Sin duda alguna, todos hemos escuchado alguna vez sobre la vida de David, el gran rey de Israel. Por eso, le queremos presentar en este maravilloso artículo, su historia y su legado de una manera breve, pero muy informativa de forma tal que, podamos entender mejor a este gran personaje bíblico.

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La vida de David

Muchos le conocen por su gran pelea contra Goliat, otros por unificar grandes regiones, la mayoría de los creyentes de la sagrada Biblia, le conocemos por ser el gran rey de Israel, el hombre que gobernó durante 40 años, la tierra bendecida por Dios.

Historia

Las 12 tribus de Israel: 

Para poder entender correctamente la historia de David, debemos escudriñar en la Biblia, nuestro texto sagrado, el árbol genealógico de este gran rey. Comencemos por conocer sobre la tribu de Judá; la cual fue una de las 12 tribus que se le otorgaron a los hijos de Jacob, también conocidos como los 12 hijos de Israel.

Las 12 tribus de Israel estaban compuestas por:

  • Rubén.
  • Simeón.
  • Leví.
  • Judá.
  • Dan.
  • Neftalí.
  • Gad.
  • Aser.
  • Isacar.
  • Zabulón.
  • José.
  • Benjamín.

Jacob fue el heredero de Abraham y de Isaac, fue un gran padre, le enseñó a sus hijos a pastorear, a luchar, a ser fuertes en distintas ocasiones. En sus últimos días como patriarca, mandó a llamar a sus hijos porque quería darle su bendición y lo que acontecería a cada uno de ellos.

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La bendición de Jacob:

  • A Rubén le quito el lugar de primogénito por haber tenido una inmoralidad con la concubina de su padre. Por tal motivo, podemos asegurar que de la tribu de Rubén no resaltó nunca un líder, profeta o juez.
  • A sus hijos Simeón y Leví les dio una pequeña extensión de terreno y les dijo que debían llenar la tierra con su descendencia. Para la tribu de Leví hubo la bendición de la protección de Dios.
  • La tribu de Zabulón estaría trabajando en los puertos de la región, y así llegaría su descendencia como gente trabajadora.
  • A Isacar le dejó una buena extensión de terreno donde debía labrar la tierra, pero necesitaba tener un carácter más fuerte y ser trabajador porque le llamaban perezoso.
  • Para la tribu de Dan habrían grandes jueces, quienes actuarían como serpiente junto al camino; capaces de poner orden en todo.
  • A la tribu de Gad le serían otorgados muchos soldados, quienes ayudarían a defender al pueblo de todo ataque contra ellos.
  • La tribu de Aser iba a dar buenos frutos, tendría excelente tierra y sería muy productiva.
  • La tribu de Neftalí dotaría a su región con muchos ciervos, en su mayoría respetuosos de las enseñanzas sagradas.
  • En la tribu de José habría mucha descendencia y sería un pueblo muy bendecido.
  • La tribu de Benjamín ocuparía grandes extensiones de terreno debido a su fuerza imperante, tendría buenos guerreros.
  • Para Judá dijo unas palabras muy grandiosas, se encuentran en el libro de Génesis, capitulo 49, versículo 8:

    «Te alabarán tus hermanos, Judá. Estarás siempre por encima de tus enemigos, nadie podrá lastimarte…»  

Y es allí, en la tribu de Judá, donde haremos hincapié, porque de allí surgieron grandes líderes, reyes, gobernantes que hasta el día de hoy, se conocen por todas las hazañas que realizaron.

De la tribu de Judá, es la genealogía de David, un gran héroe; valiente, talentoso, justo, fuerte, muy inteligente y sabio. Podríamos seguir describiéndolo pero dejemos que la historia nos muestre sus hechos.

La vida de David

Su familia:

La vida de David tuvo sus inicios en el seno de una familia muy numerosa. Su padre se llamaba Jesé, también se le conoce como Isaí (esto ha variado mucho debido a las traducciones que se le han hecho a la Biblia), y su madre era Nitzevet.

Tenia varios hermanos: (Eliab, Abinadab, Sammah, Natanael, Raddai, Osem, Elihú, Seruya y Abigail). David era el menor de todos. Recordemos que en ese tiempo, el último hijo de la familia se debía dedicar al pastoreo de las ovejas.

