¿Cómo era La Medicina De La Cultura Paracas?

Si quieres conocer algún aspecto importante de la Medicina de la Cultura Paracas, entra a este interesante post. Los Paracas practicaron una forma cruda de cirugía, pero también fueron conocidos por otras cosas relevantes, aquí sabrás de ello. ¡No te lo pierdas!

MEDICINA DE LA CULTURA PARACAS

Medicina de la cultura Paracas

Este grupo étnico fue una importante cultura del antiguo Perú, del período llamado como Formativo Superior u Horizonte Temprano, que se surgió en la península de Paracas, provincia de Pisco, región de Ica, entre el 700 a. C. y 200 d.C.

Es parte de la cultura Chavín contemporánea que surgió en el norte del Perú. Gracias a las investigaciones del investigador Julio Tello lo denominó «Paracas-Necrópolis» es de origen de otra cultura, identificada como cultura Topará, cuyo centro se ubicaba más al norte, en el Valle de Chincha.

Los Paracas practicaron textiles de alta calidad, lana y algodón, así como alfarería decorada y elaborada cestería. También realizaron perforaciones craneales, cuyos objetivos aún se debaten.

La cultura Paracas es el antepasado de la cultura Nazca con la que tiene una evidente afinidad cultural; de hecho, para muchos estudiosos, la fase final de Paracas es de hecho el inicio de la cultura Nazca.

Ubicación geográfica

Los Paracas progresaron principalmente entre los ríos Ica y Pisco y en la Península de Paracas (región Ica). Durante su mayor período de expansión, se extendió al norte hasta Chincha y al sur hasta Yauca en la región de Arequipa.

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Para muchos el sitio de mayor relevancia de los Paracas puede estar ubicado en Tajahuana, en el Valle de Ica, en el sector de Ocucaje. Era una ciudad fortificada que se erigió en lo alto de un acantilado fácilmente defendible.

Etimología

Paracas es una palabra quechua que significa lluvia de arena (por, lluvia y acústica, arena) y se refiere al impacto causado por los vientos huracanados que azotan regularmente la región, al igual que la arena y el guano del oso de las islas cercanas. y cubren la superficie con ella como una capa blanquecina.

Este fenómeno atmosférico dio a la Península de Paracas y, en un sentido más amplio, a la cultura preincaica descubierta en esta región y por ello lleva su nombre.

Yacimientos Paracas

  • Chincha: Bodegas, Lurín, Chincha.
  • Pisco: Cerro Colorado, Disco Verde, Cabeza Larga, Chongos, Tambo Colorado.
  • Ica: Tecojate, Huamaní, Ocucaje, Callango (Ánimas Altas y Ánimas Bajas), Chiqueritos, Ullujaya, Tomaluz.
  • Palpa: Mollaque, Chichictara.
  • Nasca: Soysongo, Atarco, Trancas, Cahuachi.

Descubrimiento

La cultura Paracas fue hallada en julio de 1925 por  Tello en las riberas de la Bahía de Paracas y al sur de Pisco. En agosto de ese año Tello estableció un lugar de investigación en el sitio con la ayuda de su aprendiz Toribio Mejía Xesspe.

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Tello encontró el primer cementerio de Paracas en los cerros de pórfido rojo del Cerro Colorado. Encontró un total de 39 tumbas bien formadas, a las que llamó «cuevas» y que contenían haces de tumbas envueltas en finas capas y rodeadas de cerámica, herramientas de caza, pieles de animales y comida.

En 1927 Tello y Mejía Xesspe descubrieron otro cementerio en Wari Kayan, muy cerca del Cerro Colorado, al que llamó Necrópolis de Paracas. Allí encontró 429 cuerpos momificados, cada uno envuelto en diferentes capas, algunas de las cuales eran muy hermosas. . Son los famosos abrigos de Paracas los que se conservan hoy en el MNAAHP.3

Además de estos dos camposantos, Tello identificó un tercero en la península de Paracas, al que denominó Arena Blanca o Cabeza Larga, la razón para colocar ese nombre se debe a la presencia de cráneos alargados y deformados. Allí encontró no solo tumbas saqueadas, sino también restos de casas subterráneas.

División según Tello

Con base en lo que averiguó, cómo los Paracas sepultaban a sus muertos y argumentó que esta cultura abarcaba dos fases bien definidas. Llamó a las primeras «Paracas-Cavernas»; porque sepultaban a sus muertos dentro de tumbas excavadas verticalmente en el suelo, que se ensanchan antes de llegar al suelo, dándole una forma de copa invertida (aunque más que «cuevas» en realidad son pozos).

Llamó a la segunda «Paracas-Necrópolis»; porque sepultaban a los muertos en cementerios cuadrangulares más sofisticados, que pretenden ser «ciudades de muertos» o necrópolis.

