¿Conoces la historia de la Biblia que habla sobre la pesca milagrosa?, entra en este interesante artículo y descubre la relevante reflexión que nos deja uno de los milagros más prodigiosos realizado por el Señor Jesús durante su permanencia en la tierra.

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La pesca milagrosa

El pasaje bíblico del evangelio de Lucas descrito al inicio del capítulo 5, titulado el llamamiento de los primeros discípulos nos deja varias reflexiones. Así como también un principal e importante mensaje y es que de igual forma nosotros como creyentes recibimos el llamado del Señor de ser pescadores de hombres.

Esta historia narra que la multitud de personas acostumbraba ir en pos de las predicaciones de Jesús y se agolpaban alrededor del Señor. En ese momento Jesús enseñaba a orillas del lago de Genesaret sentado en una de las barcas de pescadores que ya habían lavado las redes tras una noche infructuosa de pesca.

La barca escogida por Jesús para sentarse era propiedad de un hábil y experimentado pescador llamado Simón. Al terminar la impartición de sus enseñanzas, Jesús le dice a Simón: Boga mar adentro y echa las redes de pesca.

Simón ante tal mandato y con su vasta experiencia sabía que ya había pasado el mejor tiempo para pescar. Más sin embargo, depositando su confianza en el Señor le responde que en su nombre intentaría nuevamente la pesca.

Simón no es avergonzado al depositar su confianza en Jesús, pues al levantar las redes, la pesca resulto de tal abundancia que estas se rompían. La pesca milagrosa rindió para llenar las dos barcas que literalmente luchaban por no hundirse.

Tras, tal manifestación de gloria del Señor, Simón se humilla a los pies de Jesús al reconocer su humanidad pecaminosa. Jesús ve la disposición y voluntad del corazón de Simón de ser transformado que profetiza en él diciendo:

Lucas 5: 10b (NVI): -No temas; desde ahora serás pescador de hombres – le dijo Jesús a Simón.

La historia se lee en la cita bíblica de Lucas 5:1-11, a continuación algunas reflexiones y el mensaje que podemos extraer de ella.

La pesca milagrosa bogando mar adentro

En el verso 4 del relato bíblico del llamado a los primeros discípulos de Jesús, se puede observar que el señor le da la orden a Simón de bogar mar adentro. Sin embargo, hay que hacer una pausa en esto para percatarnos de algunos aspectos de este fragmento:

4 Cuando acabó de hablar, le dijo a Simón: Lucas 5:4 (NVI): – Lleva la barca hacia aguas más profundas, y echen allí las redes para pescar.

Lo primero es que la orden sale de alguien que no tiene como oficio ser pescador hacia alguien que si tiene experiencia en la labor de pescar. Jesús con esta orden le estaba diciendo a Simón: Oye existe algo más poderoso que el propio razonamiento o conocimiento humano.

En segundo lugar, Simón con sus compañeros de oficio ya había regresado de pescar sin buenos resultados a pesar de haber ido a la mejor hora para hacerlo. Vemos que Jesús se vale de esto para enseñar como Él acostumbraba a hacerlo, con parábolas o con símbolos.

Enseñanzas que se aplican en todo tiempo y que hoy nosotros debemos escudriñar y aprender de ellas para nuestro crecimiento en Cristo. Cuando Jesús sube a nuestra barca, lo primero que debemos hacer es apartarnos un poco de la orilla para recibir sus enseñanzas.

Lucas 5:3 (NVI): Subió a una de las barcas, que pertenecía a Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó, y enseñaba a la gente desde la barca.

Cuando comenzamos a recibir el conocimiento espiritual del Señor vamos capacitándonos para así poder ir a aguas profundas y realizar pescas abundantes para Dios. Es así como nos capacita el Señor para ser como sus primeros discípulos, verdaderos pescadores de Hombres.

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La gran misión en este llamado

Por tanto, no importar quienes somos, lo que realmente importa es el llamado de Dios a la vocación de ir mar adentro sirviéndole a Él. Es separarnos y desprendernos de nuestro pequeño horizonte, para asumir con responsabilidad el compromiso de la pesca milagrosa, es llevar el mensaje de Jesús para la salvación de los hombres.

Jesucristo estableció en su evangelio esta misión a sus discípulos, una misión que hoy conocemos como la gran Comisión.

En función a este tema, te invitamos a leer el artículo: Cuál es la misión de la iglesia en la actualidad, porque la iglesia tiene el compromiso de continuar el ministerio terrenal de Jesucristo.

La pesca milagrosa – reflexiones

Además del gran mensaje que ya vimos nos deja la orden de Jesús de Bogar mar adentro, en el pasaje bíblico de la pesca milagrosa encontramos de igual forma algunas reflexiones. Entremos y escudriñemos esta palabra del Señor, reflexionando en lo que debemos hacer como seguidores de Cristo.

