Desde la creación el SeƱor ha tenido un plan perfecto para nosotras las mujeresĀ ĀæQuieres saber que nos hacer ser una mujer de Dios? Pues en este artĆculo conoceremos cual es ese plan y las caracterĆsticas.

Mujer de Dios
Como cristianas debemos entender que el SeƱor tiene un propósito para nuestras vidas y debemos aceptar la voluntad de Ćl sin importar lo que nosotros queramos, porque sabemos que las cosas que nos tiene guarda Dios es mejor que cualquier deseo que podamos tener.
En las Santas Escrituras especĆficamente en el libro de Proverbios nos encontramos con las caracterĆsticas que el SeƱo quiere que tengamos como mujer de Dios. El Padre solo desea que lo sigamos con el corazón y con la Fe de que fuimos escogidos por Ćl para estar en su reinado para siempre.
Cuando analizamos la palabra virtuosa nos encontramos que viene de la raĆz griega chayil que se traduce como valiente, fuerte y valerosa y guerrera. Por lo que nos encontramos con una definición bien amplia y del porque es necesario entender y estudiar la palabra de nuestro SeƱor.
En un contexto global podemos definir que la mujer de Dios son las que viven bajo el mandato de nuestro SeƱor Jesucristo y vivimos bajo la voluntad del Padre. De igual manera la mujer de Dios tiene miles de mensajes ocultas en las Santas Escrituras, si quieres saber cuales son ingresa en el siguiente enlace PrƩdicas para mujeres
Si quieres comprender de mejor manera este concepto te dejamos el siguiente vĆdeo
CaracterĆsticas relevantes de la mujer de Dios
Cuando leemos las Santas Escrituras nos encontramos con que en el transcurso de distintos pasajes bĆblicos el SeƱor nos establece cuales son las caracterĆsticas que nos deben diferenciar a nosotras las mujer de Dios, de las que viven en el mundo.
Entre las caracterĆsticas que podemos nombrar son:
Fidelidad
Como cristianos sabemos lo importante que es para nuestro Salvador la fidelidad. Si leemos en el Antiguo Testamento uno de los mandamientos que JehovĆ” le da a MoisĆ©s es que es un Dios celoso y que le debemos fidelidad solamente a Ćl.
Por lo que una de las caracterĆsticas que nos define como creyentes y mujer de Dios es la fidelidad. Nuestro SeƱor nos demanda que seamos fieles a nuestro hogar, nuestro marido y a nuestra familia.
Proverbios 31:11-12
11 El corazón de su marido estÔ en ella confiado,
Y no carecerĆ” de ganancias.12Ā Le da ella bien y no mal
Todos los dĆas de su vida.
Es importante destacar que el Señor aborrece cuando deshonramos a nuestro matrimonio ya que desde el inicio de la creación, somos la ayuda idónea que el Padre creó para acompañar al hombre.
Cuando el hombre consigue una mujer de Dios empieza a gozar de la tranquilidad, paz y confianza que solo puede venir de los cielos. Ya que eta seguro que su corazón y sus pensamientos son fieles para con él.
Efesios 5.22
22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor
Otra de las caracterĆsticas de la fidelidad de la mujer de Dios es el saber perdonar. Las que tenemos nuestro corazón entregado al SeƱor entendemos que el amor todo lo puede y comprendemos que la autoridad desde el inicio del mundo es el hombre y nos debemos sujetar a ellas.
1 Corintios 13:4-7
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. Ā No se comporta con rudeza, no es egoĆsta, no se enoja fĆ”cilmente, no guarda rencor. Ā El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Ā Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
La mujer de Dios es valiosa
Aunque en el mundo actual nosotras las mujeres nos encontramos con distintos estigmas de lo que debe ser una mujer y de cómo se debe comportar. Sin embargo como cristianos sabemos que nuestra guĆa es la Biblia y como mujeres encontramos nuestro valor en el libro de Proverbios.
Proverbios 31:10
10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallarÔ?
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
El SeƱor establece el valor de nosotras las mujeres en este versĆculo y nos muestra que somos Ćŗnicas, valiosas y mĆ”s importantes que todas las piedras preciosas. AsĆ como lo leemos, el valor de cada una de nosotras la mujer de Dios es incalculable para los ojos del SeƱor por lo que ese es nuestro valor en el mundo.