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Esta división de los Paracas estuvo en auge durante muchas décadas, debido al prestigio de Tello, llamado el «padre de la arqueología peruana», hasta que otros arqueólogos demostraron que el llamado » Paracas-Necrópolis «pertenecen en realidad a otra tradición cultural: Cultura Topará.

Paracas Cavernas (700 a. C. – 200 a. C.)

La fase llamada de las Cavernas de Paracas es de 700 años antes de Cristo. La principal población de la cultura Paracas en ese momento se desarrolló en Tajahuana a orillas del río Ica en el sector Ocucaje.

El nombre proviene de la forma en que los Paracas sepultaban a sus muertos en forma fetal. Así lo confirman los resultados de los bultos funerarios encontrados en Cerro Colorado.

Las tumbas encontradas fueron excavadas bajo tierra en las rocas, con una forma que parece una «copa invertida» o una botella de cuello alto, en cuyo fondo se colocaron los fardos funerarios en unos 6 metros de diámetro.

Eran fosas comunes, aunque no se sabe si los entierros pertenecían a la misma familia, los cuerpos están momificados debido a las condiciones climáticas y del terreno. Algunos de los cadáveres presentan trepanaciones y deformaciones del cráneo.

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Paracas Necrópolis (200 a. C. – 200 d. C.)

La fase llamada como Necrópolis de Paracas debe su nombre al hecho de que los camposantos rectangulares hallados en Wari Kayan estaban separados en varios compartimentos o cámaras subterráneas, que Tello aparecía como la «Ciudad de los Muertos» (Necrópolis).

Cada gran cámara habría pertenecido supuestamente a una familia o clan en particular que había enterrado a sus antepasados ​​durante muchas generaciones.

Las teorías de Tello han sido debatidos por otros arqueólogos. En primer lugar, Wari Kayan no parece haber sido una necrópolis, sino un gran centro poblado, en algunos de los edificios desde los que se han depositado más de 400 bultos, hecho que hasta el momento no tiene explicación satisfactoria.

Podría ser un lugar que pudo ser considerado un lugar santo, por la coloración roja de sus cerros y su cercanía al mar, lo que lo devolvería a la muerte y la regeneración. Y en segundo lugar, las manifestaciones culturales de este sitio no pertenecen a los Paracas propiamente dicho, pero a otra tradición cultural diferente, que se denominó Topará y que se desarrolló en los valles de Cañete, Topará, Chincha y Pisco, hasta la península de Paracas como límite sur.

En otras palabras, Wari Kayan estaba precisamente en la frontera entre las dos culturas. Es probable que la cultura Topará se impusiera brutalmente en la región luego de una guerra de conquista. La presencia de armas en muchos paquetes funerarios, así como la presencia masiva de cráneos rotos y trepanados, serían signos de una época muy violenta.

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En la investigación se supo que, la momia está enrollada en muchas capas de telas, algunas de las cuales son de muy buena calidad. Estas telas, precisamente, son los que dieron fama a Paracas, ya que sus mejores ejemplares son muy espléndidos. Son conocidos en todo el mundo como Paracas Mantos.

Arquitectura

Tanto en la península de Paracas como en otros sitios de Paracas, no se ha hallado rastro de obras monumentales, a excepción del valle bajo de Ica, donde se ubican dos sitios importantes: Ánimas Altas y Ánimas. Bajas.

Ánimas Altas tiene una extensión de 100 hectáreas y está defendida por un alto muro hecho de capas de paja y tierra cubiertas con adobes.

Consta de trece estructuras elevadas de orientación y modelo arquitectónico similar. Algunas de sus paredes tienen decoraciones hechas con líneas incisas mientras la arcilla aún estaba húmeda. Representan felinos deificados.

En las cercanías de Ánimas Altas se encuentra Ánimas Bajas, de unas 60 hectáreas, conformadas por siete montículos rectangulares construidos con adobe artesanal, con forma de bolas o granos de maíz.

Si el Paracas, sin duda, siguió un ceremonial riguroso y prolongado. El cadáver fue momificado mediante una técnica muy elaborada, cuyos detalles se desconocen; pero la mayoría de las veces, recurrieron a la momificación natural, liberada al medio ambiente.

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La momia, envuelta en su sudario y en posición fetal, fue colocada en una canasta de mimbre con una serie de objetos, indicando el concepto que tenían los Paracas de la vida después de la muerte. Se encontraron ropas, cabestrillos, paños, así como macetas con granos de maní, mazorcas de maíz, etc.

El conjunto estaba esmeradamente cubiertas por un número no siempre igual de mantas o telas de diferente calidad; el paquete así formado se denomina paquete funerario. El manto más cercano al cuerpo de la momia suele ser el más delgado, bordado con figuras que representan simbólicamente el mundo de la mitología de Paracas.

