Los looks más comentados de la alfombra roja de los Oscar

  • La alfombra roja de los Oscar en el Dolby Theatre volvió a ser un escaparate clave de moda y tendencias.
  • Firmas como Chanel, Dior, Louis Vuitton, Gucci o Givenchy dominaron los estilismos más fotografiados.
  • Plumas, brillos, siluetas de inspiración clásica y guiños al viejo Hollywood marcaron la tónica general.
  • Hubo una notable presencia europea y española, tanto en invitados como en diseñadores y joyería.

Alfombra roja de los Premios Oscar

La alfombra roja de los Premios Oscar 2026 volvió a desplegarse en el icónico Dolby Theatre de Los Ángeles convertida, una vez más, en el mayor escaparate de estilo del año. Mucho antes de que se repartieran las estatuillas, todas las miradas estaban puestas en quién llevaba qué, cómo y por qué.

Entre focos, cámaras y una expectación enorme alimentada por semanas de quinielas, lo que se vio sobre la moqueta fue una mezcla muy calculada de glamour clásico, apuestas teatrales y cierto aire nostálgico. Desde las grandes casas de costura europeas hasta algún nombre español bien situado, la red carpet confirmó que la moda sigue siendo un personaje más en la noche del cine.

Un regreso al lujo teatral y al viejo Hollywood

Moda en la alfombra roja de los Oscar

En esta edición se consolidó una tendencia muy clara: adiós al minimalismo más plano y vuelta a un lujo exuberante. Los vestidos recuperaron el dramatismo de la edad dorada de Hollywood, con siluetas trabajadas, tejidos ricos y confecciones que recordaban a los grandes maestros de los años 50 y 60.

Mandaban los bordados minuciosos, las aplicaciones brillantes y los volúmenes estudiados al milímetro. Las transparencias se mezclaron con plumas, pedrería y tules en capas, dejando de lado los tonos apagados para apostar por colores intensos, metalizados poderosos y blancos luminosos que destacaban bajo los focos.

Ese aire teatral no se quedó solo en los vestidos: también se percibió en las capas, colas infinitas y espaldas muy abiertas, pensadas claramente para lucir tanto en el photocall como en el momento de subir al escenario. La alfombra roja pareció una prolongación de la pasarela, con muchas piezas de Alta Costura europea adaptadas específicamente para la gala.

Incluso en los diseños aparentemente más sencillos se notaba una construcción impecable, cortes precisos y tejidos con caída perfecta. El resultado fue una sensación de lujo consciente, menos discreto que en otras temporadas y con un punto de espectáculo que encaja bastante bien con lo que se espera de los Oscar.

Chanel, Dior, Louis Vuitton y compañía: las firmas que mandan

Firmas de moda en los Oscar

Si algo quedó claro es que la alfombra roja fue un fortín para las grandes maisons europeas. Chanel se situó entre las casas más repetidas, con varias intérpretes confiando en sus diseños hechos a medida. Jessie Buckley se decantó por un vestido bicolor en rojo y rosa, de escote envolvente y falda con cola, rematado con joyas de Alta Joyería de la firma. Nicole Kidman apostó por un modelo con cuerpo tipo péplum y falda evasé realzada por plumas, uno de los más comentados de la noche.

Teyana Taylor también se dejó seducir por la casa francesa con un diseño en blanco y negro lleno de transparencias y plumas, que combinó con joyas de Tiffany & Co.. La presencia de Chanel subrayó el tirón de las grandes casas históricas cuando se trata de vestir una cita tan mediática.

Dior no se quedó atrás. Rose Byrne apareció con un vestido negro palabra de honor con bordados florales y falda de sirena muy estructurada, un look que funcionó como manual de cómo actualizar el glamour clásico. Mia Goth optó por la sutileza de un diseño blanco de la maison, confirmando que también hay hueco para un romanticismo contenido.

Louis Vuitton firmó varios de los estilismos más visibles de la noche. Emma Stone eligió un vestido con hombros marcados, espalda descubierta y tejido brillante que jugaba con el minimalismo noventero pero elevado. Renate Reinsve se inclinó por un diseño rojo de crepé de seda acompañado de Alta Joyería de la firma, mientras que Chase Infiniti lució un exigente vestido lavanda de seda con volantes en cascada, una creación que, según se filtró, requirió cientos de horas de trabajo artesanal.

