo que produce una buena cantidad de mitos al respecto.

El estudioso historiador Sergio Miranda, expone que las versiones, han sido dramatizadas con el fin de construir un sentido patriótico por parte de los mexicanos, usando a los niños héroes como un elemento gubernamental con la intención de consolidar el poder de las autoridades. Esto confirma que el mito es elaborado con fundamento al romanticismo e idealización de las figuras, siendo verdadero, que se apostaron en el Castillo de Chapultepec, en vez de abandonarlo, ganándose el título de niños héroes.

Mientras tanto, el mito sigue acrecentando en el periodo gubernamental del presidente Miguel Alemán, quien fortaleció la historia divulgando de que habían hallado seis cráneos, en las faldas del cerro de Chapultepec, manifestando que pertenecían a los Niños Héroes.

Continuando con el tema del mito de los Niños Héroes, durante dos décadas siguientes no eran muy explícitas con el tema de los cadetes y su actuación. Sin embargo, para el año 1847 en los documentos de guerra aparece la valencia de Melgar, Montes de Oca y Suárez. Para el año 1848, en la obra literaria Apuntes para la guerra entre México y los Estados Unidos, escrita por Ramón Alcaráz, señala que «algunos alumnos» del Colegio Militar, protegían la bandera de México.

Para el año 1852, quien actuaba como el director del Colegio Militar Mariano Monterde, conmemora por primera vez a los cadetes que fallecieron en la batalla como niños.

Para el año 1878, un buen grupo de los cadetes que sobrevivieron al acontecimiento de aquel año 1857 crearon la conocida Asociación del Colegio Militar, que fue fundada en el año 1871, quienes iniciaron ante el gobierno de los generales Porfirio Díaz y Manuel González, la conmemoración para inmortalizar a los cadetes fallecidos, heridos y prisioneros de la batalla de Chapultepec.

Este petitorio fue conseguido en los años 1880 y 1881, así como la construcción de un monumento en forma de obelisco en el año 1884, con la dirección del arquitecto Ramón Rodríguez Arangoity, quien era ex alumno del colegio del año 1847. El mencionado monumento fue edificado en el potente cerro al sur de la puerta principal del colegio, y en las tierras de las trincheras que funcionaron como fosas comunes para sepultar a los valientes soldados mexicanos.

Reseña de los Niños Héroes

Motivado a las distintas documentaciones y relatos históricos, se procedió al reconcomiendo de los siguientes personajes, a saber:

Cadete Francisco Márquez Paniagua.

Fernando Montes de Oca, quien contaba con 18 años de edad, cuando ocurrió el suceso falleció en el marco de una puerta la que protegía, cayendo cuando un soldado estadounidense consiguió pasar por una ventana y asesinarlo vilmente por la espalda.

El cadete Francisco Márquez, quien contaba con 12 años de edad, falleció en el castillo cuando un grupo de soldados se le aproximó, amenazándole a que se entregara, pero él disparó a uno de ellos, quien cayó muerto, y después fue asesinado a causa de los tiros de otros contrincantes.

El teniente del Cuerpo de Ingenieros Juan de la Barrera contaba con 19 años de edad al momento de su deceso. Falleció en la defensa del fortín exterior, ubicado al sur del cerro, en donde después se encontraron seis cuerpos sin vida, que fueron identificados como los Niños Héroes.

Juan Escutia contaba con 20 años de edad al momento de morir. De acuerdo al experto historiador José Manuel Villalpando, este no era cadete al parecer, así lo demuestra una investigación reciente que era un soldado del batallón de San Blas. Su nombre completo correspondía a Juan Bautista Pascacio Escutia Martínez. Falleció en la falda del cerro, quien actuaba como tirador en lo alto del acantilado, siendo alcanzado por una bala y cayó herido, quedó sobre una roca, a la que se le colocó en el año 1970 una placa en su honor.

El cadete Vicente Suárez, quien contaba con 14 años de edad, al momento de su fallecimiento. Murió en su puesto de centinela, en la escalera de honor batallando a bayoneta contra los soldados del ejército estadounidense.

El cadete agregado Agustín Melgar, quien contaba con 18 años de edad en el momento de su muerte. Falleció el día siguiente. Se había alistado con colchones en su habitación del colegio, dispuso su bayoneta en el fusil y se salió al combate.

Los mitos de los Niños Héroes

El mito que más ha sido ampliado, es el referente a los niños, debido a que la gran parte en lo que actualmente se califica como adolescencia y prematura adultez, así como para aquellos tiempos no se consideraba que a la edad de 15 años, los varones contrajeran matrimonio y formarán su propia familia.