Las capas restantes son de calidad inferior. Algunos paquetes funerarios están envueltos en hasta diez u once abrigos, y sin duda pertenecen a miembros de las clases dominantes.

Textilería

Las tumbas encontradas en Cerro Colorado («Cavernas de Paracas») son la principal fuente de la que se han obtenido muestras del arte textil de Paracas. Están hechos de algodón (blanco y marrón oscuro) y lana de camélido. Además, se utilizaron cabello humano y fibras vegetales.

Los hilos se tiñen con sustancias de diferentes colores. También realizaban tinte de las telas después de su confección. Otra método de decoración fue el bordado, aunque este se hizo de forma más extensa y con resultados más espléndidos en Paracas-Necrópolis.

En cuanto a las figuras decorativas, representan seres míticos y motivos simbólicos, generalmente de formas geométricas rígidas, pero todas realizadas con gran sentido artístico.

En particular, una figura se repite constantemente: el llamado Ser Oculto, representado en todo el cuerpo o solo en su cabeza. Tiene ojos salvajes, boca felina y un cuerpo cubierto de símbolos que a veces se destacan y cobran vida.

Pero sin duda, los abrigos o tejidos más espléndidos corresponden a Paracas-Necrópolis, aunque en verdad fueron hechos por la cultura Topará.

Cerámica

La alfarería de Paracas tiene un estilo definido y muy conspicuo, que se repite fuera de la península de Paracas, en diversas áreas entre los valles de Chincha, al norte, y el valle de Río Grande (Palpa), al sur.

Para el Valle de Ica se ha establecido una larga cadena de cerámica, que comienza en tiempos pre-Paracas y finaliza al inicio de la cultura Nazca, conocida como estilo Ocucaje, la cual consta de 10 fases. Cabe señalar que esta secuencia cerámica es la más completa del Formativo Andino.

Las cerámicas de esta cultura tienen estilos muy diferentes: vasijas, tazas, platos, así como botellas globulares y recipientes con dos caños verticales unidos por un cuello puente. Algunos son de forma escultórica, mostrando cuerpos humanos parecidos a los cuchillos de la cultura Chancay.

En cuanto a la técnica decorativa, fue así: las figuras fueron delimitadas primero por líneas angulares incisas, dibujadas mientras la arcilla aún estaba húmeda. Después de la cocción de la arcilla, se realizó la tinción, para lo cual se utilizó pintura resinosa.

Los colores principales utilizados fueron el negro, rojo, verde, amarillo y naranja. Las figuras representadas muestran cercanía al arte de Chavín, en particular la representación de un ser sobrenatural con rasgos de felino, pájaro y humano, que ha sido llamado el Felino Volador.

Iconografía

La iconografía de Paracas evoca temas cosmológicos y mitológicos y al mismo tiempo remite a relatos históricos como la conquista y fundación de asentamientos humanos, hechos marcados por guerras y ceremonias, en los que el sacrificio humano era recurrente.

Trepanaciones Craneanas

Existe evidencia de que ellos realizaban cirugías, llamadas trepanaciones de cráneo. Para esta práctica, el «medico» de Paracas usó navajas de obsidiana, tumis o navajas en forma de media luna (hechas de una mezcla de oro y plata), bisturís y pinzas.

También utilizaron algodón, gasas y vendajes. El cráneo fue perforado con la hoja de obsidiana y el hueso dañado fue raspado o ahuecado con el cuchillo, haciendo un giro circular que le dio a la abertura una forma circular.

Una vez realizado el tratamiento respectivo, se selló la abertura con placas de oro o mate (calabaza). Esto permitió que la operación se curará sin ningún problema.

Las razones detrás de esta práctica se han discutido mucho; Se cree que se hicieron con el propósito de curar las fracturas de las paredes óseas caídas, para el alivio de los dolores de cabeza y para el tratamiento de enfermedades mentales mediante procedimientos mágicos (tal vez se creía que cuando el cráneo era abiertos, saldrían espíritus malignos).

Muchos cráneos con signos de trepanación indican que las personas han sobrevivido a esta práctica, debido a la presencia de callos óseos en la zona operada, los mismos que sólo se forman con el paso de los años en una persona viva. Sin duda nadie imaginó lo que podrían hacer los Paracas.

Más aún de la Cultura Paracas

Configurada como la antecesora de los Nazcas, la cultura Paracas es reconocida por su arte textil, su alfarería, su trepanación de calaveras y sus momias. Descubierto en 1925 por el arqueólogo Julio Tello, fue desarrollado en la región de Paracas en Perú.

Su predominio se extendió al norte hasta el Valle de Cañete y al sur hasta Arequipa, abarcando Chincha, Pisco, Ica, Palpa y Río Grande. Los pueblos de Peña Ajahuana, Ánimas Altas y Huaca Rosa son vestigios de esta civilización.

