La tumba de Tutankamon: Egipto desde la tumba del rey niño

Tumba de Tutankamon

La civilización egipcia antigua atrajo las miradas del mundo entero ya desde su origen que, como relata su cosmogonía, empieza en el río Nilo. Sus faraones, sus dioses, sus ritos, su arte y cultura en general, siempre han despertado el interés de la mayoría. Incluso aquellos que no sienten predilección por este fragmento del mundo antiguo han oído hablar de él, conocen las pirámides, la esfinge y por supuesto la tumba de Tutankamon, el rey niño. Hoy venimos ha hablar de él precisamente: quién fue y porqué es el faraón más conocido de todos.

¿Quién fue Tutankamon?

Si buscamos información de quién fue Tutankamon, los egiptólogos coinciden en lo mismo, en vida fue un faraón menor, poco conocido, que murió con entre los 9 y 11 años. Sin embargo, el hallazgo de su tumba transformaría el futuro del rey niño, ya que se convirtió en el faraón más conocido de todos.

Ningún descubrimiento ha generado tanta emoción como el de la tumba de Tutankamon en 1923. Incluso a día de hoy siguen descubriéndose cosas nuevas sobre ella y sobre su faraón. Pero… ¿Porqué es tan especial esta tumba? ¿Porqué estuvo oculta tanto tiempo?

La tumba de Tutankamon

A orillas del rio Nilo se extiende el Valle de los Reyes, lugar elegido durante unos 500 años por los faraones para su descanso final. Es un gran laberinto de tumbas egipcias antiguas, excavadas hace más de 3000 años. Se han encontrado más de 60 tumbas entre las que destaca la del rey niño: Tutankamon.

¿Cómo son las tumbas de los faraones normalmente?

Las tumbas de este valle contienen una decoración similar basada en la preocupación de asegurar el paso seguro de esta vida a la siguiente, algo bien reflejado en el libro de los muertos.

Decoración tumba del valle

Según las creencias antiguas egipcias el paso de la vida a la muerte comienza con la puesta de sol. En ese momento el faraón sigue el camino del sol hasta el inframundo, donde deberá enfrentarse a numerosos retos armado por los hechizos dispuestos en la tumba. Entre todas estas pruebas, la más importante era el pesaje de las almas: pesar en una balanza su corazón frente a la pluma de la verdad de la diosa Maat. Se suponía que el faraón estaba exento de esta prueba y que cuando llegaba al final de todos los retos, los dioses lo recibían dándole la bienvenida a la otra vida, se transformaba en el dios sol y volvía a alzarse fuera del inframundo.

¿Cómo es la tumba de tutankamon?

La cámara de Tutankamon es diferente a lo que acabamos de relatar, ese es uno de los motivos de que sea especial. La tumba más famosa del valle se encuentra en el centro del mismo, rodeada de las tumbas de otros faraones que vivieron antes que él. Consta de 4 pequeñas cámaras, cada una de 4,2 metros de ancho. En el centro hay un sepulcro decorado y pintado de madera modesta. Ocultos en las paredes hay pequeños nichos que guardarían estatuas sagradas como la de Anubis. Esta cámara funeraria está llena de decoración mágica pero el resto de cámaras están desnudas. Se trata de una tumba sencilla, algo que la hace diferente a las demás del valle y que sigue suscitando preguntas.

El descubrimiento de la tumba de Tutankamon

Los antiguos egipcios creían firmemente que tendrían vida en la otra vida, razón por la que hacían lo posible por ocultar sus tumbas, repletas de tesoros y aquello que iban a necesitar en esa otra vida. Estos tesoros eran un aliciente para los saqueadores de tumbas, que se extendieron por todo el país. Reflejado queda en que tan apenas se han hallado ejemplos de tumbas intactas.

El tesoro

En el caso de la de Tutankamon, una falsa pared obstruía la cámara funeraria y una entrada cubierta de yeso sellaba la entrada a la tumba, frente a la cual 40 tolenadas de escombros llenaban el pasillo de acceso hasta el techo creando una barrera de más de 7 metros. Ahí no acaba la protección, había otra puerta al final de esa barrera que estaba marcada con el sello de Tutankamon y de nuevo más escombros que camuflaban la tumba entre el paisaje árido del valle.

A todo ello, habría que añadir los desplazamientos de tierra y desescombros de otras tumbas que acabaron encima de la de Tutankamon, haciendo que emplazamiento de su tumba quedara en el olvido.

En 1923 Howard Carter haría el descubrimiento más importante de la egiptología: el hallazgo de la tumba de Tutankamon. Una tumba intacta, con tesoros y artículos que el faraón necesitaría en la otra vida: seis carros desmontados, el trono y provisiones de comida y vino.