Administra bien sus bienes
La mujer de Dios entiende de la importancia de administrar los bienes que entran en casa para que sea de bendición para su familia. La mujer de Dios nos esforzamos para que tengan un buen alimento y bienes de los productos.
Proverbios 31:15
15Ā Se levanta aun de noche
Y da comida a su familia
Y ración a sus criadas.
Trae alegrĆa al hogar
Cristo bendice a la mujer de Dios dĆ”ndole alegrĆa, tranquilidad y prosperidad. Desde el sacrificio que hizo JesĆŗs en la Cruz del Calvario, somos libres y el SeƱor nos permite conocer su gracia y su Misericordia para vivir en Ćl todos los dĆas.
Proverbios 31:26
27Ā Considera los caminos de su casa,
Y no come el pan de balde.28Ā Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;
Y su marido tambiƩn la alaba:
Temerosa de Dios
Los verdaderos cristianos sienten el temor a Dios, este miedo hace referencia al vivir apartados del SeƱor y como mujer de Dios debemos cuidar nuestro camino y permanecer bajo la sombra de Ćl para apartarnos de todo mal. Ya que entendemos que Dios Padre estĆ” en todo momento y que todo lo ve y para ser dignos de la justificación que nos dio JesĆŗs es necesario vivir en sus enseƱanzas.
Proverbios 31:26
29Ā Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a JehovÔ, ésa serÔ alabada.31 Dadle del fruto de sus manos,
Y alƔbenla en las puertas sus hechos.
La Mujer de Dios es agradecida
Una de las caracterĆsticas que nos define a cada uno de nosotros los cristianos es el ser agradecido. Principalmente porque nosotros los que reconocemos a Cristo nos debemos al sacrificio que hizo JesĆŗs en la Cruz del Calvario por cada uno de nosotros por lo que somos agradecidos por su amor y misericordia. La mujer de Dios no es la excepción ella es agradecida por cada una de las bendiciones que tiene en su hogar, familia, amigos y conocidos.
1 Tesalonicenses 5:18
18Ā Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo JesĆŗs.
Mujer de Dios es prudente
Otra de las caracterĆsticas que nos define como una verdadera mujer de Dios es la prudencia. Saber cómo hablar y cómo debemos hacerlo es un don que nos regala el SeƱor a las mujeres que siguen sus caminos.
Proverbios 15:1
La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra Ɣspera hace subir el furor.
El ser prudentes nos evita problemas en la familia y nos otorga el saber responder a las preguntas para evitar discusiones, para que reine la paz en nuestros corazones la cual solo puede ser dada por Cristo JesĆŗs.
Proverbios 31:26
26Ā Abre su boca con sabidurĆa,
Y la ley de clemencia estĆ” en su lengua.
Una de las enseñanzas que nos dejó Cristo mientras estuvo entre nosotros es la ley de la cosecha. Cuando en nuestro corazón y boca reina palabra de amargura, división y odio es lo que vamos a recoger. Po eso es importante que como mujer de Dios nuestra prudencia esta atada al cuello y evitar medir o criticar a las personas que nos rodea.
Mateo 7:2
2Ā Porque con el juicio con que juzgĆ”is, serĆ©is juzgados, y con la medida con que medĆs, os serĆ” medido.
Marcos 4:24
24Ā Les dijo tambiĆ©n: Mirad lo que oĆs; porque con la medida con que medĆs, os serĆ” medido, y aun se os aƱadirĆ” a vosotros los que oĆs.
Mujer que practica el perdón
Mateo 6:14-15
14 Porque si perdonÔis a los hombres sus ofensas, os perdonarÔ también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonÔis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonarÔ vuestras ofensas.
La mujer de Dios saber perdonar, asà como Jesús Dios su vida por cada uno de nosotros y nos perdonó por cada uno de los pecados que cometemos. Dios nos exhorta a que sigamos sus pasos y perdonemos a cada uno de nuestros deudores.
La mujer de Dios sabe que cuando perdonamos dejamos pasar cualquier causa de dolor que nos hagan, esa cruz no nos pertenece, no permitamos que nuestro corazón se llene de odio.
Mateo 18:21-22
21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuÔntas veces perdonaré a mi hermano que peque contra m� ¿Hasta siete?
22Ā JesĆŗs le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.