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Su trabajo:

Cada día tenía la obligación de proveer de agua y comida a todas las ovejas. En su tiempo libre le gustaba jugar a lanzar piedras en un río, a veces cantaba y aprendió a tocar la lira (un instrumento musical parecido al arpa).

Así era la vida de David, cuando estaba en la cena familiar, muchas veces sus hermanos le pedían que tocara la lira para descansar un poco del trabajo duro que les tocaba realizar todos los días.

Ungimiento como rey:

Una vez, cuando estaba descansando en un árbol mientras cuidaba a las ovejas, fue llamado por su padre para que regresara a la casa de manera urgente porque debía conocer a alguien.

A David le sorprendió porque casi nunca sucedía esto, pero llevó de regreso a las ovejas y entró a su casa. Todos le esperaban ansiosos, hasta que su padre se le acerca y le presenta a Samuel: (un profeta que bajo el mandato de Dios, ungió a David como futuro rey de Israel). Es allí cuando la vida de David cambiaría.

Dios le habló a Samuel y le dijo que no se fijara en la apariencia, porque el corazón de los justos brillaba por sí solo. De este modo, nuestro gran Padre vió en David un corazón lleno de justicia.

Fortaleza de David:

En la Biblia se ha mencionado que una vez David estaba cazando a un león, muy sigilosamente detrás de unos árboles y logró capturarlo con una impresionante fuerza y lo mató con sus propias manos, todo esto debido a la furia que sentía contra el león por haberse robado una de sus ovejas.

En otra oportunidad, se dice que mató a un oso pero esta vez, subió a un árbol y esperó el momento exacto para caerle encima y poder matarlo. La razón fue la misma que con el suceso del león, pues el oso le robó una oveja en un descuido suyo.

 Conoce al rey Saúl:

En la Biblia se menciona que Saúl fue el primer rey de Israel, pertenecía a la tribu de Benjamín. Era un gran guerrero, valiente, poseía buenas técnicas de lucha y por eso, la mayoría de las veces salía victorioso en las batallas contra los filisteos, quienes eran sus más grandes enemigos en ese tiempo.

Tuvo 8 hijos con su esposa Ahinoam, pero los hijos que más se mencionan en la Biblia son: Jonatán (un gran guerrero como su padre) y Merab (quien más tarde llega a ser prometida de David).

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David contra Goliat:

Con el paso del tiempo y la edad, Saúl comenzó a tener cansancio y dolor al ir a las batallas, es por esto, que requería cada vez de buenos guerreros para ir a las peleas contra los filisteos. Organizaba una estrategia y sus soldados debían acatarla.

Pero aconteció que una vez, algunos de sus guerreros llegaron con el mensaje de que necesitaban sacrificar a alguien que pudiera pelear contra un hombre muy alto y muy fuerte que se encontraba en el campo de batalla.

Como Saúl quería ganar la guerra, ese día mandó a buscar a alguien que quisiera vencer a ese enemigo gigante. Cuando esto llegó a los oídos de David, este habló con su familia y dijo que quería hacerlo. Su padre no quería pero le dio su bendición porque su hijo estaba muy determinado en su decisión.

Es allí cuando David se acerca al rey Saúl y le dice que él puede vencerlo con su arma. Cuando Saúl lo vió, rápidamente lo rechaza y le dice que es muy joven y no era muy fuerte físicamente como para ir a pelear.

Pero David se acerca con molestia y le dijo firmemente que él logró matar con sus propias manos a un león y a un oso, y que nada le iba a impedir el triunfo contra ese gigante.

Pasaron las horas y Saúl no encontró a nadie que quisiera enfrentar a Goliat (así se llamaba aquel guerrero gigante), entonces tomó la decisión de enviar a David, aunque no le causaba gracia porque pensaba que lo iban a matar fácilmente.

Cuando David llega al campo de guerra, nadie se quería mover, todos lo miraban con duda y miedo porque era tan pequeño y sin condiciones físicas como para pelear cuerpo a cuerpo contra Goliat.