Otros de los mitos, se establece en el suicidio del cadete Juan de la Barrera o Juan Escutia, de acuerdo a la documentación consultada. Siendo el más popular éste, debido a que Juan Escutia, se envuelve en la bandera nacional, la que ondeaba desde lo más alto del Colegio Militar, y se arroja suicidándose para impedir que la bandera mexicana fuera atrapada en las manos de los soldados estadounidenses.

La bandera nacional, siendo un símbolo patrio de la historia mexicana, ciertamente el pabellón fue tomado por los estadounidenses,  lo que consideraron un trofeo de guerra en la Academia Militar de West Point, la que fue retornada al pueblo mexicano en el año 1952, en los actos de la inauguración del Altar de la Patria, en compañía de otras banderas de la nación mexicana, que fueron agarradas durante la batalla del año 1847.

Sin embargo, la que tiene mayor énfasis y se mantiene como especial fue la llevada justo ese día.

Sin embargo, durante la Batalla del molino del Rey, ejecutada el 8 de septiembre, el capitán del arma de artillería de nombre Margarito Zuazo, lamentablemente cayó herido por actuaciones de soldados estadounidense y trasladado a una caballeriza, donde halló debajo de unos grandes paquetes, que estaba oculta la bandera de su regimiento, la que no deseaba fuera tomada por los estadounidenses.

La extrajo de su asta y la arrulló y guardó en su chaqueta, la que estuvo guardada hasta que fue llevado a su casa para curarle las heridas.

Durante el viaje se encontró con su jefe haciendo entrega de la bandera, la que fue expuesta en la casa del Jefe de División Luis Salcedo. El capitán falleció a los días de su llegada a causa de las grandes heridas.

Según cuenta la leyenda, la historia del suicidio emergió justo en la ceremonia de conmemoración del año 1878, cuando Manuel Raz Guzmán, lo expone en un poema glorioso en evocación a la Batalla del Molino del Rey, lo que expresó de manera poética como Agustín Melgar, y no como Juan Escutia o Juan de la Barrera.

…pero tú, Melgar … rodeado de enemigos les disparas tu arma, y no teniendo esperanza, antes que rendirte te envuelves en el pabellón nacional y presentas tu pecho juvenil a las balas del invasor …

Jamás se mencionó que se había lanzado y mucho menos que lo realizará arropado en la bandera nacional. Fue una manera de expresar que se encontraba abrigado y abrigando al país, lo que fue plácidamente recibido por el público y se fue extendiendo hasta quedar como si hubiera sido auténtico el acontecimiento, especialmente en el trabajo de José Peón y Contreras.

Como se puede observar, en este fragmento de los mitos, son muchos los que se han tejido a este acontecimiento histórico. Por ejemplo, cuentan que no existieron, que se trataba de alumnos que estaban castigados, y que el ejército estadounidense los atrapó cuando se encontraban en estado de ebriedad, que Juan Escutia no se arrojo para resguardar la bandera nacional, al contrario que se tropezó. Pero hay quienes mantienen la idea que únicamente los seis cadetes protegieron el Castillo.

Cuenta la leyenda de la La batalla de Chapultepec, dentro del argumento de la guerra mexicana estadounidense, que contó con el protagonismo de seis niños mexicanos que dieron su vida para proteger el territorio nacional.

La historia de los niños héroes para niños, al igual que la biografía de los niños héroes, es enseñada durante la infancia en clases impartidas en la escuela, explicando la fecha 13 de septiembre. Representa una festividad donde se rememora la batalla de los Niños Héroes de Chapultepec, en contra del ejército estadounidense.

Como se ha expuesto, se crearon cualquier cantidad de historias con respecto a los niños héroes. En el sentido de la edificación de un altar de la patria, muchos exageraron, otros distorsionaron, pero, realmente escasos fueron inventadas. La frase «niños héroes» se transformó en un icono de amor a la patria e integridad cívica, recubierto de algún romanticismo rebuscado, que culminó enturbando la reparación objetiva de tan glorioso suceso.

Por último, se puede agregar que aunque existan los mitos en cuanto a este tema, su existencia está verificada y bien documentada, los hombres de los héroes se encuentran dentro de la lista oficial de bajas del Ejército mexicano, de hecho, muchos de los restos de estos cadetes junto a sus compañeros acaecidos, reposan en el Monumento a los Héroes de la Patria, a las faldas del Castillo.

Elementos conmemorativos

En la historia de los Niños Héroes, aparece una serie de aspectos que conllevan a ser memorables dentro de la historia mexicana que se consolidó en billetes y monedas nacionales, a saber:

Altar a la Patria

La placa expuesta en el lugar donde ocurrieron los acontecimientos, así como el hallazgo de los restos de los cadáveres de los seis héroes en Chapultepec en el año 1947.

