Mandamientos de la ley de Dios: Son los estatutos que contienen la Ley dada por el Señor a través de Moisés, primero para el pueblo de Israel y luego para toda su iglesia. Este decálogo de la Palabra de Dios nos conduce al camino de una vida liberada del pecado por medio de Cristo. Conoce aquí cuáles son

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Los mandamientos de la Ley de Dios en la Biblia

Los diez mandamientos dados por Dios a través de Moisés al pueblo de Israel, conforman la Ley del Señor que establece el pacto de la alianza descrito en el libro bíblico de éxodo y posteriormente reafirmada en el de Deuteronomio. En los primeros cuatro mandamientos se establece como se debe amar a Dios y en los últimos seis el Señor dice como se debe amar al prójimo. Esta ley dada por Dios a Moisés tiene un gran significado espiritual. Pues conduce al pueblo elegido de Dios al camino de una vida libre de la esclavitud del pecado, a través del nuevo pacto y el sacrificio de cruz del Señor Jesús.

Pero además, no existen otros preceptos en la historia de la humanidad que puedan superar a los mandamientos de la ley de Dios. En cuanto a los beneficios para establecer un mundo mejor y el desarrollo de los derechos universales de la humanidad. Por tanto, los mandamientos de la Ley de Dios tienen la misma importancia al día de hoy, que cuando fueron entregados a Moisés, hace más de tres mil años.

De hecho, los diez mandamientos son tan importantes para el mundo porque establecen lo que es bien hacer y lo que está mal hacer de acuerdo al orden de Dios. Porque si estos mandamientos hubiesen sido dados por una autoridad humana, podría darse que cualquier persona diga: -quién es este para decirme cómo debo comportarme-. Por eso la importancia de la frase introductoria a los diez mandamientos, en Éxodo 20:1

20 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

La capacidad humana no tiene la autoridad para discernir lo que está bien y mal, porque entonces la moral dependerá de la opinión y la creencia de cada quien. Por tanto, todos necesitamos que Dios nos los diga.

Denominaciones y Etimología

Los diez mandamientos se denominan en hebreo antiguo, una vez hecha la transliteración como Asereth ha-D’bharîm y en el hebreo rabínico como Asereth ha-Dibroth. En ambas denominaciones su traducción a lengua castellana es: las diez palabras o los diez dichos.

En la traducción al griego de la versión de la Biblia de los setenta o Septuaginta, los diez mandamientos de la ley de Dios aparecen como el término de Decálogo. El cual proviene de la raíz griega dekalogos. Cuyo significado etimológico es deka para expresar el término diez y logous que expresa palabras. Es así que los Diez Mandamientos, también se conocen como el Decálogo de Dios.

En cuanto a las tablas de piedra donde Moisés imprimió el decálogo de Dios, los hebreos la definen como Luchot HaBrit, una vez hecha la transliteración y cuyo significado en lengua castellana es las tablas del Pacto.

Cuáles son los diez mandamientos de la Ley de Dios

Los mandamientos de la ley de Dios son diez ordenanzas reveladas por Él a Moisés, para el pueblo de Israel y el pueblo escogido. La ley pertenece al Antiguo Testamento, pero además son el fundamento de la moral cristiana. A continuación se muestran los mandamientos de la ley de Dios explicados en Éxodo 20 del verso 1 al 17. Teniendo en cuenta que en los dos primeros versículos Dios se presenta en toda su majestad. Esto es lo primero que hace el Señor da por sentado que Él es el único capaz de libertar a su pueblo.

A partir del verso 3 hasta el 17 Dios se presenta o muestra como el legislador, el que hace la ley. Él es el único con el poder de legislar, porque suya es toda la tierra.

Éxodo 20:1-2, Presentación de Dios

En estos dos versículos, primeramente Dios se presenta con un título y con un nombre, revestidos de toda la autoridad y pleno derecho para ordenar. Por cuanto Él es el Creador de todas las cosas, Éxodo 20:1-2

1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

Dios es omnisciente, omnipotente, soberano y subsiste por Él mismo. Por tanto, no necesita de nada ni de nadie, porque toda la creación es suya, todo le pertenece a Dios. Este es entonces Jehová, único y soberano Dios de los ejércitos. Seguidamente en el mismo verso 2, Dios declara a Israel y a todos sus redimidos, que son y que somos pueblo de su propiedad.

