Al entrar en este interesante artículo te sorprenderás al conocer la vida de Daniel, un ejemplo de fe. Este hombre y profeta de Dios pudo sobrevivir al ser arrojado al foso de los leones, cuando fue acusado por los administradores y sátrapas ante el rey.

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La vida de Daniel 

Tanto el Tanaj judío como la Biblia cristiana contienen la vida de Daniel en el texto que lleva su nombre. La doctrina cristiana considera que el libro de Daniel es una autobiografía de este mensajero y profeta de Dios.

Es por tanto este texto bíblico la principal referencia o fuente sobre la vida de Daniel. El cual se inicia siendo Daniel aun adolescente, y en el mismo tiempo que vivían los profetas Jeremías y Ezequiel, cuando el poder babilónico estaba en vigencia.

La vida de Daniel se encontraba en la ancianidad para los últimos capítulos del libro, en este tiempo contaba con unos 80 años de edad. Una época en que los babilonios ya no se encontraban en el poder, sido que había sido asumido por los persas.

Cuando Daniel ya era anciano vivía Zorobabel nieto de Joaquín, penúltimo rey de Judá. Zorobabel fue el que condujo el primer grupo de exiliados en Babilonia para regresar nuevamente a Judá. A ese mismo exilio en Babilonia fue llevado Daniel cuando aún era muy joven.

Daniel fue deportado en la primera oleada a Babilonia en el año 605 antes de Cristo. Ocho años después en el 597 fue deportado el profeta Ezequiel.

De este profeta y contemporáneo con Daniel puedes conocer más, entrando aquí, Libro de Ezequiel: Autor, versículos, resumen, y más. Ezequiel es uno de los profetas mayores, su libro en particular está cargado de visiones y profecías narradas con un lenguaje apocalíptico, además de mucha simbología.

Aspectos claves de la vida de Daniel

De la vida de Daniel podemos leer en la Biblia que fue un hombre considerado por Dios como justo, recto, honrado y cuidadoso de no hacer mal a nadie:

Ezequiel 14:20 (RVC): Yo, su Señor y Dios, les digo que si Noé, Daniel y Job vivieran en ella, ni sus hijos ni sus hijas saldrían bien librados; sólo ellos se salvarían por su justicia

En este versículo del libro de Ezequiel podemos ver como Dios se expresa de Daniel al compararlo con otros personajes de la Biblia, como Noé y Job. De estos personajes la Biblia dice que eran obedientes a la voluntad de Dios:

Génesis 6:9 (TLA): Noé siempre obedeció a Dios. Entre la gente de su tiempo no había nadie más bueno ni honrado que él.

Job 1:1 (LBLA): Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Por su parte en el libro de Daniel se puede conocer que fue un hombre con las siguientes características o aspectos claves.

Una vida con propósito

La vida de Daniel se desarrolló dentro de una nación pagana que adoraba a otros dioses. Más sin embargo, él dispuso en su corazón el propósito de no contaminarse, honrando y guardando fidelidad a Dios. Sin importarle lo que otros pensaran, aún si su vida estuviera en peligro de muerte por ello:

Daniel 1:8 (RVR 1960): Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.

Un hombre de fe y oración

Daniel hizo de la oración a Dios un hábito en su vida, demostrando con esto ser un hombre de gran fe. Esta fe y su hábito de comunión con Dios lo llevo a estar en el foso con los leones, de donde Dios lo salvo, saliendo sin un rasguño.

Daniel 6:10 (TLA): Daniel lo supo, pero de todos modos se fue a su casa para orar a Dios. Daniel acostumbraba orar tres veces al día, así que entró en su cuarto, abrió la ventana y, mirando hacia Jerusalén, se arrodilló y comenzó a orar.

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Un hombre amado por Dios

Daniel fue un hombre muy bendecido y amado por Dios. Este gran aprecio queda de manifiesto en todo lo que hizo Dios por Daniel durante su permanencia en Babilonia y además en unas de sus visiones se lo confirman:

Daniel 10:11 (TLA): Entonces me dijo: “Daniel, levántate y escucha bien lo que voy a decirte. Dios te ama, y por eso me envió a darte este mensaje”. -Mientras el ángel hablaba conmigo, yo me puse de pie, pero seguía temblando-.

Un Hombre de vida eminente

Su conocimiento y gran destreza administrativa llevaron a Daniel a ocupar eminentes cargos en la corte de Babilonia

Daniel 6:3 (NTV): Pronto Daniel demostró ser más capaz que los otros administradores y altos funcionarios. Debido a la gran destreza administrativa de Daniel, el rey hizo planes para ponerlo frente al gobierno de todo el imperio.

El significado de su nombre

El origen hebreo de Daniel es un nombre compuesto por el vocablo Dan, usado como un verbo que denota: gobernar, juzgar, defender la causa, juez, entre otras concordancias. Además de la terminación final El, como una abreviatura de Elohim, el cual es uno de los nombres dados a Dios, cuando se refiere al carácter de Dios justo.