Igualmente, se encuentra el Monumento a los Niños Héroes, colocado a la entrada del Heroico Colegio Militar de Popotla. Fue edificado en el año 1925 por el arquitecto Vicente Mendiola, junto con la participación del escultor Ignacio Asúnsolo.

El Altar a la Patria, que fuera confundido como el monumento a los Niños Héroes ubicado en el Bosque de Chapultepec.

En el año 1947, en las faldas del costado del sur del cerro de Chapultepec, se localiza la fosa común donde se encontraron los seis cadáveres, quienes fueron oficialmente identificados como los pertenecientes a los seis cadetes fallecidos en el año 1847, los cadáveres fueron exhumados y depositados en sarcófagos, el día 13 de septiembre del año 1947.

Más tarde, el 27 de septiembre del año 1952, después de diferentes celebraciones públicas, como guardias de honor en la Plaza de la Constitución, realizada por cinco cadetes y un oficial de las diferentes academias militares de América, fue inaugurado un obelisco, bajo la dirección del arquitecto Enrique Aragón Echegaray, construido en forma semicircular con seis columnas y apostado en lo que sería para aquellos tiempos el antiguo Paseo del Emperador, en la actualidad conocido como Paseo de la Reforma.

Se le colocaron en las seis columnas los ataúdes con los restos de un individuo, en un nicho edificado en cada una de las columnas, así como en el centro y debajo de la estatua principal se colocaron los restos del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl.

Es un monumento que está dedicado a quienes combatieron en contra de la invasión por parte de soldados del ejército estadounidense durante los años 1846 hasta 1848, donde se puede leer el siguiente escrito:

“A los Defensores de la Patria 1846-1847”

Con el título oficial de “Altar a la Patria”, conocido popularmente con el nombre de “Monumento a los Niños Héroes” , es muy frecuente hallar escritos oficiales esta falta. Por otro lado, se encuentra una gran polémica con respecto a la veracidad de los restos de los cadáveres, según cuenta que no se realizó la identificación precisa fundamentada en estudios científicos, forenses o antropológicos.

Las versiones oficiales de las autoridades mexicanas señalan que los cadetes forman parte de una herencia histórica  enmarcada por su valiente actuación de honor y esfuerzo.

Billete de 5000 pesos

Inicialmente la figura de los Niños Héroes, se encontraban contenidos en el diseño de los billetes de 5000 pesos, que fueron emitidos durante los años 1981 y 1989.

Moneda de 50 pesos

Durante los años 1994 y 1995 se acuñó una moneda de 50 nuevos pesos mexicanos, que tenía el centro de plata, por su contenido en el metal de plata, poseían un valor mayor a su nominación original. Esta novedosa moneda de 50 pesos, contaba en el anverso el diseño de los Niños Héroes, tales como: Juan Escutia, Agustín Melgar, Juan de la Barrera, Vicente Suárez, Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca.

También es importante dar a conocer, que en la ciudad de México hay una estación del Metro que es denominada “Niños Héroes”.

Igualmente, las calles de la colonia Condesa, que se encuentran próximas al Castillo de Chapultepec, llevan el nombre de cada uno de los cadetes acaecidos en el hecho, así como muchas escuelas y monumentos por todo lo largo de México han sido nombrado con la frase “Niños Héroes”.

Finalmente, en honor a los cadetes fallecidos en la Batalla de Chapultepec, se estableció desde el año 1881, la conmemoración cada fecha 13 de septiembre, como una festividad cívica en México, aparte que sus nombres se encuentran plasmados con letras en oro dentro del Muro de Honor  del Salón de Sesiones del Congreso de la Unión.

Visita y desagrado en 1947

En el año 1947, en la conmemoración del Centenario de La toma de la Capital de la nación, la ciudad de México, entonces recibió la primera visita oficial de quien fuera para esa época el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, quien rindió honores a los caídos durante la Batalla de Chapultepec. Manifestó en su alocución que reconocía y distinguía el espíritu patriótico y valentía de los Niños Héroes, y donde asentaba su pena por aquellos acontecimientos sucedidos por el ejército estadounidense en esta batalla.

Igualmente en su discurso hizo ver con énfasis que un país fuerte no tenía derecho a castigar con su fuerza a otra nación débil. Así mismo apostó una corona de flores al pie del monumento, acto que encolerizó a muchos miembros del ejército mexicano al igual que a muchos civiles, lo que ocasionó que durante la noche, unos dos cadetes pertenecientes al Colegio Militar cabalgaron a caballo hasta el lugar, para retirar la ofrenda floral y la lanzaron a las puertas de la embajada de los Estados Unidos.


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