Puesto que los sacó y nos sacó de la condición de ser esclavos, por tanto le pertenecemos. Al pueblo de Israel lo sacó de Egipto donde eran esclavos para llevarlos a ser libres en la tierra prometida.  Pero es que también a nosotros nos hizo libre, nos compró a través de un acto de verdadero amor. El Señor nos sacó tomándonos sobre sus alas de águila y nos condujo hasta él, Éxodo 19:4-5

4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

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Yo soy el que te saque

En esta declaración, Dios se anuncia como el gran liberador de su pueblo. Yo te saqué de Egipto, te saqué de la condición de esclavo dice Dios a Israel y a todos nosotros también nos los recuerda al día de hoy. Sí, estas palabras son para que nos las apropiemos y recordemos de donde el Señor también nos sacó a cada uno de nosotros. Por eso Él se declara como el único liberador, porque no somos libres por nuestras buenas obras, ni por la sabiduría, ni por riquezas, incluso ni por la justicia de hombre, solo Dios lo pudo hacer.

Debido a nuestras transgresiones pasamos a ser esclavos del pecado, pero Él compró nuestra esclavitud. El Señor compró nuestra libertad con su propia vida y lo hizo por amor, Juan 15:13

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

De esta forma Dios nos ha escogido para que seamos un pueblo especial sobre todos los que están en la tierra. Debemos entonces ser celosos con esto, porque no hay mayor privilegio que el ser escogidos como pueblo suyo.

El propósito de estas palabras de Dios dirigidas al pueblo de Israel y para nosotros también, es para que no olvidemos que el Señor tiene poder para cumplir sus promesas, al haber sacado al pueblo de Israel. Pero además tiene el propósito de que no olvidemos que también tiene poder para cumplir su ley y desechar a todo aquel que no se haya arrepentido. Porque la Ley en si misma nos declara totalmente culpables.

Éxodo 20:3-17, los mandamientos de la Ley de Dios

A partir de aquí se comienzan a establecer los mandamientos de la ley de Dios, que son las condiciones del Pacto. Desde el verso 3 hasta el 17, Dios asume el rol de único legislador. Porque Él es el único que tiene el derecho de legislar, porque todo le pertenece. Pero lo hace por amor, porque nos ama, por tanto la ley no es una carga

Primer Mandamiento verso 3,

No tendrás dioses ajenos delante de mí.

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Segundo mandamiento verso 4 al 6

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Tercer mandamiento verso 7

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

Cuarto mandamiento verso 8 al 11

8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 más el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Quinto mandamiento verso 12

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Sexto mandamiento verso 13

No matarás

Séptimo mandamiento verso 14

No cometerás adulterio.

Octavo mandamiento verso 15

No hurtarás.

Noveno Mandamiento verso 16

No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Décimo mandamiento verso 17

No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo

Distribución de los Mandamientos de la Ley de Dios en las tablas

En Éxodo 20 se describen diez ordenanzas de Dios que conforman los diez mandamientos, escritas en dos tablas por Moisés. Pero ¿cuantas hay escritas en cada una de las tablas? El mismo Señor Jesucristo dio la respuesta durante su ministerio en la tierra, Mateo 22:36-40

36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

El gran mandamiento en la ley

Según la respuesta de Jesús, queda claro que los diez mandamientos de la ley de Dios se agrupan en dos principales categorías:

Una categoría vertical:

La cual traza una relación en vertical, es decir la relación de Dios con el hombre. Esta categoría la conforman los cuatro primeros mandamientos que son los versículos del 3 al 11.

Una categoría horizontal:

La cual traza una relación en horizontal y es la relación del hombre con los demás seres humanos, con su prójimo. Esta categoría la conforman el resto de los mandamientos, los seis últimos que son del verso 12 al 17. Es así como en la primera tabla se indica cual debe de ser la primera prioridad del hombre, que es el amor a Dios. Y la segunda tabla indica el deber del hombre de amar a su prójimo.

