
La muerte de tres personas en un crucero por un brote de hantavirus que navegaba por el Atlántico ha encendido las alertas sanitarias a nivel internacional y ha puesto el foco en su destino final: el archipiélago canario. El buque, un crucero de expedición polar de la compañía holandesa Oceanwide Expeditions, partió de Argentina con un itinerario que incluía la Antártida, las Malvinas y varias escalas en el Atlántico sur.
Según la información compartida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por autoridades sanitarias de varios países, al menos seis personas han enfermado a bordo, tres han fallecido y una continúa ingresada en una unidad de cuidados intensivos en Sudáfrica. El barco, identificado como MV Hondius y con bandera de Países Bajos, se encuentra en aguas cercanas a Cabo Verde mientras se decide su próximo puerto seguro.
Un brote mortal en mitad del Atlántico
Los primeros datos apuntan a un presunto brote de infección por hantavirus a bordo del MV Hondius, un crucero de lujo especializado en rutas polares. Las autoridades sudafricanas detallan que el barco zarpó del puerto argentino de Ushuaia en torno al 20 de marzo, con un recorrido previsto por la Antártida, las islas Malvinas y otras zonas remotas del Atlántico, y destino final en las islas Canarias.
En el transcurso de la travesía, al menos seis personas desarrollaron síntomas graves compatibles con una infección por hantavirus. La OMS ha confirmado por laboratorio un caso positivo y considera sospechosos otros cinco. De ese grupo, tres personas han perdido la vida y una ha sido trasladada a Sudáfrica, donde permanece en cuidados intensivos con afectación respiratoria severa.
El Ministerio de Sanidad de España, que sigue de cerca la situación por la posible llegada del buque a puertos canarios, ha señalado que a bordo viajan en torno a 150 personas. Entre ellas hay alrededor de 14 ciudadanos españoles, además de pasajeros y tripulantes de nacionalidad estadounidense, británica, filipina, neerlandesa y alemana, entre otros.
La compañía Oceanwide Expeditions ha informado de que, además de los fallecidos y el pasajero evacuado a Sudáfrica, dos miembros de la tripulación presentan síntomas respiratorios agudos, uno de ellos en estado grave. Estos tripulantes, de nacionalidad británica y neerlandesa, requieren atención médica urgente y están en el centro de las gestiones para una posible repatriación médica.
Víctimas europeas y evacuaciones de urgencia
Los fallecidos son, en su mayoría, turistas europeos de edad avanzada. La primera víctima confirmada fue un hombre de unos 70 años que perdió la vida a bordo. Su cuerpo fue desembarcado en la isla de Santa Elena, territorio británico en el Atlántico sur, cuando el barco hizo escala en ese remoto enclave.
La esposa de este pasajero, también de edad avanzada, se desvaneció poco después en un aeropuerto de Sudáfrica, cuando intentaba regresar a su país. Fue trasladada de urgencia a un hospital sudafricano, donde finalmente falleció. Las autoridades han indicado que la pareja era de origen europeo y que, al menos uno de ellos, tenía nacionalidad neerlandesa.
La tercera víctima mortal es un pasajero de nacionalidad alemana, cuyo cuerpo, según la operadora del crucero, sigue a bordo del MV Hondius a la espera de instrucciones de las autoridades. De forma paralela, otro afectado, ciudadano británico, fue evacuado a Johannesburgo tras enfermar cerca de la isla Ascensión y permanece en una unidad de cuidados intensivos.
Las autoridades de Países Bajos han confirmado que están trabajando en operaciones de repatriación médica para algunos de los enfermos que permanecen en el barco, en coordinación con Cabo Verde y otros países implicados. Oceanwide Expeditions ha explicado que la repatriación y cualquier eventual desembarco dependen de la autorización de las autoridades sanitarias locales y de la logística disponible en la región.
Rechazo en Cabo Verde y opción de desembarcar en Canarias
En los últimos días, el crucero se ha situado frente a la costa de Cabo Verde, donde ha recibido asistencia y visitas de equipos sanitarios, pero sin obtener permiso para desembarcar pasajeros o tripulantes. El Gobierno caboverdiano ha decidido denegar la entrada al buque en sus puertos como medida de protección de la seguridad pública nacional.
Responsables sanitarios de Cabo Verde han indicado que todos los ocupantes, incluidos los aproximadamente 70 u 80 tripulantes, se mantienen bajo observación médica a bordo y que, por el momento, no existe riesgo para la población en tierra. Se han realizado varias misiones sanitarias al MV Hondius para evaluar a las personas con síntomas y revisar las condiciones de bioseguridad.
Ante el cierre de la opción caboverdiana, Oceanwide Expeditions ha comenzado a barajar la posibilidad de desembarcar en Gran Canaria o Tenerife como puntos alternativos, siempre que las autoridades españolas lo autoricen. La compañía ha señalado en un comunicado que se están preparando escenarios para un eventual desembarco, evacuaciones médicas y nuevos exámenes clínicos en puertos canarios.
El Ministerio de Sanidad español y las autoridades de las islas Canarias mantienen un seguimiento estrecho de la situación. Aunque por ahora el buque se encuentra aún en aguas más próximas a África occidental, los servicios de salud españoles estudian los posibles protocolos de recepción, cuarentena y vigilancia activa en caso de que el crucero solicite atracar en la zona.
