El lobo gigante o terrible: el majestuoso habitante que ocupó la América glaciar

Recreación digital del lobo gigante

El lobo gigante o lobo terrible (canis dirus) fue una especie de cánido que ocupó el continente americano durante el Pleistoceno tardío -desde Norteamérica hasta la Pampa Argentina- y que se extinguió tras el último periodo de glaciación hace aproximadamente 13.000 años.

Durante mucho tiempo se ha emparentado con el lobo gris o lobo común (canis lupus), con el que coexistió durante un largo periodo, pero los estudios genéticos hoy confirman que son especies diferentes que evolucionaron de modo divergente. No obstante, algunos datos sobre su origen y extinción no son del todo concluyentes. Quédate con nosotros para sumergirte en la historia evolutiva de este ya enigmático animal que ocupó las praderas y estepas  norteamericanas de la era glaciar.

El lobo gigante: desmontando su parentesco con el lobo gris

Estudio comparativo del lobo gigante y el lobo gris

Los estudios genéticos más recientes confirman que el lobo gigante y el lobo gris son especies diferentes a pesar de que coexistieron durante 90.000 años en el mismo hábitat. Comparten cierta similitud filogenética que los sitúa sólo como “primos lejanos”. Sin embargo, para comprender bien la divergencia evolutiva de ambos es pertinente hacer un estudio comparativo evaluando sus similitudes y diferencias anatómicas y genéticas.

Características del lobo gigante

Secuencia anatómica de canis dirus

A pesar de lo que su nombre sugiere, el lobo gigante no era excepcionalmente grande en comparación con su análogo lobo común o lobo gris. Su peso medio ronda los 80 kg, aunque se ha comprobado que podía llegar a alcanzar hasta los 100 kg. Sin embargo, las diferencias con su lejano vecino cánido gris son significativas pese a que compartieron nicho durante un largo periodo de tiempo.

A pesar de tener un tamaño corporal algo inferior al lobo gris, canis dirus presenta una corpulencia mucho más pesada y robusta, con patas proporcionalmente más cortas. Su morro era largo y sus mandíbulas prodigiosamente potentes, con dientes fuertes y colmillos afilados capaces de romper los huesos de sus presas hasta triturarlos. Los hallazgos de restos fósiles marcados por las fauces de los lobos gigantes apoyan esta idea.

Historia evolutiva: el lobo gigante fue una especie diferente al actual lobo gris

A pesar de sus diferencias anatómicas, las similitudes que comparten en cuanto a la forma general del cuerpo y la coexistencia de ambos durante largos años, ha situado a estas especies como posibles parientes estrechamente relacionados, pero los estudios genéticos hoy desmienten esa hipótesis inicial.

Para conocer su historia evolutiva, diversos equipos científicos de todo el mundo han iniciado rigurosos estudios genéticos que puedan responder a los interrogantes que circulan en torno al posible parentesco de ambas especies.

Una temprana divergencia evolutiva

esqueleto de lobo gigante en museo

«Fue una gran sorpresa descubrir que esta divergencia ocurrió tan temprano»

Un equipo de investigadores de la Universidad de Queen Mary (Londres)  liderado por el biólogo Laurent Frantz, puso en marcha un proyecto de secuenciación del ADN de cinco ejemplares fósiles de canis dirus que databan de entre 50.000 y 12.900 años de antigüedad. Ha sido la primera vez que se ha extraído ADN de lobos terribles y los resultados han sido sorprendentes, revelando una compleja historia sobre estos depredadores de la Edad de Hielo y arrojando datos que desmienten viejas creencias sobre estos animales y su posible parentesco con el lobo gris.

Aunque los lobos terribles coexistieron con coyotes y lobos grises en América del Norte durante al menos  10.000 años antes de que se extinguieran, los investigadores no hallaron datos de cruzamientos con estas especies.

El estudio revela que los lobos terribles compartieron por última vez un ancestro común con especies vivas parecidas a los lobos hace aproximadamente 5,7 millones de años, y que eran tan diferentes de otras especies de cánidos como hoy lo son los coyotes y los lobos grises, por ejemplo: «Fue una gran sorpresa descubrir que esta divergencia ocurrió tan temprano» afirma en este sentido la coautora del estudio, la doctora Alice Mouton, de la Universidad de California (Los Ángeles).

Esta temprana divergencia evolutiva del lobo terrible respecto al lobo gris y otros cánidos contemporáneos ha sido una de las grandes sorpresas del estudio, puesto que es habitual que se dé mestizaje entre cánidos y este hecho apunta a la hipótesis de que pudiera existir una barrera geográfica que impidiera el cruzamiento entre poblaciones.

El lobo gigante fue el último representante de su especie

Ilustración del lobo gigante

«El lobo terrible fue el último representante de un linaje ahora extinto».

Los resultados de estos análisis genéticos también sugieren que el lobo gigante se originó en las Américas, mientras que los antepasados de los lobos grises, coyotes y cuones evolucionaron en Eurasia y colonizaron América del Norte en un momento posterior. Por lo que los investigadores afirman que «El lobo terrible fue el último representante de un linaje ahora extinto».

Más resultados extraídos paralelamente por otros autores de investigación corroboran la distinción como especie del lobo gigante respecto al lobo gris y cómo éste fue el último superviviente de una especie que se extinguió para siempre. Así, el doctor Kieren Mitchell del Departamento de Ecología y Biología evolutiva de la Universidad de Adelaide, en Australia, afirma que: «Los lobos terribles a veces son retratados como criaturas míticas, lobos gigantes que merodearon por paisajes desolados y helados, pero la realidad resulta ser aún más interesante» respecto a su divergencia específica y su extinción, apunta, marcando una historia evolutiva única carente de mestizaje.

Y prosigue con otras conclusiones interesantes tras su investigación que corroboran la diferenciación específica del lobo gigante respecto al lobo gris y otros cánidos:

«A pesar de las similitudes anatómicas entre los lobos grises y los lobos terribles, lo que se desprende de este trabajo es que lobos gigantes y lobos grises tal vez podrían estar relacionados de la misma manera en que lo estuvieron los humanos modernos y los neandertales en el sentido en que el lobo terrible es el último miembro de un linaje antiguo y distinto al de todos los cánidos vivos, que no ha sobrevivido hasta nuestros días».

«Por el contrario, si bien humanos antiguos y neandertales parecen haberse cruzado, al igual que los lobos grises y los coyotes modernos, nuestros datos genéticos no proporcionaron evidencia de que los lobos terribles se cruzaran con ninguna especie canina viva. Todos nuestros datos apuntan a estas dos especies de lobos se parecen mucho más a primos lejanos, como los humanos y los chimpancés».

La impronta cultural que nos dejó

escena de juego de tronos que recrea al lobo gigante ya extinto

El lobo gigante fue un imponente animal que ocupó de manera majestuosa las praderas de la América del Pleistoceno con una impetuosidad equivalente al león en las praderas africanas donde se le ha conocido popularmente como el rey de la selva.

El lobo gigante permanece en el imaginario colectivo actual como un gran símbolo de poder y fortaleza, habiéndose convertido en un animal mítico que reproduce el cine, tal y como podemos ver en la famosa serie de Juego de Tronos o en la Saga Crepúsculo.


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