Generalidades de la cultura Paracas

Ellos tenía un gran conocimiento de las técnicas hidrológicas para promover la agricultura, a través de canales de riego. Otro procedimiento utilizado para la siembra fue el wachaque o campos hundidos, que consistía en cavar hoyos hasta llegar al suelo húmedo necesario para el cultivo.

De esta manera, se destacaron en el cultivo de algodón, habas y maíz. Asimismo, por su ubicación cercana a la costa, desarrollaron la navegación y, con embarcaciones llamadas caballitos de totora, aprovecharon los recursos que les ofrecía el mar.

Bajo un sistema teocrático de gobierno, este grupo étnico tenia una división social  jerárquica en sacerdotes, nobleza guerrera y pueblo. Donde predominaba el culto a un dios de los ojos llamado Kon, considerado el creador del universo.

Breve historia de la cultura Paracas

Históricamente,  evolucionaron entre el 700 a. C. y 200 d.C., y según el arqueólogo peruano Julio Tello, esta cultura tiene dos fases consecutivas:

Cavernas (700-500 aC).

Siendo el período más antiguo de este grupo étnico, se caracterizaron por ser campesinos, guerreros, religiosos y felices. Construyeron casas en las partes bajas de las montañas y una fortaleza en una meseta de piedra, conocida como Tajahuana, que pudo haber sido la capital de esta civilización.

Entre los hallazgos destacan cerámicas con fuerte influencia chavínica e instrumentos musicales como tambores y trompetas. Además, destacan las tumbas talladas en forma de copa invertida con momias enterradas, perfectamente conservadas y envueltas en tela.

Necrópolis (500 a. C. – 200 d. C.).

Según algunos estudios recientes han demostrado que esta etapa pertenece a la cultura Topará. Su nombre se debe al descubrimiento de un gran camposanto rectangular en Wari Kayan, parecido a una ciudad de los muertos.

Aquí, los nativos de élite fueron enterrados, envueltos en intrincados tejidos bordados y decorados con figuras de felinos o serpientes, conocidas como paquetes funerarios paracas. Los muros de las tumbas estaban hechos de pequeñas piedras unidas con barro y los techos de madera de huarango.

La Medicina y cirugía en la cultura Paracas

Considerados expertos en intervenciones quirúrgicas para el tratamiento de fracturas, infecciones o tumores, han realizado notablemente la trepanación craneal. Para ello, utilizaron la hoja de coca y una bebida de maíz malteada como anestesia, contra el dolor y la infección.

En las trepanaciones craneales, el «cirujano» de la tribu utilizaba fresas de obsidiana, cuchillos, bisturís, pinzas, algodones y vendas. En el procedimiento, el cráneo fue perforado con la fresa, raspando el hueso dañado hasta que se hizo una abertura circular.

Luego se llenó el orificio con placas de oro, lo que permitió que la operación se curará sin ningún problema. Los numerosos cadáveres encontrados con trepanaciones de cráneo indican que las personas sobrevivieron a la práctica.

Se cree que esta práctica se realizó para curar fracturas o flacidez de las paredes óseas que ocurrieron en las batallas. También para aliviar migrañas o para tratar enfermedades mentales mediante procedimientos mágicos, de modo que al abrir el cráneo salieran los espíritus que causaron el daño.

Manifestaciones de la cultura Paracas

Entre las manifestaciones más llamativas de la cultura Paracas se encuentran:

Textil

Con notoriedad evidente en el arte textil, elaboran materiales de alta gama como alpacas, lana de vicuña y plumas multicolores. Ya sea que diseñen con diseños geométricos, figuras animales o antropomorfas y una hermosa combinación de colores. Aunque el manto es de hecho la composición más notable, de una sola pieza rectangular, se usaban en la cabeza como mantilla o como paquetes funerarios. Casi todos los textiles en Paracas fueron definidos por dos estilos:

 

Lineales, sobre una tela base, utilizaron cuatro colores tejidos en línea recta y ribete rodeado de fajas bordadas. Bloques de colores, que tiene como características de pequeños motivos pictóricos curvados y repetidos en diferentes combinaciones con acabados resaltados.

Cerámico

En cuanto al arte cerámico, se distingue por complejas decoraciones policromadas y representaciones religiosas. Algo que cambió en la fase de necrópolis de Paracas, donde el carácter predominante fue el monocromo, determinado por el uso de colores crema o negro. Las formas eran generalmente ovaladas con dos puntas cortas y conectadas por un mango de puente.

Artes y manualidades

La cultura además de la cerámica, ellos poseían una artesanía excepcional, como palos de piedra, cuchillos de obsidiana, botellas de concha de calabaza, sonajeros, collares de concha o hueso y adornos de oro martillado.

Podemos concluir que la cultura Paracas dejó aportes tanto en la medicina como en los textiles, lo que se puede demostrar hoy.

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