Otras casas europeas también se hicieron notar: Giorgio Armani Privé vistió a Kate Hudson con un vestido de lentejuelas y cuerpo péplum, y a Gwyneth Paltrow con un modelo de seda marfil con aberturas laterales y pantalón de tul con cristales. Valentino, por su parte, acompañó a Anne Hathaway con un diseño de Alta Costura de estampado floral y escote palabra de honor, muy en sintonía con la iconografía clásica de la alfombra roja.

Las actrices que marcaron la conversación

Invitadas en la alfombra roja

Entre las intérpretes nominadas y las invitadas habituales, hubo un grupo que acaparó titulares. Emma Stone, una de las favoritas de la temporada por su papel en «Bugonia», volvió a confiar en Louis Vuitton con un vestido de hombros estructurados y espalda al aire, sencillo en líneas pero de efecto muy pulido. Su apuesta confirmó la vigencia de ese minimalismo cuidado que huye de recargos innecesarios.

Rose Byrne, protagonista de «If I Had Legs I’d Kick You» y también en la carrera por el Oscar, defendió uno de los diseños más potentes de Dior: escote palabra de honor muy definido, bordado floral y una falda con volumen de sirena que se desplegaba a media cadera. Era un look muy de «viejo Hollywood» pero con un toque moderno en la construcción de la silueta.

Jessie Buckley, nominada por «Hamnet», optó por el contraste del rojo y el rosa en su vestido a medida de Chanel, con escote envolvente y cola vaporosa. Un diseño de inspiración clásica que algunos compararon con el estilo de Grace Kelly por su aire de estrella antigua pero sin resultar impostado.

Kate Hudson, con Armani Privé, se decantó por un vestido de lentejuelas de corte muy favorecedor, mientras que Gwyneth Paltrow, una de las encargadas de entregar premio, eligió un conjunto de Armani Privé más experimental, combinando vestido y pantalón de tul con cristales. Demi Moore, por su parte, se arriesgó con un vestido de plumas de Gucci, una pieza rotunda que dividió opiniones pero que nadie pudo ignorar.

Tampoco faltaron nombres como Elle Fanning, con un diseño blanco de Sarah Burton para Givenchy con falda de tul y bordados de hojas; Zoe Saldaña, que se mantuvo fiel a la elegancia lencera con un vestido negro de Saint Laurent; o Kirsten Dunst, que demostró que un vestido negro de líneas limpias puede ser igual de sofisticado que las propuestas más barrocas.

La presencia europea y española en la alfombra roja

Más allá de las grandes estrellas de Hollywood, la alfombra roja dejó ver una presencia europea reseñable, tanto delante como detrás de las cámaras. La noruega Renate Reinsve, una de las nominadas a mejor actriz, apostó por un vestido rojo de Louis Vuitton acompañado de piezas de Alta Joyería de la firma, subrayando la conexión entre cine europeo y grandes maisons francesas.

En el apartado español, el nombre propio fue el del director Óliver Laxe, que acudió vestido de Adolfo Domínguez en un total black sobrio y bien cortado. Su aparición puso el foco en la discreta pero creciente visibilidad de diseñadores españoles en citas internacionales, un movimiento en el que también se menciona a menudo a firmas como Loewe.

Entre los actores, Manu Ríos debutó en la gala con un look de Saint Laurent, rematado con un anillo Panthère de Cartier en oro blanco, esmeraldas, zafiros y diamantes, un detalle de joyería que no pasó desapercibido en los planos cortos. El hecho de que parte del elenco español se vistiera con casas europeas de primera línea refuerza esa relación cruzada entre la moda del Viejo Continente y la industria audiovisual.

La película española «Sirat» también aportó cuota de atención, al competir por varios premios de la Academia. Aunque buena parte del protagonismo se lo llevaron las grandes producciones estadounidenses, la presencia de este título contribuyó a que la mirada mediática europea estuviera especialmente pendiente de la gala.

En general, se percibe una mayor comodidad de los talentos europeos a la hora de mezclar tradición y riesgo en sus elecciones de vestuario: diseños de archivo, referencias al cine clásico y joyas de casas históricas se combinaron con cortes más relajados y guiños contemporáneos.

El papel de las joyas y los complementos

Un detalle que marcó la diferencia fueron las joyas escogidas para acompañar los vestidos. No hubo un dominio absoluto de una sola firma, pero sí se repitieron nombres como Cartier, Tiffany & Co. o Boucheron, todos ellos con una fuerte implantación en Europa.