Respuesta coordinada de la OMS y de Europa
La OMS ha confirmado que está brindando apoyo técnico y coordinación en este incidente, considerado un evento de salud pública relevante. El organismo ha sido informado oficialmente a través de los Puntos Focales Nacionales de la normativa sanitaria internacional y prepara la publicación de un Aviso de Brote de Enfermedad relacionado con este caso.
Según la organización, se están llevando a cabo investigaciones exhaustivas, que incluyen pruebas de laboratorio adicionales, estudios epidemiológicos para determinar el origen del contagio y la secuenciación del virus detectado. Los análisis preliminares se centran en aclarar si el foco se halla en alguna de las paradas del crucero en América del Sur o si se produjo ya a bordo del barco.
Paralelamente, la OMS colabora con los Estados miembros afectados —entre ellos Países Bajos, Sudáfrica, Cabo Verde, España y Reino Unido— y con la propia naviera para organizar la evacuación médica de las personas enfermas que siguen en el MV Hondius. El objetivo es trasladarlas a centros hospitalarios con capacidad para tratar cuadros graves de hantavirus y reducir el riesgo de nuevos contagios.
Oceanwide Expeditions subraya que está en contacto constante con la OMS, el Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos (RIVM), ministerios de Exteriores y embajadas de varios países para coordinar cada decisión sanitaria y logística. La empresa insiste en que todas las medidas que afectan al desembarco, evacuaciones o repatriaciones están supeditadas a las instrucciones de las autoridades locales e internacionales.
Qué es el hantavirus y cómo se transmite
El hantavirus es un patógeno presente en diferentes regiones del mundo que se transmite, principalmente, a través del contacto con roedores infectados. La vía de contagio más habitual es la exposición a la orina, las heces o la saliva de estos animales, sobre todo cuando se inhalan partículas contaminadas en ambientes cerrados o mal ventilados.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, este virus puede provocar dos síndromes graves en humanos: el síndrome pulmonar por hantavirus, que afecta de forma muy severa al aparato respiratorio, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal, que daña principalmente los riñones. Ambos cuadros son poco frecuentes, pero su evolución puede ser rápida y potencialmente mortal.
Aunque la mayoría de los casos se relacionan con exposición ambiental a excrementos de roedores, la OMS recuerda que, en determinadas circunstancias, se ha documentado transmisión de persona a persona. Este tipo de contagio es inusual, pero cuando ocurre puede desencadenar una enfermedad respiratoria grave que requiere ingreso hospitalario y vigilancia intensiva.
Actualmente no existe un tratamiento específico ni una cura definitiva contra las infecciones por hantavirus. La clave, según las autoridades de salud pública, está en la detección precoz y en el soporte médico intensivo para aquellos pacientes que desarrollan complicaciones pulmonares o renales. La atención temprana puede incrementar de forma significativa las probabilidades de supervivencia.
Impacto en España y preocupación en Canarias
El hecho de que el destino final del crucero sea el archipiélago canario ha despertado preocupación en España, especialmente en las islas. El Ministerio de Sanidad ha confirmado la presencia de al menos 14 ciudadanos españoles a bordo del MV Hondius, uno de ellos miembro de la tripulación, y asegura estar en estrecho contacto con la OMS y con las autoridades de otros países involucrados.
Las fuentes sanitarias españolas insisten en que el riesgo para la población general en tierra firme es muy bajo mientras el barco permanezca sin desembarcar y bajo control. No obstante, los servicios de salud de Canarias ya trabajan con diferentes escenarios para responder en caso de que se autorice el atraque, con protocolos que incluyen aislamiento, pruebas diagnósticas y seguimiento de contactos.
Entre los especialistas se baraja la hipótesis de que el foco inicial del brote podría estar relacionado con zonas de excursión frecuentadas por roedores durante alguna de las paradas del crucero en América del Sur. El Ministerio de Sanidad español ha apuntado que una de las áreas de aventura visitadas por las personas afectadas es conocida por la presencia de ratas portadoras de hantavirus, lo que encajaría con el patrón habitual de transmisión.
Sin descartar por completo que se hayan producido contagios dentro del propio barco, los expertos consideran todavía improbable una transmisión sostenida de persona a persona en este episodio concreto, aunque recomiendan prudencia hasta contar con los resultados definitivos de las investigaciones epidemiológicas y de laboratorio.
Mientras se clarifica el origen de la infección y se decide el puerto donde se permitirá el desembarco, la situación a bordo continúa bajo observación médica constante, con los pasajeros y tripulantes en una especie de cuarentena flotante. La prioridad compartida por las autoridades y la naviera es garantizar atención adecuada a los enfermos y, al mismo tiempo, minimizar cualquier impacto sanitario en los posibles puertos de acogida.
Este incidente en el MV Hondius ha puesto de nuevo sobre la mesa la vulnerabilidad de los cruceros ante brotes infecciosos, especialmente cuando se trata de rutas remotas con recursos sanitarios limitados a bordo y largos trayectos entre puertos. Para Canarias y para Europa, el caso se ha convertido en un test importante de coordinación internacional, vigilancia epidemiológica y capacidad de reacción ante emergencias de salud pública en el mar.