Confiar como Pedro en la Palabra de Jesús

Luego de la orden de Jesús dada a los pescadores de navegar nuevamente a aguas profundas. Nos podemos imaginar a Simón haciéndose por un segundo la siguiente pregunta: -¿Pero quién este que me dice hacer algo, que mi vasta experiencia me indica no servirá de nada?.

Esta suposición la podemos hacer por la respuesta de Simón: Señor no pescamos nada anoche. No obstante, Simón hace una pausa en su respuesta y toma la decisión de confiar en la palabra de Jesús.

Lucas 5:5 (NVI): 5 -Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —le contestó Simón-. Pero, como tú me lo mandas, echaré las redes.

El conocimiento del oficio su razonamiento humano hace que Simón tenga desesperanza y en una pausa su entendimiento es revelado, pasando a depositar su confianza, fe y esperanza en la palabra soltada por Jesús: -¡Ve y pesca!.

Nuestra profesión de cristianos nos exige ese mismo nivel de fe y de confianza que tuvo el apóstol Pedro de escuchar, obedecer y creer lo que Jesús está hablando. En ocasiones nos dejamos envolver por las circunstancias, le creemos a las voces del mundo y le abrimos las puertas al temor, la desesperanza, etc, porque todo esto hace mermar nuestra fe.

Pero Dios nos dice por medio de Jesús, anda levántate, no temas y ve mar adentro. Debemos saber discernir en el espíritu para poder obedecer a lo que Dios nos está hablando en cualquier circunstancia de nuestras vidas.

La palabra del Señor por encima de lo que diga el mundo

De esta manera podremos escoger la palabra del Señor por encima de lo que diga el mundo. Siempre debemos hacer una pausa para que haya un “pero” como el de Pedro, y decir: El mundo, la experiencia, la razón, etc., me dice que puede suceder cualquier cosa; “Pero” yo decido creer lo que Dios dice en su palabra, ¡Sucederá!.

Jeremías 29:11 (RVC): Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.” —Palabra del Señor.

Para poder lograr este nivel de fe es necesario desarrollar un nivel de intimidad con Dios, para ello te invitamos a leer aquí, Intimidad con Dios: ¿Cómo desarrollarla? Porque la meta del cristiano es lograr la misma dependencia que tenía Jesús con su Padre, el Señor era íntimo porque desarrolló la capacidad de oír, ver y hacer lo que decía y hacía su Padre.

Jesús con ese grado de intimidad con Dios lograba la autoridad suficiente para moverse en una atmósfera de milagros. De tal manera que podía llevar a cabo prodigios maravillosos como el de la pesca milagrosa.

La pesca milagrosa es la recompensa de confiar en Jesús

Simón como ya vimos anteriormente decide escuchar la voz del Señor, aun por encima de la voz de su propio conocimiento y lo obedece con absoluta confianza. La respuesta del Señor ante esta confianza del experimentado pescador, fue una sobreabundante bendición:

Lucas 5:6-7 (NVI): Así lo hicieron, y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían. 7 Entonces llamaron por señas a sus compañeros de la otra barca para que los ayudaran. Ellos se acercaron y llenaron tanto las dos barcas que comenzaron a hundirse.

Cuántas veces nos hemos sentimos desesperanzados cuando a nuestras vidas llegan situaciones que nos distraen y quitamos nuestra mirada de Jesús. Es así como sacamos a Jesús de nuestras barcas, para guardar nuestras redes o sueños y estancarnos en la playa de nuestras propias vidas:

Lucas 5:2 (NVI): Entonces vio dos barcas que los pescadores habían dejado en la playa mientras lavaban las redes.

Este verso nos enseña que el Señor siempre nos ve, Él sabe cuáles son nuestras necesidades, nuestros temores, Él sabe cuándo nos hemos alejado de la comunión con su palabra. Y nos dice una vez más: ve, echa nuevamente las redes y pesca, pero ahora en mi nombre.

Si lo hacemos de la misma forma que lo hizo Simón, nuestra confianza será recompensada en abundancia de bendiciones. Las bendiciones Dios siempre sobrepasaran nuestras expectativas porque el Señor es la esperanza contra esperanza, Jesús es nuestra esperanza de gloria, ¡Amén!.

Nosotros deseamos recibir las bendiciones de Dios, pero a veces no sabemos realmente reconocerlas, o no sabemos qué hacer para recibirlas.

Entra en aquí: Bendiciones de Dios que están esperando por usted, y descubre lo que Dios tiene para nosotros bajo su inmaculada protección.

En Jesucristo se encuentra la solución a todos nuestros problemas y la satisfacción a todas nuestras necesidades.

Reconocer como Pedro que somos pecadores

Cuando Simón Pedro ve el prodigio realizado por el Señor, se percata de la gloria y la autoridad divina que Él posee. Jesús con la pesca milagrosa deja manifestada su santidad, de manera que Simón ante su presencia reconoce su condición pecaminosa y le pide al Señor se aleje de él.

Lucas 5:8 (NVI): Al ver esto, Simón Pedro cayó de rodillas delante de Jesús y le dijo: -¡Apártate de mí, Señor; soy un pecador!