Dos estatuas de Tutankamon protegían la entrada sellada a la cámara funeraria, donde había un gran santuario recubierto de paneles de oro y donde estaban los órganos momificados del faraón además de la propia tumba, sarcófagos y momia del mismo.

La maldición de Tutankamon

Las creencias son una parte importante en cualquier cultura. Los egipcios creen que cualquiera que moleste la tumba de un faraón caerá maldito y morirá al poco tiempo.

De entre todas las maldiciones, la de Tutankamon es la más conocida a nivel mundial. A principios de la década de 1920 Howard Carter descubre la existencia de un faraón hasta ahora desconocido y convence a Lord Carnarvon para que financie la búsqueda de su tumba. Un par de años después, se descubren los escalones de la tumba y una puerta con los sellos intactos del faraón. El 26 de noviembre de 1922 se hizo un agujero y se comprobó que era una tumba intacta. La catalogación de la tumba y de sus objetos comenzó detrás de su descubrimiento, pero al llegar a los objetos que se encontraron en la propia cámara del sarcófago, empezó a morir gente que había entrado en la tumba o interactuado con ella durante el descubrimiento.

La maldición del faraón

Comienzan las muertes

Cuatro meses después de abrir la tumba, Lord Carnarvon, que ya tenía una salud débil, fue picado por un mosquito para poco después cortarse la picadura afeitándose y produciéndole septicemia que se le extendió por todo el cuerpo. Al llegar la infección a los pulmones le provocó neumonía causándole la muerte. A la misma hora, su perra aulló y cayó muerta en Londres. También se dice que justo en ese instante hubo un apagón en El Cairo. Todo ello fue el caldo de cultivo perfecto de la prensa para comenzar a hablar de «la maldición de Tutankamon».

A esta muerte siguieron otras más, como la del hermano de Lord Carnarvon, presente al abrir la tumba. Arthur Mace, quien asestó el golpe para entrar en la cámara, murió de una forma que los médicos no pudieron explicar. Sir Douglas Reid, radiografió la momia, enfermó y regresó a Suiza para morir dos meses después. Un profesor canadiense que estudió la tumba con Carter murió de un ataque cerebral. El propio Carter murió de un ataque al corazón y su padre se suicidó al conocer la noticia.

Hay que decir, eso si, que excepto el radiólogo, todos los demás murieron años más tarde y no tuvieron ningún problema hasta el momento. Carter, por ejemplo, murió de causas naturales y su padre ni si quiera estuvo en la tumba. Sin embargo en los años 30 ya se atribuían a esta maldición más de treinta muertes incluida la de Carter que, en aquella ocasión, el mismo pudo desmentir pues aun estaba vivo.

Regresa la maldición

La progresiva falta de muertes en el equipo de Carter hizo que la prensa poco a poco se olvidara del asunto. Sin embargo, al llegar los años 60 y 70, con el traslado de varias piezas de la tumba desde el Museo Egipcio de El Cairo a exposiciones temporales en museos europeos, regresó la maldición. Los directores del museo de entonces murieron al poco de aprobar los traslados.

Con el tiempo se ha demostrado que de las 58 personas presentes en la apertura de la tumba, solo ocho murieron en los doce años siguientes. El resto vivieron durante largo tiempo después y la mayoría hasta una avanzada edad.

La tumba en la actualidad: ¿Merece la pena verla si vamos a Egipto?

A día de hoy se puede acceder a la tumba de Tutankamon, en concreto a la cámara funeraria. Allí se puede apreciar como es y como estaba decorada con pintura mural. Además, podemos ver la momia del rey niño dentro protegida por una urna.

Tumba de Tutankamon en la actualidad

Cuándo viajamos a Egipto solemos coger un pack para entrar en un conjunto de tumbas del valle, pero la de Tutankamon se paga a parte. En cuánto a si merece la pena de pagar ese extra o no, es importante dejar claro que es una tumba muy pequeña y sencilla pero que ha marcado un antes y un después en la egiptología. Si eres amante de las culturas antiguas, de la historia, del arte, no puedes dejar de verla si vas al valle. Si por otro lado tienes pensado una visita a Egipto rápida y tienes el tiempo justo encontraras otras tumbas más impresionantes a esta.

En mi caso, si vuelvo a Egipto, repetiré.

¿Has viajado a Egipto? ¿Has visto la tumba de Tutankamon? Cuéntanos tu experiencia y ante todo sigue disfrutando del arte, la historia y los viajes.


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