Pero David determinado, sacó una honda de su bolsillo, le metió una piedra en la liga que la sujetaba, la estiró lo más que pudo, apuntó fijamente hacia la frente del filisteo y la lanzó directamente allí, penetrando en uno de sus ojos, causándole la muerte instantáneamente.

Hubo un silencio total al principio pero luego, los soldados de Saúl gritaron como recuperando el empoderamiento de la situación y lograron vencer a los filisteos que se encontraban allí.

Esto causó total revuelo en toda la región, nadie dejaba de hablar sobre David y su triunfo. Todos tenían una versión distinta pero cada vez mejor que la otra, haciendo de David todo un héroe.

Si desea conocer la historia a detalle, le invitamos a leer nuestro artículo David y Goliat, donde se deleitará con una apasionante historia.

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La ira de Saúl

Saúl estaba muy contento ese día porque vencieron ante los filisteos e invitó a David al palacio para que cenaran y festejaran todos. David se llevó su instrumento musical, la lira.

Cuando Saúl la miró, no pudo resistirse y pedirle que la tocara delante de todos. Cuando David lo hizo, esto emocionó muchísimo a Saúl, quien sentía una gran paz interior cuando lo escuchaba tocar.

Por esta razón, le pidió a David que lo visitara frecuentemente para que tocara el instrumento para él. David asintió y así, conoció al hijo de Saúl, Jonatán. Con el tiempo, se hicieron muy buenos amigos.

Jonatán era un buen guerrero y David luego de su victoria frente a Goliat, siguió asistiendo al campo de batalla y con cada victoria obtenida, la admiración y el respeto de las personas aumentaban día a día, y esto poco a poco iba haciendo crecer cierta envidia en el rey Saúl, quien a veces era visto como un simple estratega que enviaba a David y a los demás guerreros a pelear.

Su envidia y enojo se fueron acrecentando cada vez que escuchaba las comparaciones que hacían algunas personas entre él y David, hasta el punto que un día, los vio bailar y gritar diciendo: «Saúl ha vencido a miles pero David ha vencido a diez miles».

David y el amor

En ese tiempo, David pasaba bastante tiempo en el palacio, ya sea tocando el instrumento para el rey Saúl, hablando con Jonatán, su mejor amigo, o cortejando a la hija mayor de Saúl, a Merab.

Había una buena química entre ambos y pasaban horas conversando sobre muchos temas. Merab amaba escuchar el instrumento de David, y este con gusto, siempre lo tocaba, para así pasar más tiempo juntos.

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Escape

Con la furia que sentía Saúl contra David, muchas veces lo mandó a la guerra casi que con pocos guerreros con el fin arrebatar la vida de David seguía bajo la bendición de Dios y continuaba llegando con triunfos.

Saúl ofreció a su hija mayor varias veces para aquél que lograra matar a David pero este ya se había enterado de los planes del rey, gracias a su hijo Jonatán quien se percató de lo sucedido y le pidió a David que abandonara el palacio y la región porque su padre había perdido la razón y pretendía asesinarlo de cualquier modo.

De esta manera, David emprende una huida repentina, que lo obligó a pasar por Nob (un puebo lleno de sacerdotes), donde se encuentra con el sacerdote Ahimelec, quien le da la espada de Goliat que tenía envuelta en una manta, y le entregó varios panes.

Y así continuó David su escape, sólo hacia una cueva en las afueras del pueblo. Cuando sus hermanos se enteraron de lo que había sucedido, se prepararon y acompañados por personas que fueron recogiendo entre el pueblo, se unieron a David y formaron 400 hombres.

De allí pasaron a Moab, dejó a cargo del rey de los moabitas a sus padres, y prosiguió hasta la tierra de Judá, tal y como le dijo un profeta llamado Gad (quien luego se une a la corte de los profetas durante el reino de David).

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Muerte de Ahimelec

Cuando Saúl se enteró que David pasó por Nob y habló con Ahimelec, mandó a matar a todos los que conocían de este hecho, porque lo tomó como una conspiración en su contra.

El hijo de Ahimelec, Ahitoc logró escapar antes de la llegada de los hombres de Saúl al pueblo y se encontró con David para darle aviso de lo sucedido con su padre.