Dicho esto se puede concluir que no se puede amar al prójimo si no se tiene una relación verdadera con el Señor. De igual forma tampoco se puede amar a Dios con todas las fuerzas, con todo el corazón, sino es a través de Cristo. Y esto solo se puede lograr cuando nos arrepentimos por los pecados, para que Cristo entre a morar en nosotros.

Es solo a través de la obra redentora de Cristo actuando en nuestra vida, que podemos nosotros cumplir esa ley. El gran mandamiento en la ley, una ley que se cumple solo por amor.

Contexto histórico de los mandamientos de la Ley de Dios, el viejo y el nuevo pacto

Todo hombre, toda civilización tiene una historia que recordar y que contar. De igual forma pasa con la historia del pueblo de Israel, así como la propia historia de nuestras vidas. Israel debe recordar su tiempo de servidumbre en Egipto y nosotros el tiempo de servidumbre o de ser esclavos del pecado. Es por esto que antes de llegar al monte Sinaí donde Dios hablo a través de Moisés y poder entender estas palabras del Señor. Es necesario recordar de donde saco Dios a Israel, de donde nos sacó a nosotros para poder entender cuál fue el propósito de establecer su ley.

Esto es importante recordarlo para poder comprender Éxodo 20 y los mandamientos de la ley de Dios. Porque por su naturaleza, el hombre en general tiene la tendencia a olvidarse de las cosas. Dios tiene esto muy claro, y por eso con frecuencia en su palabra encontramos –Y te acordarás-. Entonce debemos recordarnos:

  1. De donde nos sacó: De la esclavitud del pecado
  2. Por donde nos ha traído: Por el desierto, como forma de probar lo que hay en nuestros corazones, para saber si habíamos de obedecer o no
  3. Para que nos sacó: Para llevarnos a la tierra prometida

Todo esto importa porque si leemos Deuteronomio 6:20

20 Mañana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué significan los testimonios y estatutos y decretos que Jehová nuestro Dios os mandó?

Refiriéndose Dios a lo dicho en éxodo 20, sus mandamientos. Ante esto ¿qué era lo que tenía que hacer el padre? Tenía que recordarle al Hijo lo que Dios había hecho en el pasado para que pudiese entender porque Dios dio testimonios, estatutos y decretos, leer Deuteronomio 6:21-22. El versículo que sigue a estos establece el pacto de Dios con Israel:

23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.

Pero para cumplir lo que la ley de Dios exige es preciso que tenga vida. Es decir que para tener lo que la ley quiere que tengamos, es indispensable que tengamos la justificación que es a través de Cristo. Por tanto si no tenemos la vida a través de la justicia pues estaremos condenados a muerte, leer Deuteronomio 6:24-25

Estos versículos de Deuteronomio resumen los temas principales del Éxodo y muestran el contexto histórico de Éxodo 20. Estos temas o puntos a recordar son: La esclavitud, la liberación y la renovación del Pacto

El Decálogo y la Ley

Anteriormente vimos cual fue el propósito en las primeras palabras dicha por Dios dirigidas al pueblo de Israel y a su pueblo escogido, como prólogo a los mandamientos. Ahora surgen estas interrogantes ¿Cuál es el propósito de la ley recogida en los diez mandamientos? ¿Por qué se dieron estos estatutos de Dios?

Dios estableció sus mandamientos de ley, en primer lugar para revelar su gloria y santidad, su carácter de Santo. En segundo lugar para establecer las condiciones de cómo debe ser su pueblo especial, llamado a él. Es decir el pueblo santo y apartado para el Señor.