De manera que Daniel puede traducirse en: juez de Dios, juicio de Dios o Dios es mi Juez. A la luz del versículo de Génesis 30:6, su significado se traduce en Dios defiende mi causa o derecho:

Génesis 30:6 (NTV): Raquel le puso por nombre Dan, porque dijo: -¡Dios me ha hecho justicia! Oyó mi petición y me dio un hijo-.

La vida de Daniel: Su formación

Según el registro bíblico no existe alguna referencia sobre la vida de Daniel antes de su deportación a Babilonia. No obstante, según el historiador judío del siglo I Flavio Josefo, afirma que Daniel provenía de una familia noble de Judá de sangre real.

Daniel el cuarto de los profetas mayores de la Biblia llega siendo muy joven a territorio extranjero en calidad de exiliado. Ya en Babilonia y por orden del rey Nabucodonosor sería formado en la corte junto a otros jóvenes de Judá:

Daniel 1:5-6 (NVI): 5 El rey les asignó raciones diarias de la comida y del vino que se servía en la mesa real. Su preparación habría de durar tres años, después de lo cual entrarían al servicio del rey. 6 Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran de Judá,

De manera, que a Daniel le fue enseñada la escritura y el idioma que se hablaba en Babilonia, pero además, también le fue cambiando el nombre por el de Beltsasar o protector del rey:

Daniel 1:7 (NVI): y a los cuales el jefe de oficiales les cambió el nombre: a Daniel lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego.

Culminada la formación de Daniel y la de sus compatriotas, estos fueron colocados en buenos cargos al servicio de Nabucodonosor. Debido a que superaron en conocimientos a los demás sabios en la corte babilónica:

Daniel 1:20a (RVC): En todo lo que el rey les preguntó, y que tenía que ver con cuestiones de sabiduría e inteligencia, los halló diez veces más sabios

La vida de Daniel transcurrió junto a los otros 3 jóvenes residiendo en el palacio real. A pesar de ser residentes de la corte, los cuatro se mantuvieron firmes en sus costumbres judías de comida kosher.

La vida de Daniel en la corte de Babilonia

El libro de Daniel en la Biblia versa sobre establecimiento y caída de reinos, de manera que su vida transcurre entre reyes y reinos. Comenzando con la caída del reino de Judá, su propio pueblo que pasa a ser dominio del reino de Babilonia.

Posteriormente en el capítulo 5 del libro, Daniel es testigo de la caída del reino babilónico tras el establecimiento del imperio Medo – Persa. Pero, durante toda la vida de Daniel en la corte, este siempre ocupo una posición eminente, sin importar que rey o que gobierno se mantenía en el poder.

Esto era porque la bendición de Dios siempre permaneció con Daniel, como lo podemos ver en:

Daniel 2:48 (RVC): Y así, el rey exaltó a Daniel y le otorgó muchos honores y grandes regalos, y lo nombró gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe supremo de todos sus sabios.

Daniel 6:1-2a (NVI): 1 Para el control eficaz de su reino, Darío consideró prudente nombrar a ciento veinte sátrapas 2 y tres administradores, uno de los cuales era Daniel

6:3 Y tanto se distinguió Daniel por sus extraordinarias cualidades administrativas que el rey pensó en ponerlo al frente de todo el reino.

De manera que Dios bendijo a Daniel aun en el exilio, permitiendo que fuera exaltado, por gobernantes extranjeros. Permitió además que Daniel ocupara posiciones de preminencia y poder en la corte, tanto de los babilonios como la de los persas.

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La vida de Daniel en el foso de los leones

El libro de Daniel es muy conocido por los cristianos, porque en su narración se pueden encontrar dos grandes historias que ilustran el poder de Dios para librar a su pueblo de forma sorprendente. La primera se puede leer en el capítulo 3, donde Dios salva a los tres compañeros de Daniel de morir en el horno de fuego. La segunda historia tiene que ver directamente con Daniel cuando es arrojado al foso de los leones, en el capítulo 6 del libro.

Durante el reinado de Darío gobernante Medo – Persa, entre los administradores y los sátrapas de la corte se comenzó a entretejer por envidia un complot contra Daniel. Estos miembros de la corte sabían de la fidelidad de Daniel para con Dios, por lo que sugieren al rey proclame un nuevo decreto.

Ellos logran convencer a Darío y este proclama el decreto donde se prohibía que, durante el plazo de 30 días, rendir culto a cualquier dios o persona distinta al rey, ver Daniel 6:4-9. Daniel a pesar del decreto real publicado fue fiel a Dios y no dejo de orar como era su costumbre:

Daniel 6:10a (NVI): Cuando Daniel se enteró de la publicación del decreto, se fue a su casa y subió a su dormitorio, cuyas ventanas se abrían en dirección a Jerusalén. Allí se arrodilló y se puso a orar y alabar a Dios, pues tenía por costumbre orar tres veces al día.