Jessie Buckley completó su look de Chanel con Alta Joyería de la casa francesa, mientras que Elle Fanning apostó por piezas de Cartier para elevar su vestido blanco de Givenchy. Demi Moore realzó su vestido de plumas de Gucci con joyas de Boucheron, aportando brillo adicional a un estilismo ya de por sí contundente.

Teyana Taylor combinó su diseño de Chanel con un set de diamantes de Tiffany & Co., mientras que nombres como Jacob Elordi o Manu Ríos incorporaron toques de joyería más discretos pero igualmente pensados para la cámara, desde relojes de alta gama hasta anillos muy trabajados.

Los complementos, en general, se mantuvieron en un segundo plano para no competir con vestidos muy elaborados, aunque se vieron algunos bolsos joya y sandalias metálicas que contribuían a completar el conjunto sin robar protagonismo. El equilibrio entre exceso y sobriedad fue clave para que los looks funcionaran en su conjunto.

En el plano del maquillaje y el peinado, dominó una estética relativamente contenida: labios en tonos naturales o rojos clásicos, bases luminosas y recogidos limpios que dejaban el foco en los vestidos y las joyas. La idea parecía clara: que la ropa hablase por sí sola sin necesidad de grandes artificios extra.

Los hombres mejor vestidos: clásico con toque actual

En el terreno masculino, la alfombra roja dejó claro que la experimentación sigue siendo moderada, pero hay margen para la renovación. Muchos intérpretes optaron por el esmoquin tradicional en negro o blanco, aunque con pequeños gestos que actualizan la silueta: pantalones más holgados, chaquetas con hombros marcados o solapas generosas.

Timothée Chalamet fue uno de los que más ruido generó con un total look blanco de Givenchy, incluidos los zapatos, que destacaba por su corte impecable y por una forma ligeramente más relajada que el esmoquin clásico. Leonardo DiCaprio se mantuvo fiel a la elegancia de Dior Homme, con un traje de solapa redondeada que demostraba que no hace falta arriesgar mucho para convencer.

Entre los mejor valorados se coló Jacob Elordi, con un diseño a medida de Bottega Veneta y joyas de Cartier, y Adrien Brody, impecable con un traje de Gucci adornado con un broche de tamaño considerable. Los estilismos masculinos jugaron sobre todo con texturas, anchuras y pequeños detalles en lugar de romper del todo con el protocolo.

La sensación general fue que, aunque el margen de maniobra para innovar es menor que en el caso de las actrices, cada vez se ve más interés en variar cuellos, cierres, tipos de camisa o incluso largos de chaqueta. El resultado: una alfombra roja masculina algo más diversa sin perder su aire formal.

Para quien siga de cerca el estilo masculino, esta edición supuso un pequeño paso adelante, con más libertad en patrones y una cierta reivindicación de la comodidad sin renunciar a la etiqueta exigida por los Oscar.

Una alfombra roja entre glamour, seguridad y foco mediático

La 98ª edición de los Premios de la Academia estuvo marcada también por fuertes medidas de seguridad, motivadas por el contexto internacional y el temor a posibles incidentes. Ese despliegue no impidió que la alfombra roja se desarrollara con normalidad, pero sí se notó en un control muy estricto de accesos y tiempos.

Pese a ello, la antesala de la gala resultó especialmente animada. Se percibía la sensación de estar ante una edición con carreras interpretativas muy reñidas: películas como «Una batalla tras otra», «Hamnet», «Los Pecadores» o «Marty Supreme» y otras películas nominadas llegaban con muchas expectativas, y esa tensión se trasladó también a la puesta en escena de los invitados.

Las cámaras captaron desde los primeros minutos a buena parte del reparto internacional, con mucha presencia de la industria europea y un ojo puesto en cómo se vestirían quienes luego subirían al escenario a recoger premio. La alfombra roja funcionó, de nuevo, como prólogo visual de lo que se vería dentro del teatro.

En redes sociales, los debates sobre mejor y peor vestido se activaron al instante, con especial atención a los looks más elaborados de Chanel, Dior, Louis Vuitton, Gucci, Valentino o Saint Laurent. También se habló bastante de la participación española y de cómo directores e intérpretes del país se integran ya con naturalidad en este ecosistema de moda global.

Al final, esta alfombra roja de los Oscar 2026 dejó una fotografía bastante clara del momento: el glamour clásico sigue mandando, pero se permite guiños contemporáneos, los grandes nombres de la costura europea mantienen el pulso de la noche y la presencia de talento europeo y español se consolida poco a poco en el corazón mismo de Hollywood.

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