Ante esto, David le dijo que se quedara con él, porque estaría a salvo, ya que se sentía en deuda con él y con su padre, por arriesgar su vida tratando de  ayudarlo. Es así como comienza una nueva etapa en la vida de David, la lucha contra Saúl y sus hombres.

Tiempos de huida

David y sus hombres se refugiaron en el desierto, pero no estaban seguros, cada día debían encontrar provisiones para mantenerse allí sin que Saúl se enterara.

En ese tiempo, los filisteos comenzaron una lucha contra Keila (un pueblo en la región de Judá). David al enterarse de esto, quería pelear y defender el pueblo, pero sus hombres sentían miedo. Es por eso que David comienza a orar y hablar con Dios, quien le dice que vaya a la guerra porque le otorgará la victoria.

Es así como David convence a sus hombres, vencen en Keila y obtienen ganado y provisiones. Pero esto no pasó desapercibido ante Saúl, quien comienza a planear un ataque contra David en ese lugar, pensaba que Dios estaba de su lado, por dejar a David en un lugar donde se le dificultaría ganar a puerta cerrada.

Saúl desistió cuando se enteró que David huyó de Keila, pero continuó en su búsqueda sin resultados satisfactorios. David continuaba cambiando de lugar, hasta que un día Saúl lo iba a acorralar en el desierto de Maón, trazando un plan perfecto para poder asaltarlo ese día.

Pero un mensajero le informó a Saúl que los filisteos, al saber que él estaba lejos del palacio, entraron a la ciudad, por lo que Saúl tuvo que dejar a un lado el encuentro con David y regresar para luchar contra los filisteos.

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David le perdona la vida a Saúl

Cuando Saúl logró el orden en su territorio, le avisaron que David estaba en el desierto de En-gadi, y se fue con tres mil soldados para luchar contra él.

David estaba escondido junto a sus hombres en una cueva, y sucedió que cuando Saúl llegó allí, entró a la misma cueva para descansar y se encontró con David, quien le cortó un pedazo de su túnica y se la mostró diciéndole: «Yo no le causaré daño a mi señor, Dios me apiade de hacer tal cosa».

Saúl llora y le pide perdón, diciéndole a David que luego de hacerle tanto mal, él le paga perdonándole la vida. Por este motivo, Saúl deja ir a David, quien se exilia en territorio filisteo durante más de un año y Saúl regresa al palacio.

Muerte de Saúl

Las guerras contra los filisteos se agudizaron hasta el punto de quedar sin estrategias buenas para vencerlos. Es por eso, que Saúl decide visitar a una adivina para consultarle sobre el resultado de la guerra que se aproximaba.

Esto no fue bien visto ante los ojos de Dios, quien mediante el espíritu de Samuel le permite ver lo que sucederá. (Nota: recordemos que el profeta Samuel fue quien ungió como rey a David, pero Samuel tenía poco tiempo de haber fallecido).

El espíritu del profeta Samuel le dice que Dios lo castigará por haber visitado a una adivina, y que le sobrevendría la muerte a él y a todos sus hijos durante la batalla contra los filisteos, y de esta manera el trono le será otorgado a David.

Y así sucedió al día siguiente. Le clavaron varios flechazos, y mientras agonizaba le pidió a uno de sus soldados que lo asesinara para evitar sufrir por el dolor, pero este se negó debido al respeto que le tenia, así que el propio Saúl tomó su espada y se suicidó.

Cuando David se enteró de todo, sintió un gran alivio porque la persecución habría terminado pero también quedó triste porque su amigo Jonatán y su amada Merab habían fallecido.

El rey David

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Asume el trono

David regresa a Hebrón, y toma posesión como rey, tal y como Dios se lo hizo saber mediante el profeta Samuel, cuando lo ungió como futuro gobernante de la tierra de Judá, allí gobernó durante 7 años y seis meses.

Pero sucedía algo, había cierto rechazo hacia su poder en el norte de Israel, por eso los encargados de esa zona eligieron a un descendiente del fallecido rey Saúl, como gobernante temporal, se llamaba Isboset.

Pero la inestabilidad en el poder llevó a dos caudillos del palacio a asesinarlo, luego se entregaron ante David, quien ordenó ejecutarlos por su crimen.