Los que conspiraban contra Daniel fueron donde el rey y lo acusaron de violar el decreto promulgado. El rey Darío al escuchar la acusación se entristeció pues tenía a Daniel en alta estima, y como no podía ir en contra de su propio edicto, manda que sea arrojado al foso de los leones, leer Daniel 6:11-16.

Darío decreta que el Dios de Daniel sea adorado y honrado en su reino

Al día siguiente se comprueba el gran poder del Dios en quien confiaba Daniel, al cerrar la boca de los leones para que no le hicieran daño alguno. Darío no disimulo su alegría al ver a Daniel sano y salvo, y ordena que este sea liberado.

Luego en el lugar de Daniel, el rey ordena sean colocados los acusadores junto a su familia, inmediatamente todos son devorados por los leones. Posteriormente Darío proclama un nuevo decreto, con las siguientes indicaciones:

Daniel 6: 26-27: 26 – He decretado que en todo lugar de mi reino la gente adore y honre al Dios de Daniel. Porque él es el Dios vivo, y permanece para siempre. Su reino jamás será destruido, y su dominio jamás tendrá fin. 27 Él rescata y salva; hace prodigios en el cielo y maravillas en la tierra ¡Ha salvado a Daniel de las garras de los leones!-

La vida de Daniel continua siendo prosperada en el siguiente reinado Persa del rey Ciro.

La vida de Daniel: El profeta

Daniel es el cuarto de los profetas mayores de la Biblia y gran parte de su vida estuvo rodeada de visiones y profecías del final de los tiempos. Una de sus visiones esta cargada de gran contenido de símbolos y códigos numéricos, para profetizar sobre la restauración del Reino de Dios sobre la tierra, ver la profecía mesiánica de las las setenta semanas en Daniel 9:24-27.

Conoce más sobre esta profecía entrando al artículo Profecías mesiánicas: Propósito, cumplimiento y más. Las profecías mesiánicas proclamadas por Dios en la voz de sus profetas tenían el objeto de anunciar el cumplimiento de su plan divino en la persona de un Mesías.

Daniel de igual forma fue conocido por los reyes como intérprete de sueños o visiones. Interpretaciones que les eran reveladas por Dios:

Daniel 2:26-28 (DHH): 26 Entonces el rey le dijo a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: -¿Puedes tú decirme lo que soñé, y lo que mi sueño significa? 27 Daniel respondió: -No hay ningún sabio ni adivino, ni mago ni astrólogo, que pueda explicar a Su Majestad el misterio que desea conocer. 28 Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y él ha hecho saber a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. Voy a explicarle a Su Majestad el sueño y las visiones que ha tenido mientras dormía.

Estas revelaciones se las daba Dios a Daniel porque era un hombre de gran fe y que dedicaba un buen tiempo a la oración.

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La última profecía de Daniel

Los tres últimos capítulos del libro de Daniel, 10, 11 y 12, pueden ser considerados como una sola visión. La cual representa la última profecía de este profeta, referida a los tiempos finales y el destino final de Israel.

Es por ello que los eruditos bíblicos consideran a esta última visión de Daniel como la más importante. En el capítulo 10, el profeta Daniel ya de 80 años de edad, es preparado para recibir el mensaje de parte de Dios y tiene la visión de Cristo glorificado:

Daniel 10:1 (NVI): 10 En el tercer año del reinado de Ciro de Persia, Daniel, que también se llamaba Beltsasar, tuvo una visión acerca de un gran ejército. El mensaje era verdadero, y Daniel pudo comprender su significado en la visión.

Daniel 10:5-6: 5 levanté los ojos y vi ante mí a un hombre vestido de lino, con un cinturón del oro más refinado. 6 Su cuerpo brillaba como el topacio, y su rostro resplandecía como el relámpago; sus ojos eran dos antorchas encendidas, y sus brazos y piernas parecían de bronce bruñido; su voz resonaba como el eco de una multitud.

La hora final

Los siguientes dos capítulos se relacionan con el contenido de esta última profecía. En ellos se le anuncia a Daniel todas las tribulaciones y angustias por las que tiene que pasar el pueblo de Dios durante los siglos venideros.

Daniel 12:1: -Entonces se levantará Miguel, el gran príncipe protector de tu pueblo. Habrá un período de angustia, como no lo ha habido jamás desde que las naciones existen. Pero tu pueblo será liberado: todos los que están inscritos en el libro.

Te invitamos a conocer más sobre la vida de Daniel en, Libro de Daniel: Profecías y cautiverio en babilonia. Un Libro que es referencia de fe, cargado de profecías de poder y de la presencia de Dios.

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