Esta es una de las promesas contenidas en la Biblia debido a que la Ley de Dios imponía el cumplimiento de cada uno de sus mandamientos a cabalidad. Y obedecer a Dios significa estar bajo las promesas que Dios ha dado antes del Nuevo Pacto. (Éxodo 2:23-25, Éxodo 19: 3-8; Éxodo 20: 2) Dios nos promete, asimismo, que si obedecemos su Palabra, Él nos bendecirá en nuestras vidas, el trabajo, a la familia (Deuteronomio 26:3-13; 28: 1-14; Deuteronomio 7:12-24). Entra aquí si quieres saber ¿Cuáles son las 3573 promesas de la Biblia?

La ley revela el pecado

De igual forma la ley fue dada para revelar el pecado. ¿Por qué es esto?, porque la ley viene a ser como un espejo donde mirarnos. La imagen que refleja el espejo es la que declara nuestro pecado. Pero el espejo o ley no puede limpiar, lavar o sanar la imagen que refleja. No es capaz de quitar las machas y la suciedad de ella, porque la ley no posee misericordia.

Pero aun así la Ley es santa, es una orden santa, justa y buena. De la Biblia se recoge las palabras de Pablo en cuanto a esto en Romanos 7:7

7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.

Nosotros por nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros pecados, sino es porque la ley lo declara. Más, esa inmundicia natural del hombre, la Ley en sí la del primer pacto no la puede quitar.

Pero ahora después de Cristo, el pueblo escogido de Dios, además de tener su palabra, la ley, el espejo. Tenemos también el agua que nos limpia de todo pecado, que es la sangre derramada por Jesús. Es así entonces que siempre la ley nos va a llevar a los pies de Cristo.

La ley muestra la naturaleza del hombre, a quien le dice: no mataras. Nadie más se lo puede decir, y se lo dice porque sabe que en su corazón en verdad es un homicida. Le dice de igual forma: no adulteres y se lo dice porque sabe que el hombre es adultero. La ley también sabe que el hombre es ladrón, egoísta, etc. y por eso se lo hace ver. Los 7 pecados capitales, son las principales faltas e inclinaciones de la naturaleza humana que pueden llevar al hombre o mujer a cometer otros pecados. Todos revestidos de gran gravedad, porque nos alejan profundamente del amor de Dios. Aprendamos en este artículo como vencerlos según la palabra de Dios.

El amor y la misericordia de Dios

Lo dicho con anterioridad es la opinión que tiene la ley sobre el hombre en general. El mundo en el que vivimos lo confirma, por eso existen cárceles, los tribunales, los juicios, abogados, herramientas de seguridad como las llaves, candados, etc. Y es porque el hombre es un transgresor de la ley por naturaleza.

Por tanto en la ley de Dios, el hombre que quiera ser salvado por sus propias obras y razón, será indudablemente aniquilado. Porque tanto la ley como su cumplimiento son perfectos en Dios. De manera que la ley lo que hace es mostrar nuestras incapacidades, por el amor, la gracia y misericordia que tiene Dios por su pueblo. Gracia y misericordia que logra apartar el velo, que no nos dejaba ver nuestras culpas a causa del pecado que habitaba dentro de nosotros.

Por eso a los hombres nos es dada la ley, de forma que al reconocer el pecado que hay en nosotros frente a la sentencia de la ley. La única salida de librarnos de esa sentencia es que nos humillemos y pidamos misericordia, porque nadie en la carne es capaz de cumplir la ley. Por tanto es imposible lo dicho por el pueblo de Israel al darse los mandamientos de la ley de Dios, en Éxodo 19:8 (NVI)

8 y todo el pueblo respondió a una sola voz: «Cumpliremos con todo lo que el Señor nos ha ordenado». Así que Moisés le llevó al Señor la respuesta del pueblo,

Debido a que, cuando la ley nos muestra lo que somos en realidad, no podemos de dejar de sentirnos miserables e indignos de tener el privilegio de ser contados como hijos, como parte de su pueblo santo y apartado.

Reconocer la culpa

Se produce en nuestro hombre interior un sentimiento de culpa, nos sentimos condenados porque la ley eso hace, condena. Nos damos cuenta de nuestras injusticias y nos sentimos amenazados. Esa condena y amenaza por la culpa, es lo que hace que clamemos pidiendo misericordia, nos lleva al único puerto seguro de la salvación que es Jesucristo. Salvación que alcanzamos tras arrepentirnos de nuestros pecados y colocar nuestra confianza y fe en el señor. Desde este punto se puede observar entonces, que la ley así como contiene amenazas de muerte. De igual forma contiene promesas de vida.