Ante esto, David decide cambiar la capital y formar una nueva casa real en una zona de paz en Israel, llamada Jebus. Desde allí fue recuperando el poder en todas las regiones y pueblos donde hubo cierto indicio de rechazo hacia su reino. David logró controlar todo y unificar la tierra de Judá.

Sistema de gobierno

Con el tiempo, Jebus pasó a llamarse Jerusalén. Y desde allí gobernaba David, quien formó su propio estado de gobierno, nombró a varios funcionarios, jueces, y una corte de profetas para toda la región de Judá.

Es allí, donde el profeta Nathan, le dice a David que Dios le solicitaba la pronta construcción de un templo y de esta manera, le prometía mantener, edificar y bendecir su casa y su descendencia por siempre.

Mediante esto, David forma un sistema teocrático, donde los sacerdotes, profetas y príncipes, fungiendo como embajadores del Gran Padre Celestial, se encargarían de la toma de decisiones en todo el país.

De este modo, pasaban los años en el reinado de David, con victorias sobre sus enemigos en las guerras, haciendo llegar la justicia a su pueblo, la economía era próspera y el comercio con otras naciones era vital, pero funcionaba muy bien. David gobernó en Jerusalén durante 33 años.

David y la esposa de Urías

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El adulterio

Cuando David estaba en su casa, vió desde su terraza a una mujer muy hermosa que se bañaba. Esto le causó mucho deseo e intriga, por lo que decidió saber quien era y la mandó a buscar. Estuvo con ella íntimamente a pesar de que estaba casada con un soldado llamado Urías, y con el tiempo quedó embarazada.

Al David enterarse de su estado de gestación, le preocupó mucho que el esposo de ella se diera cuenta, por lo que para evitar esto, lo mandó a colocarse en primera fila en el campo de batalla para que muriera.

Cuando esto ocurrió, David trajo a Betsabé a su casa (este era el nombre de la mujer de Urías), la hizo su reina, mientras ella esperaba el momento de dar a luz, un profeta le dijo a David que a Dios no le agradaba el adulterio y que por esto, su hizo iba a morir y sus acciones traerían tiempos difíciles para su reino .

Y así sucedió, cuando nació el niño, David,  ayunó para que Dios lo perdonara, pero tal y como lo había dicho el profeta, a los 7 días murió el recién nacido, y David dejó de ayunar, aceptando la decisión de Dios.

Hijos de David

David tuvo 6 hijos nacidos en Hebrón con varias mujeres. Recordemos que en esos tiempos, era muy común tener muchas esposas. Y en Jerusalén tuvo más hijos, algunos de ellos: (Simá, Sobab, Natán y Salomón).

La vida de David fue dichosa, tuvo gran descendencia y amó profundamente a todos y cada uno de ellos. Pero las profecías se cumplen, y uno de los momentos más duros que le tocó pasar a David fue la conspiración que le hizo su propio hijo, quien quería ser rey como su padre, se llamaba Absalón.

Con el tiempo, Absalón se fue ganando el corazón de las personas de Israel, haciéndoles creer que David no era buen gobernante, por este motivo, compró carruajes y más de 50 guardaespaldas, que luego le sirvieron para formar una alianza.

Como la vida de David corría peligro, tuvo que huir del palacio inmediatamente y a los pocos días,  Absalón seguía buscando a su padre, pero se encontró con dos soldados del ejército de David quienes lo asesinaron. David al enterarse estuvo triste pero pudo regresar a Jerusalén.

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Salomón: futuro rey

Al pasar el tempo, los profetas le hicieron saber a David que uno de sus hijos debía ser ungido como futuro rey de Israel, porque así Dios lo ordenaba. David murió anciano, en uno de sus días de vigilia y oración al Señor.

Y así sucedió, el hijo elegido era Salomón, y tanto David como  él lograron mantener unida la tierra sagrada de Dios, trajeron para su pueblo prosperidad, justicia y felicidad.

Podemos decir que como la bendición de Jacob para Judá, su descendencia sí estaría llena de reyes y hombres justos que lograron unificar y traer la bendición de Dios sobre Israel.

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