El hombre en la presencia de Dios debe reconocerse como un pecador, por tanto, Simón se reconoce indigno de estar cerca de Jesús, y podemos imaginar que llegó a pensar:

-¡El pecador, al lado de la santidad en persona!-

Ningún hombre o mujer está exento de pecado, ni siquiera la madre de Jesús que lo concibió sin pecado, porque ella fue un ser humano como cualquiera de nosotros lo es hoy.

El reconocernos a nosotros mismos como pecadores nos hace humillarnos en la presencia de Dios y poder alcanzar la gracia del Señor. Una dádiva que es inmerecida, que a Dios le plació darnos cuando creemos en su Hijo Jesucristo para salvación y perdón de pecados.

Juan 17:3 (NTV): Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra.

Juan 17:16 (NTV): Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. 17 Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad.

No debemos temer si caminamos junto a Jesús

Cuando retomamos nuestra confianza en el Señor y decidimos permanecer en su camino, podremos sobreponernos al temor, a la desesperanza, o a cualquier prueba que estemos experimentando. Por eso Jesús le dice a Simón: ¡No temas!, y de igual forma nos dice hoy: Conmigo de tu lado, tu pie no tropezará, lo que emprendas en mi nombre lo lograras si es la voluntad de Dios.

Simón Pedro tuvo la revelación en su espíritu de echar las redes al mar confiando en la palabra de Jesús. Lo que no lleva a tener una reflexión en nosotros, que debemos mantenernos junto a Jesús, permanecer confiados en su palabra, aun a pesar de las circunstancias, Él nunca nos desamparará.

Aun cuando nos reconozcamos pecadores e imperfectos ante la presencia de Dios esto no puede detener nuestro camino en profesar a Cristo. Porque como cristianos somos los imperfectos siguiendo al perfecto que es Cristo Jesús.

No podemos permitir desenfocar nuestra mirada del llamado de Dios para ser pescadores de hombres como lo profetizó Jesús para con nosotros, en sus primeros discípulos. Jesús nos ayuda con su palabra verdadera a sobreponernos de nuestros legítimos temores en la debilidad humana.

Nuestro llamado en la pesca milagrosa

Los primeros discípulos del Señor ante la abundante pesca milagrosa lograda en el nombre que es sobre todo nombre: Jesús, no les queda más que asombrarse. Todos los que estaban en las barcas eran pescadores de oficio y en sus años de experiencia, jamás habían logrado una pesca de la misma magnitud a la que acababan de hacer.

Pero lo importante es lo que vio Jesús en ellos: Él vio en estos hombres, la confianza, la fe, la voluntad y la disposición en su corazón de creer en su palabra, a pesar de las circunstancias. Ante esto Jesús les concede un oficio similar pero superior al que venían realizando durante años y los llama a ser pescadores de hombres.

Lucas 5:8 (NVI): 9 Es que él y todos sus compañeros estaban asombrados ante la pesca que habían hecho, 10 como también lo estaban Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. -No temas; desde ahora serás pescador de hombres- le dijo Jesús a Simón.

El oficio otorgado por Jesús a Simón y a sus discípulos viene a ser muy superior al que ya venían ejerciendo. Este oficio también nos lo otorga a nosotros hoy en día Cristo, ese es nuestro principal llamado ante los ojos de Dios, ganar, pescar almas para su Reino.

El tesoro más preciado del Señor

Rescatar almas de las tinieblas es el mejor servicio que podemos realizar para Dios, porque las almas son el tesoro más preciado para el Señor. Cuando a Jesús le llegó la hora de regresar junto a su Padre Celestial, le dijo:

Juan 17: 6-8 (NTV): – Te he dado a conocer a los que me diste de este mundo. Siempre fueron tuyos. Tú me los diste, y ellos han obedecido tu palabra. 7 Ahora saben que todo lo que tengo es un regalo que proviene de ti, 8 porque les he transmitido el mensaje que me diste. Ellos aceptaron el mensaje y saben que provine de ti y han creído que tú me enviaste.

Jesús tenía la misión de pescar hombres y a través de la pesca milagrosa nos transmite el mensaje y la responsabilidad del oficio iniciado por Él. Nos queda a nosotros aceptar tal oficio con verdadera vocación.

La pesca milagrosa para seguir a Cristo

Simón con sus compañeros comprobó con la pesca milagrosa el poder divino que había en Jesús, de manera, que todos ellos creyeron en el mensaje del Señor y decidieron seguirlo.

Juan 17: 11 (NTV): 11 Así que llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, siguieron a Jesús.

Comprendieron que el oficio de ser pescadores de hombres era una misión más noble y más importante que la que venían desempeñando. Nosotros también recibimos ese llamado y si queremos seguirlo, tenemos que dejar todo lo que nos ligaba al mundo para seguir a Cristo, el apóstol Pablo nos enseña:

Filipenses 3:8b (NBV): Por él lo he perdido todo y lo considero basura, con tal de ganar a Cristo.

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