Ya que la salvación no se consigue a través de las propias obras del hombre, la ley nos conduce directamente a la gracia y nos instruye o prepara para una vida en Cristo Jesús. ¿Quieres profundizar más sobre el reconocer la culpabilidad? te invitamos a leer el libro de Romanos. Es imperioso para un creyente que se considere cristiano conocer, estudiar y aprender de esta carta. Porque es importante que la verdad de la palabra, la exactitud de la revelación de Dios, del evangelio eterno, sea una realidad en todo aquel que crea en el nombre de Cristo.

Y de los libros del nuevo testamento, la carta a los romanos es precisamente de una extraordinaria profundidad. Debido a que en su texto están establecidas las más importantes doctrinas que tiene la Biblia.

La ley es un ayo

Un ayo es una persona que hace las funciones de una institutriz o de un siervo que toma al niño por la mano y lo conduce o guía hacia la escuela. Escrito está en Gálatas 3:24 (LBLA)

De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe

Eso es entonces los mandamientos de la ley de Dios, un ayo. El ayo que nos lleva de la mano como niños hasta la Cruz. Nos muestra la cruz para que podamos reconocer que en la carne es imposible cumplir la ley, que es necesario el arrepentimiento de pecados.

Por tanto si hoy somos uno de los que el Señor saco de la esclavitud de Egipto, es decir de la condición de ser esclavos del pecado. El Señor nos recuerda hoy que él es nuestro único Dios. Que no debemos olvidar que Cristo es el único y suficiente salvador nuestro. Recordemos entonces de donde el Señor no saco y tenerlo siempre presente para que no suceda lo mismo que paso con el pueblo de Israel. Que muy prontamente se olvidaron de todo lo que Dios hacía por ellos en su inmenso amor, durante todo el tiempo antes de la venida de Jesús.

Es necesario no olvidarnos de lo que hizo Dios en nuestras vidas, de manera que no comencemos a murmurar o a quejarnos. Porque esta es la tendencia nuestra también, tratemos entonces más bien de ser diligentes, Deuteronomio 4:9

Por tanto, cuídate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, y no se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; sino que las hagas saber a tus hijos y a tus nietos

Cristo es el amor de Dios

Si, Cristo es la representación del amor más sublime de Dios para con nosotros. Por tanto hoy nos recuerda que por medio de la cruz el perdonó todos nuestros pecados e iniquidades. Esto es para los que han sido liberados de Egipto tras el arrepentimiento.

No olvidemos de donde nos sacó, de donde nos trajo y que él, rescato nuestra vidas. Dios además nos ha rodeado de bendiciones, misericordia y nos libró de la mano del adversario en el tiempo que andábamos perdidos en el mundo.

Dios sacio nuestra boca con el pan que descendió del cielo y el agua de la fuente que es Cristo Jesús morando en nosotros y lo seguirá haciendo. No podemos olvidarnos de esto, debemos recordarlo por siempre, todos los días de nuestras vidas.

Dios ha hecho todo esto no conforme a nuestras iniquidades ni tampoco ha pagado conforme a nuestras obras. Porque bien es sabido por todos nosotros que la paga del pecado es la muerte, Romanos 6:23 (NVI)

23 Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Dios en su inmenso amor detuvo la sentencia que era contraria a nosotros y nos dio vida eterna por medio de Cristo. El cual obtuvo la victoria contra la muerte en la cruz del calvario.

Es así como el único camino que podemos andar hasta llegar a la tierra prometida es la santidad. Nadie podrá ver al Señor a cara descubierta sino es santo. Dediquémonos entonces a hacer nuestro mejor esfuerzo por esto, guardarnos en santidad.

Pues Dios ya mostró su amor por nosotros, como está escrito en Romanos 5:8

8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

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